Gestiones del gobierno español frenaron el avance sobre YPF

El ministro de Industria y Energía hizo una visita relámpago para defender los intereses de Repsol

Por Adrián Sack  | Para LA NACION

MADRID-. La rápida y enérgica intervención del gobierno de España en favor de los intereses de una de las empresas más importantes de ese país puso paños fríos a un discurso de Cristina Kirchner que pudo haber significado el principio del fin para la participación de Repsol en YPF.

Así lo entendieron ayer en esta ciudad en el sector empresarial y en los mercados, donde, incluso horas antes de que la Presidenta hablara en el Congreso, ya se percibía una fuerte sensación de alivio. Y el responsable de que los ánimos se distendieran en las oficinas centrales que Repsol posee en el madrileño Paseo de la Castellana fue el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, que viajó anteayer con carácter urgente a Buenos Aires para reunirse con funcionarios de la Casa Rosada y frenar, a través de intensas gestiones, cualquier avance del Gobierno para reestatizar o intervenir la “joya estratégica” de la industria petrolera española.

Según confiaron a LA NACION en esta ciudad fuentes del sector energético que siguen de cerca las negociaciones, “lo que más tranquilizó a la empresa”, presidida por Antonio Brufau, “no fue” la ausencia de menciones de un cambio de rumbo en el control y la administración de YPF en el discurso presidencial, sino la difusión de las declaraciones del ministro Soria, en las que dijo que “no temía” una nacionalización de la compañía hispano-argentina. En concreto, el alto funcionario del gobierno de Mariano Rajoy, que permaneció 12 horas en la Argentina y regresó el martes a España, manifestó ayer, cerca de la hora de apertura de los mercados, su confianza en “poder limar las diferencias” entre el directorio de Repsol y el gobierno argentino .

Grupos de trabajo
En su breve estada en el país, Soria logró acercar posiciones con el Ministerio de Planificación Federal y llegó a un acuerdo con esa cartera para crear dos grupos técnicos de trabajo, uno a cada lado del océano Atlántico, con el propósito de recomponer las relaciones entre la petrolera y la administración kirchnerista.

“Ha habido [siempre] unas relaciones extraordinarias entre YPF, Repsol y el gobierno de la Argentina”, dijo el ministro español, aunque luego reconoció la aparición de “algunas diferencias” que precipitaron las gestiones del gobierno de Rajoy, con el fin de evitar el total deterioro de ese vínculo. Y el grado de preocupación fue tan alto que, incluso, el diario español El País mencionó ayer la existencia de una llamada del rey Juan Carlos I a la Presidenta para disuadirla, supuestamente, de llevar adelante cualquier avance intervencionista.

Este cuadro de tensión lo completó esta semana la llegada a la Argentina, por tercera vez en el año, de Brufau, que por ese viaje de urgencia se vio impedido de asistir a la presentación de resultados globales de la empresa.

En la Argentina, los ministerios de Planificación Federal y de Economía buscaron anoche desmentir que la situación de YPF forme parte de la agenda bilateral con España. En un comunicado conjunto, los ministros Julio De Vido y Hernán Lorenzino negaron “la existencia o integración de ningún grupo técnico de trabajo conjunto con el gobierno español sobre temas relativos a la firma Repsol YPF”.

No obstante, las oficinas de prensa de los ministros se vieron obligadas a reconocer la existencia de la reunión con el ministro español, de la que hasta ahora no habían informado. “Durante la audiencia realizada el martes en Buenos Aires por pedido expreso de los funcionarios del gobierno de España, se intercambió información general respecto de la situación y la evolución del sector energético”, afirmaron.

En cambio, en España, Soria dio ayer claras señales de que el discurso de la Presidenta no incluiría anuncios altisonantes sobre la temida intervención del Estado en la administración de YPF, de la que Repsol tiene el 57,4% del paquete accionario . “YPF es una empresa sumamente importante y estratégica para España”, afirmó el ministro de Rajoy, quien así ratificó el interés y la intención de Repsol de mantener el control de su filial argentina, que hoy es la mayor inversión industrial hecha por una empresa española fuera de sus límites territoriales.

Este fuerte respaldo a Brufau tuvo sus consecuencias inmediatas en el índice bursátil de Madrid (IBEX), donde los títulos de Repsol consiguieron rebotar un 2,78% a la hora de cierre de las operaciones, que coincidió con el momento en que la Presidenta promediaba su extenso discurso de apertura de sesiones ordinarias en el Congreso Nacional.

No obstante, los medios españoles destacaron las críticas que Cristina Kirchner hizo a Repsol durante su mensaje, al acusar a la empresa de reducir la producción de petróleo y favorecer el alza de las importaciones de combustible.

Cronología

Denuncian sobreprecios
El Gobierno denunció que YPF y otras cuatro petroleras se cartelizaron para cobrar sobreprecios en el gasoil a granel.

