Repsol no aceptará la tasación argentina

Por Diego Cabot  | LA NACION

Tenía necesidad de ser enfático y terminante. Y lo fue. Antonio Brufau, el presidente de Repsol, no anduvo con vueltas y dejó en claro que la compañía quiere cobrar lo que considera que le corresponde por la expropiación de YPF, que no aceptará ninguna tasación que le imponga el gobierno argentino y que recurrirá a tribunales internacionales para resolver el conflicto.

“Repsol es mucho más que un negocio en la Argentina que se llama YPF. Y sola lo va a demostrar. Obviamente, cobrando lo que nos debe el gobierno argentino. Nos tiene que pagar, un día u otro”, dijo Brufau ayer en Cartagena, una ciudad de la costa sur de España donde la petrolera inauguró una refinadora en la que Repsol invirtió 3150 millones de euros.

En España están convencidos de que no habrá negociación posible y que irremediablemente la expropiación del 51% de las acciones de YPF que estaban en manos de Repsol terminará en un pleito internacional.

“Evidentemente unos señores, con sus decisiones equivocadas y tortuosas, nos tendrán que retribuir o pagar el justiprecio que alguien determinará. No lo determinará el señor [viceministro de Economía, Axel] Kicillof, que no creo que sepa mucho de valoración de empresas. Para esto están los tribunales internacionales. Repsol sí cree en la justicia, no como otros, que prueba han dado de ello. Los tribunales son tercos y no responden a la demagogia, sino a las valoraciones”, agregó en tono enfático.

En la cúpula de Repsol consideran inaceptable someter la cotización de un activo clave para la empresa a los procedimientos que dicte el Congreso argentino cuando apruebe finalmente la ley que declara de interés público las acciones. “Cómo puede ser que Kicillof o [el secretario de Energía, Daniel] Cameron fijen el valor de nuestra compañía. Cameron fue uno de los principales actores como para que suceda lo que sucedió. Imposible. Iremos a los tribunales internacionales. Alguien le pondrá el precio pero seguro que ellos no”, dijo una alta fuente de la petrolera, que con la fábrica de ayer plantó la inversión industrial más grande en la historia española.

Guiño real
La expropiación de YPF fue gran tema en la inauguración de la refinería, a la que también concurrieron el príncipe Felipe y el ministro de Industria, Energía y Comercio, José Manuel Soria. Justamente el integrante de la casa real fue uno de los oradores. No hubo mención explícita al conflicto del gobierno argentino con Repsol, pero sí un guiño al grupo empresario. “Quiero en esta oportunidad agradecer todo lo que Repsol hace y ha hecho, que es mucho, por el bienestar de numerosos países, así como expresar todo el apoyo a quien hace posible esta tarea dentro y fuera de España”, fueron las palabras del príncipe.

Fueron días agitados para Brufau y para los principales ejecutivos de la petrolera. De Cartagena el presidente de la empresa partía a Barcelona, donde participará hoy de la junta de accionistas de Gas Natural, una empresa que los tiene como socios.

Antes de la inauguración, Brufau se encargó de su tropa: mediante un correo electrónico distribuyó una carta a cada uno de los empleados de la petrolera. “Repsol considera que la medida anunciada es ilícita, gravemente discriminatoria y no justifica la utilidad pública perseguida. Además, implica un incumplimiento de las obligaciones asumidas por el Estado argentino al momento de la privatización de YPF y viola la confianza de la comunidad inversora internacional”, se lee en uno de los primeros párrafos.

Otro punto que aparece es el desconcierto de Repsol a la hora de analizar qué pasó y cómo es que se dio en tan corto tiempo: “Hasta el final de 2011 el gobierno argentino había dado numerosas muestras de reconocimiento a la gestión de Repsol en YPF, elogiando públicamente la misma y agradeciendo nuestro compromiso con Argentina. Recientemente se ha producido un cambio radical en su posición, manifestando fuertes e injustificadas críticas a la gestión realizada en los últimos 13 años, utilizando para ello información de forma tendenciosa”, explicó Brufau en la misiva.

