Obama espera más pruebas para saber si se frenó el derrame

El presidente de los EE.UU. alertó que pese al bloqueo temporal de la fuga de petróleo, habrá que ver si funcionan los dos pozos de alivio

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, alertó que pese al aparente éxito de la compañía British Petroleum (BP) para bloquear el derrame de crudo en el Golfo de México, el problema no terminará hasta que funcionen los dos pozos de alivio diseñados para sellar el que está dañado.

Finalmente, la empresa logró contener al petróleo que fluía hacia el océano desde su pozo dañado en el lecho marino, en un acotecimiento que se produjo por primera vez desde que una explosión el 20 de abril provocara el peor derrame de la historia de Estados Unidos.

BP anunció que detuvo la filtración ayer con la tapa de ajuste hermético que instaló hace tres días sobre su pozo dañado, y aguardaba hoy los resultados de pruebas que confirmen que el pozo sigue intacto.

Este es un tema clave en momentos en que la petrolera británica está más cerca de tapar la fuga de manera permanente con un pozo de alivio que interceptaría el pozo averiado, que se extiende 4 kilómetros bajo el lecho marino, con el objetivo de sellarlo con lodo y cemento el mes próximo.

Las acciones de BP en Estados Unidos cerraron con un alza del 7,6 por ciento ayer luego de que la firma anunciara que detuvo el flujo de petróleo desde el pozo, y los operadores aguardan ansiosamente para ver si el repunte continúa.

El crudo salió durante más de tres meses desde el pozo, ubicado a 1.600 metros de profundidad, causando una enorme mancha negra que provocó una catástrofe económica y medioambiental en la costa estadounidense del Golfo de México.

Cronista Comercial

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Alivio en EE.UU. por corte del derrame petrolero

El presidente Barack Obama pidió ayer prudencia hasta que la fuga esté completamente controlada

Los estadounidenses expresaron ayer su alivio luego de que se cortó por primera vez el derrame de crudo que desde abril contamina el Golfo de México, en tanto el presidente Barack Obama llamó a la prudencia hasta que la fuga esté totalmente controlada.

La noticia de que las tres válvulas del gigantesco embudo se habían cerrado el jueves fue un rayo de luz para los residentes de la costa cuyos medios de vida han sido devastados.

El derrame responsable de la mayor marea negra de la historia de Estados Unidos cedió cuando las válvulas de un nuevo embudo instalado el lunes fueron cerradas, cerca de tres meses después del naufragio de la plataforma de la petrolera británica BP Deepwater Horizon, que dio origen a la catástrofe.

“El nuevo embudo es una buena noticia”, dijo Obama a la prensa en la Casa Blanca. “Hay mucha información en los medios que parece indicar que esto (la contención) se ha hecho”, afirmó. “Es importante que no nos adelantemos”.

Obama dijo que ingenieros de BP y científicos del Gobierno estaban llevando a cabo una serie de pruebas con el fin de determinar si con el nuevo embudo se podrá poner fin a la fuga sin amenazar la estructura integral del pozo.

“Incluso si no es posible detener la fuga de petróleo, este nuevo dispositivo y su equipo adicional instalados en el golfo serán capaces de contener hasta 80.000 barriles por día, lo que nos permitiría capturar cerca de todo el petróleo antes de que el pozo muera”.

“La solución final a todo este problema es terminar los pozos de relevo y conseguir que se completen”, agregó el mandatario.

Obama, quien dio este discurso antes de irse de vacaciones con su familia al estado de Maine, advirtió que aún quedaba mucho trabajo por hacer respecto a los daños causados por el peor desastre ambiental de Estados Unidos.

Una de las principales preocupaciones de los equipos en el lugar es la posibilidad de que, atrapado en los pozos que tapó el embudo, el petróleo comprimido no termine por crear brechas y se expanda de nuevo en el mar.

BP intenta asegurarse, mediante mediciones de la presión, que no haya fugas en el pozo, que desciende a 4 km de profundidad bajo el lecho marino. Hasta el momento, la firma británica está “alentada” por los resultados de las pruebas.

“La prueba de integridad continúa, la presión sigue subiendo, ahora está sobre los 6.700 psi (libras por pulgada cuadrada), lo cual es consistente con los análisis de ingeniería de BP”, dijo el vicepresidente de BP Kent Wells.

La Mañana Neuquén