Se mantiene la disputa con las petroleras y Cristina Fernández no recibiría a Brufau

Por Ernesto De Paola. La presidenta Cristina Fernández se reunió en su gestión con muchos directivos de petroleras de primera línea como Carlos Bulgheroni, de Bridas (controlante de PAE junto con BP), y antes con Cristopher de Margerie, de Total. Esos encuentros siempre fueron para informarse sobre nuevas inversiones como las de PAE sobre los activos de la ex Esso SAPA y de la corporación francesa en el desarrollo de área marina Vega Pléyade.

Pero en materia de producción de líquidos y gas YPF no puede exhibir ningún logro destacable. Por esa razón, fuentes privadas reconocieron que el titular de Repsol-YPF, Antonio Brufau Niubó, no alienta grandes esperanzas de concretar una reunión con la jefa de Estado.

Mientras tanto, el Gobierno puso fin a los estímulos de los programas Petróleo Plus y Refino Plus. Claro que en 2012 el balance comercial energético es muy seguro que no arrojará un saldo tan desfavorable como en el 2011.

Pero por primera vez en casi cinco décadas, en el 2011, la Argentina registró un balance comercial energético que arrojó un saldo negativo superior a u$s2.900 millones.

Si bien el país en las décadas del ’70 y del ’80 registró un autoabastecimiento precario con balances ligeramente magros de signo positivo, no hay que olvidar que en 1972 se negoció con Bolivia una importación por veinte años de un volumen de 6 millones de metros cúbicos diarios de gas cuyo precio, en toda etapa histórica fue muy oneroso, lo que impedía a la ex Gas del Estado trasladar plenamente a tarifas la cotización de ese hidrocarburo que la Cancillería pagaba con una partida especial del Tesoro nacional.

Aumento y caída. Pero, lo cierto es que en el 2011 el gobierno de Cristina Fernández afrontó forzadamente un cúmulo de importaciones de distintos tipos de energía (gas y líquidos) por más de u$s9.000 millones.

En ese año Repsol YPF tropezó por causa de extendidos episodios de intranquilidad laboral una caída del 20% en la producción de crudo de sus yacimientos ubicados en el flanco norte de Santa Cruz y del 7% en Chubut.

En volumen, esa producción que YPF dejó de extraer totalizó 2 millones de metros cúbicos mientras que casi otro millón fueron perdidos por Sinopec (ex Oxxi), Pan American Energy (PAE) y Petrobras. De no haber mediado esa pérdida de producción no hubiera existido este año un saldo comercial energético negativo.

YPF, en los últimos años, vio transcurrir un historial exploratorio y productivo signado por una suerte de acontecimientos desfavorables, tal como fue la fallida sísmica de la cuenca Salado Marina, la perforación “papa” de cuatro pozos marinos del Plan Fénix en la cuenca de Golfo San Jorge y otra perforación adversa en aguas de Malvinas, realizada en forma asociada junto con PAE y Petrobras.

Encuentros. Desde el viernes ante la ola de versiones que llovieron en el último tiempo sobre YPF el titular de Repsol YPF comenzó a mantener en la monumental sede de Puerto Madero constantes reuniones con directivos de áreas operativas y con sus socios accionistas locales del Grupo Petersen Energía para analizar los números de la compañía y la marcha de los principales proyectos que están en marcha. Según lo previsto en el área de refinación, a partir de fines de este año las instalaciones de La Plata y Luján de Cuyo comenzarán a volcar al mercado una oferta adicional de 2.100.000 de metros cúbicos de naftas y gasoil.

Fuera de esa inversión que superó entre el 2009 y el 2012 los u$s1.850 millones, YPF aparece como una petrolera “adormecida” que ha perdido sus mejores elencos profesionales del pasado estatal.

Méndez defiende a YPF

El ex titular la UIA y directivo del Comité Ejecutivo de la entidad, Héctor Méndez, criticó el avance del Estado sobre las empresas del sector privado y dijo que los rumores sobre un cambio accionario en YPF son un “ejemplo” de eso. “En muchas otras empresas que el Estado tiene acciones; debería concentrarse más en la gestión de la cosa pública, zapatero a su zapato”, subrayó.

“He sido muy crítico en los años 70 y 80 sobre las empresas del Estado que no rendían cuentas, no tenían balances. Y como fui crítico en aquel momento cuando eran de los militares, no debería dejar de ser crítico hoy”, agregó en declaraciones a Radio Mitre.

BAE