Lluvia tropical empeora al derrame en el Golfo

La tormenta “Alex”, que podría convertirse en huracán, complica la labor para frenarlo.

La petrolera británica BP afirmó que sus planes para completar un pozo de alivio, la mayor esperanza para detener el derrame de crudo en el Golfo de México, marchan bien y que posiblemente sea concluido durante la primera mitad de agosto.

Pero la tormenta tropical Alex , primera de la temporada y que podría devenir huracán, amenaza con arruinar todo y suspender quizá por dos semanas los trabajos de contención de la fuga de petróleo, la peor en la historia del país.

BP sigue perdiendo dinero aceleradamente en los mercados donde cotizan sus acciones y la incapacidad para superar el accidente –la explosión de la plataforma Deepwater Horizon el 20 de abril pasado– es palpable.

Ahora la principal inquietud es la temporada de fuertes lluvias, que suelen ser muy fuertes sobre todo en los últimos años.

Los meteorólogos no fueron claros sobre qué curso seguirá Alex y si significará un nuevo dolor de cabeza para la zona, que ya sufre inéditos problemas de contaminación y daño ambiental, sin aún haberse medido el costo total de la tragedia .

BP sigue succionando crudo hacia el tanquero ‘Discoverer Enterprise’ y recoge la quema del petróleo y gas en otra plataforma. En cualquier momento podría suspender tareas si avanza la tormenta.

Sin embargo, aunque su curso evite la zona del derrame, podría igual generar gran oleaje y complicar los esfuerzos de limpieza, dijeron expertos.

“El clima es impredecible, y podríamos tener un cambio de último minuto”, dijo el almirante Thad Allen, designado por el presidente Barack Obama para atender este monumental desastre ambienta.

Ayer Alex enfilaba en dirección oeste-noroeste y se esperaba que impacte en la costa de Belice y la mexicana península de Yucatán a última hora de anoche.

Por la tarde de la víspera, el ojo de la tormenta, con vientos sostenidos de 75 km por hora, se ubicaba a 120 km al este de Belice City, indicó el Centro Nacional de Huracanes, basado en Miami.

Tras provocar precipitaciones en los países de América Central, se espera que la tormenta se dirija al Golfo de México .

Una tormenta –y ni que hablar un huracán– en la zona del derrame de crudo sería un duro golpe para BP, cuyos esfuerzos de limpieza han sufrido toda suerte de contratiempos.

Allen dijo que los buques que recuperan el petróleo derramado necesitan unas 120 horas para evacuar la zona. “Si tenemos un indicio de que tenemos una posibilidad de vientos con fuerza de vendaval, tomaremos la decisión”, señaló Allen, pero agregó que “en este momento, no llegamos a ese umbral”.

BP dijo que había logrado recuperar 24.550 barriles de crudo el viernes, 3,5% más que el jueves. Desde mayo, recolectó unos 413.000 barriles. El gobierno estadounidense estima que la fuga vierte entre 30.000 y 60.000 barriles diarios (4,7 a 9,5 millones de litros) de crudo al Golfo.

El viernes, como se informó, las turísticas playas de Pensacola, en Florida, famosas por su arena blanca, fueron alcanzadas por la marea negra y las autoridades prohibieron los baños de mar en plena temporada de verano. Están afectados también los corales y las áreas para la importante industria pesquera. También los estados de Alabama y Louisiana ya sienten los efectos de la contaminación en sus playas y mar costero. (Afp Y Ap)

Clarín