Las petroleras estatales de Latinoamérica se afianzan para competir con las privadas

En la última década, las petroleras estatales de Latinoamérica han emprendido acciones para consolidar su posición en la cadena productora de hidrocarburos y actualmente muchas compiten de igual a igual con las privadas.

Así se ha puesto de manifiesto en un congreso del sector clausurado hoy en la ciudad boliviana de Santa Cruz, que ha reunido a representantes de empresas petroleras estatales y privadas de la región para analizar los roles de ambos grupos. La brasileña Petrobras, la colombiana Ecopetrol y la chilena ENAP están entre las experiencias más exitosas de la región, pues no sólo se afianzaron en sus mercados internos, sino que han internacionalizado sus operaciones.

La alianza de empresas públicas con sus similares de otros países o con firmas privadas ha sido un elemento clave para este desarrollo, aunque hay excepciones, como la estatal boliviana YPFB, cuya prometida “refundación” después de la nacionalización de los hidrocarburos en 2006 no se ha concretado por problemas políticos.

El consultor internacional Rafael Quijano señaló durante el citado congreso que es un hecho que las grandes petroleras privadas enfrentan en la actualidad “una gran competencia con las empresas internacionales estatales”. Si bien las compañías privadas “mantienen ciertas ventajas casi exclusivas” para el desarrollo de mega-proyectos, incluso en épocas de crisis, estatales como Petrobras han demostrado ser capaces de manejar estos planes, a juicio de este experto.

¿Cuál ha sido la clave del éxito de las petroleras estatales? Cada una tiene su propia fórmula, aunque los elementos comunes son el establecimiento de alianzas respetuosas con otras firmas, la permanente capacitación de los recursos humanos y la implementación de planes estratégicos eficientes y alejados de temas políticos.

El Director de Fusiones y Adquisiciones de Ecopetrol, Óscar Bravo, dijo que la capitalización de la estatal colombiana le permitió despegar e incluso enfrentar el período de precios bajos sin mayores inconvenientes. “Con la capitalización pudimos obtener no solamente recursos frescos sino la posibilidad de endeudarnos y eso nos dio más agilidad para los procesos contractuales”.

“Nos permitió incluso mejorar los salarios de nuestros funcionarios, quienes se estaban yendo hacia otras empresas”, explicó. Actualmente, Ecopetrol tiene acuerdos con más de la mitad de la centena de empresas privadas que operan en Colombia y ha invertido en México, Perú y Brasil.

Otra experiencia interesante es la de la estatal cubana CUPET, que logró introducir nuevas tecnologías y acceder a capitales para la extracción de petróleo en la isla, pese al bloqueo comercial impuesto por Estados Unidos. El especialista de Nuevos Negocios de Exploración de CUPET, Nicolás Navarro, señaló que, para la estatal cubana, lo primero fue la capacitación de sus recursos humanos, lo que le ha permitido situarse “casi al mismo nivel” de las privadas que operan en Cuba.

“Las dificultades mayores que tenemos son el acceso al financiamiento y a las técnicas y tecnologías modernas”, agregó. Sin embargo, CUPET ha podido superar estas limitaciones gracias a la apertura del mercado cubano a los capitales extranjeros y, en la actualidad, la estatal ya está en condiciones de realizar inversiones con recursos propios.

La empresa cubana tiene alianzas con la hispano-argentina Repsol, la canadiense Cherry y las estatales Petronas (Malasia), ONGC (India) y PDVSA (Venezuela), entre otras. Tanto Ecopetrol como CUPET reconocen la importancia de tener socios para el desarrollo de la industria petrolera, si bien resaltan que la relación entre empresas debe ser de confianza, respeto y beneficios mutuos.

“Es difícil crecer sin socios”, sostuvo Óscar Bravo, al explicar que Ecopetrol emprende su proceso de internacionalización “de la mano” de Petrobras, de la estadounidense Exxon Mobil y de la anglo-holandesa Shell, entre otras. Así como hay empresas estatales “con una alta capacidad de gestión”, hay otras compañías “que tienen muchas carencias”, apuntó Rafael Quijano.

Analistas y ex autoridades bolivianas sitúan en este último grupo a la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), que ha tenido seis presidentes en tres años y que se ha visto envuelta en escándalos de corrupción. Los expertos afirman que YPFB no estará en condiciones de asumir un rol protagonista en la cadena de hidrocarburos, en tanto se siga manejando bajo criterios políticos antes que técnicos.

El ex Ministro de Hidrocarburos boliviano, Álvaro Ríos, afirmó que el Gobierno de Evo Morales debería plantear la “refundación” de YPFB, cimentada en lo que se había logrado en el sector de hidrocarburos antes de la nacionalización, en vez de “empezar desde cero”.

Fuente: Petrolnews.net