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Los habitantes de la capital nacional del fracking, sin agua

Es un reclamo de vecinos de Añelo que enfrentan hace una semana la falta de suministro con el agravante que implican las temperaturas extremas de verano. Mientras tanto, para la perforación de algunos pozos de fracking se gastan cerca de 90 millones de litros de agua, que equivale a lo que una familia consume en 120 años. Lo explicó Fernando Cabrera, coordinador en el Observatorio Petrolero Sur, en diálogo con Radio Universidad CALF.

Foto: LM Neuquén

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Sismos en Vaca Muerta: la discusión ambiental sigue ausente

Por Javier Grosso y Daniel Zuñiga (*) / Diario Rio Negro .- Desde 2015 se registran y seguirán hasta tanto se tomen las medidas necesarias. En el 2020 no hubo avances oficiales en la instalación de sismógrafos.

09/01/2018 – ag nqn – Sismos en Sauzal Bonito – salto

Durante el 2020 se produjeron 42 sismos en vaca muerta, todos de baja profundidad y de magnitudes bajas a medias, y siempre en coincidencia con áreas hidrocarburíferas no convencionales en producción. Este año que pasó, además, nos dejó la muestra de que las consecuencias de los movimientos sísmicos en vaca muerta pueden tener incidencia en todo el Alto Valle de Río Negro y Neuquén. Los temblores en vaca muerta vienen registrándose desde 2015 y seguirán hasta tanto se tomen las medidas necesarias, que implican en primer lugar, plantear abiertamente la discusión ambiental.

El 2020 también dejó indicadores importantes respecto de los movimientos sísmicos. Por ejemplo, en un lapso de 6 días, desde el 1 hasta el 6 de junio se registraron 16 sismos (un enjambre sísmico), siempre en cercanías de Añelo, en todos los casos sismos superficiales y de magnitudes bajas a medias.

El día 6 de junio la empresa Shell suspendió temporalmente sus actividades de fractura en el área Bajada del Añelo, a causa de los movimientos sísmicos registrados en el sitio, tal como lo declaro la compañía. La suspensión fue preventiva ya que estos temblores podían poner en riesgo a los operarios, a los equipos de fracking y las demás instalaciones. Esta situación marcó la primera vez que una empresa detiene sus operaciones en vaca muerta debido a los sismos, y lo hace público.

En la última parte del año, la noche del sábado 27 de octubre encontró a gran parte del Alto Valle percibiendo los movimientos debido a un temblor de 4,4° en la escala de Richter.  Así, este año dejó en evidencia que las consecuencias de los movimientos sísmicos pueden ser regionales, afectando no solo a la población de las localidades “petroleras” sino también a todo el Alto Valle de Río Negro y Neuquén.

Lo que no hubo en este año fueron avances oficiales en la instalación de sismógrafos (que pareciera ser funcional al discurso que plantea que falta información para tomar decisiones). Tampoco se avanzó en la regulación provincial ante estos movimientos sísmicos: ¿sería prudente detener las operaciones (como lo hizo la operadora Shell) si ocurre un movimiento sísmico por encima de un nivel de intensidad determinado? La discusión ambiental sigue sin asomar en el horizonte de vaca muerta.

Esta herramienta podría funcionar como un “semáforo sísmico”, como se realizó por ejemplo en Inglaterra, en forma previa a la decisión oficial de detener el fracking en todo su territorio. A través de este “semáforo sísmico” las empresas debían detener sus operaciones durante 18 horas cada vez que la fractura hidráulica producía un sismo de intensidad mayor a 1,5° en escala Richter.

Mientras tanto, los grandes problemas ambientales continúan presentes. Los pozos sumideros siguen saturando las formaciones geológicas con los residuos líquidos provenientes de las perforaciones, y los sismos siguen haciendo temblar el suelo en esta parte de la Patagonia.

En este sentido, dado que uno de los desencadenantes de la actividad sísmica es la inyección subterránea de los residuos líquidos en pozos sumideros, sería adecuado promover directamente la reutilización de tales residuos por sobre la acumulación subterránea. Si bien la provincia de Neuquén exige en su normativa el tratamiento de estos residuos previo a su re-uso, la inyección a pozos sumideros es la práctica más habitual, siendo un volumen mínimo lo que es reutilizado.

Esta práctica de gestión ambiental redundaría en una disminución de la demanda de agua extraída principalmente del río Neuquén, y en una disminución de los residuos inyectados al subsuelo. De no orientarse a la reutilización, la acumulación subterránea de los volúmenes crecientes de residuos podría limitar el desarrollo de Vaca Muerta.

Si consideramos la evolución en la perforación de pozos no convencionales y el desarrollo masivo propuesto para los próximos años (en el Plan quinquenal de la provincia de Neuquén 2019-2023), será cada vez mayor la importancia de gestionar correctamente los impactos ambientales generados por esta actividad.

Promover proyectos de vinculación desde las secretarías provinciales, en su rol planificador, con el involucramiento de las universidades locales, podría resultar una vía de incentivo para la realización de planes de gestión que permitan la reutilización de los residuos líquidos, y la mitigación de los impactos ambientales.

Por otro lado, sigue siendo necesario completar la instalación de la red de sismógrafos que permita mejorar la calidad de la información en una zona tan sensible como vaca muerta. Se necesita también, una regulación provincial respecto de los sismos, que ordene las actividades de las compañías operadoras.

Vaca muerta es la segunda reserva de gas no convencional del mundo, y el aprovechamiento de esta riqueza del subsuelo, previniendo y minimizando los impactos, constituye el mayor desafío ambiental para el gobierno provincial y las localidades involucradas. Las decisiones que se tomen deben considerar las preocupaciones ambientales para lograr un desarrollo, no digamos sustentable, sino al menos equilibrado.

(*) Javier Grosso es Geógrafo y Docente de la Universidad Nacional del Comahue.

Daniel Zuñiga es licenciado en Saneamiento y Protección Ambiental, magister en Intervención Ambiental y docente de la Universidad Nacional del Comahue.

Entre Ríos: sentencian a la provincia a dar información sobre la extracción de arena para fracking

Por Gonzalo Núñez / ERA Verde .- El Superior Tribunal de Justicia (STJ) de Entre Ríos en Feria hizo lugar a una solicitud de acceso a la información ambiental presentada por la Cooperativa de Agua Potable de Ibicuy quien juntos a vecinos de esa localidad quieren saber si hubo estudios de impacto ambiental y audiencias públicas en los proyectos de extracción de arena silícea con destino a la explotación petrolífera de Vaca Muerta. Se condenó al Estado provincial a brindar información pública ambiental sobre la instalación de areneras y explotación de canteras en el departamento Islas del Ibicuy.

La resolución tomada por la Justicia fue en el marco de un amparo interpuesto por los administradores de la Cooperativa de Agua Potable de Ibicuy y un grupo de vecinos que temen por efectos contaminantes en la extracción de arena silícea. El material es extraído en esa zona al sur de la provincia, a 363,7 kilómetros de Paraná, y es utilizada para la extracción de hidrocarburos bajo el polémico sistema de fractura hidráulica –fracking– en los yacimientos de Vaca Muerta en la cuenta neuquina.

La resolución fue emitida este lunes 18, en el marco del legajo “Cooperativa de Agua Potable y Otros Servicios Públicos LTDA c/ Gobierno de la Provincia de Entre Ríos-Secretaría de Ambiente-S/Acción de Amparo”.

En rigor, el fallo confirmó la sentencia emitida emitido en primera instancia, el 24 de diciembre de 2020, por el juez subrogante de Villa Paranacito, Abel Alfredo Rodríguez, quien hizo lugar a la pretensión de la Cooperativa de acceder a información ambiental.

En su resolución, el magistrado había declarado abstracto el pedido de información sobre el establecimiento minero «El Mangrullo», propiedad de Yacimiento Petrolíferos Fiscales SA (YPF), puesto que el Estado hizo pública la información en una plataforma digital. Fue el único punto que respondió el Estado cuando la Cooperativa requirió información por la vía administrativa.

En tanto, el magistrado hizo lugar a lo solicitado en cuanto a las demás explotaciones que se encuentren instaladas y/o a instalarse en el departamento Ibicuy, para lo cual otorgó a la administración 30 días de plazo para dar información.

Sin embargo, el fallo no se cumplió inmediatamente porque la Fiscalía de Estado, a través de su fiscal adjunto, Sebastián Trinadori, apeló. Entre otros planteos, pidió que la vía del amparo sea declarada inadmisible ya que la petición todavía estaba tramitándose en el ámbito administrativo.

