Roberto Monti: “Petroleras chicas van a ir tomando yacimientos dejados por las grandes”

El ex presidente de YPF, que hoy está al frente de su propia empresa, cree que las pequeñas compañías del sector son las que ayudarán en el futuro a mantener la producción.

Durante su larga carrera en la industria petrolera, Roberto Monti alcanzó altísimos cargos en grandes empresas. Desde director de distintas áreas en la estadounidense Schlumberger hasta ser el último presidente de YPF, antes de que pasara a manos de la española Repsol. Pero a los 71 años, Monti enfrenta un nuevo desafío: dirigir su propia empresa. Junto a un grupo de socios fundó la Petrolera El Trébol, donde tiene una participación del 5 por ciento. Actualmente, explota siete campos en la provincia de Mendoza y produce unos 4000 barriles de petróleo diarios que son destinados a la refinería de YPF en Luján de Cuyo.

–¿Cómo ve este momento para las empresas petroleras?

–La Argentina es un país con petróleo, no petrolero. El promedio de producción por pozo es de alrededor de 6 metros cúbicos por día, mientras que en los grandes países productores es entre 10 y 100 veces más. No tenemos grandes yacimientos y el último que se encontró fue a mediados de los ‘80. Estamos frente a una industria que tiene que trabajar muy duramente y controlar los gastos porque si no es muy difícil ser rentable.

–¿Cómo evolucionará la industria?

–Hay que seguir explorando. A pesar de que las condiciones son cada vez más adversas simplemente porque exploramos y no encontramos. Las pequeñas compañías con bajos costos van a ir tomando, poco a poco, yacimientos dejados por las grandes, para las cuales ya no son más rentables. Es lo que va a mantener la producción por cierto tiempo. No van a agregar, pero van a mantener la producción. Es lo que está ocurriendo y mi compañía es un ejemplo. Va a tener que ocurrir a pasos más acelerados en el futuro.

–¿Y por qué no son rentables para las compañías grandes?

–Porque el costo de estructura es tal que con baja producción esos yacimientos no agregan. Son los que están últimos en la lista de inversiones. Si los toma una compañía con una estructura pequeña pueden seguir agregando petróleo y, a lo mejor, perforar más profundo y encontrar algo más a un costo relativamente bajo.

–En cuanto a zonas, ¿cuál tiene más potencial?

–Podría ser interesante mar afuera del Golfo San Jorge. Allí hay una olla de petróleo dividida entre tierra y mar. En Comodoro Rivadavia uno sabe lo que tiene en tierra, pero la otra mitad está mar afuera. El problema es que se encuentran rastros, son muy bajas producciones y es muy costoso hacerla producir. Por supuesto, no hemos perforado en aguas profundas. Vamos a ver quién se anima, sabiendo que la posibilidad de encontrar petróleo es limitada. Pero en algún momento va a ocurrir.

–En lo personal, ¿cómo siente la transición de una gran empresa a una pequeña?

–Nunca me hice ningún “rulo” siendo presidente de YPF. Una compañía pequeña es muy agradable porque uno tiene que ver todos los aspectos de la producción de petróleo y no solamente manejar una gran empresa. Ensuciarse un poco las manos.

–¿Cómo ve hoy a YPF?

–Eso pregúntele a la familia Eskenazi.

–¿Planean crecer?

–Es muy importante no perder el rumbo. Es muy fácil agarrar campos pero si estás muy diversificado geográficamente empiezan a aumentar los costos y se cae en los mismos problemas que las grandes empresas.

–Aunque prefiere no opinar sobre políticas energéticas, ¿que piensa que falta?

–En la industria petrolera uno invierte a largo plazo. Lo que es importante es que se mantengan las reglas de juego, no importa cuáles son. Si uno no sabe qué va a pasar en 12 años a lo mejor no quiere hacer nada en este momento.

Cronista