Estados Unidos, cambio climático y estratégico. Nueva hoja de ruta Oriente Medio, Asia, Pacífico y el Ártico

Gustavo Herren (especial para ARGENPRESS.info)

En 2011, el régimen de Obama realizó un cambio de rumbo relevante en su estrategia global. El foco se centralizó aún más en el núcleo de la Isla Mundo (el Heartland) sino-ruso. El centro de masa de buena parte de su actividad política y especialmente militar se está desplazando del arco de inestabilidad de Oriente Medio hacia la región Asia-Pacífico, ante el peso que está mostrando China que parece estar alcanzando un punto crítico en que su esfera de influencia económica próxima, requiere la presencia de su poder militar naval en las rutas del Pacífico al Indico, mientras desarrolla su proyección de fuerza a escala oceánica mundial. Por otra parte, el proceso de cambio se cataliza por la iniciativa de Moscú demostrada en los eventos en Siria con el esbozo de una respuesta imperial en Ucrania, sumado al nuevo espacio marítimo boreal que está abriendo el cambio climático.

Al delimitar unilateralmente la nueva Zona de Identificación de Defensa Aérea, que incluye el archipiélago de las islas Senkaku/Diayou en el Mar de China, reclamadas también por Japón, y que afecta parte del espacio aéreo de Corea del Sur, el presidente Xi Jinping anunció ‘…Ya es hora de que China se convierta en un país que establece las reglas, y no que siga las reglas de otros’. Japón y Corea del Sur, advirtieron sobre la violación de su soberanía marítima, y en su gira por estos países y China el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden criticó inmediatamente las acciones de Beijing. Entre otras razones, la zona de defensa aérea china dificulta las operaciones de espionaje sobre su territorio de los aviones no tripulados (UAV o drones), manejados desde el mismo territorio de los Estados Unidos.

Las consecuencias de semejante redireccionamiento estratégico de Washington están apareciendo. Después de su derrota en la Guerra Mundial II, las potencias ganadoras acotaron la producción para la defensa de Japón, histórico enemigo de China, a un mínimo para apenas satisfacer sus necesidades internas. Hoy con su visto bueno, Tokio ha aumentado drásticamente su presupuesto militar redirigido a producir armamento defensivo y ofensivo a escala industrial de exportación, lo cuál genera además importantes beneficios para su economía. Planea además desarrollar su fuerza naval y de submarinos para aumentar su vigilancia costera. En materia nuclear, si bien las instalaciones nucleares niponas están bajo control del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), hace mucho tiempo que el país alcanzó un desarrollo tal, que le permitiría elaborar armas nucleares en pocos meses superando en calidad y poder de destrucción a las que tiene Corea del Norte o podría llegar a construir Irán. En cuanto a Corea del Sur, el crecimiento de la exportación de armas también alcanzó niveles históricos, mientras el Pentágono está reforzando las tropas estadounidenses desplegadas en el país. Una buena excusa para aumentar su presencia, ante la situación inestable con Corea del Norte, congelada por la disuasión de sus armas nucleares y la continuidad del programa atómico de su líder Kim Jong-un, que afirmó ‘…Si la guerra volviera a estallar en esta tierra, esto dará lugar a una catástrofe nuclear masiva y Estados Unidos nunca estará a salvo’.

Mientras se incrementan los ejercicios navales combinados entre Washington y Tokio, el almirante Jonathan Greenert jefe de operaciones navales de la Marina de Estados Unidos, lanzó hace unos meses el Plan de Navegación de la Marina 2014-2018 (CNO’s Navigation Plan 2014-2018) que trata del re-balanceo estratégico de la fuerza ‘…Estados Unidos expandirá su presencia en Asia-Pacífico y para 2020 habrá desplegado un 60% de sus buques y aeronaves sobre la costa oeste en el Pacífico, además de submarinos en Guam y Japón’ (1).

