La Boa Negra: Desastre en el Río Marañón

Por Natalia Matzner y Rafael Rodríguez*.- Dicen que cuando una boa se estira es porque está midiendo a su víctima, eso es lo que hace el oleoducto de la batería 3 del lote 8x de la empresa Pluspetrol Norte S.A. desde 1970. El oleoducto se estira en una longitud de 16 kilómetros desde el interior de la Reserva Nacional Pacaya Samiria hasta la orilla del río Marañón, el principal afluente que da nacimiento al río Amazonas.

El 19 de junio del 2010 nuevamente el río Marañón sufrió un derrame de petróleo crudo, en el año 2000, ya sufrió un derrame de 5.500 barriles de crudo por el cual nunca nadie hizo nada, básicamente por desconocimiento de los derechos por parte de la población local, en este último caso alrededor de unos 80 mil afectados, gran parte de ellos pertenecientes a la etnia cocama.

Los cocamas viven en la ribera del río Marañón, tal y como dice su nombre en la lengua tupí-guaraní,  es la “persona que vive del medio”, ellos viven de la pesca, incluso en lengua cocama, pescador, cazador y guerrero son sinónimos, es decir persona que sabe matar; si la pesca se malogra se acaba con el principal medio de subsistencia local, a la vez que produce una enorme corrosión del carácter por perder lo más importante que se puede ser dentro de estas sociedades, pescador- guerrero es decir  “gran persona”, con un status claramente reconocido, por tanto un terrible impacto que los lleva a la aculturación;  ¿a que se dedicará esta gente que pierden lo que saben hacer?

Dentro de la cosmovisión cocama, es en el río donde descansan los huesos y los espíritus de los antepasados, es ahí donde siguen vivos, donde se mantienen y no se desperdician. Hay miles de historias que remiten al río, no poder usar esta agua nunca más, perder el contacto con el río, sentir manchado el terreno sagrado, es otro de los aspectos importantes a tener en cuenta para entender la gravedad de la contaminación para la población local, aunque por supuesto lo mas evidente y de urgencia es la cantidad de enfermedades digestivas, hepáticas y dermatológicas  que se han disparado por toda la zona desde la fecha del último derrame.

Agua del río y pescado fresco es la base de la cultura cocama, aparentemente eso mismo reciben de la empresa cuando esta destruye el medio, agua embotellada y latas de atún, sin ni siquiera preocuparse a dónde irán esas toneladas de latas y plásticos una vez consumidos; consumidos en algunos de los casos, la población nos comentaba en nuestro viaje, que el atún enlatado les producía irritación en la piel y por eso preferían deshacerse de las latas, otras veces nos decían que contenían carne humana, otros que contenían carne de bufeo (delfín rosado), que no se come y que dentro de la cosmovisión cocama es un hombre blanco, también, los lugareños recibieron alimentos que se encontraban deteriorados y llenos de gusanos.

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La empresa también ha dado dinero a 28 comunidades cocamas, 1600 soles por familia, un total de 1300 familias, esto mantuvo durante dos meses en discusiones a las autoridades locales del distrito de Parinari para ver a quién le tocaba el dinero, generando casi el olvido del problema inicial, el crudo en el río. Este dinero ha generado numerosas rupturas, tanto dentro de las organizaciones indígenas, como también divisiones dentro de las comunidades, la poca costumbre de los lugareños a cantidades de dinero ha generado abandonos por parte del cabeza de familia o que el dinero se esfume en compras sin sentido a nuevos comerciantes que enterados y de forma oportunista visitan la zona, aumento del consumo de alcohol industrial de forma individual, entre otras cosas.

El dinero en las comunidades se repartió de forma selectiva, mientras que la contaminación por crudo afecta a todos. Para recibir la cuantía hacía falta ser dueño de una casa o  ser un matrimonio, por tanto hay cantidad de casos donde personas sobre todo mujeres quedaron fuera de toda posibilidad de recibir este dinero.

Nos preguntamos si la corporación es conciente de estos efectos negativos que su forma de subsanar daños genera o por consiguiente, si estas acciones son parte de un plan para debilitar las respuestas que afloran por el malestar social y así apaciguar a la gente. Lo que sin duda si parece es que es fácil jugar con la ansiedad de un pueblo sediento, lleno de necesidades, en situación de abandono por parte del Estado, generando una relación feudal entre empresa y  lugareños.

