Nadie indica la salida

Las petroleras tardan en reponer el combustible, lo que provoca faltantes de súper por algunas horas. Las refinadoras se echan la culpa entre sí. Por ahora, la causa no es el conflicto en el sur

Raúl Dellatorre

Las dificultades en el suministro de nafta súper en los centros urbanos se entremezclaron con las noticias que llegaban desde Chubut, que prenuncian un agravamiento del conflicto que tiene paralizada desde hace una semana la principal boca de salida del crudo que se extrae en la zona, para llevarlo hasta las refinerías. “La falta de nafta en algunas estaciones no tiene nada que ver con el suministro de petróleo a las refinerías”, aseguró un vocero empresario. De todos modos, en el sector advierten que la toma de la planta de Termap en el sur afectará adicionalmente la oferta de combustibles si el conflicto se prolonga.

Fuentes del sector indicaron que la falta de combustible en algunas estaciones tiene su explicación en una creciente demanda que no fue acompañada por la ampliación de la capacidad de producción. “Las primeras inversiones importantes para aumentar la refinación recién las hizo YPF este año en Luján de Cuyo y La Plata, pero no entrarán en producción hasta 2012”, apuntó la misma fuente especializada.

El aumento del parque automotor y el consecuente mayor consumo de naftas resultó, en los primeros diez meses del año, en un crecimiento del 7,9 por ciento en las ventas de nafta súper. Una tasa muy alta, considerando un mercado con una oferta cercana a su techo. Esta presión compradora se sintió especialmente en la franja de la nafta súper, cuyo precio quedó bajo supervisión administrativa de la Secretaría de Comercio, desde que logró frenar algunos aumentos. El precio de la premium se disparó muy arriba, mientras que la nafta común va perdiendo participación por ser desaconsejable en los modelos más nuevos de automóviles. Si bien no llegó a haber escasez de nafta súper, las petroleras no llegan muchas veces a tiempo de reponer el combustible antes que se agote en las estaciones de servicio, provocando que por algunas horas se exhiba el cartel “no hay nafta” sobre los surtidores.

Pero en el marco de esta situación general, hay acusaciones cruzadas entre las distintas marcas. Las refinerías de la petrolera hispanoargentina están trabajando a su máxima capacidad, pero no así las de su competencia (Esso, Shell y Petrobras, antes Eg3). Esto quedó reflejado en que mientras YPF trabaja este año con su máxima producción histórica, las de las demás firmas todavía no superan el record de 1994.

Esso y Shell acusan a YPF de beneficiarse del alto precio del crudo (ganancias en el upstream) que le permite compensar la baja rentabilidad en la refinación y comercialización de combustibles (downstream). Como las dos primeras no extraen crudo en el país, dependen para alimentar sus refinerías de terceros. YPF, en cambio, acusa a aquellas dos firmas de no estar trabajando a pleno en sus refinerías, con lo cual provocan una retracción adicional a la oferta frente la demanda creciente. Esta situación está provocando, además, que la participación de YPF (market share) siga creciendo: actualmente tiene 55 por ciento del mercado de naftas, tasa que crece a razón de un punto por mes en esta segunda mitad del año.

Si bien por ahora la falta de oferta se origina exclusivamente en la refinación y venta de combustibles, no se descarta que en pocas semanas también empiece a hacer sentir su peso el conflicto en el sur. La ocupación sindical de la planta de Termap no sólo afecta el envío de crudo de YPF, ya que también bloquea la salida por barco del petróleo que extraen Pan American Energy y Occidental. La toma de la planta de almacenaje está por cumplir una semana. Las estimaciones en aquella provincia sostienen que si se prolonga por una semana más, las refinerías empezarían a sufrir las consecuencias por agotamiento de sus stocks de reserva. Ayer, el gobernador de Chubut volvió a jugar fuerte en sus declaraciones contra la ex petrolera estatal pero, por ahora, no hay quien señale dónde está la salida.