Otras consecuencias del enorme gasto de energía que le está insumiendo a Washington el despliegue en Asia-Pacífico y como se verá en el Ártico, sumado a la disminución general de su presupuesto de defensa, aparecen en Oriente Medio donde necesita mayor estabilidad.

Su disposición para ablandar las sanciones contra Irán y frenar nuevas, en coincidencia con un oportuno cambio de su gobierno, quedando latente el tantas veces anunciado ataque militar inminente. Concomitantemente, está tomando alguna distancia de los regímenes guerreristas de Israel y las monarquías del Golfo, en especial la Saudí que está perdiendo iniciativa en la región, justamente porque opera a dos puntas sosteniendo al islamismo yihadista shiíta con su violencia proyectada sobre la región, que sigue alimentando entre otros el conflicto interno en Siria e Irak. La intervención de Moscú que condujo a la destrucción efectiva de las armas químicas de Siria modificó la relación de fuerzas en la región y facilitó una alianza entre Irán, Irak, Siria y Líbano llamada Arco de Seguridad, en principio para lograr seguridad frente al fundamentalismo islámico yihadista. Los gobiernos de otros países de la región que sufren ataques yihadistas y tienen intereses energéticos y posibilidades de negocios en común, como Turquía e India, apoyan un acuerdo con Teherán. En Afganistán, Obama ha anunciado una retirada de tropas y para mantener cierta estabilidad necesita de la influencia que Irán tiene sobre el cementerio de los imperios.

Otra causa del distanciamiento relativo de Washington con los regímenes del golfo, es que si prospera el acuerdo con Washington y las cincos potencias del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania, Irán se podría reposicionar como principal exportador de petróleo aventajando a Arabia Saudita. Muy probablemente el acuerdo nuclear intentará ser saboteado como sea, por Israel, los regímenes del Golfo, los lobbies en Washington y aún en el propio Teherán.

Por otro lado Washington gana grados de libertad para tomar distancia de Arabia Saudí, en cuanto a que su producción de crudo y gas de esquisto (shale oil; shale gas) está creciendo de forma tal que podría lograr su autoabastecimiento en unas pocas décadas, y además cuenta a su favor con alternativas dadas por el programa lanzado por el Departamento de Estado, llamado Iniciativa Global de Gas de Esquisto (Global Shale Gas Initiative (GSGI)). Enfocado en que los países con importantes reservorios de hidrocarburos no convencionales aumenten al máximo su explotación (y exportación) mediante la técnica de la fracturación hidráulica o fracking, de la cuál Estados Unidos es líder en su uso.

En 2010 el programa fue lanzado para América Latina, y es ahora conocido como Programa de Compromiso Técnico de Gas no Convencional, (Unconventional Gas Technical Engagement Program (UGTEP)). Sin embargo, este método de extracción ha sido prohibido en el propio suelo estadounidense (estado de Nueva York) y en Francia, siendo objeto de debate en el mundo. En una entrevista con la BBC, David Goldwyn que estaba encargado del proyecto de gas de esquisto GSGI y que fue coordinador para asuntos energéticos internacionales del Departamento de Estado, afirmó :’… Cuando uno está en el gobierno de Estados Unidos, en el Departamento de Estado, si algo no sirve a los intereses de Estados Unidos, entonces no debería estarse haciendo… Nosotros veíamos el desarrollo de la producción de gas local en esos países (latinoamericanos), y hasta cierto punto de petróleo de esquisto, como algo que servía mucho a nuestros intereses… Como por ejemplo, que reducirá la dependencia potencial de algunos de esos países hacia Venezuela, que tiene las reservas más amplias de gas aunque no pueda realmente desarrollarlas… Venezuela tiene enormes reservas pero no tiene capacidad de exportación de gas licuado natural (LNG). Fue muy exigente en cuanto a tener su propia tecnología y ahuyentó a Shell y a otros, y provee crudo subsidiado a sus vecinos (Petrosur y Petrocaribe) por razones políticas’.

