Esta semana se conmemora otro aniversario del pacto secreto entre YPF y Chevron que abrió las puertas a la explotación de Vaca Muerta. La meta extractiva avanza a paso firme, pero el prometido “derrame” de bienestar social nunca llegó. Un recorrido histórico por esta larga década de promesas incumplidas.
Por Marcelo García / Foto: Martín Álvarez Mullally .- Vaca Muerta se convirtió en el epicentro productivo de la Argentina y en paralelo se transforma en una farsa de felicidad colectiva como alternativa de no futuro. Los niveles de producción de petróleo alcanzan ritmos históricos y cuando las petroleras puedan exportar el gas como GNL superarán ampliamente los records pudiendo transformar al país en un importante polo exportador. La pregunta de fondo y fundamental que se debe hacer el país es si deben explotar los recursos naturales no convencionales, en todo caso para qué y en beneficio de quién. Por ahora sólo resultan grandes ganadoras las petroleras que obtienen ganancias abultadísimas, los dólares del saldo exportable son para distribuir dividendos, los beneficios de la actual YPF no se traducen en ninguna mejora para el Estado nacional y sólo se acumulan dólares para pagar de la deuda externa. En la otra orilla el conjunto de la sociedad empobrecida y endeudada no entra en Vaca Muerta, pero tampoco se beneficia de un “derrame” inexistente. Además, el costo ambiental es brutal para las comunidades involucradas en el marco de un proceso de saqueo, privado y extranjero, de los recursos naturales.
Motor del saqueo subsidiado
Los ritmos de producción de Vaca Muerta baten récords históricos en el país y como aún la infraestructura es insuficiente y escuálida es de suponer que, si se superan esos obstáculos, se transformará en un segmento de mayor crecimiento aún a partir de la explotación de los recursos naturales no convencionales.
La historia productiva de Vaca Muerta comenzó allá en el año 2012 a partir de la decisión política del gobierno de Cristina Kirchner de impulsar y desarrollar la explotación de los hidrocarburos no convencionales.
Para lograrlo firmó un acuerdo secreto con la petrolera norteamericana Chevron con el objetivo de obtener el conocimiento necesario para implementar el fracking, mientras que en paralelo implementó un mecanismo de subsidios estatales para las compañías privadas.
Esos aportes del Estado fueron fundamentales para el desembarco y despegue de las petroleras privadas encabezadas por YPF que acababa de ser estatizada en un 51%. Con la gestión de Mauricio Macri los subsidios se dispararon a niveles récord y se mantuvieron a menor ritmo durante la gestión de Alberto Fernández e inclusive llegaron hasta el actual gobierno de Javier Milei.

Fuente: Elaboración propia en base a los datos de ASAP (Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública).
Sólo por subsidios a las petroleras el Estado nacional destinó más de 12.000 millones de dólares con la finalidad de encender el motor de Vaca Muerta donde no hubo “grieta” y todos los gobiernos aportaron para el desarrollo con subvención estatal.
Los gráficos de la Secretaría de Energía muestran no solamente el aumento de la producción petrolera no convencional, sino también la declinación de la explotación de los yacimientos maduros convencionales. Un proceso que va mucho más allá de la merma natural de los reservorios y los ritmos de extracción, y se explica por los declinantes procesos de inversión.

