El derrame que llega como contaminación

Foto Jorge Ariza

Se presentó ayer en Neuquén el libro “Zona de Sacrificio, Impacto de la industria hidrocarburíferas en Salta y Nor Patagonia”, del Observatorio Petrolero Sur, con el apoyo local del Foperma, la Cooperativa 8300, el Centro de Estudiantes de Humanidades, la Confederación Mapuce de Neuquén, Editorial Kuruf y la COB-La Brecha. Los panelistas fueron el economista Juan José Gonzalez , Hernán Scandizzo de OPSur, uno de los autores; Cristina Linkopan  de la Comunidad Lof Gelay Ko y Edith Hernández, vecina afectada de Plaza Huincul.

Hernán Scandizzo, uno de los autores del libro, señaló que se trata de “una construcción colectiva. No sólo porque lo escribimos entre cuatro, sino porque no hubiera sido posible sin el apoyo de todos los que nos recibieron en sus casas, en sus comunidades, que nos dieron información y que confiaron en que haríamos un uso responsables de sus testimonios”.

Dijo que las situaciones como las que se viven en Neuquén “las hemos pidido corroborar en Salta. Tanto en la zona de General Mosconi, de Tartagal, que son zonas con explotaciones petroleras desde hace mucho tiempo, como en el Chaco Salteño, en el norte y este de Salta, en donde la misma gente dice que es la periferia de la periferia. De ahí -recordó- sale buena parte de la riqueza que llega a Salta. Todo el dinero de la agroindustria, la explotación forestal y de hidrocarburos. Sin embargo, año a año, se van registrando los mayores índices de muerte por desnutrición infantil, falta de agua potable, entre otros problemas”.

Según Scandizzo, “ahí el derrame llega pero como contaminación, desidida y saqueo. Las regalías se van para otro lado. Algo queda en la provincia y otra parte de pierde en el camino”.

El economista Juan José González, aseguró que las petroleras se llevan de la región “3 mil millones de dólares por año”. Si se recupera esa renta petrolera para la provincia o la nación “se podrían construir 200 casas por día, o 63 mil casas por año. Con dos años se reconstruirían todos los ferrocarriles nacionles. Con seis meses, se podría construir Chihuidos. O 150 hospitales por año. Reconvertir o poner en producción 100 mil hectáreas para fruticultura. Subsidiar por 10 años la producción de peras y manzanas. Esto, es lo que se están llevando las petroleras”.

Este libro recoge la problemática desatada a partir de “la instalación y el desarrollo de la industria -sobre todo en aquellas regiones que cuentan con escasos o nulos antecedentes en la materia, y en las que las explotaciones de petróleo y gas deberán convivir con otras producciones locales y matrices civilizatorias alternativas”.

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