YPF quiere ceder yacimientos a otras petroleras para aumentar su producción

YPF ya corroboró el éxito que arroja esa metodología en agosto del año pasado. La empresa espera obtener una cuota extra de crudo, dado que las compañías chicas suelen ser más eficientes a la hora de explotar yacimientos pequeños.

YPF, la petrolera de la española Repsol y la familia Eskenazi, reflotó un plan que tenía guardado en su lista de proyectos: ceder participación en yacimientos considerados marginales (con escasa producción) a empresas de menor tamaño. De esa manera, la petrolera más grande del país concentrará sus recursos técnicos y financieros en los activos que considera más productivos de su cartera.

Al mismo tiempo, espera obtener una cuota extra de crudo y gas, dado que las petroleras chicas (denominadas “independientes” en la jerga de los hidrocarburos) suelen ser más eficientes que las grandes compañías a la hora de explotar yacimientos marginales. “Tuvimos una reunión la semana pasada para avanzar en el tema.

Últimamente estamos teniendo muchos contactos para cerrar un acuerdo con YPF y comenzar a operar alguna de sus áreas”, reconoció, a cambio de confidencialidad, el timonel de una empresa que reúne las condiciones necesarias para avanzar en el mercado petrolero. Entre ellas, tiene buen vínculo con el Gobierno, es capaz de obtener financiamiento en épocas de crisis y está ávido de oportunidades de inversión en el negocio petrolero.

Quienes están a la espera de cerrar acuerdos con YPF aseguran que hay al menos 20 competidores por los activos en juego. Entre los potenciales interesados se encuentran, desde empresas con linaje petrolero, como Tecpetrol, Sipetrol, Capex, Roch y El Trébol, hasta firmas que se interesaron por el oro negro hace menos tiempo, como el petrolero K Cristóbal López, el concesionario de aeroportuario Eduardo Eurnekian o el ex Presidente de Racing, Daniel Lalin.

“YPF planea hacer una acuerdo por performance. En principio, tomaría como garantía una parte de la producción. Y de ahí en más se repartiría en porcentajes a estipular”, explican quienes analizan el negocio. A finales de 2006, Repsol YPF encargó al Scotia Waterous, del Scotia Bank, que inicie el proceso para desprenderse de activos con poca producción y baja expectativa de hallazgos de petróleo y de gas, valuados en el mercado en u$s 250 millones.

Esos bloques, sin embargo, interesaban a otras compañías, que presentaron ofertas en tropel. Todo marchaba sobre ruedas hasta que, en enero de 2007, el Ministro de Planificación, Julio De Vido, aseguró que no le autorizaría a la española la venta de activos con falta de inversión. En cambio, sí permitiría la asociación en esos yacimientos con otras empresas.

“La empresa está evaluando qué hacer con las 20 áreas que pensaba vender”, explicaron a El Cronista conocedores del proceso. “De ese total, hay unas ocho áreas que son medianas o pequeñas, y cualquier empresa que ya esté operando en las cercanías puede producir a un costo menor”. YPF ya corroboró el éxito que arroja esa metodología.

En agosto del año pasado, cerró un acuerdo con la canadiense Crown Point por la venta de un 50% del bloque neuquino Calandria Mora, ubicado en las adyacencias de áreas más prolíficas. A cambio de esa participación, la nueva socia de YPF, que también busca petróleo en Río Negro y tiene una pequeña producción en Santa Cruz, se hizo cargo de los costos de exploración.

En la misma dirección, la ex firma estatal acordó el año pasado con Petro Andina cederle el control de las operaciones en La Banda, un área de exploración en Neuquén.

Fuente: Petrolnews.net