Fuente: Secretaría de Energía de la Nación.
Sucedió que gracias a los subsidios estatales y altos precios del crudo internacional, las compañías comenzaron a migrar sus inversiones hacia Vaca Muerta y los planes de expansión se focalizaron en la Cuenca Neuquina. Cuando Vaca Muerta se echó a rodar las ganancias se multiplicaron exponencialmente y las operadoras se están quedando con la rentabilidad extraordinaria generada.
Ese aumento de la rentabilidad se consiguió a costa también de la reducción del costo laboral. Desde la época del sindicalista petrolero Guillermo “El Caballo” Pereyra y Mauricio Macri se firmaron convenios colectivos de trabajo que aumentaban la productividad y las condiciones de superexplotación de los trabajadores en Vaca Muerta, lo que causó –producto de las disminuidas medidas de seguridad– más de una decena de muertes en los yacimientos. Ahora se instrumenta una nueva metodología de explotación obrera con el pago de un bono vinculado a la “productividad por meta cumplida”, lo que incrementa la expoliación obrera y los riesgos de accidentes; todo para que el fracking sea rentable.
¿Cuánto falta para que en Vaca Muerta haya trabajadores golondrinas sin convenios laborales como en las cuencas de fracking de los Estados Unidos? Es una pregunta que aún no tiene respuesta, pero que para la que quizás ya existan algunos indicios. Vaca Muerta crea y destruye empleo petrolero en función de los precios internacionales y como consecuencia del cuello de botella que aún persiste en la infraestructura para almacenar, transportar y exportar el petróleo o el gas que se produce.
No sólo con subsidios el Estado nacional invirtió para el desarrollo y crecimiento de Vaca Muerta, sino que en la actualidad lo hace a través del Régimen de Incentivos de las Grandes Inversiones (RIGI) que instrumentó la gestión de Javier Milei.
Según estimaciones el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) el costo fiscal anual del RIGI podría rondar entre los 1.307 y los 2.362 millones de dólares por la reducción del Impuesto a las Ganancias, eliminación de las retenciones a las exportaciones, exención de los aranceles para la importación, cancelación IVA con Certificados de Crédito Fiscal, dividendos con alícuota reducida y la gradual libre disponibilidad de divisas. “El escenario base resulta en un costo fiscal de aproximadamente USD 1.813 millones por año en régimen pleno”, reveló el CEPA.
Sólo por el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) y la instalación de la barcaza de licuefacción para exportar GNL desde Las Grutas se estima que se concentrará y costo fiscal anual de 1.289 millones de dólares; de los cuales 869 millones corresponden al VMOS y 420 millones al proyecto de Southern Energy.

Fuente: Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
YPF juega un papel importante en los dos principales proyectos del RIGI vinculados al sector petrolero, ya que el resto se relaciona a la actividad minera o a energías renovables, pero con vistas al futuro de expansión de Vaca Muerta el costo fiscal del RIGI en el mundo hidrocarburífero será aún mucho mayor ya que seguramente ingresarán a estos beneficios el gasoducto para exportar desde el Golfo San Matías y la posible futura mega planta de licuefacción por donde vender al exterior el gas del fracking.
YPF como locomotora
La desinversión en el resto de las Cuencas no fue patrimonio exclusivo de la YPF bajo comando libertario, sino que se tradujo en un accionar combinado del conjunto de las operadoras a la hora de privilegiar Vaca Muerta.
En este año 2026 la explotación de no convencionales concentra casi el 90% de las inversiones petroleras del país y alcanzaría su pico con 12.373 millones de dólares.

Fuente: Elaboración propia sobre datos de la Secretaría de Energía de la Nación.
En materia de producción de gas natural el desarrollo de Vaca Muerta es completamente diferente. Si bien aumentó de manera considerable la extracción de gas no convencional y también decreció el de los yacimientos maduros, aún existen enormes restricciones de infraestructura para extraer a mayor velocidad los recursos surgidos del fracking. Los niveles de producción de gas nacional son relativamente similares a los existentes antes del inicio de Vaca Muerta.
Las petroleras esencialmente están atrapadas en materia gasífera en un cuello de botella que por ahora no les permite exportar el potencial productivo existente en Vaca Muerta y para solucionarlo avanzan con la construcción de los caños y las terminales que les posibiliten exportar.
Cuando la infraestructura esté avanzada en las costas rionegrinas del Golfo San Matías y lleguen los gasoductos para extraer la producción Vaca Muerta estará en condiciones de dar un salto de muchísima mayor magnitud, aunque siempre estará atada a los valores internacionales del crudo y el gas que pueden ponerla en problemas.

