Objetivo de la transnacional Repsol YPF es el territorio de los pueblos en aislamiento voluntario

De acuerdo a las últimas informaciones recogidas del propio ministerio de Energía y Minas, se sabe que el gigante petrolero hispano-argentino Repsol YPF ha solicitado al Gobierno peruano construir 454 km de líneas sísmicas y 152 helipuertos como parte de su actividad en busca de petróleo en tierra de indígenas en aislamiento voluntario, en la selva amazónica peruana.

Estos planes se hicieron públicos en un informe enviado recientemente al Ministerio de Energía, y ahora ésta institución debe decidir si aprueba o no el proyecto. La construcción de líneas sísmicas, un componente clave en la exploración petrolera, implica la tala de árboles para abrir caminos a través de la selva y la detonación de explosivos a intervalos regulares.

El área donde Repsol espera desarrollar su trabajo, conocida como Lote 39, es el hogar de al menos dos de los últimos pueblos indígenas no contactados del mundo, que podrían ser diezmados si se produce contacto entre ellos y los trabajadores de la empresa.

Repsol ya llevó a cabo alguna exploración preliminar en esta zona en el pasado; entonces recomendó a sus trabajadores que se defendieran de potenciales ataques por parte de los pueblos indígenas haciendo uso de un megáfono: “Si no lograse la pacificación y el entendimiento entre ambas partes y continuase el ataque se tratará de entablar diálogo usando el megáfono”.

Si Repsol encuentra cantidades de petróleo suficientes como para que el proyecto sea comercialmente viable, requeriría de un oleoducto para transportar el crudo desde la Amazonia hasta una terminal en la costa pacífica de Perú. Precisamente la empresa anglo-francesa Perenco, que ya ha encontrado grandes depósitos de petróleo en la región, acaba de hacer públicos sus planes para construir un oleoducto.

El Lote 39 incluye extensas zonas de lo que había sido propuesto como reserva para indígenas no contactados, y la organización indígena AIDESEP ha interpuesto una demanda contra las empresas por trabajar allí. Una investigación reciente por parte de un gran equipo de científicos medioambientales que se publicó en la revista PLoS ONE determinó que esta es una de las regiones de mayor biodiversidad del mundo.

Frente a este hecho, Survival International declaró “¿Qué pensarán los pueblos indígenas de la región sobre las líneas sísmicas y los helipuertos? Lo más posible es que reaccionasen de dos formas: o bien huyendo, o bien atacando a las personas que ven como invasores hostiles. De una forma u otra las consecuencias serán extremadamente dañinas. A estas alturas, tanto Repsol como las autoridades peruanas deberían saber que, simplemente, no  se puede buscar petróleo en la selva que pertenece a indígenas no contactados de un modo seguro”.

AIDESEP