Son cada vez más frecuentes los aumentos en combustibles

Shell aplicó ayer su segunda suba en el mes; el gasoil acumula un alza de 26% en lo que va del año

Oliver Galak
LA NACION

Lejos quedaron los tiempos en los que el Gobierno se enojaba y presionaba para que no subieran los precios en las estaciones de servicio. En los últimos meses, las petroleras entendieron la nueva situación y, cada vez menos tímidamente, comenzaron a recuperar el terreno perdido en los años previos.

Los combustibles ya ni siquiera aumentan a un ritmo promedio de una vez por mes, como sucedía en la primera mitad del año. Ayer, Shell -que tiene la segunda posición en participación del mercado de combustibles- volvió a aplicar otra dosis de sus microaumentos y remarcó los precios por segunda vez en 11 días.

El litro de nafta súper aumentó 3 centavos y comenzó a venderse a $ 3,969 en los surtidores que la petrolera angloholandesa tiene en la Capital Federal (en el interior es más caro). Superó así por un centavo la cotización del dólar minorista a la venta. Este aumento se suma a los 4 centavos que ya había aumentado a comienzos de agosto. En el año, acumula un alza del 22%. La nafta premium, que ayer no sufrió modificaciones, es hoy un 29,5% más cara que cuando comenzó el año.

En el caso del gasoil, el precio en las estaciones de Shell en la Capital Federal pasó de 3,579 a 3,599 pesos. El alza acumulada en 2010 asciende a 26,3%. La variedad diésel premium no sufrió cambios esta vez, aunque la suba acumulada en el año ronda el 29%. En el mismo período, la inflación real se ubicó en torno del 13 o el 14% y la que mide el Indec (sólo el primer semestre) fue del 5,9 por ciento.

Las tres grandes competidoras de Shell no aplicaron ayer aumentos, aunque en el sector no se descarta que en los próximos días muevan sus precios para “acompañar al mercado”.

YPF, que lidera el mercado de combustibles con más del 55% de participación, aplicó su último aumento en los surtidores de la ciudad de Buenos Aires hace dos meses. Esta situación derivó en que volviera a abrirse la brecha entre las distintas petroleras, que era uno de los factores que habían provocado faltantes en varias estaciones de YPF durante el mes de marzo. Hoy, la súper de la petrolera gerenciada por la familia Eskenazi cuesta 22 centavos menos que la de Shell; la diferencia en el gasoil es de 37 centavos por litro.

Esso y Petrobras habían aplicado aumentos algunas semanas antes que Shell y sus precios se ubican en una franja intermedia.

“Los combustibles van a seguir subiendo un poco más todavía por varios motivos; entre ellos, el costo del barril de crudo”, advirtió Rosario Sica, presidenta de la Federación de Empresarios de Combustibles de la República Argentina (Fecra).

Costos y devaluación

Por efecto de las retenciones, el barril de petróleo en la Argentina está desligado del precio internacional (75,68 dólares en el mercado de Texas, según la cotización de ayer). De todos modos, en los últimos tiempos las refinadoras aceptaron incrementar en un 20% el monto que les pagan a los productores locales de crudo, que ya se vende a alrededor de 55 dólares el barril (según la calidad). A este movimiento en los costos de las refinadoras hay que sumarle el efecto de la devaluación. El dólar cuesta hoy un 30% más que hace dos años.

Casi todas las fuentes del sector coinciden en que hoy hay una especie de guiño tácito del Gobierno para poder aplicar los aumentos que no se instrumentaron durante los años anteriores y que llevaron a un fuerte retraso respecto de los precios de la región (en Uruguay, el litro de nafta súper cuesta el equivalente a 5,77 pesos).

¿A qué se debe este giro? En una petrolera con operaciones aquí sugirieron que parte de la respuesta hay que buscarla en el hecho de que más del 50% del precio que se paga en el surtidor corresponde a impuestos. A mayor precio, más recaudación.

Otra posible causa gira en torno de la difícil situación que atraviesa el sector de las estaciones de servicio como consecuencia de la reducción de sus márgenes de rentabilidad. En los últimos años cerraron unas 2500 estaciones y el Gobierno buscaría evitar la tendencia mejorando el precio de venta de los combustibles, explicó otra fuente del sector.

La Nación