Las reservas de hidrocarburos cayeron 38%

Entre 2000 y 2009 las existencias de gas pasaron de 777.609 a 378.862 miles de millones de metros cúbicos y las de petróleo bajaron un 16%. El horizonte no supera los 10 años.

El sistema energético argentino enfrenta un serio problema estructural que va carcomiendo las reservas de hidrocarburos y de generación eléctrica.

Incremento del consumo interno, inversiones insuficientes, tarifas semicongeladas, subsidios sin control, contratos pendientes de renegociación, incumplimiento de normas regulatorias y falta de planificación oficial conforman el crítico panorama que viene afrontando el sector energético desde 2003 hasta ahora.

Más allá del discurso oficial que se empeña en negar los problemas, la realidad demuestra que la caída de las reservas energéticas no cesa y va camino a convertirse en una bomba de tiempo para el próximo gobierno.

De acuerdo con el último informe del Instituto Argentino de la Energía (IAE) “General Mosconi”, las reservas comprobadas de hidrocarburos (que abarcan petróleo y gas) registraron en 2009 una caída interanual del 2,8% y totalizaron 665 millones de Tep (toneladas equivalentes de petróleo).

En 2000, las reservas totales eran de 1.070 millones de Tep, con lo cual ahora el país tiene un 38% menos de hidrocarburos disponibles que hace una década.

En el caso específico del gas natural, el trabajo del IAE puso sobre el tapete el siguiente panorama: las reservas de gas llegaron en 2009 a 378.862 miles de millones (MM) de metros cúbicos, con una baja interanual del 4,9%.

Comparada con la situación de hace 10 años, las reservas actuales son poco menos de la mitad de los 777.609 MM de metros cúbicos que se registraron en 2000, el año en que se alcanzó el máximo histórico de reservas gasíferas del país.

Medido en años, el horizonte de reservas de gas natural bajó drásticamente de los 17,2 que había a principios del nuevo siglo a sólo 7,8 años en 2009.

Durante la última década, se verificó una marcada reducción de las reservas comprobadas que se encuentran en las principales cuencas gasíferas (Noroeste, Cuyana, Neuquina, Austral y Golfo San Jorge) que aportan el 80% de la producción total. Entre 2005 y 2009, la caída total de las reservas en esas cuencas fue del 14%.

La declinación de las reservas se ve agravada por el incremento del consumo interno. Salvo la leve caída registrada en 2009 por el impacto de la crisis económica, la demanda doméstica de gas no se detiene y hace más evidente el problema de las reservas y la falta de resultados del programa “Gas Plus” que instrumentó el Gobierno con el fin de elevar la producción y el horizonte de reservas.

En tanto, las reservas comprobadas de petróleo en 2009 se situaron en 398.213 millones de metros cúbicos, un 0,6 % menos que el nivel registrado en 2008. Las reservas actuales muestran una caída de casi 16% respecto a las que había en 2000.

Tras haber tenido un horizonte de reserva de casi 20 años en la década del 90, en el período 2000-2009 ese parámetro se redujo a un promedio de 10 años.

En los últimos años, el nivel de reservas se mantuvo relativamente estable debido a la caída que se registró en el nivel de producción que pasó de 43.243 millones de metros cúbicos en 2.000 a 36.163 millones de metros cúbicos en 2009.

La caída de las reservas se explica básicamente por la falta de inversión en exploración y explotación. En la década del 80, se habían incorporado unos 1.026 nuevos pozos de exploración. Entre 1990 y 1999, la cantidad de pozos terminados llegó a 989. Y en los últimos diez años, sólo se activaron un total de 484 pozos exploratorios.

Electricidad

En materia de energía eléctrica, la caída de las reservas se aprecia en la cantidad de MW excedentes que tiene el sector para poder cubrir los picos de mayor demanda. Técnicamente se considera que el sistema eléctrico debe tener un nivel de reserva equivalente al 10% de la demanda nacional.

En 2001, el nivel de reserva era del 15%, ya que el consumo máximo de energía de ese año había alcanzado al 85% de la capacidad instalada del parque de generación.

Cuatro años después, en 2005, la demanda pico trepó al 92% y dejó al sistema con una reserva disponible de sólo un 8%.

A partir de 2007, la demanda máxima se ubicó en torno del 100% de la capacidad instalada. Desde entonces, el sistema ha comenzado a operar al límite técnico y sin márgenes de reservas en los períodos de mayor consumo. Ante esa situación, el Gobierno ha tenido que recurrir a la importación de entre 1.000 y 1.500 MW diarios de Brasil para poder reforzar la generación en los días más críticos.

La reducción de las reservas eléctricas responde, básicamente, a dos causas relevantes. En primer lugar, una insuficiente inversión en nuevas usinas: desde 2003 la demanda acumuló un crecimiento del 40% que no fue acompañado por la capacidad de generación que sólo se elevó un 18,2%.

Y en segundo lugar, aparece el incremento de la indisponibilidad de las máquinas térmicas por la falta de mantenimiento y pérdida de eficiencia por el uso de fuel oil y gasoil en lugar de gas natural.

Según el ex secretario de Energía, Alieto Guadagni la “descapitalización energética” registrada durante las administraciones kirchneristas por la pérdida de reservas y las inversiones mínimas que no se realizaron asciende a un total de U$S 146.000 millones.