Por el contrario, la Cooperativa de Agua Potable de Ibicuy, a través de su apoderado Ricardo José Luciano, reiteró que la instalación en el Departamento Islas del Ibicuy de areneras y canteras de arena preocupa a los administradores de la Cooperativa por los probables efectos contaminantes como así también por la profundizaciones de las napas de agua que por el uso de determinadas prácticas, insumos, técnicas y ausencia de prevención y control, que dichas explotaciones pueden llegar a producir.

Según el documento al que accedió Entre Ríos Ahora, refirió que esa preocupación es compartida por la comunidad de Ibicuy, y contó que junto a vecinos autoconvocados se reunieron con investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), quienes aconsejaron la realización de estudios técnicos sobre diferentes aspectos de las explotaciones areneras en la zona, como así también del impacto ambiental que la actividad produce.

En los argumentos para solicitar la información ambiental, explicó sobre la utilidad de la arena sílica -mineral extraído por las areneras y de las canteras situadas en la zona de Ibicuy- para la industria petrolera y particularmente con destino al yacimiento denominado «Vaca Muerta», ubicado en la provincia de Neuquén. La arena se utiliza para el fracking, técnica de fractura hidráulica para posibilitar o aumentar la extracción de gas y petróleo del subsuelo.

Además, señaló que las prácticas que se realizan para la extracción de arena pueden generar efectos nocivos para la salud humana y los ecosistemas, debido a que producen tanto la volatilización del sílice generada a consecuencia de la extracción de arena sílica por las areneras y canteras, como los producidos por su lavado que efectúan utilizando químicos denominados flucolantes.

Resolución

El Superior Tribunal de Justicia, de feria, integrado por Bernardo Salduna, Marcelo Baridón y Andrés Manuel Marfil, finalmente confirmó la sentencia de primera instancia este lunes 18.

“Entiendo que con toda razón asiste derecho a la Cooperativa a indagar la información tenida en cuenta por la administración para categorizar a la actividad arenera y consecuentemente exigir o no el estudio de impacto ambiental como así también informarse sobre los resultados del mismo; en la medida en que indudablemente por tratarse de probables efectos nocivos sobre el agua para consumo humano, constituye información de interés público”, dijo Salduna en el voto que comandó el fallo, y al que accedió Entre Ríos Ahora.

Enseguida, recordó que la Cooperativa intimó mediante carta documento a la Secretaría de Ambiente a que brinde la información el 2 de octubre de 2020, y que, ante la falta de respuesta, se interpuso un amparo invocando el artículo 8 del Régimen de Libre Acceso a Información Pública Ambiental.

Más adelante, destacó que el amparo debe prosperar porque se dan dos situaciones: por una lado, la Constitución provincial, en su artículo 13, contempla la obligación de responder toda requisitoria sobre información pública; y por otro que las explotaciones areneras denunciadas se encuentran en una zona geográfica que el Estado de la Provincia de Entre Ríos declaró por ley 9718 «Área Natural Protegida», lo que obliga a la administración a integrar la conservación y el uso sostenible del área; a proteger el ambiente natural, los ecosistemas y particularmente los cursos de agua; a conservar los recursos genéticos y minimizar la erosión de los suelos, entre otros objetivos.

De ese modo, se condenó al Estado provincial a que en el plazo de 30 días hábiles administrativos brinde la información respecto de los establecimientos mineros areneros y canteras de arena instaladas y/o a instalarse y en trámite de instalación en el Departamento Islas del Ibicuy -a excepción del establecimiento minero «El Mangrullo» propiedad de YPF S.A-.

En su respuesta, el Gobierno deberá dar información sobre los siguientes puntos peticionados específicamente por la Cooperativa de Agua Potable de Ibicuy:

– 1) Si las plantas extractadoras de arena radicadas en Ibicuy han cumplimentado con lo ordenado en los artículos 11 -obligatoriedad del procedimiento de evaluación ambiental-; 12 -declaración jurada sobre el impacto o no de la actividad y decisión administrativa si corresponde o no estudio de impacto ambiental-; y 13 -contenido del estudio de impacto ambiental- de la ley General de Ambiente N° 25.675;

-2) En relación al floculante utilizado brinde la siguiente información: a) Qué floculante se usa; b) Cantidades; c) Tratamiento del efluente; d) Qué tipo de piletas para el tratamiento de efluentes son utilizadas; e) Dónde y en qué cantidades por arenera por día se descarta floculante en los efluentes; f) Quién es el encargado de fiscalizar el destino de los efluentes, y con qué periodicidad se realizan los controles;

-3) Si dispone algún estudio sobre el impacto ambiental producido por la extracción de arena, cambio en la geografía por las fosas/cavas que quedan producto de la extracción, como así también si hay alguna exigencia de re forestación en las mismas, y si se realizan cuidados sobre la flora autóctona después de producidas las cavas.

La pandemia y los años que viviremos: desempleo, desigualdad y fosilización

Por Marcelo García / El Extremo Sur de la Patagonia .- El 2020 se acaba de ir, pero quedará en el recuerdo como el año en que la pandemia puso en riesgo al mundo entero. 2021empezó, pero no deja muchas certezas de avanzar en una dirección opuesta. Se agravó la crisis económica mundial, subió el desempleo, aumentó la pobreza y se profundizó la desigualdad. Todas las seguridades médicas y científicas que se tenían comenzaron a tambalear. Las únicas herramientas certeras para enfrentar al virus terminaron siendo un pedazo de tela como tapaboca y la distancia al borde del individualismo extremo. Los países buscan salir de la parálisis planetaria con más energías fósiles, se aleja la reconversión a las renovables y el cambio climático se potencia al extremo.

El año de la pandemia le legó incertidumbre a 2021, y habrá que ver cómo se reconvierte a partir de la aparición de algunas vacunas. Lo cierto es que el mundo ingresó de lleno en el año que se fue en una profundización de su crisis capitalista de consumo, presagiando la propagación de plagas que vienen de la mano del Coronavirus.

Más allá de que se logre aminorar, controlar o fracasar frente al avance del COVID-19; el mundo ingresó de lleno en un nuevo proceso de recesión que traerá consigo más crisis, desempleo, desigualdad y donde los grandes países industrializados tienen en la mira profundizar la utilización de energías fósiles como posibilidad de volver a inundar al planeta de mercancías -muchas de ellas innecesarias- para su consumo.

Si 2020 fue el año de la pandemia que golpeó a la humanidad desprevenida y sin claridad de cómo responder, el 2021 podrá ser el año de la continuidad de ese desconcierto o el de la búsqueda de una salida donde el capitalismo tiene casi siempre las mismas recetas.

En materia científica y de conocimiento en pos de la salud, las falencias son enormes. Los avances tecnológicos en materia sanitaria estallaron por los aires frente al COVID-19 y, más allá de tantas idas y vueltas, la única respuesta que terminó siendo efectiva fue el uso del tapabocas, el distanciamiento social y los confinamientos entre las grandes muchedumbres. Esas respuestas que la humanidad ya conocía desde hace más de un siglo, cuando se presentó la gripe española.

El ser humano necesita de esperanzas para seguir creyendo que tiene sentido la vida, aunque al mismo tiempo sabe que tarde o temprano la existencia es finita. Por eso, este fin de año muchas copas se levantaron en el mundo entero deseando un 2021 mejor.

Quizás sea tan solo un anhelo, como los que se preanunciaban cuando arrancó la pandemia y presagiaban el mundo podía cambiar, mejorar y transformar en una sociedad más justa, igualitaria y fraternal.

Un año después de aquellos anhelos nihilistas casi nada de eso sucedió y todo parece encaminarse, a pesar de que el SARS-CoV-2 pueda ser controlado o inmunizado por una vacuna, en un panorama que no trae buenas noticias para el futuro cercano; tampoco profetiza un mundo mejor que al de la pandemia o al de la pre pandemia y todo hace pensar que el ser humano -en especial los poderosos y los ricos- se han vuelto peores que los albores de este virus.

Pandemia de crisis y desempleo

Todos los países del mundo ingresaron de lleno en un nuevo proceso recesivo. La economía mundial cayó abruptamente como consecuencia de la pandemia y los confinamientos.

El propio Fondo Monetario Internacional (FMI) proyectó que para 2020 la economía planetaria se contraerá en promedio un 4,4%, asentando su mayor golpe en los países avanzados (-5,8%) que en los emergentes (-3,3%).

España (-12,8%), Italia (-10,6%), junto al Reino Unido y Francia (-9,8%) serán el foco de la catástrofe económica del mundo pandémico desarrollado; mientras que entre en los que están en vías de desarrolló el golpe más duro del año pasado se llevarían India (-10,3%), México (-9%) y Sudáfrica (-8%).

