Graça Foster, de cartonera en una favela a presidenta de Petrobras

Asumió ayer, acompañada por Dilma Rousseff; ingeniera química, entró de pasante en 1981

Por Alberto Armendariz  | LA NACION

La plana mayor del gobierno en Brasilia llegó ayer a Río para la toma de posesión de la nueva presidenta de Petrobras, Graça Foster, la primera mujer que dirigirá al gigante estatal, donde comenzó su carrera como pasante, después de haber trabajado juntando cartones y latas para sobrevivir en una favela carioca.

“Hace más de 30 años que andamos juntas, mi credencial y yo. Aquí todos los días, registro un capítulo más de mi historia. Una historia que ya cuenta con más de diez mil capítulos”, señaló Foster, aferrada a su tarjeta de identificación de la empresa, en la que ingresó en 1981, mientras desde la primera fila era aplaudida por la presidenta Dilma Rousseff, sus ministros de Economía y Energía, el presidente de la Cámara de Diputados, varios gobernadores y un numeroso grupo de empresarios.

Rousseff, amiga personal de Foster, resaltó que su nombramiento para suceder a José Sergio Gabrielli fue por “absoluto merecimiento”. La nueva presidenta de Petrobras conoce como la palma de su mano la compañía, en la que ha pasado por varios cargos en una trayectoria marcada por la rigidez, la eficiencia y la rendición de cuentas.

Conocida hoy como “la dama de hierro del petróleo”, María das Graças Silva Foster, de 58 años, se ganó temprano su fama de trabajadora. Nació en un hogar muy pobre en Caratinga, Minas Gerais, pero, cuando tenía dos años, su madre, Terezinha, cansada de ser golpeada por su marido, se mudó a Río de Janeiro con ella y su hermana, Rita, para rehacer su vida. Se establecieron en el morro do Adeus, que hoy integra el grupo de favelas del Complexo do Alemão, y Graça -como le gusta que la llamen- pasó su infancia recogiendo cartones y latas para ayudar a su madre a pagar los útiles escolares.

Madrugadora

Estudió ingeniería química en la Universidad Federal Fluminense, en Niteroi, mientras tomaba clases de teatro, y no bien se recibió obtuvo una pasantía en Petrobras. La actuación, ha dicho, la ayudó a forjarse un temperamento fuerte en un ambiente dominado por hombres.

No son pocos los directores de Petrobras que todavía temen cuando ella los manda llamar a su oficina del piso 23, donde tiene colgado un gran calendario con fechas de entrega de obras y plazos para la presentación de informes que exige cumplir sin excusas. Incansable y disciplinada, llega a las 7.30 al trabajo y suele salir después de las 8 de la noche.

Fue una de las primeras mujeres en trabajar en una plataforma petrolífera en Brasil, y desde 2007 era directora de la división de Gas y Energía, donde desarrolló combustibles de biodiésel y promovió la construcción de plantas de energía a gas. Bajo su gestión, la división pasó de tener un déficit de 760 millones de dólares en 2007 a ganar 1700 millones de dólares el año pasado.

Foster conoció a Rousseff en la década del 90, cuando la hoy mandataria era secretaria de Minas, Energía y Comunicaciones del Estado de Rio Grande do Sul. Ambas de perfil técnico, se entendían muy bien y profundizaron su amistad cuando, en 2003, el ex presidente Lula nombró a Rousseff su ministra de Minas y Energía; Rousseff, a su vez, designó a Foster secretaria ejecutiva del ministerio. “Sin sombra de duda, con Graça en la presidencia, Petrobras estará en buenas manos. Conozco bien la capacidad de trabajo, la competencia y la seriedad con se dedica no sólo a esta empresa sino a todo lo que hace en su vida profesional. Sabrá dar continuidad y ampliar las conquistas de Petrobras”, afirmó Rousseff.

Foster asumirá después de resultados financieros decepcionantes: Petrobras pasó de ser en 2010 la tercera petrolera del mundo en valor de mercado (US$ 228.000 millones) a la quinta el año pasado (US$ 156.000 millones), con la producción en baja. Su gran reto será revertir esa tendencia y administrar las inversiones de US$ 225.000 millones que, hasta 2015, la empresa pretende invertir en los enormes yacimientos descubiertos en las costas de Brasil.

Considerada por el diario británico Financial Times una de las 50 mujeres de negocios más importantes del mundo, tiene una hija médica de su primer matrimonio y un hijo periodista de su actual marido, el empresario Colin Foster. Es, además, abuela de una adolescente que suele acompañarla a la oficina, orgullosa de su abuela.

Perfil

MARÍA DAS GRAÇAS SILVA FOSTER

Presidenta de Petrobras

Profesión : ingeniera química

Edad : 58 años

Origen : Caratinga, Minas Gerais

Nacida en un hogar humilde, se mudó a los 2 años a Río de Janeiro con su madre, que tomó la decisión porque el marido le pegaba. Se instalaron en el morro do Adeus, que integra el grupo de favelas del Complexo do Alemão, donde Graças juntaba latas y cartones para pagarse los útiles escolares. Fue una de las primeras mujeres en trabajar en una plataforma petrolífera y logró revertir el déficit del área de Gas y Energía de Petrobras.

La Nación