Eskenazi, complicado por una deuda de u$s 400 millones

La presión del Gobierno sobre YPF para que no distribuya utilidades tendrá consecuencias inmediatas para los accionistas, en particular para el grupo Eskenazi. Sucede que este holding argentino que entró en la empresa en 2008 aún debe la última cuota del crédito que otorgó un sindicato de bancos en aquel momento para comprar el 15% de YPF

Por Pablo Wende | Ámbito.com

El monto en cuestión es de nada menos que u$s 400 millones y vence en mayo. En caso de que la petrolera se vea forzada a no repartir las utilidades del año anterior, el holding local sencillamente no podrá enfrentar el pago de semejante cuota.

La transacción de 2008 fue liderada por Crédit Suisse, pero participó un consorcio de entidades. Fueron en total u$s 1.000 millones, que se fueron repagando todos los años, en paralelo con la distribución de dividendos de la compañía. El problema surge ahora, ya que todo indica que YPF no distribuirá un solo centavo de sus ganancias de 2011 entre sus accionistas. Se estima que la empresa ganó más de u$s 1.100 millones, por lo que al grupo Petersen (controlado por Eskenazi) le corresponderían alrededor de u$s 275 millones.

Si bien esta cifra igual no alcanzaba para cubrir la totalidad de la última cuota, estaba arreglado «de palabra» que no habría mayores problemas para estirar el plazo de pago. Sin embargo, las condiciones cambiaron drásticamente: ahora el monto remanente que quedaría por pagar en tres meses es más del doble que el previsto inicialmente y el contexto en el que se mueve YPF sufrió un cambio drástico. Ya nadie puede dar garantías en relación con los futuros pagos de dividendos ni respecto de la política que tendrá el Gobierno hacia la empresa (los rumores de reestatización se dejan correr desde la Casa Rosada, sin desmentidas firmes).

El «plan A» que tenían los Eskenazi era salir a buscar el fondeo a través del mercado de capitales, utilizando como vehículo a Petersen Energía, la firma que controla YPF. Las actuales condiciones de mercado, junto con la gradual baja del riesgo-país posibilitarían explorar la alternativa. Sin embargo, tras la ofensiva del Gobierno esta posibilidad quedó descartada. Los fondos obtenidos en el mercado hubieran permitido cancelar el último tramo de aquella deuda.

Ahora, todo queda supeditado a que el holding argentino consiga una renegociación con los bancos acreedores, que se muestran mucho más reticentes ante el panorama más hostil que enfrenta YPF.

El grupo Petersen recibió el año pasado un segundo préstamo, por u$s 670 millones, para comprar el 10% adicional de la petrolera, con lo que sumó el 25%. Participaron, según trascendió en aquel momento, nuevamente Crédit Suisse, junto con BNP Paribas, Citi, Itaú y Standard Bank. Aunque este crédito también entra en zona de riesgo en la medida en que no haya distribución de utilidades en el futuro, no es un problema inmediato.

A Repsol lo que sucede no le es indiferente. Los españoles también le prestaron una suma millonaria a Eskenazi para que el grupo argentino se quede con el 25% de YPF. Puesto de otra manera, el titular de la compañía resolvió transferirle «gratis» las acciones a Eskenazi, que se comprometió a ir pagando en cuotas ese préstamo. En total, el crédito otorgado por Repsol para que los argentinos pudieran concretar el desembarco suma u$s 1.700 millones.

El escenario menos deseado, tanto por los bancos acreedores como por Repsol, es que el Estado se quede con la empresa o que le compre su parte a Eskenazi. Tendría que refinanciarse la totalidad de la deuda asumida por el holding argentino, posiblemente en condiciones mucho más desventajosas, tanto en términos de plazo como de tasa.

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