Nuevas potencias como Brasil se abren camino en la élite energética

Por Liam Denning.- El centro de gravedad de la industria energética se está desplazando desde los países ricos a los mercados emergentes a medida que las compañías de Rusia, China y Brasil que cotizan en bolsa ocupan lugares cada vez más destacados en un influyente ránking de los gigantes energéticos del mundo.

El informe anual elaborado por la consultora PFC Energy clasifica a las mayores energéticas del mundo que cotizan en bolsa. La investigación, publicada hoy, ilustra el drástico cambio que atraviesa el sector en un momento en que el aumento en la demanda ha disparado los precios.

A fines del año pasado, las 50 mayores energéticas del mundo tenían un valor de mercado conjunto de US$3,9 billones (millones de millones), equivalente a todo el mercado tecnológico del Nasdaq. Exxon Mobil Corp. encabeza la lista con un valor de mercado de US$369.000 millones.

Como en tantas otras industrias, el centro gravitacional de la energía se está trasladando hacia los mercados emergentes. De las 10 mayores empresas en el ránking de 2005, sólo dos no provenían

de economías desarrolladas: la rusa OAO Gazprom y PetroChina Ltd. En la clasificación actual, en cambio, los países emergentes aportan la mitad de los 10 primeros puestos, con compañías como Petróleo Brasileiro SA adelantándose a tradicionales pesos pesados como Royal Dutch Shell PLC.

Muchos de los grandes productores de energía del mundo no aparecen en el ránking por pertenecer al Estado en su totalidad.

Un ejemplo es Saudi Arabian Oil Co., más conocida como Saudi Aramco, que en 2009 produjo 3,3 barriles de petróleo por cada uno de los que bombeó Exxon. Lo que ha cambiado en los últimos años es que varias petroleras controladas por el Estado han sido parcialmente privatizadas, lo que ha disparado su valor. “Los gobiernos se están volviendo más flexibles en lo comercial y adaptables en lo financiero” a la hora de tratar a estas empresas, dice Robin West, fundador y presidente ejecutivo de PFC.

Paolo Scaroni, presidente ejecutivo de Eni SpA, la compañía italiana de petróleo y gas que es 30% propiedad del gobierno y que clasificó en el puesto 14 de la lista de PFC, señala que varias energéticas controladas por el Estado “eligieron ser evaluadas por el mercado” al cotizar en bolsa y no se trató solamente de una maniobra para recaudar fondos.

La prueba de las reservas El estudio de PFC se divulga apenas una semana después de que una de estas petroleras con respaldo estatal, la rusa Rosneft, firmara un acuerdo para intercambiar una participación de 9,5% por una de 5% en BP PLC y colaborar en la búsqueda de petróleo y gas en las aguas del Ártico de Rusia.

El cambio en el poder ha sido evidente en la propiedad de las reservas de petróleo y gas en todo el mundo. A fines de los años 60, gigantes como Exxon y Shell poseían 85% de las reservas mundiales de petróleo y gas, según Scaroni, de Eni. Para fines de la década de los 70, a medida que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) impuso su influencia y países como Arabia Saudita nacionalizaron sus yacimientos de crudo, esa proporción había caído a 60%. Hoy en día es de apenas 15%.

El cambio en el centro de gravedad de la industria energética se hizo eco en los movimientos de los precios de las acciones el año pasado. De las tres empresas cuyo valor de mercado creció más, dos son rusas: Novatek y TNK-BP. La tercera, la estatal colombiana Ecopetrol SA, registró un aumento de 77% en su capitalización bursátil.

“De lo que se trata realmente es de hacia dónde está yendo el dinero”, apunta West. A juzgar por el desempeño bursátil en 2010, buena parte de este dinero no fue a parar a las grandes petroleras occidentales.

Los inversionistas han preferido a las compañías norteamericanas de exploración y producción sobre las grandes petroleras integradas. Esto es sorprendente, señala el informe de PFC, teniendo en cuenta que la producción de gas y petróleo de América del Norte llegó a considerarse “en fase terminal”. Sin embargo, en los últimos años, el petróleo y especialmente la producción de gas natural han estado en auge, a medida que han ido apareciendo recursos menos convencionales, como el gas de esquisto.

Una inversión de US$100 realizada a comienzos de 2008 en Pioneer Natural Resources Co. se había quintuplicado a fines del año pasado, según PFC. En cambio, la misma inversión en una canasta compuesta por Exxon, Chevron Corp., Shell, BP y ConocoPhillips produjo una ganancia de apenas US$20.

No es de extrañar, entonces, que algunas de las mayores empresas del mundo que producen materias primas de primera necesidad tengan que valorarse a múltiplos inferiores que, por ejemplo, empresas de suministro de oficina.

Scaroni, de Eni, cree que el mercado opina que la mayoría de las grandes energéticas occidentales no aumentarán su producción. Una gran razón de ello es su participación decreciente en las reservas globales.

La Nación