Página/12

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Por el paro petrolero, importarán naftas para cubrir la escasez

YPF espera recibir en los próximos días un buque para reemplazar faltantes en diciembre y enero. Es una medida poco habitual disparada por la falta de crudo y auge de la demanda

Pablo Fernández Blanco

El conflicto petrolero en el sur, que comenzó hace dos semanas y tiene parada casi toda la producción de crudo de Chubut y Santa Cruz, llevó a YPF a tomar una medida poco habitual: por segunda vez en el año importará nafta súper, un combustible que hasta hace poco la Argentina producía de forma excedente. Lo hace en un contexto de creciente malestar por faltantes en estaciones de servicio, en especial en la Patagonia.

En la empresa prefirieron no hacer comentarios. Sin embargo, diversas fuentes del mercado, que pidieron reserva, confirmaron a El Cronista la iniciativa y anticiparon que el embarque debería llegar antes de fin de año. Será un buque petrolero con 50.000 metros cúbicos (m3) de nafta, que alcanzaría para cubrir los faltantes de este mes y el otro.

Sucede que el paro petrolero, que redujo la disponibilidad de crudo para las refinerías –a las de YPF se suman las de Esso, Shell y Petrobras– se combina con un crecimiento sostenido de la demanda y un plus de consumo que ocurre habitualmente en tiempo de vacaciones.

Además, en las últimas semanas otras refinadoras debieron aplicar paradas de planta programadas para realizar tareas de mantenimiento, algo que también disminuyó el stock de naftas.

La importación le costará a la empresa de los Eskenazi y la española Repsol unos u$s 30 millones, sin contar los impuestos. Se trata de una cifra exigua para una compañía que en los primeros nueve meses del año registró una facturación de casi $ 32.000 millones y una ganancia de $ 4.580 millones. Pero el significado de la importación es mucho mayor: será la segunda vez en el año que la mayor petrolera del país deba recurrir al exterior para cubrir la demanda local, algo que pone en evidencia la estrechez de la oferta argentina.

Diferente es el caso del gasoil, un combustible que habitualmente falta en el país –en especial en los picos de la cosecha–, que el Gobierno permite comprar en el exterior sin impuestos, en volúmenes determinados.

“Existe la posibilidad de que YPF se haga cargo de la importación y luego distribuya los costos en el resto del mercado”, explicaron conocedores de la operación.

De acuerdo con datos oficiales, hasta julio las ventas de naftas –súper y premium– crecieron por encima de un 13% en comparación con el mismo mes de 2009. En el caso de la súper, en tanto, los despachos crecieron por encima de un 11,3 por ciento. YPF es por mucho la líder del mercado, con una participación superior al 55%. Entre las grandes la siguen Shell y Esso, con cifras cercanas al 14%, y Petrobras (casi 11%).

El crecimiento de la demanda llevó a que las petroleras, en especial YPF, comiencen a hacer inversiones para ampliar la producción de combustibles.

También por los problemas patagónicos, YPF negoció de urgencia la semana pasada un acuerdo con Pan American Energy, de los Bulgheroni y la china CNOCC, para comprarle un barco de crudo que estaba destinado a la exportación.

Conflicto en el sur

El conflicto entre los empleados jerárquicos de YPF y la empresa, que comenzó hace dos semanas, cerró ayer un nuevo capítulo sin éxito. Mientras el titular del gremio, José Lludgar, reclama el pago de diferencias salariales por reencuadramientos y la reincorporación de unos 170 despedidos por parte de la empresa, continuó parada la extracción de crudo en la mayor parte de Santa Cruz y Chubut, desde donde proviene un 45% de la oferta nacional.

La protesta también tiene tomada la planta de Terminales Marítimas Patagónicas (Termap), un punto neurálgico de la industria que afecta a toda la cadena. Si esa situación se extiende por dos o tres días más, las petroleras aseguran que deberán reducir la producción de combustibles.

Cronista Comercial