A esa caída mundial del 4,4% del 2020, el FMI le contrapone una recuperación del 5,2% en todo el planeta para el 2021, traccionada por los países emergentes. Las naciones desarrolladas crecerían apenas un 3,9% y las subdesarrolladas un 6%; con China (8,2%) e India (8,8%) como locomotoras del proceso de repunte económico.

Los costos económicos y sociales de la pandemia incluirán un fuerte impacto por el empleo mundial, generando enormes masas de trabajadores que no podrán ingresar el mercado laboral en buena parte del plantea.

El desempleo seguirá creciendo de manera galopante en el contexto de nacional, así lo advierte al Organización Internacional del Trabajo (OIT). En el 2018 la cantidad de desempleados mundiales alcanzó los 185,8 millones de trabajadores y en el 2019 subió a 187,7 millones; para este para se proyectaron 190,3 millones de desocupados y para el 2021 la cifra ascendería a los 193,7 millones de personas. Pero los márgenes establecidos como techo y como piso para este 2021 serán de 234 y 162 millones de empleados sin trabajo; para el 2023 la OIT prevé que la desocupación abarque a casi 200 millones de personas en el mundo entero.

La suba de 3 millones nuevos de desocupados para este 2021 es impactante, pero peor resulta si se la compara con las últimas décadas. Los 193,7 millones de desempleados previstos para este año son 7,7 millones más que los de 2011; 29,2 millones más que los existentes en 2001 y 80,5 millones más de desocupados que los que había en 1991. Desde 2008 la cantidad de trabajadores sin empleo en el mundo no baja de los 186 millones de personas.

Fuente OIT.

El desempleo durante 2021 en los países desarrollados está previsto que llegue a 30,4 millones de personas y que en los países en desarrollo ascienda a los 12,4 millones de personas. Para los países con ingresos medianos y altos ascendería a 85,6 millones de personas y para los de ingresos mediano-bajos a 65,2 millones.

Muchos de esos empleos perdidos en 2020 fueron de alguna manera contenidos con los subsidios que implementaron los Estados, pero de la forma en que se extienden las diferentes oleadas de Covid las naciones han ido recortando dichos fondos y los que se quedaron sin trabajo también se quedaron sin ingresos.

Fuente OIT.

Vulnerabilidad extrema y más desigualdad

La tasa de participación de la fuerza de trabajo, según la OIT, llegará en 2021 a su punto más bajo en décadas y ahondará ese proceso con vistas a los próximos años. Los jóvenes y las mujeres tendrán cada vez menos posibilidades de insertarse en el mercado laboral; mientras que la tasa de los “Ni-Nis” -los jóvenes que no trabajan ni estudian- seguirá creciendo por encima de+ 22% y englobará a 280,1 millones en el planeta. Serán 13 millones más que los contabilizados en 2019.

El COVID-19 ha profundizado las desigualdades para la OIT y es por eso que afirmó que 2.000 millones de trabajadores del sector informal son especialmente vulnerables.

“Las mujeres son las más afectadas por la crisis del COVID-19, ya que tienen más probabilidades de perder su fuente de ingresos y menos probabilidades de estar cubiertas por medidas de protección social”, aseveró Achim Steiner, titular del Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD).

En un informe difundido en noviembre reveló que la tasa de pobreza entre las mujeres aumentó más de un 9%, lo que equivale a unos 47 millones de mujeres. El dato representa el retroceso más significativo en las últimas décadas.

Fuente OIT.

La desigualdad se potenció en tiempos de pandemia, no sólo entre personas ricas y pobres, sino también entre países de esas dos categorías. Como expresa el trabajo de Manuel Valenti Randi (CLACSO) “en todos los niveles los débiles son cada vez más débiles y los fuertes cada vez más fuertes. El orden injusto y caótico que rige a nivel global es cada vez más conflictivo y volátil, y nuestra región es una de las más afectadas”.

Para el citado analista “La pandemia de COVID-19 aceleró las tendencias mundiales que se venían dando desde la crisis del 2008: aumento de la desigualdad, concentración de la riqueza y destrucción de empleos; mayor endeudamiento de los Estados y privados; mayor tensión geopolítica y geoeconómica; aumento del proteccionismo en las potencias; crecimiento económico mundial empujado por Asia -particularmente China- y estancamiento o caída de EE.UU. y Europa”.

Randi agrega que “Mientras que cerca de mil millones de personas corren riesgo de perder su trabajo o caer en la pobreza, o ambas cosas simultáneamente, hay un pequeño grupo de billonarios que se están viendo beneficiados de la pandemia y la crisis. De acuerdo con los datos de Bloomberg los 5 hombres (si, son todos hombres y 4 de ellos son blancos y estadounidenses) más ricos del mundo han aumentado su patrimonio personal en lo que va del año en 201.000 millones de dólares. Jeff Bezos, el hombre más rico del mundo, aumentó su riqueza particular en 72.000 millones de dólares. Cuatro de estos cinco empresarios están ligados a las industrias tecnológicas y el comercio electrónico, grandes beneficiarios de la pandemia. Para comprender cuán colosal es la concentración de la riqueza en el contexto de la pandemia, las 50 personas más ricas del mundo aumentaron sus ingresos este año en 413.000 millones de dólares, prácticamente el PBI de Argentina en 2019 (449.663 millones)”.

El propio FMI alertó que en la medida que se extienda la pandemia se irá ensanchando la brecha entre ricos y pobres en el mundo, así lo reflejó al analizar las últimas cinco pandemias ya existentes -SRAS (2003), H1N1 (2009), MERS (2012), ébola (2014) y Zika (2016)-; por lo que habría de esperar que la del Covid potencie exponencialmente las desigualdades.

A pesar de los datos más que contundentes, los sectores enriquecidos y beneficiados con la pandemia se han negado sistemática en todo el mundo y también en la Argentina a que se aplique un impuesto a las grandes fortunas; porque ni siquiera migajas están dispuestos a regar sobre un mundo empobrecido. Para ellos, la ambición y la acumulación pueden más que cualquier valor de la vida humana.

El otro contagio: La oleada de pobreza

Avanza de manera tan silenciosa como el propio Covid, pero es mucho menos invisible que la enfermedad cuando golpea a la sociedad. El otro virus que circula de la mano del Coronavirus y que acrecienta su impacto es el de la pobreza. A causa de la pandemia el 1,2% de toda la población mundial se hundió en la miseria que inunda a los pobres.

El Banco Mundial especula que en el 2020 la pobreza extrema mundial aumentó por primera vez en más que lo que había crecido en 20años, como consecuencia de los efectos de la pandemia. Vale aclarar que se trata de pobres que no alcanzan a juntar 1,9 dólares diarios para vivir, es decir 285 pesos por día o 8.550 pesos mensuales.

Se estima que la pandemia de COVID-19 empujó a entre 88millones y 115millones de personas a la pobreza extrema el año pasado, pero sus efectos devastadores se seguirán sintiendo en el 2021 cuando la cifra total llegue a los 150 millones para 2021.

La pobreza extrema, definida como la situación de quienes viven con menos de USD1,90al día, probablemente afecte a entre un 9,1% y un 9,4% de la población mundial en2020, de acuerdo con el trabajo “Poverty and Shared Prosperity Report” (Informe sobre pobreza y prosperidad compartida), que se publica cada dos años.

Esa tasa representaría una regresión a la registrada en 2017, que fue del 9,2%. Si la pandemia no hubiera convulsionado el mundo, se proyectaba que la tasa de pobreza habría descendido al 7,9% en2020.

Las zonas del mundo más afectadas por la pobreza Covid son Asia meridional y África del sur. En la región asiática integrada por India, Pakistán, Afganistán, Bangladesh, Nepal y Sri Lanka la sumatoria de pobres ronda entre los 49,3 y 56,5 millones de nuevas personas empobrecidas. Mientras que en los países africanos localizados al sur del Sahara se proyectaba el ingreso a la pobreza en el 2020 de entre 26,2 y 40 millones de personas.

La tercera región del mundo más golpeada ha sido la de Asia oriental y pacífico (compuesta por China, Indonesia, Filipinas, Corea, Malasia, Mongolia, Singapur, Vietnam, Camboya y Lao) con la caída en el empobrecimiento de entre 5,3 y 9 millones de personas

América Latina y el Caribe oscilarán en la sumatoria de entre 3,6 y 4,8 millones de nuevos pobres en la región. Por detrás se ubicarán los países de Medio Oriente y el norte de África con otros 2,8 a 3,4 millones de pobres más que en tiempos de pre pandemia.

Según los niveles de ingresos con que cuente la población que se encuentra el límite de la pobreza, el Banco Mundial estimó que para los que consigan obtener 3,2 dólares diarios (480 pesos por día y 14.400 al mes) la nueva cantidad pobres que se sumaría en tiempos de pandemia llegaría a entre los 175 y los 223 millones de personas.