Compás de espera
De a poco, el escenario de conflicto quedó delineado. Y con él, también la estrategia de Repsol de esperar el tiempo que sea necesario para cobrar por el 51% de las acciones que, según sus estimaciones, estaría en torno a los 9000 millones de dólares.

“Nosotros vamos a seguir nuestro caminito, y nos vamos a encontrar de un día a otro (sic). Los días pasan, los años van rápido y las responsabilidades quedan. Esto es una reflexión que hago en voz alta, para que el mundo entienda que la vida es muy larga, que las circunstancias pasan, que la gente está en el poder un tiempo y luego deja de estarlo. Pero las responsabilidades van a quedar para todos”, señaló la carta.

Fue la reflexión final. Y luego sí se concentró en Repsol, una petrolera que el lunes pasado, con la expropiación, perdió la mitad de sus reservas probadas.

La Nación

Fondos del exterior liquidan YPF y el papel se hunde 33% en Nueva York

Circuló que grandes inversores con tenencias de hasta 3% del capital de YPF están desarmando posiciones. Por temor a un avance estatal, Edenor perdió 9,4% y suma un rojo de casi 20% en apenas dos días. Metrogras perdió más de 7% por la participación que heredará el Gobierno

Por Leandro Gabin | Cronista Comercial

La guerra abierta entre el gobierno español y el argentino por la expropiación de YPF provocó ayer una caída récord de la acción tanto en la plaza local como en Nueva York. En el Merval derrapó 28,65%, mientras que en Wall Street, tras la suspensión del día anterior, se hundió 32,72%. La mayor parte de las operaciones de YPF se realizan en el NYSE, de modo que el malhumor de los inversores extranjeros arrastró a la cotización del papel aquí, donde incluso había empezado la jornada en alza.

Según cuentan en los bancos, el desarme de posiciones en Nueva York tiene como protagonistas a los grandes fondos tenedores de acciones de la petrolera. Los mayores accionistas en el mercado son Lazard Asset Management, Eton Park Capital, Wellington Management, Highfields Capital y Vanguard Group (todos con tenencias como mínimo del 1% y como máximo del 3% de YPF).

“Los grandes fondos son los que están saliendo de la compañía. Nadie quiere ahora ser accionista del Gobierno. Igualmente no tienen ideología, buscan hacer ganancias de cortísimo plazo y esta volatilidad (si son inteligentes) les calza a la perfección”, explicó el gerente de un banco extranjero, conocedor de YPF. La misma fuente agrega que los bancos tradicionales no están desprendiéndose de acciones de la petrolera.

“Nosotros creemos que la empresa tiene un potencial muy importante, y en el mediano plazo las cosas tienen que andar bien. Incluso por el no pago de dividendos, la compañía tiene más para invertir. Financieramente nadie le va a cortar el crédito a YPF. No lo hacían antes, menos ahora que es del Gobierno. Para nosotros sigue siendo una apuesta muy interesante”, resumió el ejecutivo. No es el caso de Bank of America Merrill Lynch, que ayer rebajó su precio objetivo del ADR de u$s 33 a u$s 7,15, lo que implica que pronostican una caída adicional del 50%.

Pero el impacto de la expropiación ahora también va más allá de YPF. En el mercado se teme una ola estatizadora. Con la expropiación, el Gobierno también heredará participación en otras firmas, entre ellas Metrogas y Profertil. Respecto de Metrogas, el 70% de su capital está en poder de Gas Argentino, una sociedad en la cual YPF posee el 45,3%. Ayer Metrogas cayó 7,58% en el panel general. El índice Merval pudo soportar la caída de YPF y perdió 0,87%. Pero Edenor volvió a derrumbarse 9,41%, acumulando una caída del 20% en dos días.

Cronista Comercial