No es casual que Ucrania, fronterizo con Rusia al Este, con el Mar Negro al Sur y estratégico en Europa Oriental, fuera asesorado por la Agencia de Cooperación internacional de Estados Unidos (USAID) en el marco del programa de gas no convencional UGTEP del Departamento de Estado, para desarrollar masivamente los yacimientos de gas de esquisto en su territorio, presentando a Kiev un Manual de operaciones servil y bochornoso con clara injerencia en los asuntos internos del país (2). Incluye un acuerdo marco que prioriza las concesiones a empresas privadas, su seguridad jurídica y hasta técnicas para gestionar el conflicto social. Sugiere la divulgación y formación del público con amplias estrategias, como material bibliográfico, y hasta la introducción del tema del shale gas/oil en la currícula escolar, campañas mediáticas, publicitarias y educativas, páginas webs, charlas, elaboración de informes científicos, y otros. Recomienda la intervención de ONGs que desarrollen una campaña para informar y recabar opiniones del público, la realización de talleres promovidos por la USAID, la Cámara de Comercio estadounidense, el Ministerio de Energía del país, compañías internacionales, etc.

La USAID, brazo ejecutor de la política exterior de Washington, junto con otros organismos integra el programa UGTEP. Rápidamente en 2012, el gobierno ucraniano firmó con Chevron contratos de exploración para shale gas, y luego con otras petroleras estadounidenses y de capitales británicos y europeos como Shell, en desmedro de la rusa Lukoil. En América Latina, Argentina tiene el mayor reservorio de petróleo y gas esquisto de toda la región. En este marco se puede comprender más lo que está ocurriendo al respecto en ese país, y lo que se podrá esperar a futuro.

Además del factor chino en Asia-Pacífico, el corrimiento geopolítico de Obama surge por la iniciativa mostrada por la Federación de Rusia como actor nuclear en un contexto global en que la unipolaridad ‘americana’ está fracasando, mientras se abre un nuevo espacio oceánico estratégico a lo largo de toda la frontera boreal rusa.

La intervención diplomática de Moscú consiguió nada menos que cambiar una decisión tomada de Washington: el inminente ataque preventivo a Siria, generando además en forma inédita y por primera vez desde la Segunda Gran Guerra divergencias importantes con su madre patria capitalista, Inglaterra. Este hecho relevante, da indicios de la tendencia hacia un proceso de multipolaridad global donde el peso relativo de la Federación Rusa como potencia está aumentando.

A pesar del colapso de la URSS, el objetivo central del desmembramiento del corazón de Eurasia (Heartland) con la mayor superficie continental del mundo, una de las máximas aspiraciones de los grandes geoestrategas occidentales, como Brzezinski asesor de Obama, no solo no pudo ser alcanzado sino que el calentamiento de la atmósfera terrestre catalizado por el consumismo superfluo y desenfrenado intrínseco de la dinámica capitalista, puede potenciar el rol del Heartland al abrir un espacio geoestratégico conexo sin precedentes. Según Brzezinski, el problema central no está en Oriente Medio, ni en Irán. Los únicos países con una capacidad real para resistir a Estados Unidos e Inglaterra son China y Rusia, y es allí donde debería enfocarse la atención.

En esa línea el Pentágono, continúa intensamente con su estrategia de rodear militarmente a los países que cataloga como hostiles, forajidos o simplemente poco confiables con bases e instalaciones militares ofensivas, presentándolas como defensivas y necesarias para la seguridad regional, ubicadas estratégicamente en países próxi, es decir confiables para sus intereses. Tales son los casos típicos de Irán encerrado por 40 bases militares, Venezuela por 13, Brasil, el gigante ruso (la instalación de un escudo antimisilístico estadounidense en Ucrania, limítrofe con Rusia complementando a los de Polonia y Rumania, no tardaría en concretarse si hubiera un cambio de régimen proxi-atlantista), y China sobre la que está formando el llamado anillo Anaconda, donde Japón y Corea del Sur son una parte.

