Ecuador: Maquinaria petrolera en el borde del ITT

El manejo del fideicomiso que administrará los fondos fue una causa del fracaso de las negociaciones para dejar el petróleo bajo tierra en el Yasuní.

Por José Olmos y María Alejandra Torres.- Un nuevo oleoducto de 18 km construye Petroamazonas desde el sector Dumbique (Sucumbíos), por donde pasa el Oleoducto de Crudos Pesados, hasta el campo Edén Yuturi (Orellana), en las inmediaciones del Parque Nacional Yasuní.

Autoridades de Orellana y dirigentes comunitarios dicen que estos y otros trabajos que ejecuta Petroamazonas, empresa creada por Petroecuador en mayo del 2008,  constituyen la infraestructura previa para la explotación del bloque ITT.

Esta realidad se presenta en momentos polémicos de la llamada iniciativa Yasuní, mediante la cual el país plantea dejar el crudo en tierra a cambio de una compensación económica. El presidente Rafael Correa criticó las negociaciones, lo que derivó en la dimisión de tres comisionados y la integración de otro grupo.

Documentos de Petroecuador, a los que accedió este Diario, demuestran que el plan B, de explotación, está muy avanzado. Un informe señala que el crudo del ITT se transportará por un tubo que saldrá a EdénDocumentos de Petroecuador muestran que se cuenta con el petróleo del ITT para la Refinería del Pacífico. Yuturi (hacia donde va el oleoducto en construcción). Se indica que se perforarán 113 pozos de producción y 20 pozos de reinyección,  desde 7 plataformas.

Mientras Comisión ITT recorría países, acá rondaba la extracción

Hace más de un año, Petroamazonas, empresa estatal, comenzó tareas en los sectores aledaños al ITT. Hoy, maquinaria construye un nuevo oleoducto hasta el campo Edén Yuturi, contemplado en un plan de extracción del crudo del Yasuní.

La selva  verde, oscura, espesa, sufre una rasgadura más en la provincia de Orellana. Es devorada por grandes tractores de oruga, por retroexcavadoras y otras máquinas que van abriendo un camino hacia la entraña biodiversa.

La trocha, de casi diez metros de ancho, servirá para que en el suelo arcilloso se entierre una tubería por donde circulará, ardiente, el petróleo, el codiciado oro negro de la Amazonía.

El escenario es la comunidad Edén; está a cuatro horas y media de Coca, en lancha rápida por el río Napo,  zona aledaña al Parque Nacional Yasuní, reconocido por la Unesco como Reserva de la Biósfera. Las obras se ejecutan en momentos en que la iniciativa Yasuní, de dejar en tierra el petróleo del campo ITT (por los nombres de tres sectores: Ishpingo, Tiputini, Tambococha), está envuelta en una polémica que deja la  dimisión de tres funcionarios del gobierno de Rafael Correa, entre ellos, el ex canciller Fander Falconí.

El presidente Correa desechó un mecanismo de apoyo internacional para no explotar el ITT, porque ponía condiciones “inaceptables para la soberanía nacional”. Señaló, hace dos semanas, que en el mes de junio próximo se iniciaría la licitación para sacar el crudo de la zona considerada  como la más megadiversa del planeta, aunque el viernes se reconformó la comisión encargada de promover la iniciativa de no explotar.

Pero en el sector aledaño al ITT, comuneros y autoridades aseguran que los trabajos previos se vienen dando desde el año pasado. “La infraestructura que se está montando en este momento es justamente para ir buscando ya el mecanismo de explotación del ITT. No nos queda la menor duda; esas intenciones las podemos ver en función de las actividades que se desarrollan en la zona”, señala Enrique Morales, director de Ambiente del Gobierno Provincial de Orellana.

En los sectores de Terere (lado izquierdo del río Napo) y Edén (ribera derecha), maquinaria pesada abre desde hace casi dos meses el camino para la instalación de un nuevo oleoducto  desde el sitio Dumbique, por donde cruza el OCP (Oleoducto de Crudos Pesados), hasta el campo Edén Yuturi, parte del denominado Bloque 15, distante a unos 30 km en línea recta del límite del  Bloque ITT.