Si se toma como base un ingreso diario de 5,5 dólares (825 pesos por día y 24.750 al mes) lo valores de los nuevos empobrecidos en el mundo se disparan entre 172 y 226 millones de personas arrastradas por el Covid a la pobreza durante el 2020.

La salida fosilizada

Mucho se ha hablado durante el año pasado del único efecto positivo que habría tenido la pandemia de Coronavirus en el mundo, haciendo referencia a la baja de los niveles de emisión de CO2 y el efecto contaminante sobre el planeta.

Si bien eso fue cierto como producto de la virtual paralización de la producción y el comercio mundial disminuyó la contaminación ambiental en 2020, no menos cierto es que el mundo se prepara a retomar sus ritmos productivos y de consumo basándose más que nunca en la utilización de la energía fósiles como el petróleo, el carbón y el gas natural.

La disminución de los gases del efecto invernadero fue notoriamente marcada en el 2020 como consecuencia de la casi paralización del mundo, pero a ciencia cierta no llevó la contaminación provocada por el CO2 por debajo de los niveles de la crisis económica del 2008.

Más allá de que habrá que esperar el devenir de la pandemia y el consumo mundial, lo cierto es que la economía capitalista globalizada se encuentra lejísimo de la tan declamada reconversión energética hacia las energías renovables; por el contrario, sigue fuertemente atada a los recursos naturales fósiles que mueven y seguirán moviendo al mundo por varias décadas más.

Este proceso indudablemente no es nuevo. Lleva casi un siglo de constante desarrollo desde el inicio de la era moderna vinculada a la industrialización; pero además no ha muestras significativas de cambios en los últimos 50 años. Mucho se habla de la reconversión energética y las energías limpias, pero el mundo sigue funcionando esencialmente a combustibles fósiles y no hay indicios de que vaya a cambiar en un largo tiempo.

Hoy en día -a 2019- 0084,31% de toda la energía que se consume en el mundo es aportada por el petróleo (33,1%); el carbón (27%) y el gas natural (24,2%).

Esa relación ha tenido cambios absolutamente mínimos en los últimos 30 años, ya que en el 2010 las fósiles representaban el 86,6% de toda la energía consumida, en el 2000 el 86,1% y en 1990 el 87,4% del total.

Hay que remontarse 50 años atrás para encontrar en 1970 un pequeño punto de cambio en esa matriz energética mundial completamente fósil. En aquella década el petróleo, el carbón y el gas representaban el 93,7% del total; un 10% más que en la actualidad.

Elaboración propia sobre datos de BP Statistical Review 2019.

Las energías renovables han tenido un incremento en los últimos 20 años, pero su incidencia sigue siendo completamente marginal y apenas llegaron a representar en el 2019 un 5% de toda la energía que consume el capitalismo en el planeta. A ese ritmo de cambio, quizás hagan falta 100 años para que el mundo se reconvierta energéticamente para preservar a la humanidad y evitar el colapso anunciado del cambio climático.

Es por eso que resulta falaz hacerle a creer a los pueblos y a las personas de buena voluntad e intenciones que la lucha contra el cambio climático esta en sus manos. Más allá que separar los residuos, no tirar colillas de cigarrillos a las calles, reutilizar los reciclables, limpiar las playas son conductas correctas pero eso no alcanza ni impacta fuertemente para revertir el cambio climático.

A pesar de los compromisos de las grandes potencias por firmar acuerdos para defender el ambiente; el mundo sigue siendo vorazmente fósil y allí radica la madre de todos los problemas de una contaminación potenciada por un capitalismo innecesariamente consumista y codiciosamente despreciativo/destructivo de la naturaleza. Se firman papeles que luego no se condicen con las acciones de las naciones y las industrias.

Para salir de esta nueva crisis generada por la pandemia de Coronavirus no se vislumbra al capitalismo aprovechando la oportunidad para invertir y desarrollar una transición energética de manera seria y sostenida; sino que por el contrario todo hace pensar que se seguirá alimentando de los recursos naturales fósiles para reinventarse y seguir detentando la rentabilidad que potencia las desigualdades en el mundo.

Sólo el paso del tiempo y las tensiones sociales, políticas y económicas irán respondiendo las preguntas que acechan en un mundo que cada vez se hunde más en su propia crisis, ahora potenciada por el virus que puso a la humanidad en peligro.

Otro obrero petrolero murió aplastado en un yacimiento de YPF en Vaca Muerta

Por El Extremo Sur de la Patagonia .- La víctima fatal estaba realizando tareas para la contratista AESA en el yacimiento de Loma Campana, el principal bloque de shale oil de YPF en Vaca Muerta. Se trata de un supervisor que quedó atrapado en el montaje de grandes piezas. Solamente el parate generado por el Coronavirus hizo descender los fallecimientos en los yacimientos, pero 2021 arrancó con sabor a tragedia.

AESA informó ayer por la tarde el fallecimiento de uno de sus trabajadores mientras cumplía tareas en una locación del yacimiento Loma Campana, el principal bloque de shale oil de YPF en Vaca Muerta.

El hecho ocurrió alrededor de las 15.40 mientras se realizaba un operativo de montaje, en principio, en una instalación de bombeo. La Mañana de Neuquén reveló que la empresa informó que de forma inmediata intervino el servicio médico de YPF, que realizó infructuosas tareas de reanimación en el lugar.

AESA, según informó, se puso a disposición de la familia y ya inició una investigación interna en conjunto con YPF para determinar las causas del hecho. La compañía no dio a conocer la identidad de la víctima.

El fallecimiento del trabajador, que tendría el cargo de supervisor, rompe con un período prolongado en el que no se había informado acerca de víctimas fatales en bloques shale, algo en lo que muy probablemente tuvo mucho queue ver la menor actividad en los yacimientos neuquinos, afectados por el freno en la industria que impuso el COVID-19.

El 2019 había sido un año particularmente cruento para la industria petrolera. En un período de 15 meses hasta mayo de ese año se habían registrado ocho víctimas fatales en áreas productoras, en medio de un incremento en la intensidad de las operaciones, en un período de los de mayor actividad en bloques de gas y petróleo en la corta historia de Vaca Muerta.

El informe policial

Un informe de la Comisaría 10° de Añelo sobre el accidente que terminó con la vida de un operario de AESA en el área Loma Campana, que se produjo luego de la inspección ocular de la policía. El hecho fatal ocurrió ayer jueves alrededor de las 15:40 mientras el operario participaba de un operativo de montaje en una instalación de bombeo, según conoció +e en un principio.

De acuerdo al informe policial al que accedió este medio, durante la maniobra una pieza habría afectado al supervisor de AESA. No obstante, los detalles son parte de la investigación interna de la empresa, de la operadora YPF y de la justicia provincial. El móvil de la policía arribó hasta la locación 260 de YPF al denunciarse que había una persona lesionada. Allí observaron personal médico del hospital de Añelo realizándole maniobras de reanimación al trabajador.

Tras las entrevistas de rigor, la policía detalló en el informe que la médica que lo atendió “certifica el deceso de esta persona luego de practicarle maniobra de resucitación, haciendo mención que esta persona presentaba un fuerte golpe con fractura en sector de cadera y hemitorax izquierdo, ante esta situación se procede a preservar el lugar del hecho a los fines de comenzar los trámites judiciales correspondientes”.

La policía indicó que el operario trabajaba en una maniobra para la empresa de grúas contratada, cuando un perno se habría desprendido y ocasionado el accidente en el yacimiento. El supervisor de AESA habría quedado atrapado cuando una de sus piernas quedó debajo de la pieza. Inmediatamente se solicitó auxilio y, tal como indica el reporte, “razón por la cual proceden a retirar con las grúas al aparato de bombeo y solicitando asistencia médica”.

Los casos en dos décadas

Tal como lo informó este medio en mayo del 2019, de acuerdo a las cifras que maneja el Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG), en los últimos 20 años han fallecido 100 personas en el sector petrolero. En el dato no están incluidas las personas que ya no podrán trabajar producto de mutilaciones o quienes quedan con alguna discapacidad por accidentes.

El pico fue en 2006 con 13 muertes en todo el país, coincidente con una crecida en la producción petrolera en el país. El año pasado fallecieron seis operarios, pero solo en la cuenca neuquina. También con una producción más que importante en la provincia, en un año que marcó una etapa de llegada constante de inversiones.

Nuevas fuentes para la misma matriz: Promoción de renovables no convencionales en Argentina

Resumen ejecutivo .- En 2020 se incrementó la generación de fuentes renovables no convencionales, de cubrir el 8 % de la demanda eléctrica en enero, ascendió al 12,7 % en octubre; el objetivo inmediato que establece en la ley 27191 de fomento del sector es que a fines de 2021 la participación llega al  16 %. Este crecimiento no tuvo impacto significativo en la composición de las fuentes primarias, donde las fósiles representan alrededor del 90 % y las renovables no convencionales rondan el 1 %. 