La empresa en un intento de recoger el crudo derramado vertió un químico aglutinante a las aguas del Marañón, que precipitó el crudo al fondo del río. Hablando con José Álvarez y Victor Sotero Solís del Instituto de Investigación de la Amazonía Peruana (IIAP), y con el biólogo Roberto Pezo de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana, nos informaron que por una parte una vez usado el químico en cuestión debería ser recogido y no esperar a que se precipitara como fue el caso, (en la lógica de río como basurero), en definitiva en vez de limpiar el agua sólo se escondió la contaminación, por otra parte, el crudo y el químico en el fondo del río es comido por peces pequeños y de ahí a través de la red trófica  llega al consumo humano.

La ingestión de estos absorbentes de grasas por parte de los peces hace que ellos pierdan también sus grasas, es decir sus huevos y cabe la posibilidad de que no se reproduzcan. Igualmente lo más destacable de este asunto es la cuestión de bioacumulación por la cual los peces carnívoros grandes después de haber comido muchos peces pequeños absorben todos los hidrocarburos y metales pesados que estos pequeños contengan y estos después llegan a las personas que también van acumulando metales, con las gravísimas consecuencias que esto conlleva. De alguna manera esto efectos son evidentes y en cada comunidad existen enfermedades digestivas, hepáticas y dermatológicas, los efectos mas dañinos de la contaminación en personas se verán más a largo plazo, ¿se desarrolla un cerebro joven, lleno de plomo o cadmio?

Esta situación no para de agravarse, la falta de agua (porque ni llueve), alimentos y medicamentos y en una necesidad enorme de ser oídos, ha obligado a una organización indígena divida a tomar diferentes medidas, una parte de ellos decidieron tomar el río Marañón desde el lunes 25 de octubre, después de varios días de corte, también deciden tomar la carretera de Iquitos – Nauta, generando una enorme tensión, 5 mil indígenas estuvieron en la orilla del río impidiendo el paso de las embarcaciones a espera de respuestas, hasta el 29 de octubre que finalmete se abrió de nuevo el río después de las primera consecuencia grave de esta toma,  se habla de desaparecidos, también de muertos en los enfrentamientos contra las lanchas que pretendían pasar, la prensa regional lo deja en sólo un desaparecido que ya apareció, un joven de veinte años que cayó de una canoa en el intento de parar una lancha comercial.

Los cocamas se enfrentan a varios retos importantes en una situación como es la actual, principalmente deben saber discernir en qué consiste el desarrollo para su pueblo, desde la industria, desarrollo siempre será una cuestión de más máquina, sin embargo los lugareños deben pensar el desarrollo en otras líneas, como por ejemplo la recuperación de la cultura y la lengua,  la creación de redes para la defensa del territorio y fortalecimiento de sus organizaciones indígenas sin tener en cuenta los chismes y difamaciones, si no es así el futuro será mas oscuro que el petróleo, ya que no es sólo el petróleo lo que les amenaza, el desarrollo de macroproyectos paralelos a las industrias extractivas tales como la construcción de un tren desde Iquitos a Yurimaguas para trasportar el crudo por tierra, deforestando incluso zonas reconocidas como parque nacional y sin ni siquiera haber consultado a las comunidades nativas residentes, siendo esto un derecho. O la implantación de árboles de aguaje modificados genéticamente que en teoría absorben metales pesados ¿que fruto puede dar un árbol alimentado con zinc o plomo?

Todo esto pasa en el río Marañón y el bajo nauta donde nace el río Amazonas, la séptima maravilla del mundo.

*Grupo de antropología y estudios de la cultura visual de Barcelona
Nota de autores: la foto del niño Oscar Mozombite, forma parte del expediente de denuncia para el juicio por la vía civil. En el video se puede ver un extracto de la declaración jurada de su madre.

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Perú: Los ríos contaminados buscando justicia…

Derrame en el río Corrientes

Por Paul MacAuley y Rubén Medina Robledo*.- El acontecimiento del derrame de crudo en el Marañon en Junio de este año ha provocado bastante debate público y hasta polémica entre instituciones.

