Brufau llegó al país y se recluyó en reuniones con la cúpula de YPF

El presidente de Repsol, Antonio Brufau, llegó al país en un vuelo privado, con el objetivo de intentar destrabar la relación con el Gobierno, que se ha tensado a niveles impensables meses atrás. Ayer se reunió con la cúpula de YPF para analizar la situación

Brufau había dejado trascender en Madrid que vendría a Buenos Aires con el objetivo de reunirse con la presidenta Cristina Kirchner . Busca un acuerdo qu e frene el embate del Gobierno sobre las petroleras en general, pero que tiene a YPF como objetivo principal . Se han sucedido medidas de distinto índole que afectan a la empresa, la última de las cuales se anunció ayer mismo y que le costará a la petrolera hispano argentina unos 300 millones de pesos, según una primera estimación.

Ayer las acciones de YPF volvieron a sentir el impacto de la embestida oficial ; en la Bolsa porteña cayeron 5,5% y en la de Nueva York, 8,7%.

A poco de arribar a Buenos Aires, ayer Brufau se dirigió a la moderna torre de YPF en Puerto Madero. Se encerró en una larga reunión del Consejo de Administración, con técnicos locales y otros que lo acompañaron desde Madrid. Participaba del encuentro, por supuesto, Sebastián Eskenazi, el socio local que encabeza el día a día de la empresa.

“Durante el fin de semana seguirá el trabajo interno” , dijeron fuentes cercanas a la empresa. Las preguntas de Brufau apuntaron a dos temas centrales: la situación técnica de la compañía y al cuadro político del país.

La intención del ejecutivo español es ser recibido por el Gobierno el lunes o martes próxim o, aunque no tenía aún certeza de obtener una audiencia con la Presidenta, como era su intención.

Brufau traería como propuesta incrementar las inversiones de la empresa, pero en el sector son algo escépticos al respecto. “La Presidenta ya participó de actos de anuncios de inversiones de YPF, ahora van por mas”, dicen en el sector.

El tema es que en la petrolera no terminan de entender qué es ese “mas” que pretendería el Gobierno.

Si es dinero para auxiliar las alicaídas cajas fiscales, si es participación accionaria en la compañía, o la incorporación de nuevos socios o una reestatización total. Todo eso estará sobre la mesa.

Clarín