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Por Hernán Scandizzo / OPSur .- En este informe evaluamos el impacto de los programas implementados por la gestión presidencial de Mauricio Macri (2015 – 2019) para impulsar estas fuentes. Analizamos los actores involucrados, la participación privada y pública y la diversificación del mercado eléctrico. Buscamos avanzar en el diagnóstico sobre las condiciones y el contexto en que se da la promoción de las energías renovables en la Argentina, y plantear críticas a fin de que la lógica extractivista no se imponga como modelo de las fuentes renovables. 

Del programa RenovAr se realizaron cuatro rondas licitatorias, en las que se adjudicaron 4726,3 MW de potencia instalada. En las primeras tres se aprobaron 147 proyectos, 57 están en actividad, antes que termine 2020 se prevé 33 comienzan a despachar electricidad, mientras que 10 lo harían en el bienio 2021 – 2022, y 47 están demorados y es posible que los contratos sean cancelados. Los proyectos adjudicados en la última subasta del programa están en período de construcción. Mientras que del MATER se efectuaron doce subastas para parques eólicos y solares fotovoltaicos: 1101,58 MW de potencia instalada distribuidos en 46 proyectos. 26 están habilitados para operar comercialmente, dos está previsto que despachen al mercado antes que termine 2020, tres en el bienio 2021 – 2022 y 15 están demorados

Los 83 proyectos favorecidos por esos estos programas de fomento que ingresaron al mercado concentran más de la mitad de la capacidad de generación de las fuentes renovables no convencionales. En esa escala, el régimen de fomento tuvo un impacto considerable, incluso a pesar de que la construcción de un tercio de los parques y centrales está demorada y es factible que no prospere. 

La participación marginal en la matriz energética nacional muestra que queda mucho camino por recorrer y, por lo mismo, se requiere de manera urgente revisar en profundidad el régimen de fomento de las renovables. 

Su aplicación posibilitó una mayor presencia y control del sector energético por parte de empresas privadas nacionales y transnacionales. 

En ese marco empresas del sector agroindustrial y electrointensivo se interesaron por el desarrollo de fuentes renovables no convencionales, lo que genera interrogantes en torno a los posibles impactos del nuevo eslabonamiento entre la producción masiva de alimentos y la generación de energía, y también renueva la pregunta ¿energía para qué?

También proyectos de empresas petroleras fueron favorecidos en ambos programas, y aunque todavía es demasiado incipiente, estas incursiones pueden anticipar su paulatina transformación en compañías de energía. Un movimiento que se explica a partir de la intención de disputar un lugar en el naciente mercado verde y de ponerse a tono con los tiempos que vienen. 

Que las petroleras muten en empresas de energía es tan necesario como que la propiedad de las fuentes sea pública. Sin embargo, en ninguno de los casos, esas transformaciones garantizan otras formas de concebir la energía, sino vías indispensables para avanzar en otra dirección. Es por eso que en este informe, además de marcar la baja participación de empresas públicas nacionales y provinciales en el desarrollo de renovables (y reclamar su aumento), a partir de casos como el del parque eólico Vientos Neuquinos ponemos de relieve cómo un estado provincial sienta las bases y promueve el extractivismo energético bajo en emisiones GEI.

Mendoza: Identidad Territorial Malalweche rechaza la reglamentación del fracking

Por organización Identidad Territorial Malalweche .- Mientras las Fuerzas Naturales – Pu Nehuen – pu Pillan – se expresan recordando que la Pandemia Covid 19 ha sido una lección sobre la Humanidad toda, nos vamos fortaleciendo en la responsabilidad de avanzar en la defensa de los Territorios frente a los estragos que se vienen realizando desde los Modelos Extractivistas, del Agronegocio y la sobreexplotación de los Bienes Naturales en el Planeta.

“En Mendoza la organización ambiental OIKOS realizó en el año 2018 un pedido de Inconstitucionalidad sobre el Decreto Provincial 248/2018 que reglamenta la práctica de explotación petrolera con Fractura HIDRÁULICA conocida como “Fracking” violando diferentes Derechos, entre ellos los Derechos Indígenas. Se puede reconocer en este decreto un intento de incorporar el Derecho a la consulta Libre Previa e Informada establecida por el Convenio 169 de la OIT que es normativa nacional en Argentina, Ley 24.071; pero al momento de aplicar este “Reglamento” surgieron con claridad las advertencias de que el Estado provincial no cuenta ni con la voluntad ni con las condiciones administrativas técnicas para controlar dicha Técnica de Explotación Petrolera, así como tampoco cuenta con las garantías institucionales para proteger los Derechos de los Pueblos originarios afectados y las Comunidades Locales afectadas” Sintetiza Gabriel Jofré Werken de la Organización Malalweche.

A fines de diciembre del año 2020 se presentó una acción de Tercero Interesado en la Corte Suprema del Poder Judicial de la provincia de Mendoza en la causa iniciada por la Red OIKOS Ambiental para solicitar la inconstitucionalidad del decreto que habilitó la Fractura Hidráulica en Mendoza, esta acción que presentó la Organización Identidad Territorial Malalweche y algunas de sus comunidades afectadas, se suma a las presentaciones de Amigos del Tribunal “Amicus Curiae” de organizaciones ambientales provinciales, nacionales e internacionales como Xumek -FARN (Fundación Ambiente y Recursos Naturales) y Earthjustice (organización ambiental con sede en EEUU y con presencia en diversos países donde acompaña y asesora en la defensa frente a los impactos negativos del Fracking).

En el caso concreto de las comunidades mapuche en el sur de Mendoza, hay procesos administrativos demorados y reclamos de diversas características, el caso de Lof Limay Kurref que fue afectado con la realización de dos pozos en los que se aplica la técnica de Fracking para extraer petróleo No convencional a quien se le negó infundadamente el Derecho a la consulta y el consentimiento, o los casos del lof Malal Pincheira y Lof El Morro, que habiendo mostrado Voluntad de desarrollar el proceso de Consulta con actas firmadas, unilateralmente la dirección de Protección Ambiental del gobierno provincial no cumplió con los procedimientos, situación que confirma la falta de controles y capacidad para hacer operativo los compromisos de protección del Ambiente y los Derechos reconocidos sobre Pueblos Originarios.

“La Seguridad Jurídica debe ser entendida en condiciones de igualdad en el acceso a la Justicia, esta balanza siempre se corre hacia el lado de las Empresas y Corporaciones Trasnacionales, los gobiernos deben garantizar estas condiciones de protección de Derechos” Asegura Gabriel Jofré Werken de la Organización Malalweche. “Si las demoras del Poder Judicial implican una violación constante y permanente en los Territorios comunitarias, esta Justicia deja muchas dudas sobre su imparcialidad o sistema de aplicación”

Esta demanda histórica de reconocimiento de Derechos por parte de los Pueblos Originarios pone a las sociedades y sus gobiernos frente a dilemas actuales de Reparación que deben ser urgentemente resueltos.

Gran Bretaña no financiará más proyectos de energía fósil en el extranjero

Lo anunció el primer ministro Boris Johnson a mediados de diciembre en la Cumbre sobre la Ambición Climática convocada por Naciones Unidas, Gran Bretaña y Francia. La decisión constituye una importante victoria para las organizaciones ecologistas británicas que denunciaron la financiación de proyectos de fracking en Argentina con fondos gubernamentales destinados a promover energías verdes.

Por OPSur.- La oficina del primer ministro británico Boris Johnson informó en un comunicado que Gran Bretaña terminaría con la financiación, ayuda y promoción comercial de nuevos proyectos en el extranjero para extraer o utilizar petróleo, gas natural o carbón para generar electricidad. Aunque precisó que serán exceptuados algunos que se alineen con los parámetros establecidos en el Acuerdo de París sobre el cambio climático.

Organizaciones británicas denunciaron en octubre de 2018 que una línea de créditos de  £1000 millones (unos US$1360 mil) de la Oficina de Financiación de Exportaciones destinada a “infraestructura, energía verde y asistencia sanitaria” era utilizada para subsidiar energía fósil. Pan American Energy (cuyo 50% pertenece a BP) y Shell aparecían como dos de los principales destinos de esa financiación en Argentina. “¿Para qué utilizarían las compañías petroleras el financiamiento del gobierno del Reino Unido en Argentina? Muy probablemente, fracking”, deslizó entonces el parlamentario laborista Barry Gardiner, en una columna publicada en The Guardian.

