El Gobierno pidió a empresas que nieguen la escasez de gas

Por e-mail, el Ministerio de Planificación les ordenó que “instalen en los medios” que habrá garrafas

Francisco Olivera
LA NACION

No fue el de ayer un buen día para los funcionarios del Ministerio de Planificación Federal. Al malestar provocado por los cortes de luz en barrios de la Capital, se le sumó un evidente nerviosismo porque la falta de gas, que lleva varias jornadas, pareció haber llegado a un límite complicado: las garrafas, consumidas por el sector más pobre de la población. Así, un extraño correo electrónico llegó ayer desde oficinas oficiales a las empresas fraccionadoras. Les pedía que, “de inmediato”, hablaran en los medios gráficos y en las radios para terminar con lo que definió como una “sensación de desabastecimiento”. Cada compañía debía, según esa orden, enviarle al Ministerio la estrategia mediática, que sería entonces archivada en un expediente.

El texto, que está firmado por Norberto Giuliano, funcionario de la Secretaría de Energía, explica por sí mismo toda una concepción del poder y los acontecimientos. Dirigido a los agentes de la industria, fue enviado desde el servidor del Ministerio de Planificación y dice así: “Sres. operadores del mercado del GLP [gas licuado de petróleo]:

“Atento a los innumerables reclamos mediáticos y vía mail recibidos durante estos últimos días, necesitamos quitar del mercado la sensación de DESABASTECIMIENTO [en mayúsculas en el original], la cual estamos seguros no es real, y no está para nada relacionada con una falta de producto.

“A tales efectos, solicitamos a todos Uds. instalen en los medios gráficos y radiales la seguridad [de] que durante el año 2010 se respetarán los precios de venta cumpliendo en un todo el plan GARRAFA PARA TODOS establecido oportunamente y se abastecerá con más producto al mercado de GLP que el absorbido en el año 2009 para su consumo interno.

“Necesitamos que este esfuerzo comunicacional se realice de INMEDIATO [sic], para lo cual solicitamos su colaboración al respecto. Hágannos llegar por este mismo medio vuestra acción, la que formará parte de un expediente”.

El resultado de la gestión puede acaso describir la paulatina pérdida de efecto de ciertas órdenes en los últimos tiempos en la Argentina: no hubo ayer declaraciones empresariales al respecto. Giuliano, un ingeniero con años en el sector, es funcionario de la Dirección de Gas Licuado de Petróleo del Ministerio. Aunque su mensaje expresa cabalmente la relación que suele tener con los operadores el subsecretario Roberto Baratta -gestor operativo de la política del GLP-, quiebra una norma no escrita de casi toda la administración actual, siempre propensa a ordenar de palabra, sin registros escritos que acrediten las medidas. El creador de esta estrategia es el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Desde 2006 hasta hoy, Moreno, jefe político del Indec en los hechos, firmó sólo dos resoluciones en el organismo estadístico.
Instrucciones en el Noroeste

Los pasos del mensajero Giuliano se dieron casi al mismo tiempo que Baratta le daba a la petrolera Refinor otra instrucción singular: no separar gas licuado de petróleo en su planta y resguardar el insumo para el gas natural domiciliario. La zona del Noroeste, donde reside Refinor, fue una de las más afectadas por la falta de garrafas. Lo indicó ayer un relevamiento de la Defensoría del Pueblo, que consignó problemas en las provincias de Chaco, Formosa, Jujuy, Salta, Santiago del Estero, La Rioja, Catamarca, Tucumán y Córdoba. Según la entidad, la situación desencadenó aumentos en los precios de las garrafas.

LA NACION se comunicó ayer con el Ministerio de Planificación para obtener una respuesta sobre el correo electrónico de Giuliano, confirmado por varias empresas. “En un rato te llamo”, contestó un vocero que dijo sentirse sorprendido, pero que no volvió a comunicarse.

La escasez es consecuencia de la falta de inyección desde los yacimientos, provocada a su vez por la caída en la exploración de hidrocarburos. Ante la situación, el Gobierno volvió ayer a aplicar racionamiento para más de 100 grandes empresas en todo el país. “Lo preocupante es que esto se dé sin que el frío sea intenso -se quejó ante este diario un ejecutivo de una gran planta fabril que trabaja a medias-. Los cortes empezaron hace 15 días, todavía con calor.” Oscar Fernández, gerente de Relaciones Corporativas de la siderúrgica Acindar, coincidió: “Efectivamente, está habiendo restricciones. Nos afecta bastante, porque estábamos a unos días de la parada técnica anual, que justamente la hacemos en invierno para no afectar el consumo extra de gas durante los días de frío”.

Tal vez como pocas veces, el escenario había sido admitido anteayer por el ministro de Planificación, Julio De Vido. El léxico de sus explicaciones podría resultar antipático a ejecutivos que vivieron la década del 80 dentro de la industria energética: “No hay cortes sorpresivos, sino programados”, dijo De Vido. El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, también lo reconoció a radio Continental: “Hablé con el ministro De Vido por este tema y me dijo que puede haber circunstancialmente complicaciones en algún lugar, pero que está todo pensado y trabajado para que no haya problemas”.

La Nación