Los trabajos fueron contratados por Petroamazonas, creada por Petroecuador el 29 de mayo del 2008 para administrar y operar el Bloque 15 que dejó la estadounidense Occidental, cuya adjudicación se revertió al Estado. La maquinaria llega en barcazas por el río Napo.

Petroamazonas también está encargada, desde diciembre del 2008, del manejo del Bloque 31, que colinda con el 15 y se adentra en una parte en la reserva del Yasuní hasta limitar con el ITT. En el 31 trabajó Petrobras, expulsada por el actual Gobierno, y que dejó un campamento, una vía de 16 km que llega al corazón del Yasuní y dos plataformas listas para operar los pozos Apaika y Nenke. También están listos los diseños y la tubería para un oleoducto que llegará a Edén.

En Terere, comunidad de la parroquia Pañacocha (Sucumbíos), Petroamazonas construye un campamento donde laboran alrededor de 200 hombres y maquinaria, según un funcionario operativo que dice no estar autorizado a dar declaraciones. Desde este sector hasta Dumbique, el oleoducto tendrá una extensión de 8,5 km. Del otro lado del río hasta Edén, 9,5 km.

Paralelamente, Petroamazonas también alista la explotación del campo Pañacocha, que Occidental no operó por considerarlo no rentable. Morales cita informes técnicos y señala que el petróleo de Pañacocha y Edén Yuturi, considerado liviano (de 23 grados API), serviría para mezclar con el crudo extrapesado (30 API) del ITT, a bombearse por el nuevo oleoducto.

Los trabajos del ducto y de prospección 3D en Pañacocha se ejecutan, según un documento de Petroamazonas, una vez cumplidos los procesos de consulta y participación ciudadana, estipulados en la Constitución. Sin embargo, pobladores y dirigentes se muestran inconformes e incluso han presentado demandas en la Corte de Nueva Loja para pedir respeto a la propiedad privada e indemnizaciones por supuestos daños.

Mauro Gutiérrez, de la comunidad Chiroisla, que inicialmente se resistió al ingreso de Petrobras al Bloque 31, reclama porque no se los toma en cuenta. “Recién nos enteramos que aquí está Petroamazonas. Nunca se han acercado a dialogar con nosotros. Una vez que ellos operen, contaminarán y nadie hará nada, porque dicen que es empresa del Estado. Por lo menos la extranjera era estricta”, afirma.

Antonio Sharup es shuar; labora como médico rural en Chiroisla, cabecera de la parroquia Augusto Rivadeneira, de 880 habitantes. “La Constitución dice que deben venir a conversar con el pueblo que vive acá. Ya están hablando de entrar al ITT y ni siquiera se acuerdan de venir. Si no se respeta a la gente de acá, esta gente reaccionará”, añade.

El ‘Plan B’ es el ‘Plan A’

Las sospechas de los comuneros toman forma de realidad cuando se revisan documentos oficiales. Aunque el Gobierno asegura que su prioridad es mantener el crudo bajo tierra, estos  papeles muestran que la alternativa de la extracción siempre ha estado presente e, incluso, más adelantada. En otras palabras, el llamado Plan B,  de explotar el crudo,  en realidad era  el Plan A y que,  mientras el equipo que impulsaba la Iniciativa ITT recorría   diferentes países en busca de financiamiento,   en Ecuador   se abonaba el terreno para la explotación.

Petroecuador, a través de  un  documento de 37 páginas  presentado  a diferentes autoridades en abril del 2009 y al que accedió este Diario, señala que el desarrollo y producción del bloque ITT requiere una inversión de   $ 3.500 millones.   El costo de operación   sería de $   12,32 por barril con un precio de venta  de $ 55. El tiempo de producción se fijó entre 22 y 25 años.