En 2019 Amigos de la Tierra de Inglaterra accedió a documentación oficial y confirmó lo que Gardiner sospechaba. Mientras en Inglaterra se suspendía el fracking por el incremento de la actividad sísmica, el gobierno británico lo financiaba en Argentina. “La promesa de Boris Johnson de liderar el mundo en la reducción de la contaminación que destruye el clima no tendrá sentido si su gobierno continúa apoyando la explotación de los enormes desarrollos de petróleo y gas en Argentina”, sostuvo entonces un portavoz de Amigos de la Tierra en declaraciones a The Guardian.

Vaca Muerta: crecimiento superficial y empobrecimiento estructural

Desigualdad, contaminación y saqueo son procesos constitutivos de la historia latinoamericana. En Argentina la explotación de hidrocarburos no convencionales parece reeditar el dispositivo que acuñó Potosí. Los millones de toneladas de plata que enriquecieron a potencias europeas hoy trocaron en miles de millones de dólares que se fugan mediante mecanismos financieros. Como en Potosí, los territorios quedan degradados y empobrecidos.

Por Fernando Cabrera Christiansen (OPSur y EJES) / Publicado en Transiciones en disputa de la revista Energía y Equidad – Grupo de Trabajo .- “Seguimos afirmando que el fracking y la política de beneficiar a las petroleras para esperar que alguna vez la riqueza se derrame y alcance para todxs, solo han significado contaminación, empobrecimiento y profundización de las desigualdades”, sostuvo la Multisectorial contra la Hidrofractura de Neuquén en un comunicado difundido al cumplirse siete años de la instalación del fracking en Argentina.

El megaproyecto de hidrocarburos no convencionales Vaca Muerta, ubicado en la norpatagonia argentina, tiene su mayor desarrollo en Neuquén y se expande con diferentes ritmos en las provincias de Río Negro y Mendoza. El 44% del gas y 26% del petróleo de Argentina provienen de ese reservorio. La Multisectorial contra la Hidrofractura de Neuquén resalta que en el tiempo en que el fracking se aplicó masivamente (poniendo en riesgo ríos, lagos, zonas pobladas y productivas), aumentaron las desigualdades sociales, ambientales, económicas y de géneros. Esas afirmaciones se reflejan en estadísticas oficiales, según las mediciones realizadas por el gobierno neuquino, en el segundo trimestre del año la tasa de desempleo en Neuquén-Plottier, el conglomerado más importante de la provincia, se ubicó en 13,5%, por encima del promedio nacional. En tanto, según los números del primer semestre, es pobre el 37,5% de la población de esas ciudades y el 5,2 es indigente; en este caso por debajo del promedio nacional.

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Otro indicador de la crítica situación social son los conflictos por tierra y vivienda. En enero de este año, es decir, antes de la pandemia, se produjo la ocupación de tierras baldías más grande de los últimos años en la ciudad de Neuquén. Tras varias semanas, y con promesas gubernamentales en torno a futuras respuestas habitacionales, buena parte de las 1.600 familias abandonaron el lugar. Pero esa problemática está lejos de resolverse: en la actualidad se están desarrollando procesos similares en varias localidades de la provincia.

Paradójicamente, o no tanto, esta dramática situación se constata en la provincia donde se focalizó la inversión privada en los últimos años: desde 2015 los hidrocarburos no convencionales sumaron un total de 18.600 mil millones de dólares de inversión.

A siete años del comienzo de la aplicación masiva del fracking, la Multisectorial contra la Hidrofractura concluye: “El manejo de los hidrocarburos de la provincia ha sido un buen negocio para las petroleras y un pésimo negocio para la inmensa mayoría de la población”.

Potosí, un espejo

La genealogía de la minería que Horacio Machado Aráoz publica como Potosí, el origen describe un dispositivo que se repite en el caso de los hidrocarburos no convencionales. El investigador sostiene que los gobiernos de América Latina se empeñan en acelerar la maquinaria extractivista como “única alternativa” para superar el “subdesarrollo” y “eliminar la pobreza”. Esa obstinación se erige sobre, y más allá de, ciclos económicos. En la bonanza se activan las fantasías y la sociedad parece poseída por la fe desarrollista. En ese periodo, poner límites a las actividades extractivas aparece como “autolimitar el desarrollo de nuestras sociedades”. Pero, poco después, caen los precios internacionales de los commodities y los ingresos por exportaciones, lo que se traduce en menores niveles de actividad, de empleo y de salarios, sólo aumentan la pobreza y la emergencia. Extrañamente ante este segundo escenario los gobiernos recurren a la misma fórmula: alentar el extractivismo, ahora para “paliar la crisis”.

El proceso combina así crecimiento y empobrecimiento. Por un lado, un crecimiento superficial, momentáneo, esporádico, que se reviste con apariencias de progreso -el boom de la construcción, el salto del PBI, la expansión del consumo, la introducción de novedades tecnológicas, la intensificación de la circulación de mercancías. Por el otro, un empobrecimiento estructural, profundo, de larga duración, que el autor describe como un “deterioro secular, sistémico, de las capacidades productivas de los territorios/poblaciones afectadas. Se trata, en suma, de la degradación integral de las condiciones vitales, creativas de todo un pueblo, como entidad eco-biopolítica, como cultura viviente” (Machado Aráoz, 2018: 37).

En resumen, los distritos donde se asientan estos proyectos generan, entonces, momentos interpretados como de bonanza económica que tienen como contracara una profundización de la dependencia y la fragilidad económica y social. Crecimiento superficial y empobrecimiento estructural son una misma moneda, y ante cualquiera de estos periodos la propuesta estatal es la profundización extractivista.

Dólares en fuga

Desde esa perspectiva podemos analizar las políticas para el sector hidrocarburífero en Argentina. Mientras las provincias ven a Vaca Muerta como forma de estimular y subsanar sus economías endeudadas y mantener la gobernabilidad, a nivel nacional la gestión de Alberto Fernández (2019-2023) no se aleja de las de sus antecesores y se orienta a sostener el megaproyecto como se ha ido delineando, promoviendo una mayor presencia estatal y buscando generar encadenamientos productivos.

Pese a los deseos gubernamentales, y con siete años de historia de la explotación, algunos riesgos, por lo general minimizados, comienzan a tomar relevancia en la agenda pública. Por un lado, la notable caída de la extracción ante los primeros inconvenientes con los subsidios y las inversiones en dólares que se retiran del país tan rápido como llegaron. Por otro lado, el inestable devenir del precio internacional del crudo pone regularmente en jaque las economías estructuradas sobre hidrocarburos. Como suele ocurrir, Neuquén, lejos de utilizar los fondos extraordinarios en pos de promover otras propuestas económicas, depende cada vez más de esos recursos, tiene una deuda dolarizada que crece y sus índices socioeconómicos son sumamente preocupantes. Esta frágil situación no se debe a la crisis, como indica Machado Aráoz: es inherente a este tipo de economías.

Durante el 2019, desde el Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental (EJES) señalamos algunas limitaciones que encontraba Vaca Muerta para convertirse en la fuente de dólares que soñó el macrismo (Fernández Massi y López Crespo, 2019). El escaso interés de las grandes petroleras globales por traccionar la explotación masiva, la dependencia de los subsidios, las carencias de infraestructura fundamental y la incertidumbre de un mercado de destino son limitaciones que continúan vigentes. Pero fue la caída global del precio de los hidrocarburos la que convenció a la nueva gestión nacional que la perspectiva de convertir a Argentina en un exportador de GNL debía, por lo menos, posponerse. Hoy las expectativas parecen centrarse en el abastecimiento interno con el objetivo de minimizar la importación de gas, y por tanto la salida de divisas, en un contexto crítico de acceso al dólar. Para ello, el gobierno promueve un plan de incentivo para las operadoras gasíferas en el que garantiza un precio en pesos equivalentes a dólares por cuatro años. Ese precio será cubierto por el pago de tarifas y en caso de ser necesario por subsidios. Como señala Facundo López Crespo (2020), garantizar un precio equivalente al dólar va en contra del objetivo de desdolarizar la economía al tiempo que supone el riesgo de que cada devaluación implique un aumento de tarifas y, al mismo tiempo, una mayor erogación fiscal en un contexto de estrechez presupuestaria y de dificultades para el acceso a dólares.

En el frente externo, en tanto, otro problema agrava el panorama: las divisas no solo se van cuando se compra energía, también lo hacen cuando las empresas extranjerizan sus excedentes. Como explica Marco Kofman (2020) el sector energético generó entre 2015 y 2019 un 5,5% del Valor Agregado Bruto de la economía nacional, sin embargo, la extranjerización de sus excedentes explicó más del 15% de la riqueza nacional fugada por la cúpula empresarial. Entre 2016 y 2019, 13 empresas extractoras fugaron 3.830 millones de dólares: la mitad de lo fugado por las 209 energéticas mencionadas en un informe del Banco Central. Esas 13 compañías son las que protagonizan la intervención en Vaca Muerta: en conjunto explican el 76% de la extracción de petróleo y el 92% de la de gas no convencional.