En este contexto, las revueltas en Ucrania son un tiro por elevación para debilitar la esfera de influencia próxima de Rusia, y una repuesta a su intervención por Siria. La interrupción por parte del gobierno del presidente Viktor Yanukovich de la firma del tratado de libre comercio con la Unión Europea (UE) creó condiciones de inestabilidad interna, amplificadas por los capitalistas y quintas columnas locales afines a Washington y sus aliados de Europa Occidental. Como en tantos casos testigo, la actividad de la embajada estadounidense es un indicador importante ‘…El embajador estadounidense en Ucrania, Geoffrey Pyatt, acompañó a la subsecretaria de Estado de los Estados Unidos, Victoria Nuland para repartir comestibles apoyando a los manifestantes ucranianos partidarios de la integración europea en la plaza de la Independencia en Kiev, quienes los recibieron con aplausos y bendiciones’.

Para que Ucrania se incorpore a la UE, ésta le exige condiciones equivalentes al modelo del saqueo neoliberal de los 90’s en América Latina: un estado mínimo, pero en absoluto ausente como tendenciosamente se hace creer, sino muy presente para ajustar el gasto público en salud, educación y asistencia básica para el pueblo. Las privatizaciones y las reforma del Estado serían financiadas con la dependencia de los préstamos fraudulentos a interés compuesto de los organismos internacionales como el FMI, y el Banco Mundial. Un Estado presente con reformas estructurales, que aseguren la desregulación de los mercados y el libre comercio en franca desventaja con los países industrializados, por eso uno de los motivos para la acertada decisión gubernamental de interrumpir el Tratado de Asociación con la UE fue ‘…La falta de un mercado interior que resista la invasión de mercancías comunitarias’.

Una breve mención de la estrategia recurrente de cerrojo aplicada al caso de Brasil, cercado por 24 bases militares terrestres estadounidenses, que junto con las bases aeronavales de Islas Ascención y Malvinas encierran su gran reservorio costero de hidrocarburos del Presal. Sin embargo, al parecer los estrategas de Itamaraty podrían haber cometido un error grosero, tanto para la defensa del país como de la misma Amazonia, y aún para América del Sur. El gobierno concretó la compra de 36 modernos aviones de combate SAAB Gripen-NG a Suecia sin transferencia de tecnología, a pesar de las presiones de la embajada de Estados Unidos y las quintas columnas de la burguesía local a favor de las aeronaves F-18 estadounidenses y los Dassault Rafale de su aliado francés el belicista Hollande. Ambas alternativas quedaron relegadas cuando el caso Snowden reveló las operaciones de espionaje alevoso del Gran Hermano sobre Brasilia y las empresas brasileñas, como Petrobras. Pero la compra a Estocolmo, también subordina la política exterior brasileña a Washington. En caso de cualquier conflicto de intereses en que el Imperio declare la no colaboración o peor la hostilidad de Brasilia, el Departamento de Defensa del imperio bloqueará toda compra de repuestos estadounidenses y actualizaciones de los sistemas de armas que compongan esas aeronaves (como son nada menos que sus motores a reacción), y es altamente probable que Suecia acate la orden en su totalidad (3).

La Fuerza aérea de Brasil se vería fuertemente debilitada con el país rodeado por bases estadounidenses con capacidad operativa para un despliegue rápido, lo cuál no ocurriría con aeronaves de combate equivalentes de Rusia o China. Lo notable, es que el anterior análisis debería ser elemental para cualquier experto en relaciones exteriores de Itamarty. A menos que Brasil planee apropiarse de la tecnología sueca, adaptarla, desarrollarla y dominarla en forma endógena, tal como hizo Irán en 2011 cuando capturó el avión estadounidense a reacción espía furtivo y no tripulado (UAV), de última generación Sentinel RQ-170, o como hicieron los técnicos y pilotos militares argentinos hace más de dos décadas en la Guerra de Malvinas con los aviones de combate franceses Dassault Super-Etendard y la adaptación de los misiles inteligentes Exocet, la innovación de su lanzamiento tierra-aire y las contramedidas de radar.