Fuente: Añelo.com
Mucho se prometió sobre las posibilidades de exportación durante la pandemia, luego tras el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, y este año cuando se desató el conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel contra Irán; pero Vaca Muerta sigue sin tener capacidad de intervenir en el mundo exportador de manera decisiva.
Lo cierto es que Vaca Muerta más allá que es una realidad concreta, por ahora sigue siendo una promesa de incidencia a nivel internacional y por delante queda como mínimo un lustro hasta para poder posicionarse como un jugador de las grandes ligas del mundo.
Estatización fallida
YPF ha sido una pieza clave para dar los primeros pasos a la hora de motorizar Vaca Muerta. Fue la primera y más importante petrolera en ponerse al frente de dicho desarrollo.
La expropiación de las acciones de la española Repsol se dio tras el fracaso de la “argentinización” que se había buscado con el Grupo Eskenazi. El kirchnerismo tenía la hipótesis que la petrolera española iba a vender la explotación de la concesión en Vaca Muerta y al mismo tiempo estaba apremiado por el fuerte aumento del desequilibrio en la balanza comercial energética.
La estatización parcial de YPF no incluyó los consensos necesarios en función del desarrollo de Vaca Muerta, sino que más bien fue una especie de manotazo de ahogado. Es decir, no se buscó un desarrollo armónico y contemplativo de la totalidad de la problemática que iba a significar poner en marcha Vaca Muerta, sino que se optó por una zona de sacrificio para buscar cerrar la sangría de dólares para importaciones de gas y en paralelo anticiparse a lo que se presumía podía haber sido una venta de Repsol de la explotación de los recursos no convencionales.
Más de una década después y con el actual gobierno libertario y la gestión del CEO de YPF, Horacio Marín, la estatización puede ser leída como un fracaso rotundo a la hora de traer los dólares se buscaban y mucho más aún si se trata de conseguir mejoras para el conjunto de la población.
“Vaca Muerta no se desarrolla sin YPF. Se desarrolla con toda la industria, pero es condición necesaria que esté YPF”, afirmó hace pocos días Marín y su afirmación es clave para comprender el rol de la compañía parcialmente estatizada en el 2012; aunque también se hace necesario sacar conclusiones sobre dicho proceso y las falencias que tuvo.
No se trata que la estatización haya sido mala en sí misma, sino que estuvo mal formulada en cuanto a las perspectivas futuras y los objetivos de la empresa, más allá que su parcialidad pone en discusión no solamente el rol del Estado en YPF sino la estrategia planteada en el 2012.
La destructiva YPF libertaria
Tanto YPF como el resto de las petroleras comenzaron a invertir en Vaca Muerta a partir del 2012 y se dispararon en el 2023 con una suba escalonada muy marcada; mientras que en paralelo decreció de manera constante la inversión en los yacimientos maduros del resto del país.
En la actualidad Vaca Muerta concentra el 89,1% de todas las inversiones previstas por las petroleras en este 2026 subió del 81,5% que se concretó en el 2025, que a su vez saltó notoriamente del 66,1% que había abarcado en el 2024.Esa migración de prioridades y planes a futuro desmanteló casi en su totalidad la posibilidad de sostenimiento y desarrollo del resto de las Cuencas del país.

Fuente: Elaboración propia sobre datos de la Secretaría de Energía de la Nación.
Ese proceso se reflejó con una contundencia meridiana a partir del accionar de la YPF libertaria que bajo el mando de Marín –en una asamblea de Directorio que contó con el voto casi unánime de todos los directores por las provincias productoras– decidió vender todas las concesiones de yacimientos maduros convencionales y focalizarse pura y exclusivamente en Vaca Muerta.
El impacto fue devastador en la Cuenca del Golfo San Jorge. YPF se fue de Chubut pagando apenas 25 millones de dólares por un pasivo ambiental centenario –incluyendo el área de Manantiales Behr que es todavía hoy una de las más productivas del país–, vendió sus concesiones a PECOM y otras operadoras menores y cumplió un rol fundamental con su salida para que se generen miles de despidos encubiertos con la modalidad de retiro voluntario.
Lo mismo sucedió en el flanco norte de Santa Cruz, aunque en dicha provincia le transfirió los yacimientos al Estado provincial y abonó por la evaluación y saneamiento del pasivo ambiental alrededor de 325 millones de dólares. También fue el ariete para que se produzcan miles de despidos de obreros petroleros.
Un año y medio después que YPF puso en marcha el Plan Andes para desprenderse de los yacimientos maduros solamente en la Cuenca del Golfo San Jorge se destruyeron 6.200 puestos de trabajo en el sector petrolero desde el último trimestre del 2023 hasta el mismo período del 2025.
Según los datos de Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE) –dependiente del Ministerio de Capital Humano–, un total de 3.100 empleos petroleros (2.487 de actividades de servicio y 613 en perforación) se perdieron en Chubut y 3.109 en Santa Cruz (3.074 en servicios y 35 en perforación).