En un reciente trabajo de EJES señalamos la importancia que tienen los subsidios gubernamentales y los préstamos en la financiación de la explotación. Los préstamos implicaron el 55% del financiamiento externo de YPF y el 77% de Tecpetrol para su intervención en Vaca Muerta, en tanto, el 45% y el 33% restante provino de subsidios (García Zanotti, Kofman y López Crespo, 2020). Este año, se preveía que la balanza financiera del sector genere un saldo negativo de 2.000 millones de dólares por préstamos financieros (Kofman, 2020). Por otro lado, el balance cambiario del sector hidrocarburífero constata que entre 2013 y 2019 salieron 8.600 millones de dólares más de los que entraron (García Zanotti, 2020).

La devolución de préstamos en dólares tiene un rol tan relevante en la restricción en el acceso a dólares de la economía en general que el Banco Central estableció en septiembre que los grandes deudores deberían reprogramar su deuda ya que solo les darían el 40% de los dólares que necesitaban para tal fin.

Parece corroborarse así la historia regional que Machado Aráoz describe para la minería. Si antes se llevaban los minerales ahora se fugan los dólares. Si bien a lo largo de la historia de este tipo de explotación distintos actores estatales y corporativos lograron legitimarla con argumentos que podríamos definir como económicos, cada vez son más los datos que permiten cuestionar las expectativas. No obstante, los distintos gobiernos siguen concibiendo la explotación como un valuarte para la salvación, mientras en los territorios queda la pobreza estructural contra la que disputa la Multisectorial y un sinfín de organizaciones que, en total asimetría, reclaman un futuro que valga la pena ser vivido.

Referencias

Fernández Massi, M., & López Crespo, F. (2019, Primavera). Entre certezas y expresiones de deseo. Fractura Expuesta, 6(Observatorio Petrolero Sur), 21-25.

García Zanotti, G. (2020). Vaca Muerta y el Desarrollo Argentino. Balance y perspectivas del fracking. EJES. https://www.ejes.org.ar/economistas/vaca-muerta-espanol.pdf

García Zanotti, G., Kofman, M., & López Crespo, F. (2020). Vaca Muerta y el Desarrollo Argentino. Balance y perspectivas del fracking (Resumen, Infografía). EJES. https://www.ejes.org.ar/Vaca%20 Muerta%20y%20el%20desarrollo.pdf

Kofman, M. (2020, Junio 14). La Vaca Desatada. El Cohete a la Luna. https://www.elcohetealaluna. com/la-vaca-desatada/

López Crespo, F. (2020, Septiembre 20). Gas, pesos y dólares. El Cohete a la luna. https://www.elcohetealaluna.com/gas-pesos-y-dolares/

Machado Aráoz, H. (2018). Potosí, el origen. Genealogía de la minería contemporánea. Editorial Abya Yala.

Multisectorial contra la Hidrofractura de Neuquén (2020, Agosto 28). “La crisis de Neuquén es la crisis de fracking”. https://opsur.org.ar/2020/08/28/la-crisis-de-neuquen-es-la-crisis-del-fracking/

El agua ya cotiza en el mercado de futuros: las rutas del capitalismo azul

Por Emiliano Teran Mantovani / Observatorio de Ecología Política de Venezuela .- ¿Neoliberalismo del mundo post-pandemia?

Foto de encabezado: Alkaline Water Company aprobada para comerciar en la bolsa de NASDAQ, febrero 2019. Fuente: Daily Independent

Se han prendido las alarmas a nivel mundial en la segunda semana de diciembre, cuando CME Group –una compañía internacional especializada en los mercados de derivados financieros– comenzó a cotizar en bolsa derechos de uso del agua en California, específicamente en mercados de futuros. Sí, del agua.

Los mercados de futuros (futures Exchange), que permiten la realización de contratos de compra o venta de commodities para una fecha futura pactando el precio y las condiciones en el presente, son fundamentalmente nuevos ámbitos de enriquecimiento (especulativo y rentista) que crea el capital financiero sobre la base de dos factores muy sensibles que se potencian en la crisis civilizatoria: la inestabilidad y la escasez, vinculadas a las ‘materias primas’. Inestabilidad, que se intensifica con el caos dominante, la profunda crisis económica global, la conflictividad política y factores ambientales y climáticos cada vez más intensos, que ponen en jaque el acceso a cosechas y los bienes comunes en general. Escasez, que tiene que ver no sólo con las desigualdades reinantes y con la dramática degradación de los medios socio-ecológicos de vida, sino principalmente con el desquiciado ritmo de consumo impulsado por el sistema capitalista, a una velocidad que la capacidad de regeneración de los ecosistemas no puede aguantar. Y el agua para el uso humano está claramente insertada en esta dinámica depredadora. Algo verdaderamente muy peligroso.

Los contratos de futuros de derechos de uso del agua, surgen de la previsión de escasez del líquido para los próximos años –sobre todo en zonas geográficas más secas–, algo sobre lo que se han venido generando fuertes alarmas a lo largo del siglo XXI. El capital financiero parece darnos otra señal más de que el ‘futuro’ nos ha alcanzado. Y aunque algunos tratan de minimizar el hecho, sus implicaciones son múltiples: expresa un claro avance para convertir el agua en un indiscutible commodity –y derrocar toda su tradición de bien público y común–, abre la puerta a una clara inserción del vital líquido en la desquiciada lógica del capital financiero –dominada por el lucro de un puñado de grupos–, y revela un escalofriante acelerón hacia el abismo, cuando más bien todas la voces y fuerzas sociales y políticas sensatas en el mundo están clamando por cambios urgentes para evitar un escenario ambientalmente catastrófico.

Este paso reciente en la mercantilización y financiarización del agua no parece ser algo que pueda pasar desapercibido.

La ruta histórica del asalto sobre el agua

La cotización en bolsa de derechos de uso del agua en California no es un hecho aislado. En realidad refleja una continuidad histórica en los procesos de privatización, mercantilización, y más recientemente, financiarización del agua en los sistemas moderno-capitalistas. Su génesis está en los procesos de cercamiento de bienes comunes entre los siglos XVI y XVIII, fundamentales en la emergencia del capitalismo mundial, en los que los sistemas hidrográficos también fueron siendo incorporados a la lógica de acumulación de capital, generando considerables impactos y transformaciones en estos, así como en diversas formas preexistentes de gestión comunitaria del agua. Sin embargo, para entonces el agua seguía siendo una sustancia común, disponible a todos, si se quiere, un recurso abierto.

Es a partir de las Revoluciones Industriales en las que se va a configurar un nuevo metabolismo hídrico intensivo, donde el agua va a ser tratada como un ‘recurso’, y disputada por diferentes ramas de la producción capitalista: para usos requeridos por la manufactura y la industria pesada, para el vertido de desechos, para actividades extractivas fluviales y marítimas, entre otras. Con “La Gran Aceleración”, el nuevo salto del capitalismo de la post-guerra (+1945) que va a desplegar un nivel de consumo de materiales y energía sin precedentes en la historia de la humanidad, entraremos en una desquiciada dinámica de uso del agua –enormes sistemas de riego, expansión de la distribución de aguas hasta otras geografías, dramático crecimiento de la huella hídrica de las industrias y el sector servicios, etc– que va a comenzar a socavar dramáticamente numerosas fuentes aptas para el consumo, llevándonos a una situación muy comprometida hasta nuestros días. A pesar de ello, primordialmente en los siglos XIX y XX, con la consolidación de los proyectos republicanos contemporáneos, se iba estableciendo una masificación del servicio de agua para los ciudadanos, posibilitado por medio de la gestión pública, algo que iba a asentarse después de la Segunda Guerra Mundial, con más claridad en el Norte Global, pero también en otras regiones como América Latina.

A partir de la década de los 70 y 80, a la par que comienza a crecer la preocupación mundial por la conservación del agua, el modelo de la posguerra va a entrar en crisis dando paso al neoliberalismo. Este es quizás el hito más importante y reciente de esta ruta histórica del asalto sobre el agua: con la expansión de la globalización, comienza un proceso de mercantilización de todos los ámbitos de la vida, que va a tener un impacto sin precedentes en los sistemas de gestión del líquido. El empuje global privatizador y mercantilizador, principalmente desde los años 90, va a intentar desplazar los derechos colectivos o públicos preexistentes en relación al agua. Van surgiendo procesos de privatización de sistemas públicos locales y municipales, de represas, acueductos, entre otros; compras de derechos de acceso de aguas subterráneas y cuencas hidrográficas; aumento del control privado de sistemas de riego; emprendimientos económicos de sistemas de purificación de agua, plantas de desalinización y otras tecnologías para ampliar el acceso al líquido; expansión de la industria del agua embotellada; y el posterior surgimiento de fondos e índices bursátiles y comerciales orientados exclusivamente al “negocio” del líquido, tales como el Summit Water Equity Fund. Todo esto, en el marco de un proceso de intensificación aún mayor de la huella hídrica y la degradación de las cuencas hidrográficas y fuentes de esta vital sustancia.

