Acero y crudo, grandes negocios chinos en Brasil

No existe un único paso internacional de China que pueda analizarse fuera de contexto que la “hermana” con EE.UU.. Lo que parece dominar su horizonte geoestratégico son las necesidades energéticas y minerales. Ese trasfondo permite entender el papel de Brasil dentro de las aspiraciones chinas. Sobre todo si se tienen en cuenta las grandes reservas de crudo descubiertas en el litoral brasileño, a las que deben sumarse los no menos fabulosos yacimientos minerales. No por casualidad, los dos grandes negocios que involucran hoy a brasileños y chinos versan sobre crudo y siderurgia. Es el resultado más notable de la bilateral que mantuvieron el jefe de Estado chino Hu Jintao y el brasileño Lula da Silva.

La bilateral con China fue la que arrojó resultados más concretos en el intenso día de reuniones que mantuvo Lula con sus pares de India, China, Africa del Sur y Rusia. Con Beijing firmó un “Plan de acción” para el período 2010-2014 que no tiene precedentes, ya que establece el marco de profundización de las relaciones entre los dos países. Dos hechos demostraron que no es un simple palabrerío.

Se trata del preacuerdo entre la estatal china Sinopec y Petrobras para adquirir participaciones en yacimientos del norte de Brasil, más precisamente en yacimientos ubicados en las aguas profundas de los litorales del estado de Pará y de Maranhao. En segundo lugar, vino la confirmación de un acuerdo por 5.000 millones de dólares para construir un complejo siderúrgico entre el grupo privado brasileño EBX y una siderúrgica china. Estos datos abonan la justificación de la gira por Brasil de Hu Jintao. China se ha convertido en el tercer importador mundial de combustibles, apenas detrás de EE.UU. y Japón. Sus compras ascienden a 3,7 millones de barriles diarios y cuenta como principal proveedor a Arabia Saudita. Por eso, la urgencia de la República Popular fundada por Mao pasa hoy por diversificar sus fuentes de acumulación de reservas.

Pero así como Brasil es el principal socio que China tiene en vista en América Latina, y desde hace tiempo, también Irán juega un papel trascendente en Asia Central. La Sinopec se ha trazado un proyecto de inversiones con la compañía estatal iraní en la extracción de crudo y no resignará ese proveedor en función de un “acuerdo político” con Estados Unidos. Para China, las relaciones con el mundo hoy están teñidas de “pragmatismo” como se afirma en la declaración firmada por Lula da Silva y Hu Jintao. Tal vez sea por eso que el gobierno chino no haya decidido todavía cerrar las puertas al país persa.

Deben ser estos movimientos los que justifican las declaraciones de ayer del canciller de Turquía, Ahmet Davutoglu y su par brasiñeo Celso Amorim. Ambos decidieron dar continuidad a los “esfuerzos diplomáticos” en busca de una solución pacífica con Irán. “Ya hubo varias consultas” dijeron los ministros. Se referían tanto a EE.UU., como a China, Rusia, Francia, Inglaterra y Alemania.

Fuente: Clarín