Para cerrar el cerco a Rusia, Washington no deberá ahorrar esfuerzos en proyectar presencia y fuerza militar sobre los miles de kilómetros de su costa norte, debido a que entre los efectos geopolíticos del cambio climático está la apertura de un nuevo espacio físico de enorme envergadura, que por supuesto no permanecerá vacío sino que ya está siendo ocupado militarmente por las grandes potencias mundiales. Ha comenzado la lucha por la apropiación de las reservas naturales como hidrocarburos y minerales que se harán rentables con la tecnología actual, y Rusia está tomando la iniciativa. Como no sucedía desde hace más de 3 millones de años, las mediciones actuales del deshielo y los modelos climáticos extrapolan que en el orden de unos 10 años el océano Ártico quedará abierto casi totalmente para la navegación de superficie convencional y con rompehielos, y un mes prácticamente sin hielo, generando nuevas rutas marítimas comerciales significativamente más cortas respecto del canal de Suez-Indico, la histórica ruta de las especies, especialmente entre los países del norte de Europa/Groenlandia, Estados Unidos, Canadá, Islandia y Rusia a la que se sumará China.

El calentamiento de la atmósfera está produciendo en un tiempo menor al de una generación humana, la fusión del hielo del casquete polar Ártico debajo del cuál no existe tierra firme, sino agua: el océano Ártico. Pero un Ártico sin hielo no es solo una curiosidad que gran parte de la humanidad observa como evento distante y ajeno, sino que en el corto plazo contribuirá a intensificar anomalías climáticas extremas, nefastas en todo el planeta. El cambio de fases (sólida a líquida) del casquete polar no es inocuo para el resto del mundo, suma a nivel climático nuevos procesos fuera de equilibrio entre la energía solar absorbida y emitida por la nueva masa líquida, la superficie continental expuesta y la atmósfera que modifican su circulación general, con probabilidad no despreciable de disparar procesos atmosféricos irreversibles de duración mayor a una generación, peligrosos para la supervivencia humana, es decir aparece un punto de no retorno.

Los trabajos científicos están divididos, los menos plantean la situación como grave. Hay probabilidad que el calentamiento atmosférico produzca una liberación abrupta y masiva de gas metano (CH4) que se encuentra atrapado en el carbono orgánico de los lechos oceánicos y suelos árticos congelados por milenios, en una cantidad un orden superior (10 veces) a la emitida a la atmósfera desde el comienzo de la revolución industrial. El efecto invernadero del metano es mucho peor que el de dióxido de carbono. Algunos investigadores pronostican incluso una próxima Gran Mortandad, como la extinción masiva de especies ocurrida en la Pérmico-Triásico (hace unos 250 millones de años) por la liberación significativa de gases de invernadero atrapados en los fondos oceánicos, solo que esta vez no ocurriría en miles sino en unos pocos cientos de años. A esto se suma el aumento de la concentración de dióxido de carbono (CO2) a niveles nunca experimentados por la especie humana. Por otro lado, una buena parte de científicos más conservadores consideran que la situación no es grave y que se dilatará por muchas décadas con una menor probabilidad que los procesos fuera de equilibrio queden fuera de control. Sin embargo, aparte de confrontar los papers científicos de ambas tendencias y sus modelos con las mediciones, habría que considerar en el análisis la influencia, el compromiso y el financiamiento de los distintos grupos, instituciones y comisiones de científicos por parte del gran capital.