Fuente: Elaboración propia sobre datos del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE).
En paralelo la producción de la Cuenca decreció notoriamente a pesar de los altos precios del barril de petróleo. Respecto del 2023 la extracción de crudo disminuyó un 13% y se tradujo en 26.105 barriles diarios menos.
Si la comparación se efectúa respecto de los datos del 2012 la pérdida productiva asciende al 33% con 86.141 barriles diarios menos y los puestos de trabajo retrocedieron en 6.671 empleados en ambas porciones de la Cuenca. En Chubut se destruyeron 2.555 empleos desde el cuarto trimestre del 2011 y en Santa Cruz fueron 4.116 trabajadores menos.
Claro que la responsabilidad no es exclusiva de YPF, porque el resto de las operadoras –en especial Pan American Energy de la familia Bulgheroni– jugaron su papel significativo; pero fue fundamental para materializar el actual desastre productivo y laboral.
Petroleras: Ganancias y exportaciones
Las petroleras con Vaca Muerta están teniendo ganancias extraordinarias con la suba del precio internacional del crudo, pero esa rentabilidad queda mayoritariamente en manos del capital privado. Inclusive las ganancias que genera YPF no se traducen en mejoras para el conjunto de la población y se destina a seguir explotando la zona de sacrificio.
El gobierno neuquino, buscando disputar una mayor tajada de lo generado por Vaca Muerta, reveló que la renta petrolera se distribuye de la siguiente manera cada 100 dólares:
* Rentabilidad neta de las petroleras: 29 dólares
* Costos de producción: 31 dólares
* Impuestos del Tesoro Nacional: 17 dólares
* Impuestos nacionales coparticipables: 10 dólares
* Regalías petroleras para Neuquén: 13 dólares
Los números reflejan que el 60% queda en manos de las operadoras, con una mitad de rentabilidad pura y la otra para afrontar el costo de producción; mientras que el 40% se distribuye entre el Estado nacional –cuando se aplican las retenciones a las exportaciones de lo contrario esa porción disminuye– y una parte mínima le corresponde al Estado provincial que es el propietario del recurso natural.
Las bondades de Vaca Muerta no llegan de lleno a los habitantes de Neuquén. Según los datos de la Secretaría de Energía, el Gobierno neuquino recaudó 222 millones de dólares en regalías durante junio (164,5 millones por el petróleo y 57,7 millones por el gas) y obtuvo un récord de 257,3 millones durante mayo (202,2 millones por petróleo y 55,1 millones por gas), pero la provincia en julio a emitió deuda en dólares por 500 millones a una tasa de 7,35% anual; argumentando que el destino de los fondos será el desarrollo de la obra pública y acompañar la expansión de la producción hidrocarburífera.
Mucho se habla de las exportaciones de Vaca Muerta y sus récords. En el informe de junio del Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental (EJES) se detalló que “la diferencia entre exportaciones energéticas cobradas e importaciones pagadas generó un saldo positivo de 2.640 millones de dólares en el primer cuatrimestre”.
Pero al mismo tiempo reveló que “la principal fuente de dólares energéticos sigue siendo el incremento de la deuda externa de las empresas del sector. En el primer cuatrimestre ingresaron 3.219 millones de dólares, superando el resultado comercial de la actividad”.
Y se aclaró que “por el fuerte endeudamiento externo de las empresas del sector, la economía tiene pérdidas millonarias de dólares todos los meses” y que “volvió a aparecer un histórico problema de la economía nacional y los sectores de mayor rentabilidad: la fuga al exterior de ganancias en concepto de giro de utilidades y dividendos. En el primer cuatrimestre de 2026 salieron 567 millones por esta vía”.
Es decir que más del 40% del saldo positivo generado por las exportaciones energéticas se esfumó entre pago de intereses de deuda de las petroleras y reparto de dividendos entre los accionistas de las mismas.
Un resultado cuanto menos poco significativo y esperanzador en función del sacrificio padecido por el territorio, la explotación de los recursos y el trabajo de los obreros del sector; más aún si se tiene en cuenta que los dólares sobrantes son destinados por el Gobierno nacional para pagar los vencimientos de la deuda externa.
Explotación sin “derrame”
Mucho se menciona, particularmente desde el gobierno de Javier Milei, que Vaca Muerta es el nuevo motor de la economía nacional y que Neuquén es una especie de “oasis” donde florece la felicidad, el empleo, los buenos sueldos y las oportunidades de futuro. La verdad es que Vaca Muerta no “derrama” prosperidad sobre los neuquinos y tampoco sobre los migrantes que llegan en busca de alguna solución para su vida.
Si bien es cierto que es la única provincia patagónica que vienen generando empleo, no como las otras donde se destruye cada vez más por la crisis petrolera y la recesión económica, lejos está de parecerse a un vergel donde poder ir a disfrutar de una vida digna o de tener pleno empleo.
No solamente es insuficiente la infraestructura productiva, también lo la habitacional y social. En Vaca Muerta la vivienda es carísima sino también inaccesible y los servicios básicos del Estado son deficientes en cuanto a la salud, la educación y el acceso a los servicios públicos. Si Vaca Muerta despega como se propone el establishment existen proyecciones que hasta mencionan la posibilidad que se concentre un millón de habitantes, lo que indefectiblemente hará colapsar a toda la región.
Tras 13 años de impulso estatal con subsidios y con las petroleras volcando casi todas sus inversiones Vaca Muerta se parece más a una farsa de bienestar que al “paraíso” que cuentan los gobiernos y los medios de comunicación.
Los datos oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) correspondientes a mayo muestran que Vaca Muerta no consigue siquiera equiparar la pérdida de empleo privado registrado existente en las provincias patagónicas.

