Proyectos con energía positiva

“El mundo ya no nos es tan indiferente”, comparó el ministro de Planificación su visita a China en 2004 con Néstor Kirchner con la actual. El interés en obras energéticas de inversores no sólo chinos y rusos.

Por Javier Lewkowicz – La buena recepción que parece haber tenido entre empresarios chinos la propuesta argentina de participación en la construcción de dos represas hidroeléctricas en Santa Cruz fue perceptible en el road show que ofrecieron Julio De Vido y los funcionarios que lo acompañan en la ciudad de Beijing. El ministro de Planificación habló de las perspectivas que se abren para la financiación de las centrales hidroeléctricas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic, que se licitarán antes de fin de año.

–¿Se elevó la expectativa del Gobierno sobre el piso de financiamiento que se podría conseguir por parte de los privados?

–Nosotros vinimos a vender un proyecto, que tiene que cerrar en términos económicos para la constructora. La idea es que en la venta del pliego haya la mayor cantidad de oferentes posibles. China tiene agentes financieros muy poderosos que se van a convertir en actores importantes de este proceso. Se trata de un mundo que ya no nos es totalmente indiferente, como sucedió cuando vinimos con el ex presidente Kirchner en 2004. Ahora sabemos dónde estamos, los embajadores hacen de polea de transmisión y sabemos lo que tenemos que decir, cosa que quizás hace diez años no pasaba, porque antes había que comenzar a conocer al interlocutor. Tal vez Rusia en 2003 no era un terreno tan desconocido como era China. De hecho, Rusia ya participa en la represa de Caracoles, que se construyó bajo nuestra gestión, así como también en Salto Grande. Ellos conocen el mercado, eso es bueno.

–Usted indicó en el encuentro con los coreanos de Hyundai que podría haber interés también de otro país en las represas. ¿Cuál es?

–Este road show no lo hacemos solamente con la idea de seducir potenciales oferentes en China, Rusia y Brasil. La gente de Hyundai de Corea se acercó porque ellos estaban haciendo una misión en Colombia y se enteraron de nuestra visita a San Pablo. Ellos ven esta represa como una ventana de negocios muy importante. Es probable que también vengan oferentes de Estados Unidos y Canadá, que también han participado en el sector nuclear en forma importante. De hecho, en este momento ellos están realizando las tareas de alargamiento de vida de la central nuclear de Embalse. Estados Unidos también está interesado en ese tema a través de Westinghouse, con lo cual es probable que se acerquen.

–Teniendo en cuenta que las instituciones que financiarían la construcción de las represas son bancos de desarrollo que exigen que las empresas contratistas aporten tecnología y valor agregado de sus propios países, ¿de qué manera se puede maximizar la presencia de industrias argentinas?

–Lo más importante es hacer la experiencia de recorrer el mundo junto a los empresarios argentinos y que, a través de la embajada, los contactos en el exterior se mantengan. La licitación exige que el 30 por ciento de la sociedad sea argentina, hecho que fuerza una transferencia tecnológica. Por ejemplo, Alemania había sido la cotizante original de Atucha II, pero existieron enormes demoras del proyecto y ese país abandonó la tecnología nuclear por problemas políticos internos. Hoy lo estamos terminando con un gran componente de tecnología nacional. En Argentina, Atucha II, Caracoles y la terminación de Yacyretá hicieron desarrollar al sector industrial, fueron promotores de la actividad. Cuando nos hicimos cargo nosotros en 2003, hacía 15 años que estaban paradas Yacyreta y Atucha, ese es el peor baldón. Y la Presidenta no dice tres palabras sin decir dos veces la palabra industria. Hay una fuerte promoción de la industria nacional y esto hace que hayamos puesto en el pliego la participación del 30 por ciento de empresas argentinas en la UTE constitutiva para llevar adelante el proyecto. Cualquier empresa que gane, sea de Brasil, Corea, China o Rusia, por ejemplo, tendrá que tener un socio argentino.

–¿El tipo de participación de la industria nacional dependerá del tipo de esquema que puedan armar con la empresa extranjera?

–Exacto, y del permanente impulso que le da esta Presidenta a la industria nacional, porque está claro que cuando estuvo 15 años parada la industria no fue porque no gustaba Yacyreta o la actividad nuclear, fue porque la política de los gobiernos era claramente antiindustrial.

–¿Cómo avanza el proyecto de la cuarta central nuclear?

–Definiremos los equipos de trabajo que estarán al frente de las dos misiones para seguir trabajando en el proyecto de la cuarta central, que no necesariamente estará en manos de China, pero está muy claro que ellos manifestaron un interés en ser protagonistas del emprendimiento junto con la tecnología argentina. En este momento, China es el país que más centrales nucleares está construyendo en el mundo, lo cual no es un dato menor. Creemos que todos los desarrollos tecnológicos en el sector nuclear son válidos, pero mucho más aquellos de quienes tienen gran cantidad de obras en ejecución. Evaluamos la posibilidad de avanzar en un reactor con uranio enriquecido o hacer un nuevo reactor con agua pesada como en Embalse. Son discusiones que se están dando. Es muy probable que en cinco o seis meses yo vuelva a China para visitar alguna de las centrales que ya van a estar terminadas. Seguiremos con el proyecto de la cuarta central durante 2013 y luego se tomará la decisión.


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