“La Argentina ya vio tres veces esta película de YPF”

Nicolás Gadano, economista, especialista en petróleo.

Por Ezequiel Burgo

-¿Qué cambió de un año a otro que el Gobierno pasó de estatizar YPF a firmar con Chevron?

-Aumentó la urgencia macroeconómica. Doce meses después la Argentina no cambió su política energética, el déficit del sector se agravó y el desequilibrio macroeconómico también.

– ¿O sea el Gobierno reaccionó a un problema que se agravó?

– El Gobierno cambió el plan. Busca inversiones y crear acuerdos para atraer empresas extranjeras que vengan a invertir. Una experiencia que ya tuvimos. La Argentina vio esta película tres veces.

– ¿Cuándo?

-Los tres grandes intentos en la Argentina para incorporar capital privado a YPF fueron por el mismo motivo: presidentes reacios a devaluar y que manejaban economías sin suficientes dólares para sostener su crecimiento. Pasó con Juan Perón, Arturo Frondizi y Carlos Menem.

– ¿Cómo terminaron esas experiencias de YPF?

– Para Perón fue una tragedia porque su acuerdo con la Standard Oil fue el argumento para el golpe militar del 55. Con Frondizi los acuerdos los anuló el gobierno de Arturo Illia y terminaron con juicios. Lo de Menem finalizó en el Ciadi.

– Y ahora, ¿qué es lo peor que podría ocurrir?

– Que el acuerdo con Chevron tenga poco impacto, pocas inversiones.

– ¿Las petroleras estatales en el mundo reciben capital privados?

– Sí. Y es positivo que se busque la inversión extranjera y privada. Empresas como Chevron son con las que conviene asociarse, porque tienen experiencia en inversiones importantes.

– Pero…

– La forma cómo se hizo el contrato está mal por dos motivos. Primero, los beneficios otorgados a Chevron deberían ser generales a todas las industrias. ¿Por qué exenciones para firmas que invierten US$ 1.000 millones y no para las que ponen 800 millones?

– ¿Y segundo?

– No se pueden cambiar las condiciones de inversión a través de un decreto. El Gobierno avanzó en facultades del Congreso y de las provincias. Habría que enviar un proyecto de ley al Congreso y renovar la ley de Hidrocarburos.

– ¿Pero eso no es imposible un año después de YPF y en medio de una campaña electoral?

– Pero si se hace así está mal. Lo más probable que pase es lo mismo que los decretos de Carlos Menem. Y ya vimos lo que pasa cuando se quieren tomar medidas tan estructurales por decreto. Pasó con la convertibilidad.

– ¿Qué significaría el shale gas para la economía argentina?

– Sería casi una revolución. Estamos hablando de miles de millones de dólares. Contratos, detalles y cláusulas que derramarían sobre el nivel de actividad. Pero insisto: para que ello efectivamente ocurra primero habría que crear un consenso sobre todos estos papeles, normativas, etc, y luego firmar un acuerdo. No con un decreto. Los contratos deben conocerse y es la única forma de generar confianza. YPF es una empresa controlada por el Estado y la transparencia debe ser un requisito.

– ¿Qué significó el shale gas para la economía mundial?

– El precio del gas se desenganchó del costo del petróleo. Eso cambió la geopolítica de los hidrocarburos. En EE.UU. la producción de shale gas fue toda una irrupción.

Clarín