Invitación a pensar las infraestructuras pos COVID

Oilwatch Latinoamérica libera la versión digital del libro de Nicholas Hildyard  

Por OPSur (Oilwatch LA).- “Para dotar de significado a las cifras de la desigualdad es necesario descubrir, comprender y revelar en sus múltiples variantes las formas de extracción de riqueza que no se ven en los gráficos ni modelos computacionales, y organizarse contra ellas”, plantea Nicholas Hildyard en los primeros párrafos de Licencia para saquear. El investigador británico, integrante del centro de estudios The Corner House, advierte: “Cuando el Banco Mundial, el grupo de naciones del G20, el Foro Económico Mundial, la OCDE y otros conocidos facilitadores de la extracción de riqueza comienzan a organizarse para fomentar una mayor participación del sector privado en la ‘infraestructura’ -planeando gastar entre cincuenta y setenta billones de dólares durante los próximos quince años en programas que apuntan a ampliar el capital-, debería comenzar a sonar la alarma de los activistas”.

Licencia para saquear abre una perspectiva muy estratégica para una nueva lucha de la militancia anticapitalista, de la militancia antiextractiva. No se trata solo de la extracción de los minerales y del petróleo, lo que está guiando al capitalismo tardío, de este período, es la extracción de más valor. Es un nuevo ciclo de lucro que se impone ahora sobre América Latina, sea a través de procesos de privatización, sea a través de los procesos de extracción de minerales”, destaca Marcelo Calazans, coordinador de Oilwatch Latinoamérica e integrante de la Federação de Órgãos para Assistência Social e Educacional (FASE), de Brasil.

La infraestructura como ideología

“El libro de Nick empieza hablándonos de lo que son las infraestructuras y lo que él hace es buscar y encontrar nuevas maneras de entender la infraestructura, que no son solamente construcciones de cemento sino que la infraestructura está ligada completamente a lo que son los procesos especulativos en la banca”, apunta Ivonne Yánez, integrante de Acción Ecológica y una de las fundadoras de la red Oilwatch Internacional. “También hace un alcance de lo que es la infraestructura, de lo que se constituye, activos que están siendo comprados y vendidos a través del sistema financiero internacional. No importa tanto para qué sirve o para qué se haga la infraestructura sino que lo que importa básicamente es la inversión y es el beneficio que va a tener esa inversión, independientemente de que esa obra que se haga vaya a servir o no para ser usada por la gente”, detalla.

“Nick nos explica las distintas estrategias de los Estados y de los capitales para poder lograr este lucro a partir de lo que es la inversión en las infraestructuras y una que ya la hemos visto desde hace muchos años en los países de América Latina es la Alianza Público Privada. Como menciona Nick, este se constituye en un timo enorme, en una trampa gigantesca y, obviamente, en una descapitalización de los Estados para que vaya el dinero a manos privadas, tanto de empresas, de inversores, como de la banca. Él también plantea que para que esto funcione, y para que las infraestructuras de alguna manera sean lucrativas para los capitalistas, se necesitan los corredores”, señala Ivonne.

“Quienes hemos trabajado en este tema desde hace ya muchos años conocemos que en Sudamérica se impulsó el IIRSA, que era esta iniciativa regional de una serie de infraestructuras que iban a integrar físicamente toda la región sudamericana para que las mercancías y el extractivismo pueda cada vez ser mayor”, recuerda. Y enfatiza: “Si bien el IIRSA como tal se convirtió en el COSIPLAN, ni siquiera tenía que ver con ningún tipo de gobierno,  neoliberal o de izquierda; nuestros países, que tuvieron gobiernos vinculados al ALBA, eran muy contentos con este tipo de infraestructuras. Es decir que inclusive en los países con gobiernos progresistas estas ideas de la infraestructura y de la integración, en función de los capitales, también fue muy bien acogida.”

Futuro pos COVID-19

“Nick Hildyard aporta una interesante mirada sobre una de las facetas con la cual el capitalismo intentó superar la crisis de 2008, cómo cambió la lógica de la financiarización de las infraestructuras. Más allá de pensar la infraestructura como una vía para expandir el capital hacia otras zonas y acelerar la vinculación entre zonas distantes piensa también en la instalación y gestión de esa infraestructura como una forma de saqueo”, explica Fernando Cabrera, coordinador e investigador del Observatorio Petrolero Sur, de Argentina. “Nos parece que en este contexto, en este 2020 de incertidumbre y de crisis de envergadura, en términos de la reproducción de la vida y del capital, comprender esta faceta de cómo intentó el capital salir de aquella crisis nos permite entender o poder atisbar cómo intentará en un futuro cercano trascender la situación crítica que nos impone el coronavirus y la economía hoy”, subraya.

En el mismo sentido, Yánez, agrega: “El libro nos obliga a pensar cuál es nuestra relación con el Estado, qué va a pasar después del coronavirus, cuando efectivamente haya un proceso de capitalización muy grande en el sector hospitalario desde el Estado, desde los fondos públicos y nuevamente sean ‘licenciados para saquear’ no solamente recursos del Estado sino también los derechos humanos de la gente”.

Licensed larceny / Licencia para saquear, publicado en 2016 por la Universidad de Manchester, parte del estudio de un caso concreto de “infraestructura como extracción”, un análisis detallado del hospital Queen ‘Mamohato Memorial de Lesoto (Sudáfrica), construido y operado por un consorcio del sector privado en virtud de un contrato de Alianza Público Privada. Hildyard rastrea los flujos de dinero que ingresan y egresan del proyecto, poniendo de relieve quiénes son los beneficiarios. Según el autor, el acuerdo de colaboración público-privada contribuye claramente a extraer una abundante cantidad de riqueza de uno de los países más pobres del mundo y desviar parte de esta al 1 % de la elite mundial.

“En Oilwatch Latinoamérica estamos muy felices de tener un libro como este, que nos abre perspectivas para una militancia más incisiva y más enfocada en las vertientes centrales del capitalismo contemporáneo, recomendamos a todos esa buena lectura de Licencia para saquear”, concluyó Marcelo Calazans. Agradecemos a Nancy Piñeiro por el exhaustivo trabajo de traducción.

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