Entre las principales características de lo que la petrolera estatal  llama “desarrollo total de los campos ITT” se incluye la perforación de 113 pozos de producción y 20 pozos de reinyección,  desde 7 plataformas que agrupan entre 13 y 26 pozos.

Según este documento de Petroecuador, se explotará el   campo en dos etapas. La primera fase, llamada de “producción temprana” (en los campos del norte Tambococha y Tiputini), se concretará a través de la perforación de 44 pozos de producción, desde 3 plataformas, para extraer   33 millones de barriles.

Estos, según el proyecto, serán mezclados con el crudo liviano de Edén Yuturi, para facilitar su transporte a Balao (Esmeraldas) a través del Oleoducto de Crudos Pesados (OCP).   El documento incluye un mapa en el que se resalta que el destino final del crudo del ITT será la Refinería del Pacífico, en Manabí.

Aunque el proyecto  de conservación del Yasuní  se presenta públicamente  en Carondelet  el 5 de junio del 2007 (Alberto Acosta hablaba ya del tema en  la campaña del 2006), tres meses antes ya se habían dado pasos justo en el sentido contrario.

El 18 de marzo de ese mismo año, Petroecuador, Sinopec  (China), ENAP (Chile) y Petrobras (Brasil) firman  un memorándum de entendimiento para   “el desarrollo y producción” de los campos petroleros del ITT.

En los antecedentes se señala que, a través de una carta enviada por las tres empresas extranjeras el 8 de febrero del 2007, se manifestó la  intención de participar en el proyecto ITT y que, por ello, estas pidieron información actualizada sobre el bloque para presentar una propuesta.

En la tercera cláusula se establece  que las tres compañías  firmarán  un convenio para regular su relación y se añade que, de mutuo consentimiento, las partes  podrán acordar que se eliminen o se aumenten otras fases.

El 11 de junio del 2007, seis días después de presentar el proyecto, el entonces presidente ejecutivo de Petroecuador,  Carlos Pareja Yanuzelli,  pide al secretario jurídico de la Presidencia,  Alexis Mera,  que se “corrijan”  las coordenadas  de la Zona Intangible, donde se prohíbe todo tipo de actividad de extracción para  proteger a  los  tagaeri,  taromenane y otros grupos tribales que están en aislamiento voluntario en aquella zona.

A través del oficio 269-PRO-A-2007 le solicita que “las plataformas existentes de los pozos Ishpingo 1 y 3 queden fuera de los límites de la Zona Intangible”. Allí se explica: “De mantenerse esta delimitación conllevaría al Estado ecuatoriano a construir una nueva plataforma, fuera de la zona delimitada como intangible, para la perforación de pozos en la zona sur”.

En las sesiones

En la reunión del directorio de Petroecuador del 19 de mayo del 2008 ¬en la que participaron Correa y el  ex canciller Fander Falconí¬  se decidió que, si hasta octubre de ese año  no se concretaba la iniciativa, se tengan listas las bases de licitación internacional y permisos ambientales para  explotar el ITT a través de un contrato de servicios específicos. Es lo que consta en  el punto 6 de la  resolución 044.

Además se acordó que, para la siguiente reunión, el grupo de trabajo del ITT en Petroproducción  “efectúe una presentación sobre el estado de los trámites, a efectos de iniciar la producción temprana de estos campos”.

En la siguiente  sesión, del 10 de junio del 2008, ya se habló de “quitarle” una T al bloque ITT.   Galo Chiriboga, entonces ministro de Minas y Petróleos, encabezaba la reunión y en ella  se discutía  explotar Tiputini, ubicado al norte del bloque, justo en el borde exterior del Parque Nacional Yasuní (ver el gráfico).

“Un poco lo que decía Raúl (Sagasti, ex ministro de Industrias) es:  el ITT, como en un todo, está en un proceso de dejarlo en tierra, pero la última, el Tiputini, esa podría ya empezar a procesarse ahora (…). Está claro que esa parte puede ser afuera  (de la   iniciativa ITT)”, dijo en esa   sesión el entonces ministro de Finanzas, Fausto Ortiz.

