Los Bulgheroni planean construir una YPF china

Los dueños de Bridas ya tendrían cerrada la compra de Pan American Energy a la British Petroleum. Alcanzarían los 11 mil millones de dólares necesarios con el aporte de sus socios chinos de CNOOC. La segunda etapa de la operación incluye comprar la refinería y las 450 estaciones de servicio de Esso. Surgiría así una nueva mega petrolera integrada. Las razones de los Bulgheroni para cambiar el eje de su negocio.

Si algo caracteriza a Carlos Bulgheroni, timonel del holding familiar que construyó un imperio sobre la producción de petróleo, es su versatilidad para entenderse con hombres de negocios de distintas latitudes y culturas. Como expresión extrema de esa habilidad, en el mercado todos recuerdan sus negociaciones sen pleno deserto con los Talibanes, cuando con Bridas, la nave insignia del grupo, logró adjudicarse hace algunos años la construcción de un gasoducto que atravesaba Afganistán.

Pero no fue el único caso. También obtuvo la concesión de yacimientos petroleros en Libia e Irán, terrenos casi inexplorados por otras empresas argentinas.

Y en línea con esa tradición, en marzo selló la venta del 50% de Bridas, titular del 40% de Pan American Energy (PAE), la segunda petrolera del país, a la estatal china CNOOC. Per lejos de ser una simple venta, ahora se empieza a entender que la operación formaba parte de una movida mucho más ambiciosa.

Ahora el empresario está a punto de quedarse con el 60% restante de PAE, que es propiedad de la golpeada British Petroleum (BP). La estrategia además incluye, en una segunda etapa, comprar Esso, una de las cuatro grandes refinadoras del parque local, a fin de armar una petrolera integrada, algo así como una YPF argentino-china.

Primera fase: toma de control

¿Cómo son los entretelones de la operación que cambiará el mapa petrolero argentino? Los Bulgheroni cuentan con un first refusal sobre la parte de BP en PAE. Es decir, poseen la prioridad para comprar sus acciones en el caso que la británica quiera vender, algo que tiene decidido para afrontar las indemnizaciones generadas por el desastre ambiental que causó en el Golfo de México.

La estrategia de los argentinos consiste en ceder ese first refusal a cambio de que los chinos de CNOOC financien la adquisición en partes iguales del 60% restante de PAE, valuado por Citibank en alrededor de 10.000 millones de dólares. Así lo indicaron a LPO fuentes vinculadas a los Bulgheroni.

Tras la operación, que ya esta cerrada y se anunciará en los próximos días, los Bulgheroni controlarán el 50% de Pan American al igual que CNOOC, pero se reservará para sí el managment de la petrolera, una condición que ya contaban con los ingleses de BP.

Segunda fase: refinación

La segunda etapa del plan del consorcio argentino-chino es hacer pie en el negocio de refinación. Para eso realizó una oferta por Esso, la tercera refinadora del parque local, que tiene en venta su destilería en Campana, una de las más modernas del país, y su red de 450 estaciones de servicio.

La filial de ExxonMobil, que controla una planta para procesar 85.000 barriles diarios de petróleo y el 12% del mercado de combustibles, quiere dejar la Argentina tras 100 años en el país, en desacuerdo con la política de precios controlados en surtidores defendida por el Gobierno. Además, planea retirarse paulatinamente de la región.

Los Bulgheroni siempre se mostraron renuentes a entrar al negocio de refinación. Lo suyo, decían, era el ámbito de la E&P: exploración y producción de hidrocarburos. Sin embargo, algunos cambios en el mercado doméstico los llevaron a modificar su posición histórica.

Es que en los últimos años PAE apuntaló su negocio en la Argentina en base a la exportación de petróleo a un precio más alto que el interno. Pero la producción del hidrocarburo en el país está en declinación, por lo que los saldos exportables son cada vez menores.

Los cambios estructurales

Hasta 2008, la Argentina exportaba un 20% de su producción y PAE, la mayor exportadora del mercado local, recibía cerca de u$s 52 por barril por estar beneficiada por el programa Petróleo Plus, que permite mayores precios para las empresas que incrementen su extracción de petróleo.

El resto de las productoras locales, en cambio, recibía 42 dólares por barril, el importe máximo que había fijado el Gobierno. El negocio cerraba para los Bulgheroni.

Sin embargo, hoy solo se vende al exterior un 8% de la oferta local, y los márgenes se siguen achicando, con lo cual el atractivo de la exportación ya no es tal. De ahí que Bridas haya decidido rediseñar su core business y entrar a refinación.

“La producción de PAE ha crecido con fuerza en los últimos años (explica un 18% del mercado y es la segunda productora) y hoy ya es suficiente para apuntar a la integración, es decir, tener presencia en toda la cadena de valor del crudo, desde la extracción hasta la venta en surtidores”, explicaron fuentes cercanas a la petrolera.

La operación está encaminada, aunque también hay otros jugadores de peso interesados en los activos de Esso, como Petrobras, Pampa Energía (de Marcelo Mindlin) y PDVSA. Los estadounidenses piden entre US$ 800 millones y US$ 1.000 millones por sus estaciones de servicio y refinería. Es decir, decir que para comprar la totalidad de PAE y quedarse con Esso, CNOOC tendría que poner algo más de 11.000 millones de dólares. Los Bulgheroni devolverían ese préstamo con las mismas ganancias que genere el negocio. Eso es lo que acordaron con los chinos. Los recursos parecen no ser un problema. En 2009, PAE facturó $ 9.108 millones y cerró el balance con una ganancia de $ 2.155 millones. Para este año, las estimaciones son de mayores ventas y más margen, un pronóstico ideal para lanzarse a la aventura de crear su propia YPF China.

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