Al menos 10 petroleras evalúan vender sus activos en la Argentina

Como consecuencia del cepo cambiario, la inflación y el deterioro del clima de negocios

En la lista de operadoras con intenciones de reducir su presencia en el upstream local de hidrocarburos figuran desde grandes players, como Apache y Petrobras, hasta petroleras independientes provenientes de Canadá y Estados Unidos que llegaron a mediados de la década pasada. Los empresarios argentinos, en cambio, salieron de compras.

Aunque todavía es temprano para conocer el impacto real de la brusca devaluación de la moneda en la industria petrolera, más aún cuando para impedir que la revalorización del dólar se traslade a los surtidores el Gobierno agudizó su intervención en el mercado al fijar un sendero de precios internos para el crudo, lo más probable es que termine acentuando un fenómeno que empezó a vislumbrarse en los últimos años: la intención de varias petroleras internacionales de desprenderse de sus activos en el mercado local.
En un escenario signado por el deterioro del clima de negocios como resultado del cepo cambiario, las dificultades para girar divisas fuera del país, el aumento de los costos, las trabas a la importación y la conflictividad sindical, y la incertidumbre en torno a su impacto inflacionario, varias compañías han tomado la decisión de reducir su exposición en la Argentina y están encarando –con distinto grado de avance– su salida.
El caso paradigmático es el de Apache. La petrolera norteamericana desembarcó en el país a mediados de la década pasada –adquirió los yacimientos de Pioneer– y desde su llegada incrementó las inversiones en los campos para sumar reservas y elevar la producción de hidrocarburos. Hoy, de hecho, es la quinta productora de gas, con activos en la cuenca Neuquina y en Tierra del Fuego. Sin embargo, los bajos precios en boca de pozo del fluido y la decisión estratégica mundial de la casa matriz ubicada en Houston de concentrar su negocio en el shale de Estados Unidos impulsaron a la empresa a desprenderse de sus reservorios.
La negociación en esa dirección está avanzada con YPF, que apunta a sumar yacimientos gasíferos con potencial exploratorio, como los que explota Apache en la cuenca Austral. Se estima –según indicaron allegados a la petrolera bajo control estatal a Revista Petroquímica, Petróleo, Gas & Química– que la operación podría cerrarse en el cortísimo plazo por un monto que oscilará entre los u$s 600 y u$s 900 millones.

Retirada brasileña

También sigue en pie la decisión de Petrobras de reducir su presencia en el mercado local, aunque, en su caso, la intención de salir obedece más que nada a cuestiones exógenas a la Argentina. El gigante brasileño precisa capitalizarse para encarar el desarrollo comercial de los yacimientos off shore en el presal, lo que le demandará ingentes inversiones. Por eso, lanzó un programa de desinversión a nivel mundial por u$s 11.000 millones. En la industria local sostienen que Petrobras buscará preservar algunas áreas estratégicas con acceso al shale de Vaca Muerta, la formación de roca generadora de la cuenca Neuquina, sindicada como un enorme yacimiento no convencional de hidrocarburos; con vistas a desprenderse de sus bloques en la cuenca Austral y de campos secundarios o muy maduros en Neuquén.
La lista de petroleras que quieren vender sus activos locales incluye también a varias compañías norteamericanas. Una de ellas es Gran Tierra Energy, una petrolera canadiense que produce alrededor de 230 metros cúbicos diarios (m³/d) de crudo con operaciones en las cuencas del Noroeste y Neuquina. Un perfil casi idéntico tiene Central International Corporation, una subsidiaria de la canadiense Central Resources, que explota campos en Neuquén (produce 220 m³/día) y también está interesada en negociar su participación en el upstream de hidrocarburos.


De Canadá y Estados Unidos

Con algunas diferencias, dado que no es operador de ninguna concesión petrolera, Apco Oil & Gas International –subsidiaria del grupo estadounidense Williams Company– se encuentra en una posición similar. La petrolera con sede en Tulsa (Estados Unidos) controla un 53% del paquete accionario de Entre Lomas, el octavo productor de petróleo del país, con una producción de 2.145 metros cúbicos diarios (m³/día) y posee participaciones en campos en Tierra del Fuego, Neuquén y Salta. En los análisis de resultado del tercer trimestre de 2013, la compañía cuestionó el incremento de la carga impositiva en el país. “Desafortunadamente, la Argentina ha modificado leyes que determinan el impacto tributario, provocando una baja de los ingresos durante ese período”, cuestionó la petrolera.
La canadiense Americas Petrogas concretó en los últimos años ambiciosas jugadas para posicionarse en la cuenca Neuquina en áreas con acceso a Vaca Muerta. A raíz de eso, cuenta con seis concesiones en la región y está asociada en algunas de ellas con pesos pesados de la industria, como YPF y ExxonMobil. Pero hoy está revisando el deterioro del clima de negocios y allegados a la empresa señalaron que se están evaluando alternativas para reducir la participación en el upstream local.
Otras compañías que analizan oportunidades de venta son las canadienses Miramar Resources y Arpetrol, con pequeñas participaciones en la industria doméstica. En la mayoría de los casos, la determinación de las petroleras norteamericanas se explica por el deterioro de la atmósfera de negocios (precios regulados, mayor intervencionismo estatal, cepo cambiario y trabas a la importación), por lo que apuntan a consolidar su presencia en el upstream de Estados Unidos, que atraviesa una etapa de crecimiento a partir del desarrollo de shale oil y shale gas en varias formaciones no convencionales.

¿Y las petroleras locales?

Si bien las petroleras de capital nacional se cuentan con los dedos de la mano –detrás de grandes como Pluspetrol y Tecpetrol, sólo se destacan Roch y Medanito, entre algunas pocas más–, a fines del año pasado y principios de 2014 se concretaron algunas operaciones que modificaron el mapa petrolero.
A mediados de diciembre, Alfredo Román, propietario de la empresa homónima –el mayor grupo de logística de América Latina– y uno de los empresarios más poderosos del establishment local, selló su desembarco en la industria hidrocarburífera al adquirir el porcentaje accionario de Roch, la petrolera creada por el empresario Ricardo Chacra, que estaba en manos de la IFC, brazo financiero del Banco Mundial.
Román pasó a controlar cerca de un 32% del paquete accionario de Roch, una petrolera independiente, tal como se conoce en la jerga petrolera a las operadoras que no cuentan con el respaldo de un grupo multinacional, con activos en Tierra del Fuego, Santa Cruz, Mendoza y Neuquén.
A su vez, Medanito está cerca de cerrar la compra de la petrolera Chañares Herrados, que cuenta con activos en Mendoza.

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