A esto, Galo Chiriboga respondió: “Así es y es más, yo creo que esa es una alternativa al ver que no se consiguieron (los recursos para dejar el petróleo bajo tierra). No vamos a sacar toda la T, sino solo esta última T con esta producción temprana”.

José Luis Ziritt, que en este entonces participaba en la reunión como delegado de Correa en el directorio de Petroecuador, incluso habló de tiempos para la explotación. “Ahorita habría facilidades para sacar el  ITT rápidamente. Rápidamente estamos hablando de dos, tres años. No  este año (2008). Tiputini saldrá dentro de dos o tres años. Habría que perforar pozos”.

El Universo

Ecología rompe al gobierno

Por Luis Ángel Saavedra.- El fraccionamiento gubernamental que no pudo provocar la oposición de la derecha, ni los grupos izquierdistas radicales, lo hizo el propio presidente Rafael Correa al intentar echar abajo el proyecto ecológico insignia del denominado Socialismo del Siglo XXI: dejar bajo tierra una importante reserva petrolera en una zona de alta biodiversidad, conocida como iniciativa ITT.
ITT es el nombre con que se conoce al bloque de explotación petrolera Ishpingo Tiputini Tambococha, situado en el Parque Nacional Yasuní, en la provincia amazónica de Orellana, que, según los estudios realizados, contiene 856 millones de barriles de petróleo, cuya explotación le generaría al Estado unos US$7 millardos.

Yasuní es considerado uno de los lugares con mayor biodiversidad del planeta y ha sido declarado como zona intangible y patrimonio nacional ecuatoriano; incluso está protegido a través de claros preceptos constitucionales pues, entre otros, el artículo 407 de la Constitución establece: Se prohíbe la actividad extractiva de recursos no renovables en las áreas protegidas y en zonas declaradas como intangibles, incluida la explotación forestal.

El ritmo de inversión social implementado por Correa necesita de una constante inyección de recursos financieros, y el ITT, al igual que la minería a gran escala, se perfilan como la mejor fuente de estos recursos. Pese a ello, el gobierno decidió, el 22 de abril del 2009, hacerle a la comunidad internacional una propuesta innovadora: dejar el petróleo bajo tierra a cambio de una compensación financiera internacional, calculada en $3.5 millardos, es decir, la mitad de lo que el gobierno percibiría con la explotación petrolera del ITT.

El argumento de esta propuesta —que fue esbozada inicialmente en el 2007— se basa en la necesidad de reducir la emanación de gases que provocan el deterioro ambiental, evitando quemar el petróleo del ITT; para lo cual, los países de mayor consumo de petróleo, agrupados en la denominada canasta de donantes y conscientes de ser los mayores responsables del deterioro ambiental, compensarán al Ecuador con la mitad de los ingresos que dejará de recibir al no explotar el petróleo del ITT. La otra mitad sería el aporte ecuatoriano para la preservación del planeta.

Se planificaba firmar este acuerdo entre el Ecuador y Francia, Alemania, Holanda, Hungría, entro otros países que ya se habían comprometido a participar en la canasta de donantes, representados por el Fondo de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en el marco de la XV Conferencia Internacional de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, realizada en diciembre en Copenhague, pero esto no ocurrió así.

Correa se echa atrás

Correa se negó a firmar el acuerdo aduciendo una interferencia en la soberanía nacional.

El secretario jurídico de la Presidencia, Alexis Mera, realizó algunas observaciones al proyecto, entre ellas el que se estaría renunciando a la soberanía sobre los recursos generados porque se encargaba su administración al PNUD. Las observaciones de Mera fueron acogidas por Correa, quien fustigó a la Comisión Negociadora del ITT, encargada de convencer a los países desarrollados a que sumen sus aportes a la iniciativa ecuatoriana, a la que acusó de hacer una canallada y haberle clavado un puñal por la espalda.

