Advierte España que el conflicto por YPF puede "judicializarse"

El canciller, José Manuel García-Margallo, admitió que su gobierno está preocupado por la situación

Por Adrián Sack  | Para LA NACION

El gobierno de Mariano Rajoy dejó entrever ayer los primeros síntomas de tensión relacionados con el conflicto que lo enfrenta con la Casa Rosada por el destino de YPF y, por primera vez en el marco de esta disputa, expresó su “preocupación” por la situación que atraviesan las inversiones españolas en la Argentina.

Tras una semana en la que desde el Palacio de la Moncloa sólo se escucharon manifestaciones de optimismo sobre el “trabajo conjunto” de ambos países para encontrar una solución consensuada, ayer un alto funcionario de España reconoció abiertamente que la disputa podría “judicializarse”.

En declaraciones a la prensa local, el ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, reconoció en relación con este conflicto que su gobierno está “todo lo tranquilo que se puede estar en una situación como ésta, que evoluciona en el tiempo”.

La definición del canciller llegó luego de que había hecho hincapié en el “esfuerzo” que todo el gobierno español está haciendo para acercar posiciones en torno a los problemas derivados del abastecimiento de combustible que sufre la Argentina.

“No hemos dejado de trabajar ni un segundo con este propósito”, aseguró el ministro, aunque, a diferencia de lo expresado por su propio gobierno el miércoles pasado, esta vez prefirió no pronunciarse sobre un desenlace favorable para los intereses de España, que considera a Repsol-YPF un activo estratégico en su política económica.

Así, García-Margallo tomó distancia del optimismo mostrado por el ministro de Industria español, José Manuel Soria, quien hace una semana había sido enviado por Rajoy a Buenos Aires con la misión de disuadir a la presidenta Cristina Kirchner de cualquier intento de intervenir o estatizar la filial argentina de la petrolera.

Tras realizar intensas gestiones en la Argentina, Soria había asegurado a su regreso a Madrid que se conformarían “grupos de trabajo” en ambos países para conseguir una efectiva salida a la crisis. Pero luego, desde Buenos Aires este proyecto fue desmentido por el gobierno argentino.

La situación cambió ayer. No en vano García-Margallo mencionó, por primera vez, la posibilidad de que se lleve a cabo una batalla judicial para dirimir las diferencias existentes en torno a la petrolera. “No soy nunca partidario de judicializar estos temas. Por el contrario, soy mucho más partidario del acuerdo amistoso”, puntualizó.

El ministro también destacó que España cuenta con el respaldo del acuerdo de protección de inversiones que también suscribió la Argentina, pero, al mismo tiempo, insistió en mostrarse confiado en “no llegar” a los tribunales a causa de este enfrentamiento.

Inocultable inquietud

Por otra parte, el ministro afirmó que percibe “con preocupación” el clima de inseguridad jurídica que, según suelen describir los medios españoles, afecta a las empresas españolas que tienen negocios en la Argentina y en Venezuela.

En ese sentido, destacó que es “importante” potenciar los acuerdos de asociación que la Unión Europea (UE) conversa desde hace tiempo con el Mercosur, para así mejorar la seguridad jurídica de la región.

Además, García-Margallo se refirió a las reiteradas versiones sobre una supuesta llamada del rey Juan Carlos I a la presidenta Cristina Kirchner, que el monarca habría realizado el lunes de la semana pasada para tratar de persuadirla para que no avance en su supuesta intención de nacionalizar YPF o intervenir la compañía.

En este sentido, aunque prefirió no confirmar ni desmentir puntualmente esa llamada, reconoció que el jefe del Estado español “está teniendo un papel fundamental” en las gestiones que España realiza en América latina, donde se concentra gran parte de las inversiones de ese país.

“Sin la figura del rey, estaríamos en estos momentos en dificultades en determinados países de los que no quiero acordarme. Como en el Quijote, allí también el rey nos está sacando las castañas del fuego”, dijo al reconocer estas gestiones.

La Nación