A diferencia de la Antártida, el casquete flotante ártico esta formado por un teselado de masas de hielo de diversos tamaños, tal que en algunas regiones se presenta como si fuera una superficie contínua. Décadas antes de que se dispare el calentamiento global, en el verano de 1958 durante la carrera científico-técnico de la Guerra Fría entre URSS y Estados Unidos, y a un año del gran logro soviético de la puesta en órbita del primer satélite artificial (Sputnik 1, 1957), que fue una desagradable sorpresa para Washington (y que dió origen al actual Agencia de Proyectos Avanzados para la Defensa; DARPA (4)), y al poco tiempo en un primer intento fallido por emular al Sputnik ocurrió la explosión del cohete portador Vanguard y sus satélite, de modo que el Pentágono necesitaba producir rápidamente un golpe político y propagandístico. Es así que el primer submarino a propulsión nuclear del mundo, el USS Nautilus (que superó ampliamente los pronósticos visionarios de Julio Verne) después de un par de intentos en que estuvo cerca de quedar aprisionado entre el fondo poco profundo del Estrecho de Behring y la parte inferior del hielo del casquete ártico, logró establecer una nueva ruta polar del Pacífico al Atlántico cruzando sumergido por debajo del escarpado casquete polar con espesores de unos pocos metros hasta decenas, desde el estrecho de Behring pasando por el polo Norte geográfico (midiendo 4089 m de profundidad), y emergiendo en las islas Svalbard (Noruega, antes llamadas Spitzberg). Casi 9000 Km menos que por las rutas de ese entonces para navegar desde Japón a Europa. Además la ruta polar submarina podría utilizarse aún si fuera bloqueado el canal de Panamá (5). Pero en realidad, el objetivo estratégico de la misión mantenida en el mayor secreto a menos que finalizara con éxito, fue determinar si era posible desplegar ocultos bajo el hielo del Océano Ártico submarinos a propulsión nuclear, que serían provistos en poco tiempo de misiles balísticos Polaris con cabeza nuclear, amenazando más de 5000 Km de costa de la URSS.

Así como China está proyectando presencia y poder naval por la ruta del Indico, Moscú lo está haciendo por el Ártico. Hace seis años, practicamente el mismo día a casi 50 años que el Nautilus pasó por el Polo Norte, submarinos rusos (Mir: Paz) plantaron una bandera de su país en el lecho oceánico del Polo Norte a 4.261 metros de profundidad. En 2009, una expedición rusa alcanzó el Polo Norte viajando con vehiculos anfibios sobre el casquete polar. El territorio central de la Isla Mundo, el gigante ruso tendrá así en su costa boreal un océano líquido conexo con el Atlántico y el Pacífico con aguas internacionales con presencia y actividad relevante del poder naval de las potencias atlantistas e imperialistas incluído Japón. El estrecho de Behring pasará a ser un punto sumamente caliente. Al respecto, el presidente Putin se refirió hace unos meses ‘…El Ártico es una parte inalienable de Rusia que ha permanecido bajo nuestra soberanía a lo largo de varios siglos. Así será siempre. Próximos a las costas de Noruega submarinos estadounidenses están de guardia permanente armados con misiles cuyo tiempo de impacto sobre Moscú es de unos 16 minutos, por eso el Ártico no puede ser cedido bajo control internacional, está bajo la protección militar de la Flota del Norte de Rusia y cerca de allí está desplegada una base de submarinos estratégicos rusos. La segunda base de submarinos atómicos estratégicos está en la parte oriental, también muy cerca del Norte …Continuaremos la senda de la ampliación de nuestra presencia en el Ártico’.