“Si es así, quédense con su plata y en junio empezamos a explotar el ITT. Aquí no vamos a claudicar en nuestra soberanía. Entiendan que los que más sacrificio estamos haciendo somos los ciudadanos de Ecuador; en cualquier parte del mundo hubieran explotado el petróleo”, dijo Correa. Al anunciar la explotación del ITT desde junio próximo, Correa olvida lo establecido en la propia Constitución ecuatoriana.

Lo irónico del caso es que quien lideraba la Comisión Negociadora del ITT era el propio canciller, Fander Falconí, considerado como uno de los ideólogos del movimiento que llevó a la presidencia a Correa y una de las personas más leales al mandatario. Falconí también fue el creador de la propuesta del ITT, pues para él no sólo significaba un proyecto de ingresos financieros, sino la base misma de la transformación del modelo de desarrollo basado en la extracción de recursos naturales y el caminar hacia un modelo sustentado en la ecología.

El 12 de enero Falconí renunció a la Cancillería tras realizar una rueda de prensa en la que explicó pormenorizadamente su trabajo en pro de la soberanía nacional y la planificación de un Estado basado en la inversión social y la ecología; finalmente aseguró que el fracaso de las negociaciones de la iniciativa del ITT lo había distanciado con el presidente y su equipo de gobierno y por eso dejaba su cargo.

“La Iniciativa Yasuní ITT merece un compromiso mucho más explícito que la fijación de un plazo perentorio de seis meses para acopiar los recursos financieros requeridos, pues su trascendencia marca la diferencia de sustancia de un proyecto político, que en su esencia propone un cambio de forma de vida. Cambio perfectamente respaldado en la Constitución”, aseguró el ex canciller.

“No sólo pierde un canciller, Correa pierde a uno de los mejores cuadros, al ideólogo del movimiento”, asegura Alberto Acosta, ex ministro de Energía de Correa y también fundador de la oficialista Alianza País.

La dimisión de Falconí provocó la renuncia de otros funcionarios y militantes que aportaron mucho en la consolidación de Alianza País como Francisco Carrión, ex canciller del gobierno de Alfredo Palacio (2005-2007) y que ahora desempeñaba las funciones de embajador ante las Naciones Unidas. Falconí y Carrión se habían convertido en un icono de la soberanía nacional durante la serie de incidentes suscitados en la frontera colombo-ecuatoriana luego del bombardeo de Angostura, perpetrado por fuerzas colombianas en marzo del 2008.

Mandatario se rectifica

Correa intentó frenar la desbandada política de sus co-idearios rectificando su anuncio de explotar el ITT a partir de junio próximo y asegurando que la propuesta de dejar el crudo del ITT bajo tierra seguía siendo la prioridad del gobierno. A partir del 14 de enero empezó la conformación de una nueva comisión negociadora, esta vez encabezada por la ex canciller María Fernanda Espinoza y el vicepresidente Lenin Moreno, oriundo de la Amazonia.

“Estoy doblemente involucrado, porque soy defensor de mi tierra y del medio ambiente. Yo soy del Yasuní, nací en Nueva Rocafuerte, y vamos a luchar con mucho más vigor por esta causa”, dijo Moreno.

Sin embargo, las pérdidas políticas no serán fáciles de reparar y menos la credibilidad perdida en los círculos ecologistas internacionales y en los gobiernos que habían comprometido su aporte a la propuesta ecuatoriana. Por lo pronto, únicamente Hungría ha ratificado que seguirá en el proceso.

En lo interno, Correa enfrenta una avalancha de críticas de ecologistas, unos de larga y honesta trayectoria, y otros que ven la oportunidad de minar la fuerza del gobierno.

Sin embargo el presidente, lejos de diferenciar las intenciones de las críticas surgidas, arremetió nuevamente contra los ecologistas: “Ahora veo claro lo que ha pasado, no hemos estado negociando con los supuestos donantes, sino con el ecologismo infantil. Ahora aparecen los que están manejando el proceso y son los que han querido imponer condiciones inadmisibles al país”, dijo el mandatario en su alocución radial de los sábados.

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