Fuente: Elaboración propia sobre datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).
Cuando se desmenuzan los datos por provincias de la región patagónica se observa que desde el inicio de la gestión Milei en Santa Cruz se destruyeron 11.387 (-18,7%) puestos de trabajo privados, en Chubut otros 14.710 (-14,6%) empleos y en Tierra del Fuego se destruyeron 6.482 (-17,4%) puestos. Esas son las tres provincias más afectadas por la retirada de YPF, la crisis local y el impacto de la recesión nacional. En contrapartida en Neuquén solamente se generaron 9.753 (6,8%) de empleos privados y en Río Negro apenas 543 (0,5%).
Los registros oficiales revelan que de los 32.579 empleos destruidos en la Patagonia en dos años y medio, las provincias relacionadas con Vaca Muerta –Neuquén y en menor medida Río Negro– solamente aportaron 10.296 puestos de trabajo que muy lejos están de equilibrar el desastre laboral existente en la región.

Fuente: Elaboración propia sobre datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).
Un panorama no muy diferente se constata en el terreno de la pobreza. En el segundo semestre del año pasado, último dato disponible, la pobreza nacional medida por el INDEC se ubicó en el 21% de los hogares del país y en la Patagonia abarcó al 19% de las familias.
Particularmente en Neuquén la pobreza fue del 18,3% de los hogares del aglomerado urbano de Neuquén y Plottier. Si bien está por debajo del 25,4% de hogares pobres existentes en Trelew-Rawson (Chubut) no es muy diferente al 19% de Comodoro Rivadavia.
En tanto que la indigencia –hogares sin ingresos suficientes para cubrir los costos de alimentación– engloban al 3,2% en Neuquén, mientras que el promedio patagónico fue del 3,5%.
Fuente: Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC.
Otro dato contundente refleja el inexistente “derrame” de Vaca Muerta sobre el conjunto de la sociedad neuquina e inclusive sobre las poblaciones que la contienen. Los indicadores de endeudamiento familiar en Neuquén no desentonan con el resto de la Patagonia.
En base a la información del Banco Central de la República Argentina se sabe que durante mayo había en Neuquén un total de 361.472 personas endeudadas –con bancos, billeteras virtuales, tarjetas de crédito y prestamistas no financieros– de las cuales 80.858 (15,6%) estaban en situación de morosidad por no haber cancelado sus vencimientos por más de 90 días.
Toda la región patagónica acumula 1,3 millones de personas endeudadas y 319.783 (18,4%) cayeron en la categoría de morosos con endeudamientos promedio que se ubica en 4,8 millones de pesos.

