Shell nominada a los “Premios Pinocho” por fracking en Argentina y Ucrania

En Países Bajos, una fuerte movilización popular permitió obtener una moratoria a la fracturación hidráulica. Lo cual no ha impedido a Shell, primera empresa petrolera holandesa, salir a buscar gas de esquisto en el resto del mundo.

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Muy atento a su imagen en su país de origen, Shell hace como si el gas de esquisto no le interesara. Sin embargo, la empresa es líder mundial en el sector de los hidrocarburos no convencionales (gas y petróleo de esquisto), con concesiones en Estados Unidos, Argentina, Ucrania, Turquía, China, Sudáfrica y Túnez. Con los mismos problemas en todos lados: opacidad financiera, violación de los derechos de las poblaciones, riesgos para el medio ambiente (principalmente los recursos hídricos).

La entrada de Shell en el mercado ucraniano se hizo en condiciones dudosas. En enero de  2013, concluyó un acuerdo de 10 mil millones de dólares con el gobierno ucraniano y la empresa Nadra Yuzivka LLC. Esta última, que recibiría la mitad de los beneficios, es propiedad del Estado en 90% y el resto, de una empresa ligada al presidente decaído Viktor Ianoukovitch [1].

Diversas asociaciones acudieron a los sitios de Shell en Ucrania y ahí descubrieron los reservorios donde son almacenadas, al aire libre, las aguas utilizadas para las perforaciones y las fracturaciones, separados del agua subterránea por una simple capa de plástico. Las sustancias tóxicas contenidas en estas aguas (metales pesados, compuestos orgánicos volátiles, materiales radioactivos) son extremadamente nocivas para la salud y para el medio ambiente [2].

En Argentina, Shell no lo ha hecho mejor, multiplicando la adquisición de concesiones en la Patagonia desde finales de 2011, principalmente auspiciadas por la empresa provincial Gas y Petróleo de Neuquén (GyP) cuyo funcionamiento y cuentas son opacos. Dos de sus permisos afectan un área natural protegida (principalmente en asociación con Total), y otro invade zonas de ganadería tradicional. Tres de los siete reportes ambientales realizados presentan omisiones, errores o vicios de procedimiento [3].

Shell parece bien decidida a extender sus operaciones lo más rápido posible, sin preocuparse por los detalles. Frente a esta realidad, ¡sus bellas promesas sociales y ambientales [4] no son más que palabras al aire!

Más información:

[1] Ver articulo de la BBC sobre la firma del contrato ucraniano
[2] Reporte de terreno de Amigos de la Tierra Ucrania y Países Bajos sobre el caso ucraniano
[3] Reporte de terreno de Amigos de la Tierra Francia, Países Bajos y Europa, y del Observatorio Petrolero Sur sobre el caso argentino
[4] Principios operacionales de Shell