Últimamente la atención se ha centrado en las diferentes medidas e interpretaciones de la contaminación presente en el río. Que existe contaminación en el Río Marañon – en gran parte como resultado de la actividad petrolera – es innegable.

Existe el peligro de centrar nuestra atención en sólo este último caso y perder de vista el panorama amplio de contaminación que es el producto real y actual de más de 30 años de actividad petrolera. Aunque si no hubiera habido el derrame de Junio, el rio Marañón seguiría siendo un río contaminado por razones obvias.

El río Marañon es receptor de las aguas de todas las quebradas que confluyen hacia los ríos Tigre, Pastaza y Corrientes que salen al Marañon. Durante toda la época petrolera cientos de millones de barriles de aguas saladas, además de crudo y grasas han sido tirados a las quebradas de estos ríos desde la altura del oleoducto. Y estas aguas, altamente contaminadas, han bajado al Marañon y han seguido su curso hacia el Atlántico.

Existen muchísimas quebradas y cochas en los ríos Tigre, Corrientes y Pastaza que hasta hoy no han recibido tratamiento o limpieza de los residuos contaminantes que aun albergan.

Existen muchas quebradas donde basta una fuerte lluvia o el pase de un peque-peque para que el crudo sentado en el lecho de la quebrada suba para mezclarse de nuevo – como en una licuadora – con las aguas que saldrán al Marañon.

En Febrero de este año la Red Ambiental Loretana pidió a la Fiscalía del Medio Ambiente investigar la situación en la base de Bartra (abandonada) y en la quebrada Montoya que sale al río Tigre.

Presentamos, como prueba, un corto video de la contaminación en la quebrada. Hasta la fecha no tenemos indicios de investigación de parte de la Fiscalía y menos una respuesta del pedido. Y esa quebrada no es un caso excepcional. Es más bien la regla en las quebradas que son cercanas a los cientos de pozos.

Dada esta triste realidad que ha sido ignorada por las autoridades durante los años de actividades de extracción – que ha causada muerte, repentina o lenta, daños no calculados a fauna y flora, quisiéramos sugerir que el debate actual sean ampliado para ir hacia una evaluación real de los impactos sociales y ambientales de todas las quebradas, ríos y comunidades en las zonas de explotación petrolera de Loreto. Obviamente esto incluiría al ambiente y comunidades en Pastaza, Tigre, Corrientes y la reserva Pacaya Samiria.

Apoyamos a las comunidades del Marañon actualmente reclamando sus derechos en términos de salud y de entorno natural. Y quisiéramos que este reclamo sea:

*Causa de reflexión para el público Loretano sobre el costo real de querer beneficiarse – como todos nos beneficiamos – del petróleo.

* Motivo para promover una política de desarrollar fuentes de energía alternativa en la región

* La clave que abre una investigación realista de los costos – en salud pública y en fauna y flora – que las empresas han ido cargando a la población local y a nuestros recursos naturales.

* Motivo para que el GOREL asuma el liderazgo en esta investigación

* El inicio de un proceso serio que resulte en compensaciones verdaderas a las comunidades que han perdido seres queridos y recursos naturales.

* El inicio de una “conversión” dentro de las instituciones estatales encargadas de garantizar la salud pública , los derechos constitucionales y sanciones reales a los que ponen en peligro la salud y derechos humanos.

* La creación de un ente fiscalizador local.

Durante la clausura del 1º Congreso Internacional sobre Justicia Intercultural de Pueblos Indígenas, en Junín recientemente, el Dr. Víctor Prado de la Corte Supremo comentó:

“tenemos que ir más allá de la mirada penal y ampliar este enfoque intercultural para garantizar la seguridad del medio ambiente y de los territorios de los pueblos.”

Con este enfoque sobre la seguridad del medio ambiente y de los derechos de los pueblos, nos da esperanza que podremos contar – desde el Poder Judicial – con una mirada de justicia que fundamenta los reclamos de tantas comunidades (y de la naturaleza “sin voz”) frente al poder e influencia de los intereses tras las industrias extractivas.

Iquitos 2 Noviembre 2010

* Paul McAuley es presidente de la Red Ambiental Loretana (RAL) y Ruben Medina Robledo Presidente de la Asociación Curuinsi
Fuente: Asociación Curuinsi

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