Los kelpers viven confiados en que el petróleo será su mejor ingreso

La perspectiva económica hace que se olvide el debate por el medio ambiente

Por Natasha Niebieskikwiat | Clarín

Eran más de los once de la noche en la capital de Malvinas, y en la casa muy coqueta de una isleña amigable con los argentinos, los invitados conversaban, copa de vino tinto en mano, sobre los desafíos de la ecología de encontrarse aquí petróleo. Además de esta enviada, entre los invitados había dos científicos de la British Antartic Survey, y un médico asignado temporariamente al hospital local, que bromeó con el hecho de que Buenos Aires y Londres debían poner fin al conflicto de soberanía y así los isleños tendrían la posibilidad de montar sus eventuales refinerías en las costas de Argentina.

Pero nada más lejos de ello. El debate sobre los riesgos que ya representa el desarrollo de la industria petrolera en este paraíso del Atlántico Sur está más que presente en las Malvinas. Pero sus habitantes se abrazaron a la fiebre de las exploraciones hidrocarburíferas iniciadas en febrero de 2010 como una forma de hacerse ricos y más fuertes frente a la Argentina.

En diálogo con Clarín , el director del Departamento de Recursos Minerales de las islas, Stephen Luxton, afirmó que aquí esperaban contar con una tercera plataforma petrolera , en “algún momento”, durante los próximos meses. Dijo también que la única posibilidad que estaba en los planes futuros de las islas era manejar las operaciones de producción de crudo a nivel off shore, con los barcos tanques en alta mar y con el crudo sin tocar las islas . “Lo que buscamos es minimizar el impacto onshore. Decididamente no queremos una refinería en las islas”, sentenció Luxton en sus oficinas. Al momento hay también planes para construir un puerto disponible para la industria y de aguas profundas en la capital.

Además de mantener lejos el negocio de la Argentina, ello también aliviaría los temores de los isleños: a la vista, menos recelosos de los riesgos ecológicos que de un cambio en sus hábitos de vida.

En las entrevistas que Luxton y el director de Pesca de las islas John Barton mantuvieron con este diario -cada uno por su lado-, aseguraron que el gobierno de las islas mantenía rigurosos estándares de cuidados medioambientales . Y que ello se trasladaba a los requisitos para las empresas que buscan incorporarse a la fase exploratoria, comenzadas al norte de las islas en 2010, y ahora extendidas a la cuenca sur. El discurso oficial sobre el sensible factor petróleo -que Argentina ha rechazado- es férreo, secreto aunque hubo también voces críticas no bienvenidas en las islas. Como la del científico de origen inglés Mike Bingham, quien ha denunciado que la industria pesquera en la zona estaba causando estragos a la fauna marina -entre los pingüinos sobre todo- porque les competía con la comida. Pero el gobierno isleño sólo culpa a la Argentina por la merma de ciertas especies, al retirarse de los acuerdos de conservación.

Aquí las curiosas palabras de James Fenton, director de las Falkands Conservation, una organización no gubernamental que trabaja con el gobierno. “No hay verdadera evidencia de que el petróleo en el mar haya dañado la fauna. Hay pocas probabilidades pero un riesgo muy alto- si hay derrame. La explotación sería al norte de las islas y los vientos se llevarían todo hacia el mar”. Agregó: “hay sensibilidad con este tema porque los pingüinos se empetrolan”.

Clarín