Por último, el redireccionamiento estratégico de Estados Unidos se cierra con la política económica desplegada sobre ambas márgenes del Pacífico. Desde el fracaso del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en 2005 durante la cumbre en Mar del Plata cuando G.W. Bush intentó imponerlo, Washington no ha propuesto ningún nuevo acuerdo de libre cambio regional en América Latina, hasta ahora (salvo acuerdos comerciales bilaterales con Perú, Colombia y Panamá). Desaparecidos los principales actores Lula, Néstor Kirchner y Hugo Chávez que advirtieron el saqueo, y en vista al avance comercial de China en la región, el secretario de Estado imperial John Kerry comentó que en febrero de 2014, en una cumbre de líderes de América del Norte a realizarse en México el presidente Obama intentará un ambicioso plan para relanzar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, 1994) de Estados Unidos con México y Canadá, pero comenzando con Norteamérica seguirá con Centroamérica, el Caribe, y posteriormente ampliarlo al resto de América Latina ‘…ya que varios países sudamericanos todavía no están dispuestos a estrechar vínculos con Estados Unidos’.

Por su parte la guerra económica de Obama y las potencias occidentales avanza con las firmas de los acuerdos Transatlántico (Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (Transatlantic Trade and Investment Partnership ( TTIP )) con 28 naciones de la Unión Europea), y el TransPacífico en ambas costas del Pacífico (Trans Pacific Partnership, (TPP)).

Las negociaciones que se realizan en forma estrictamente secreta son aquellas que eliminan todas las barreras al comercio, especialmente las legislaciones que garantizen la seguridad alimentaria, la protección de la agricultura, la privacidad de los ciudadanos y la creación de legislación para que las empresas extranjeras puedan demandar a los gobiernos evitando los tribunales nacionales y neutralizando los Parlamentos locales. Para las economías más débiles que acabarán sometidas a las grandes transnacionales, vuelve a ocurrir que las desventajas serán más que los beneficios y llevará a nuevas exacciones, que en definitiva contribuirán al financiamiento del mismo despliegue del Pentágono hacia Asia-Pacífico.

Sin embargo, un objetivo histórico central imperialista sigue invariante: evitar en América Latina cualquier germen que pueda iniciar la cristalización de un bloque continental latinoamericano unificado, que se tranforme en genuinamente industrial, independiente y soberano a nivel global, y desequilibre la actual división internacional del trabajo capitalista como región exportadora de materias primas y de bajo valor agregado. La guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay (1864-1870) con el financiamiento subyacente de Inglaterra fué un antecedente, pero también un escarmiento para para quienes osaran materializar semejante desafío. La Historia no es solo materia del pasado, su análisis crítico permite no repetir en el presente y futuro los errores cometidos…

Notas:
1) http://www.navy.mil/cno/130813_CNO_Navigation_Plan.pdf
2) Manual de operaciones: Shale gas en Ucrania; http://www.argenpress.info/2013/01/manual-de-operaciones-shale-gas-en.html
3) Boron A.A., Brasil: Un increíble (y enorme) error geopolítico, http://www.argenpress.info/2013/12/brasil-un-increible-y-enorme-error.html
4) Defense Advanced Research Projects Agency (DARPA); su misión es no solo evitar toda sorpresa tecnológica que pueda producir el enemigo, sino generar a él la sorpresa. Fue pionera en la creación redes de comunicación para la guerra que sigue funcionando aún cuando su mayor parte haya sido destruída y que mas tarde condujo a Internet, también en el desarrollo de vehículos no tripulados que llevó a los actuales UAV, llamados ‘drones’ aeronaves teledirigidas que manejadas desde el mismo territorio de los Estados Unidos atacan selectivamente a decenas de miles de kilómetros, como en Pakistán por ejemplo, matando supuestos terroristas que amenazan a los estadounidenses y asesinando civiles inocentes por errores colaterales.
5) Es de notar que en el momento de cruzar sumergidos el polo Norte (latitud 90° N), dentro del submarino a propulsión nuclear sus 105 tripulantes respiraban una atmósfera reciclada normal con una temperatura constante de 22°C y un 50% de humedad mientras que en la superficie del casquete, las condiciones meteorológicas eran completamente hostiles con vientos polares azotando a temperaturas bajo cero. Todo un logro para la época.

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