Fuente: Elaboración propia sobre datos del Banco Central y el mapa de la deuda confeccionado por el Centro de Estudios de la Ciudad (CEC).
Los neuquinos no disfrutan las mieles de Vaca Muerta y particularmente los que viven en los dos departamentos principales donde se concentra la explotación petrolera no convencional tampoco se escapan del endeudamiento para llegar a fin de mes.
En el departamento Añelo se contabilizan 10.578 personas endeudadas, de las cuales 3.254 (25,3%) están en situación de morosidad; mientras que en Pehuenches son 17.429 los endeudados y 3.919 (17,3%) los morosos. El monto promedio de morosidad en ambos departamentos se ubica en los 5,5 millones de pesos por deudor y supera los 4,6 millones de media provincial.
Entre quienes habitan en Neuquén Capital se contabilizan 249.893 personas endeudadas y de ellas hay 57.143 (16%) en situación de morosidad con una deuda impaga que promedia los 4,9 millones de pesos. En Neuquén hay 27.181 jóvenes de hasta 25 años que se endeudaron y 8.755 (31,3%) no pueden afrontar los pagos de sus deudas.
Altísimo costo ambiental
El desastre ambiental generado por Vaca Muerta no es un dato menor a la hora de dimensionar el impacto del fracking en la vida de los neuquinos y en particular de las comunidades originarias de la zona de sacrificio.
Ninguno de los gobiernos, desde el 2012 hasta la actualidad, les preguntó a los habitantes de las provincias y de los pueblos originarios si estaban de acuerdo con transformarse en el epicentro de los sismos por las fracturas hidráulicas, si querían tener en su territorio basureros y piletas a cielo abierto contaminantes de la actividad petrolera, si querían que perforaran el valle, que usaran el agua de los ríos para el fracking o si estaban de acuerdo que las petroleras perforaran a la vera de los cursos de agua dulce.
El Atlas Ambiental de Vaca Muerta sistematiza muchas de las problemáticas ambientales de las que las gestiones nacionales y provinciales se hacen las desentendidas. Lo mismo ya sucede en Río Negro con los ductos que transportan el crudo y los que llevarán el gas a Punta Colorada para exportar desde las terminales que se construirán en la costa atlántica del Golfo San Matías.
El pasivo ambiental en Neuquén ya era enorme antes de Vaca Muerta y en tiempos de Repsol había sido valuado por el PNUD en una cifra cercana a los 900 millones de dólares con una afectación del 65% del territorio neuquino. Ahora con el fracking esa cifra indefectiblemente se ha incrementado y se multiplicará exponencialmente con el crecimiento a futuro de la actividad petrolera en la provincia.
Ese impacto ambiental en Neuquén y la Cuenca Neuquina seguirá engordando en la medida que avance el proyecto exportador de Vaca Muerta y como muestra del futuro vale mirar lo sucedido en Chubut que con la salida de Comodoro Rivadavia acordó con el gobierno de Ignacio Torres el pago de solamente 25 millones de dólares por el pasivo ambiental más que centenario, situación que actualidad ha sido cuestionada por vecinos comodorenses y abogados ambientalistas que reclaman judicialmente la anulación del mismo, la real evaluación del impacto de la explotación petrolera y el pago a la ciudad por el daño ambiental causado desde hace más de un siglo.
Vaca Muerta, para qué y para quiénes
Queda absolutamente claro que Vaca Muerta no “derrama” mejores condiciones de vida sobre el conjunto de la población neuquina y como mucho lo hace sobre los miles de obreros petroleros que tienen suculentos sueldos, pero que para conseguirlos están arriesgando su vida en los yacimientos a consecuencia de las larguísimas jornadas de trabajo y los altísimos ritmos de productividad crecientes.
Tan claro es el proceso de Vaca Muerta y la inexistencia de beneficios para la población que en la actualidad sobre un total de 10,1 millones de hogares en el país aún hay 3,5 millones que no tienen acceso al gas natural por redes en sus viviendas. Eso significa que hay 11,8 millones de personas que cocinan o se calefaccionan con garrafas, tubos de GLP o con leña en casi todo el país, inclusive en la Patagonia y en la propia Neuquén.

Fuente: Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC.
Además, no es menos importante tener en cuenta que “el conurbano, no cabe en Vaca Muerta”; tal como afirmó el jesuita Rodrigo Zarazaga del Centro de Investigación y Acción Social (CIAS). No hay condiciones de salvarse en Vaca Muerta, ni tampoco de migrar a millones de personas empobrecidas del conurbano o los grandes centros urbanos del país hacia el corazón del fracking nacional.
Tal y como está dado el panorama Vaca Muerta claramente no será una solución para el mejoramiento de las condiciones de vida de millones de argentinos, sólo las petroleras seguirán abultando sus ganancias a costa de los recursos naturales no convencionales y los gobiernos utilizarán los dólares generados por el fracking para pagar la fraudulenta odiosa deuda externa con el FMI.
Primero habría que preguntarse si es necesario y conveniente explotar Vaca Muerta con todas sus consecuencias ambientales y territoriales, porque la zona de sacrificio es para muchos y los beneficios para unos pocos; pero en el caso de avanzar en su desarrollo se deberían debatir los ritmos, los objetivos y fundamentalmente en manos de quién debe quedar esa abultadísima rentabilidad y cuál debiera ser su destino.
Todas discusiones por ahora ausentes y que la clase dirigente política, de ambos extremos, parece no estar dispuesta a hacerse y mucho menos concretar. Hoy Vaca Muerta es una farsa de bienestar colectivo que nada tiene que ver con la calidad de vida de quienes viven en Neuquén y mucho menos con el conjunto de los argentinos. En el futuro todo podría empeorar aún más.