Advertencia presidencial
La Presidenta recordó a las petroleras que “el subsuelo es de los argentinos y está concesionado”.

Versiones de estatización
Según el diario Página/12, “la bandera de la renacionalización de YPF vuelve a asomarse”.

Seguidilla de medidas
El Gobierno no dejó a YPF comprar dólares para importar, le suspendió las operaciones de comercio exterior y le anuló una reunión de directorio; las provincias amenazaron con quitarle concesiones.

La Nación

El rey de España habló con Cristina y quedaron en suspenso medidas contra YPF

Gestión del rey Juan Carlos y problemas para lanzar una intervención frenaron anuncios sobre la petrolera. Chubut volvió a amenazar con quita de concesiones

Por Pablo Fernández Blanco | Cronista

La embestida contra YPF que desplegó el Gobierno en las últimas semanas finalmente no desembocó en una intervención de la empresa que iba a ser anunciada ayer, en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso. Así lo preveían propios y ajenos a la compañía que conduce la familia Eskenazi y tiene como principal accionista a la española Repsol. A pesar de eso, la presidenta Cristina Fernández mantiene su intención de hacer pie, con los recursos del Estado, en la mayor empresa del país. Así lo confirmaron a El Cronista fuentes de trato habitual con la Casa Rosada y empresarios de trato cotidiano con la petrolera otrora estatal.

Hubo dos factores determinantes que frenaron cualquier anuncio: por un lado, la intervención del rey Juan Carlos de España, quien mantenía una buena relación con el ex presidente Néstor Kirchner y despierta también simpatía en Cristina. La noticia corrió por cuenta del diario El país, de España.

Anoche, los ministerios de Planificación y Economía desmintieron mediante un comunicado una parte de esa información. Negaron “la existencia o integración de ningún grupo técnico de trabajo conjunto con el Gobierno español sobre temas relativos a la firma Repsol-YPF” y sostuvieron que “de ninguna manera los temas relativos a la firma Repsol-YPF forman parte de la agenda bilateral entre España y Argentina”.

Sin embargo, el texto no desmintió la comunicación entre Cristina y Juan Carlos, al tiempo que reconoció la “audiencia realizada el martes en Buenos Aires por pedido expreso de los funcionarios del gobierno de España”. Allí participó el ministro de Industria y Energía español, José Manuel Soria, enviado directo del primer ministro Mariano Rajoy.

Otro dato terminó de echar por tierra, al menos por ahora, una eventual intervención de la empresa. El miércoles llegaron al escritorio del secretario Legal y Técnico de la Presidencia, Carlos Zanini, dos informes que había encargado por separado. Ambos llegaban a una conclusión similar: la intervención de una empresa privada internacional era muy difícil de justificar en términos legales y legislativos.

“No damos esto por terminado. Se abrió una instancia de diálogo entre los dos Estados”, explicaron fuentes que siguen de cerca las negociaciones.

La presidenta deslizó ayer algunas de sus intenciones. Sostuvo ante los legisladores que, en los ’90, las provincias con hidrocarburos llegaron a comprar casi el 4% de las acciones de YPF en la Bolsa de Nueva York e iban en camino del 5% (que les hubiese permitido sumar un director) cuando el ex ministro de Economía, Roque Fernández, decidió la “desnacionalización” de la empresa. “Hasta ese momento, las provincias tuvimos participación”, sostuvo. Y recordó que esa era la intención de Kirchner en su época de gobernador.

Y para despejar cualquier duda con respecto a la buena salud que goza la avanzada oficial contra la empresa, el gobernador de Chubut, Martín Buzzi, intimó a la petrolera a través de un decreto para que cumpla con “sus compromisos contractuales”. Le dio un plazo de 7 días para que “presente su descargo en relación con los incumplimientos de sus obligaciones en los que habría incurrido y presente un plan de trabajo adecuado y fundado para subsanarlos en un plazo razonable”.

Buzzi es, además, el presidente la Ofephi, que reúne a las provincias productoras de petróleo y de gas, y la punta de lanza de Cristina entre los gobernadores para reclamar mayores inversiones a YPF. En varias ocasiones en los últimos días sostuvo que si la empresa no cumple con sus pedidos, le quitaría concesiones. Ese es el principal activo de cualquier petrolera.