En el caso del gas, las reservas que se gastaron y no se repusieron equivalen a unos 313.000 MM de metros cúbicos que a los precios actuales suman U$S 82.000 millones.

En el sector petrolero, los números indican que las reservas consumidas llegan a 100.000 millones de metros cúbicos y representan otros U$S 50.000 millones. Y en generación eléctrica, el déficit de los MW que no se incorporaron para sostener la suba del consumo dejó un bache de U$S 14.000 millones.

La descapitalización energética equivale casi al 42% del PBI.

Los Andes

La mitad de las reservas petroleras se esfumó en sólo una década

En Neuquén cayeron más del 50% en los últimos 10 años. El horizonte es de poco más de 6 años. El país dejó de autoabastecerse y debe acudir a la importación para hacer frente a una demanda creciente. Neuquén apunta todos sus cañones a los abundantes recursos de shale y tight gas, pero requiere de mejores precios.

La primera década de este milenio cierra con un panorama preocupante para la actividad hidrocarburífera neuquina. Las reservas de la provincia se esfuman a ritmos acelerados.

Entre 2008 y 2009 las reservas comprobadas de gas de Neuquén cayeron 10,9 por ciento y las de petróleo disminuyeron 5,8 por ciento, según cifras de la Secretaría de Energía de la Nación. Entre 2000 y 2008, las reservas de petróleo y gas neuquinas bajaron un 60%. Al actual nivel de producción alcanzarían sólo para poco más de 6 años.

Mientras que a nivel nacional las reservas comprobadas de gas natural cayeron en 2008 un 5% respecto al año anterior, y acumularon una caída del 51% en el transcurso de la década de 2000. Las de crudo bajaron en los últimos 10 años un 16%, tras una leve caída en 2009 del 0,6%, respecto de 2008.

La reposición de reservas no sostuvo el ritmo de producción. Desde 1998 se reducen, con una recuperación en 2006, año en que el descubrimiento de cantidades considerables de petróleo en el yacimiento de Cerro Dragón, en la cuenca del golfo San Jorge, produjo un empujón hacia arriba.

En consecuencia, Argentina cuenta a fines de la década terminada en 2009 con un horizonte de reservas de petróleo de 11 años, similar al indicador calculado para el año 2000.

La incorporación del petróleo de golfo San Jorge atenuó la caída. Esa cuenca que representó en 2009 el 61% de las reservas de petróleo del país, seguida por la Neuquina con el 25%.

Alarma gasífera

El caso del gas es el más preocupante. Las reservas gasíferas en el país fueron en 2009 de 378.862 MMm3, es decir, poco más de la mitad de los 777.609 MMm3 que había a fines de 2000, año en el que se alcanzó el máximo histórico de reservas de gas en Argentina.

En los últimos diez años, las reservas disminuyeron el equivalente a 100 meses de producción (tomando como parámetro la del último año). Eso demuestra que los nuevos descubrimientos no se han equilibrado con el ritmo de producción. El horizonte de reservas de gas natural cae sin freno en un país cuya matriz de energía primaria depende aproximadamente en un 52% de ese fluido.

El horizonte de reservas de gas natural para Argentina viene en baja desde fines de la década del ‘80, y se sitúa hoy en 7,8 años, unos 9,4 años por debajo de la perspectiva que se vislumbraba en 2000.

La caída se agrava por el incremento de la demanda, que crece desde 2002, salvo por la pequeña disminución que se registró el año pasado, cuando se pasó un invierno sin fríos extremos y se sentían los coletazos de la crisis financiera mundial en la economía del país.

Sin embargo, este año, en el que se alcanzaron récords históricos de consumo de gas y de electricidad, la demanda retomó su tendencia creciente, y la importación energética es cada vez mayor.

Si bien el país hizo frente a la demanda complementando la producción doméstica con importaciones de gas de Bolivia y la regasificación en el puerto de Bahía Blanca de GNL desde 2008, las restricciones de gas a la industria y a la generación eléctrica son cada vez mayores.

Yacimientos no convencionales

La disminución en el horizonte de reservas podría revertirse si se materializan las inversiones en exploración y desarrollo prometidas en el marco del “Gas Plus”, que prevé mayores precios en boca de pozo para nuevos yacimientos.

Neuquén apunta todos sus cañones a los abundantes recursos de shale y tight gas, pero requiere de mejores precios. Para ello, se impulsa una ley nacional que de garantías a las inversiones, y que estaría en el Congreso nacional antes de fin de año.

En conjunto, medidas en Tep (Toneladas equivalentes de petróleo), las reservas comprobadas de hidrocarburos en el país a fines de 2009 equivalen a 665 MTep, lo que significa que han disminuido un 38% respecto de la disponible a fines de 2000.

En un contexto de incremento en la demanda de gas natural y electricidad la Argentina ya es incapaz de autoabastecer su demanda doméstica.

Esto se debe a que si bien los horizontes de reservas se sitúan en casi 8 años para el gas y 11 años en el caso del petróleo, la limitada capacidad productiva obliga a recurrir a importaciones cada vez mayores.

La Mañana Neuquén