España: Un daño sin certezas

Greenpeace protesta por la falta de explicación oficial sobre el vertido de crudo que afectó a Doñana

El escape de 30 toneladas de crudo en Palos de la Frontera (Huelva) el pasado jueves por un fallo en la refinería Cepsa sigue arrojando galletas de hidrocarburo en el entorno natural de Doñana. Desde la Junta de Andalucía se asegura que la situación está “absolutamente controlada” pero la empresa sigue sin explicar qué ocurrió en la tubería conductora para que se “escapara” tal cantidad de hidrocarburo al agua.

La mancha ya desapareció de la superficie marina debido a la evaporación y los vientos pero las partículas solidificadas del producto siguen saliendo a la superficie. Los 14 kilómetros de playa afectados en Doñana -desde Matalascañas hasta la desembocadura del Guadalquivir, a pocos kilómetros de Cádiz- generan toneladas de arena negra. Los 260 operarios que trabajaban ayer en las tareas de limpieza de la zona, más las excavadoras, tractores, camiones y bidones repletos de hidrocarburo, hacían que la costa no ofreciera la imagen más deseable de una reserva natural del calibre de Doñana. Hasta ayer se habían recogido 168 metros cúbicos de arena, lo que se traduce en una cantidad de crudo puro de entre 7,5 y 11 toneladas.

La Junta ha abierto un expediente informativo a Cepsa pero el informe de peritaje, según asegura la propia refinería, “aún no ha finalizado”. Otra incógnita que no se ha resuelto es cuántas toneladas de fuel quedan por recoger. “Siempre hemos demostrado que somos transparentes pero necesitamos más tiempo”, aseguró ayer el jefe del gabinete de Protección Ambiental, Seguridad y Calidad de Cepsa, Aurelio de la Villa.

El pasado sábado, la sustancia pegajosa había sorprendido a los veraneantes en Matalascañas (Huelva). La deriva del mar arrastra las partículas de crudo hacia Cádiz donde el domingo se recogieron cubos de galletas en Sanlúcar de Barrameda y ayer unos 30 operarios se encargaban de limpiar las playas gaditanas.

Desde el primer momento, la empresa habló de una “fisura” en una de las tuberías de conducción desde el buque SCF Caucausus, de bandera liberiana, hasta la refinería de Cepsa en Palos. Por esa grieta se filtraron al mar los 30.000 kilos de crudo maya, más pesado que el brent y utilizado mayormente para el asfalto.

Como protesta a la falta de información, la organización ecologista Greenpeace envió ayer una carta al ministro de Fomento, José Blanco, en la que exigían una investigación “lo antes posible” para depurar responsabilidades y sancionar a los culpables del vertido. El responsable de la campaña Contaminación de Greenpeace, Julio Barea, criticó el “reiterado historial de vertidos con los que cuenta la empresa en Huelva”.

Fuente: El País.com