Cronista

Del temor a la euforia en los mercados

La Presidenta reiteró críticas contra YPF, pero no hubo anuncios. Una reunión de De Vido y Lorenzino con un ministro español llevó a especular con una tregua, pero por la noche los funcionarios desmintieron que el tema forme parte de una mesa bilateral de negociación

Por Fernando Krakowiak | Página/12

Los rumores que el miércoles provocaron una fuerte caída de la acción de YPF finalmente quedaron en la nada. No hubo anuncio de estatización ni intervención. Ante la Asamblea Legislativa, Cristina Fernández de Kirchner volvió a manifestar su preocupación por el incremento de las importaciones energéticas y reiteró que van a tomar medidas para garantizar el abastecimiento de combustibles a precios que no afecten la competitividad de la economía. Esas fueron las referencias vinculadas con el conflicto con YPF. Para los inversores fue una buena señal que no haya habido más y la acción de la firma subió 16,8 por ciento en Buenos Aires y 12,4 por ciento en Wall Street. La tensión se había comenzado a descomprimir por la mañana, cuando el diario El País de Madrid informó que el ministro de Planificación, Julio De Vido, y su par de Economía, Hernán Lorenzino, recibieron el martes al ministro de Industria de España, José Manuel Soria, y supuestamente acordaron armar un grupo de trabajo para resolver el conflicto. El matutino reveló incluso que el rey de España llamó a la Pesidenta para conversar sobre el tema. En el mercado interpretaron los contactos y la ausencia de anuncios como una tregua, pero por la noche De Vido y Lorenzino emitieron un comunicado donde desmintieron que se haya conformado un grupo de trabajo conjunto.

La Presidenta se refirió a YPF en la parte final de su discurso. “Uno de los temas también que deberá abordar el Poder Ejecutivo es lo que significa el incremento exponencial que ha tenido la importación de combustible en la Argentina, producto de la terrible caída de la producción de los últimos años”. En ese momento recordó que la curva de caída de la producción comenzó en 1999, el año anterior a la desnacionalización de YPF, y que desde entonces viene bajando de manera vertiginosa hasta llegar a la situación actual, en la que se destina a la importación de combustible cerca de 10.000 millones de dólares por año.

Luego cuestionó que Aerolíneas tenga que destinar 500 millones de dólares por año a la compra de combustible para sus aviones y aseguró que es la consecuencia de la cartelización de precios que YPF lleva adelante junto con otras petroleras. “Por eso Aerolíneas ha hecho una presentación ante la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia”, afirmó. Además, reiteró que se van a tomar “todas las medidas que siempre hemos tomado para asegurarle el abastecimiento de combustibles a los argentinos”.

El precio de la acción de YPF había comenzado a subir a la mañana, después de que trascendieron los contactos entre el gobierno argentino y el español para analizar la situación de la petrolera. En Wall Street la mejora llegaba al 7 por ciento cuando Cristina Fernández de Kirchner se refirió al problema de los combustibles y apenas terminó su discurso el papel ya había trepado al 11 por ciento. Finalmente cerró con un alza de 12,4 por ciento, que casi compensó la baja de 14,3 por ciento del miércoles. En la Bolsa local se transaron acciones de la petrolera por 23,6 millones de pesos y la recuperación fue mayor aún, llegando al 16,8 por ciento, luego de haber caído un 14,9 por ciento el día anterior.

El discurso presidencial puso fin a los rumores que circularon el miércoles sobre una inminente estatización o intervención de la empresa. Será difícil precisar ahora si existió la intención oficial de hacer un anuncio en esa dirección o si todo fue una operación del mercado. Aquellos que le dieron crédito a las versiones, e incluso las amplificaron, casi con seguridad dirán que el Gobierno tenía en carpeta un anuncio clave referido a YPF y que las gestiones de último momento que realizó el gobierno español lograron frenar la movida oficial. Sin embargo, fuentes del Gobierno aseguraron a Página/12 que la Presidenta nunca tuvo previsto anunciar una estatización o intervención de la compañía en la Asamblea Legislativa y atribuyen el rumor a una maniobra que montó la empresa a través de algunos medios de comunicación afines para lograr que el gobierno español se metiese de lleno en el conflicto. Algo esperable si se toma en cuenta que la inversión industrial de Repsol en YPF es una de las más importantes que ha hecho una firma española en el exterior. Incluso identifican a un colaborador cercano del Grupo Petersen, el socio local de Repsol en YPF, como el responsable de hacer circular en algunos diarios la versión de la inminente intervención de la compañía.

Por lo pronto, por la noche quedó claro que el conflicto aún no está resuelto. El diario El País de Madrid había dejado trascender en su edición impresa de ayer que el gobierno argentino y el español acordaron montar una mesa de negociación para tratar de encauzar el conflicto. Por la tarde, la agencia española EFE distribuyó un cable con declaraciones del ministro de Industria español, José Manuel Soria, quien al llegar a Madrid habría confirmado la versión. Sin embargo, los ministerios de Planificación y de Economía de Argentina distribuyeron cerca de las 20 un comunicado donde desmienten que se haya acordado formar un grupo técnico de trabajo con el gobierno español. “De ninguna manera los temas relativos a la firma Repsol-YPF forman parte de la agenda bilateral entre España y Argentina. Dichos temas son de estricto orden interno de la Argentina y por lo tanto se ciñen exclusivamente al marco regulatorio, la legislación y las decisiones políticas de la Argentina”, dice el texto. El últimatum que el gobernador de Chubut, Martín Buzzi, le formuló ayer por la tarde a YPF (ver aparte) tampoco fortalece la versión de la tregua.

Página/12