El 3 de agosto Ecuador firmará el fideicomiso para desarrollar proyecto Yasuní-ITT

Tras más de cuatro meses de trabajos técnicos, el PNUD y Ecuador suscribirán un mecanismo financiero que permitirá dejar bajo tierra el importante yacimiento petrolero.

Ecuador y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) firmarán el próximo 3 de agosto un fideicomiso para desarrollar la iniciativa ambientalista Yasuní-ITT, paso previo para empezar a recabar fondos en los países comprometidos con el proyecto.

En una entrevista con Efe, la ministra ecuatoriana coordinadora de Patrimonio, María Fernanda Espinosa, que asiste a la Feria Internacional del Libro en Lima, donde ayer presentó el proyecto, manifestó hoy que ya piensa en la campaña de negociación directa que iniciará en los países interesados.

Tras más de cuatro meses de trabajos técnicos, el PNUD y Ecuador suscribirán un mecanismo financiero que permitirá dejar bajo tierra el importante yacimiento petrolero ubicado en el Parque Nacional Yasuní, en la Amazonía ecuatoriana.

Para proteger esa zona considerada como una de las mayores concentraciones de biodiversidad del mundo, Ecuador reclama una compensación financiera de, al menos, la mitad de los recursos que generaría una eventual explotación petrolífera.

Según Espinosa, el nuevo fideicomiso es “extremadamente complejo”, de más de 200 páginas, y ha sido negociado “línea por línea” puesto que, señaló, ni el PNUD ni Ecuador se habían enfrentado nunca a este reto “tan particular”.

Ese “paraguas jurídico” es el que el Gobierno ecuatoriano tendrá que mostrar a los posibles socios a partir de agosto para convencerles de la viabilidad del proyecto, que busca combatir el cambio climático y hacer de Ecuador un país “post-petrolero”.

El proyecto de conservación del Yasuní, donde se asienta el campo petrolero Ishpingo-Tambococha-Tiputini (ITT), prevé dejar sin explotar unos 850 millones de barriles de petróleo, lo que evitaría la emisión de 407 millones de toneladas de dióxido de carbono.

Ecuador ha recibido diferentes apoyos “políticos”, pero ahora hace falta definir lo que cada país está dispuesto a aportar.

Espinosa citó a Alemania como el único país en la Unión Europea que, además de respaldar la iniciativa, ha fijado una cantidad, la de 50 millones de euros anuales durante 13 años.

También se han mostrado receptivos España, Bélgica, Italia y Francia, mientras que con Noruega, la titular de Patrimonio explicó que ya ha habido acercamientos formales, puesto que se trata de un “gran exportador de petróleo pero muy sensible ambientalmente”.

El segundo bloque que Ecuador quiere conquistar son los Estados árabes miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), indicó Espinosa.

“Hay una sensibilidad política y ética de estos países”, subrayó la ministra, para quien existe la necesidad común de disminuir el consumo de combustibles fósiles y de plantear alternativas a economías muy dependientes del petróleo.

Con el “fideicomiso en mano”, aseguró, Ecuador visitará los países de la OPEP de forma bilateral para que se conviertan en “socios estratégicos” de la iniciativa Yasuní-ITT.

En el caso de Estados Unidos, dijo la ministra, este país empezó a interesarse por el proyecto a raíz del impacto causado por el reciente vertido de crudo en el Golfo de México y del compromiso de su presidente, Barack Obama, de priorizar el cambio climático durante su legislatura.

Otros países como Nigeria y Guatemala han solicitado asistencia técnica para replicar este modelo de desarrollo, pero Espinosa consideró que antes de compartirlo hay que comprobar si funciona.

“Este modelo no es para cualquier país”, sino para aquellos megadiversos, petroleros y en vías de desarrollo, aseveró.

Ante las crisis por las que atraviesa el medio ambiente en el mundo, abogó por repensar “los valores y la ética del desarrollo” y apelar al compromiso de las empresas.

Ayer, el Estado ecuatoriano declaró la caducidad de varios contratos de participación con dos compañías extranjeras, dentro de su política de cambiar este tipo de contratos por otros de prestación de servicios.

En opinión de Espinosa, las multinacionales “no tenían disposición a renunciar a nada”, frente a lo cual el Gobierno ha optado por negociar “de igual a igual” y llegar tanto a acuerdos como a desacuerdos.

EFE