Comunidades que viven en zonas de sacrificio al sur y al norte del país

Hernán Scandizzo explica cuáles son los riesgos de algunas técnicas extractivas de hidrocarburos, por las nefastas consecuencias medioambientales que han provocado en Neuquén. Deforestación en el norte de Salta.

Por Sandra Conte – sconte@losandes.com.ar

Desde que el libro “Zonas de sacrificio” se publicó en mayo, sus autores -Diego di Risio, Marc Gavaldà, Diego Pérez Roig y Hernán Scandizzo- han salido a recorrer el país para presentarlo. El último visitó la provincia para hacer lo mismo y para participar de un foro sobre agua y minería que se realizará hoy en el Concejo Deliberante de Godoy Cruz.

Allí explicará cuáles son los riesgos del “fracking” o fractura hidráulica, técnica que se utiliza para extraer hidrocarburos de yacimientos no convencionales.

-¿A qué hace referencia el título del libro?

-Durante tres años y medio recorrimos lugares de Neuquén, Salta y Jujuy que fueron concesionados para la exploración y explotación de hidrocarburos. Lo que constatamos es que, otras formas productivas y de relación con el territorio pasan a un segundo plano. Además, para que estas empresas inviertan se otorgan a veces ventajas económicas y fiscales, y hay una laxitud en los controles ambientales.

Llegamos a la conclusión de que se trata de zonas de sacrificio porque cuando vemos este tipo de industria en el tiempo, lo que va dejando en las comunidades locales que viven en la boca del pozo son los impactos ambientales y sociales.

-¿De qué pasivos se trata?

-En ciertos lugares de Neuquén son gravísimos: la contaminación de aguas y suelos, y la presencia de metales pesados en el organismo de los pobladores. En otros, se han secado napas y aguadas, o sea, se ha generado desertificación.

Comunidades que se dedican a la cría de ganado caprino han sufrido una merma en la cantidad de animales y por consiguiente en el acceso a recursos económicos. Y en la zona norte de Salta, donde todavía no ha empezado la explotación, pero sí la exploración, ha habido desmontes selectivos en territorios que ya venían castigados por los desmontes masivos para la ampliación de la frontera agropecuaria.

-¿Qué hizo la gente de cada lugar ante estas situaciones?

-Siempre resaltamos que las comunidades locales no aceptan pasivamente la situación, sino que se organizan de diferentes maneras para detener el proceso. Incluso se han dado resultados positivos, como el de pobladores de Neuquén que lograron frenar el ingreso de una petrolera y fueron respaldados por un fallo judicial que sostiene que el gobierno provincial debería haber realizado una consulta previa, como establece la legislación indígena, y no se hizo.

Pero apenas se conoce el fallo, la Provincia lo apela, lo que muestra la determinación de avanzar con este tipo de políticas. Son actos que confirman la creación de zonas de sacrificio.

-En el foro de agua y minería, hablará sobre el “fracking”…

-Sí, el libro aborda la explotación de hidrocarburos convencionales, pero creemos que el concepto de zonas de sacrificio se profundiza con los yacimientos no convencionales a través de la técnica del fracking. Porque demanda mayores cantidades de agua, un uso más intensivo del terreno (es mayor la cantidad de perforaciones y la remoción de suelo), y además, la utilización de productos químicos nocivos.

-¿Cómo se aplica esta técnica?

-El yacimiento no convencional es macizo y los hidrocarburos están dispersos en poros muy pequeños y distanciados. Para recuperarlos, se inyecta agua a presión, que por la fuerza produce fracturas en la roca; arena para mantener abiertos esos poros; y productos químicos que facilitan la extracción del gas y el petróleo.

-¿Cuáles son los riesgos?

-Se utilizan entre 400 y 600 productos químicos diferentes y una parte queda en el subsuelo. El problema es que no hay garantía de que esos líquidos permanezcan confinados y no se comuniquen con el agua de consumo, que es lo que ha pasado en Estados Unidos, donde se contaminaron napas. En los estados de Nueva Jersey y Nueva York se han declarado moratorias para este tipo de explotación, y lo mismo en Canadá.

Francia y Bulgaria prohibieron la técnica. En África, Australia y Nueva Zelanda se estudian moratorias. O sea, lo que acá se está promoviendo como la salvación en el campo energético para el país,  en otros lugares del mundo se está cuestionando justamente por sus altos impactos.

Los Andes