Un experto advierte de que el "fracking" en España es inviable y descabellado

Lubbock (Texas), 21 oct (EFE).- ‘Inviable desde todos los puntos de vista’ y ‘descabellada’, así describe uno de los mayores expertos mundiales en fracturación hidráulica o ‘fracking’, el ingeniero norteamericano Anthony Ingraffea, la posibilidad de que España apueste por esta controvertida técnica de extracción de hidrocarburos.
Ingraffea, quien lleva tres décadas estudiando las consecuencias geológicas del ‘fracking’ y su contribución al cambio climático, ha pronunciado una conferencia sobre el estado de la ciencia en torno a esta técnica en el Congreso anual de la Sociedad de Periodistas Ambientales (SEJ) celebrado en Texas esta semana, tras la cual ha concedido una entrevista a EFEverde.
La fracturación hidráulica es una técnica de extracción del petróleo y gas que están incrustados en las rocas mediante la inyección a presión de agua, arena y compuestos químicos, en la mayoría de los casos no revelados por la industria.
Este método, conocido con el término anglosajón de ‘fracking’, ha revolucionado el panorama energético de Estados Unidos poniendo a disposición grandes reservas del llamado gas no convencional a precio barato, y está ganando adeptos en varios países europeos, entre ellos España, donde Comunidades Autónomas País Vasco o Cantabria se plantean explorar su viabilidad a pesar de la ausencia de un marco regulatorio.
¿ENERGÍA LIMPIA?
Las bondades con las que la industria presenta esta práctica -como fuente de creación de empleo, elemento de transición hacia un futuro renovable, y vía para frenar el cambio climático- son desmontadas en cuestión de cinco minutos por Ingraffea, profesor de Ingeniería Ambiental de la Universidad de Cornell (Nueva York).
Sus investigaciones han demostrado que si bien es cierto que la emisiones de dióxido de carbono (CO2) causadas por la extracción de gas no convencional mediante ‘fracking’ son mucho menores, la emisión de metano (un gas tres veces mas potente que el CO2 en su contribución al efecto invernadero) a la atmósfera en estas explotaciones son entre un 40 y un 60% superiores a las de las explotaciones de hidrocarburos convencionales.
Usando datos oficiales de la Administración Nacional para el Océano y la Atmósfera (NOAA), el científico ha demostrado que aunque las emisiones de CO2 han caído en Estados Unidos en los últimos años -“en gran parte debido a las renovables y a la crisis” apostilla- “las de metano se han acelerado notablemente, y el 49% de esas emisiones proviene del petróleo y del gas obtenido a través del fracking”.
El Centro Nacional de Investigaciones Atmosféricas (NCAT) ha corroborado que esta técnica empeorara el calentamiento global en las próximas décadas.
“Es importante reducir el CO2, pero también lo es reducir el metano, y la única vía conocida por la ciencia para frenar la emisión de ambos gases son las energías renovables”, subraya.
“No tiene sentido afirmar que el gas no convencional es la transición hacia un futuro renovable, en tanto que no disponemos de cien años para hacer esa transición, ya que el próximo informe del Panel Intergubernamental contra el Cambio Climático que está al caer nos va a decir que la temperatura de planeta va a aumentar 1,5 grados en menos de 20 años”.
Ingraffea reclama un estudio “serio” sobre el verdadero impacto económico de la industria del gas no convencional; ya que, a su juicio, “empleo que se crea en ese sector es un puesto de trabajo que se pierde en el de las energías renovables”.
CONTRADICTORIO EN ESPAÑA
El científico considera que sería absolutamente “ilógico y contradictorio” que un país como España, “que en los últimos años ha invertido tanto en energías renovables y en reducir su contribución al cambio climático, considere la posibilidad de la fracturación hidráulica”.
“Los españoles debe entender que los Norteamericanos que cuestionamos un incremento en el uso de combustibles fósiles miramos a España como un modelo de como en un corto periodo de tiempo se ha reducido su dependencia de los mismos a través de las energías renovables”, señala.
En esta línea Ingraffea asegura entender que “la posibilidad de extraer las reservas de gas no convencional pueda parecer inicialmente atractiva para España”, pero, en su opinión, “es inviable en todos los sentidos” por lo que aconseja a las administraciones “hacer bien las cuentas, y tener claro si con la relación coste-beneficio compensa invertir en esas exploraciones”.
Su justificación: el “enorme” coste de las nuevas infraestructuras que requeriría España para desarrollar esta técnica; las cantidades ingentes de agua que necesita (entre 7 y 11 millones de litros de agua por pozo), y que, a su juicio, “las empresas que estarían interesadas no contratarían a trabajadores españoles sino que se los traerían de Texas u Oklahoma”.
“BEBÉ ABANDONADO EN UN BOSQUE DE LOBOS”
“Si España abriera las puertas al fracking estaría asumiendo el mismo riesgo que un bebé abandonado en un bosque de lobos, porque, además de lo citado, asumiría un enorme riego de contaminación de los acuíferos y de peligro para la salud pública que estaría absolutamente injustificado”, destaca.
El ingeniero no le cabe duda de que la extracción de hidrocarburos a través del ‘fracking’ implica “un elevado riesgo de contaminación de acuíferos”, como se ha demostrado en los estudios llevados a cabo en Wyoming y Pensilvania, donde el 25% de los pozos analizados presentaban filtraciones.
Un estudio recién publicado por la organización ecologista Earthworks atribuye los problemas respiratorios, fatiga, dolores de cabeza y enfermedades cutáneas de los ciudadanos que viven cerca de los 5.000 pozos de extracción de gas no convencional por fracking existentes en Pensilvania a más de una decena de contaminantes nuevos detectados en el aire y causados por estas instalaciones.
Otro de los riesgos constatados del ‘fracking’ en los seis estados Norteamericanos donde se practica es el de terremotos. “Hay evidencia de que miles de pequeños terremotos ocurridos en Kansas o en Oklahoma han sido causados por la inyección de residuos provenientes del fracking en zonas geológicas delicadas”, advierte Ingraffea, quien predice que “vamos a ver numerosos terremotos de magnitud 4 o 5 en la escala Richter en zonas donde existen gran cantidad de pozos juntos”. Y que “esos terremotos van a dañar los pozos”.
FALTA DE ESTUDIOS
No obstante, el ingeniero insiste en que “necesitamos mucha más ciencia sobre las consecuencias del fracking y sus impactos en el medio ambiente y en la salud humana”, ya que estos estudios -que “la industria ha tratado de evitar” en las dos últimas décadas- apenas han comenzado ahora ante la presión ciudadana.
“Harán falta millones de dólares y varios años hasta que conozcamos las verdaderas consecuencias del fracking, mientras tanto estamos destruyendo el planeta sin ese conocimiento porque quien tiene la respuesta no nos la va a dar”, concluye.
 
EFE Verde