El impulso de este tipo de políticas se generó desde gobiernos bajo la influencia del Consenso de Washington, el crecimiento de empresas privadas encargadas del asunto del agua, pero también de organismos multilaterales como el Banco Mundial o Cepal, que estimularon la idea de que el creciente problema hídrico era un problema de ‘eficiencia’, y que el mercado y el sector privado eran los que podrían mejorar esa gestión. Existen casos donde los formatos de privatización y mercantilización del vital líquido avanzaron considerablemente, como en Chile, donde bajo la dictadura de Augusto Pinochet, la entrega de derechos de agua a perpetuidad superó la propia disponibilidad hídrica y benefició a empresas agrícolas, forestales y mineras, en detrimento de la gente. En países que suelen caracterizarse por tener grandes regiones secas, se fueron desarrollando mercados para la compra y venta de derechos de uso del agua, tales como Australia, Estados Unidos, España, Sudáfrica, Reino Unido, Irán, y otros del sur de Asia. En países de América Latina, como Bolivia o Argentina, políticas de privatización del servicio de agua no lograron sostenerse debido a protestas y estallidos sociales que rechazaron que el suministro se hubiese vuelto tan costoso, sobre todo para los sectores más empobrecidos de la sociedad.

Todos estos procesos de neoliberalización hídrica han estado en permanente búsqueda de avance y posicionamiento en numerosos países en el siglo XXI. La creación del índice ‘Nasdaq Veles California Water’ en octubre de 2018 por parte del mencionado CME Group, con el fin de colocar un marcador bursátil de futuros del agua en California, tiene como antecedente próximo la formación de mercados de futuros que involucraron perversamente a los alimentos desde 2008, como pasó con el trigo, el cacao o el arroz. Esto provocaría que la gran banca privada transnacional destinara enormes cifras a la compra de dichos títulos, mientras se especulaba con los mismos, disparando los precios de los alimentos y aumentando la cantidad de hambrientos en el mundo.

Mientras estos mecanismos de privatización, mercantilización y financiarización del agua han buscado avanzar como supuestas soluciones a este problema mundial, en el planeta tenemos alrededor de 2.200 millones de personas que no cuentan con servicio de agua potable seguro, 4.200 millones de personas que no cuentan con servicio de saneamiento adecuado y unas 3.000 millones que carecen de instalaciones básicas para el lavado de manos. Las cifras son dramáticas y más bien revelan el trasfondo de un modelo civilizatorio que destruye aceleradamente los medios de vida en el planeta, al tiempo que funciona para el enriquecimiento de unos pocos, a costa de crear enormes desigualdades en el acceso a la riqueza y los bienes comunes.

El agua y los nuevos ‘enclosures’: capitalismo azul y neoliberalismo extremo

Refugiados cavan por agua en un abrevadero seco en el campamento de Jamam (Alto Nilo, Sudán del Sur). Fuente: Jared Ferrie / IPS

A nuestro juicio, la cotización en bolsa de valores de derechos de uso del agua –algo que además abre la puerta para financiarizar directamente al líquido–, es la expresión de un potencial neoliberalismo de tercera generación, uno de carácter extremo que se acomoda a este actual tiempo de umbrales, de ‘eventos extremos’, de capitalismo del desastre permanente y que nos presenta variados y perturbadores dispositivos para avanzar hacia las últimas fronteras de vida –geográficas, de bienes comunes, de cuerpos, de ámbitos vitales, de marcos de pensamiento– y de los sistemas de derechos sociales y ambientales, seriamente amenazados por lógicas de estado de excepción y regímenes de guerra permanente.

Jugar con el agua es una medida extrema, pero el capital financiero ante un sistema económico en crisis, ha catalogado la “industria del agua” como uno de los negocios más estables y predecibles, una de las inversiones más seguras y rentables a largo plazo, que precisamente podrían proteger el dinero de los inversores cuando otros mercados se tambaleen. Misma lógica podría aplicarse con el oxígeno –o con más exactitud, el aire limpio–, ante ciudades como Zaozhuang, Karachi, Delhi, Ciudad de México o Pekín en las cuales se levantan ‘alertas rojas’ o ‘alertas ambientales’ por la terrible contaminación atmosférica. Difícil no asociar estos hechos con literatura y cinematografía distópica y de ciencia ficción; lamentablemente en ocasiones la realidad supera la ficción.

En la encrucijada existencial en la que nos encontramos, antes que tomar medidas urgentes ante la situación hídrica y ambiental global, el capitalismo y la política sin ningún escrúpulo, desde un nihilismo puro, abren caminos para que buitres financieros ronden desde sus alturas al agua, algo absolutamente abominable.

El marco más amplio de estos procesos de despojo hídrico, de estos nuevos ‘enclosures’, es lo que podríamos llamar un capitalismo azul, una estrategia de largo plazo de asalto de este neoliberalismo extremo, orientado a la acumulación de capital, materiales y energía, a partir del mundo marino y los ecosistemas de agua dulce –el denominado ‘Mundo Azul’. En diversos planes económicos de organismos como la Unión Europea o la FAO, se explicita la extrapolación de la lógica del crecimiento al mundo acuático: biotecnología marina, energía del océano, minería en los lechos marinos, turismo de costa, acuacultura, entre otros. Todo esto, planteado en nombre de la ‘sostenibilidad’, la innovación y el crecimiento ‘inteligente’ e inclusivo. No hay frontera que la expansión capitalista no haya imaginado.

Somos uno con el agua, somos de agua. El ineludible cambio civilizatorio

El delicado problema del agua en la actualidad no está basado únicamente en las dificultades para lograr una más eficiente gestión del “recurso”; en realidad, nos expresa con claridad el nivel de maduración que ha alcanzado la crisis civilizatoria, en la cual lo que está hoy en entredicho es la posibilidad de la vida en planeta, tal y como la hemos conocido hasta ahora.

La crisis del agua es la crisis del ser humano. La condición patológica, el umbral epidemiológico que hemos cruzado en la actualidad no tiene sólo que ver con la aparición de la pandemia de la COVID19, o incluso de la cadena de pandemias de menor nivel que hemos vivido en las últimas décadas (Mers, ébola, zika, etc); estamos colectivamente enfermos en la medida en la que los elementos vitales que nos constituyen se han venido enfermando (sistemas hidrográficos, ecosistemas, aire, cadenas tróficas). Esto es una realidad ineludible sobre la que no podemos sólo voltear la mirada: la degradación de la Tierra es, directamente, nuestra propia degradación.

El agua no es meramente un ‘recurso’, no es un elemento externo a nosotros; muy al contrario, somos uno con el agua, somos de agua. Comprender esta fundamentación ecológica y ontológica del humano, nos permitiría dar cuenta que lo que está en amenaza es nuestra posibilidad de ser/estar en la Tierra.

Ante esta profunda crisis, nada haremos con reformas. Necesitamos de un cambio de todo el orden civilizatorio imperante y el cambio exige de acciones inmediatas. Las falsas soluciones, que promueven mercados de agua, privatizaciones, soluciones de capital, fe extrema en la tecnología, y gestiones muy centralizadas, no sólo han fallado en resolver los problemas de acceso, calidad y sostenibilidad de las fuentes de agua, sino que en realidad han sido parte del problema, al concebir este elemento vital como un mero ‘recurso’, y colocar el lucro de unos pocos y la apropiación del líquido primordialmente para la gran industria, como los factores centrales de la gestión hídrica.

Requerimos en cambio declarar el agua como un bien común universal y un derecho humano y ecológico (también de otras especies), así como garantizar, sin titubeos, su acceso general para la reproducción de la vida; transitar la ruta del decrecimiento y el post-extractivismo, a través de cambios económicos (agro-ecología, ecoturismo, etc) que podrían ser graduales pero que deben comenzar a materializarse ahora, y así iniciar la urgente modificación de la huella hídrica hasta adaptarla a los ritmos y ciclos de la naturaleza; abordar la problemática del agua desde la gestión de las cuencas hidrográficas, partiendo de restauraciones de las mismas y de la participación más activa del ámbito social y comunitario; promover soluciones locales y municipales de uso, re-uso y separación de aguas, así como diferentes tecnologías (modernas y tradicionales) adaptadas a las condiciones territoriales, como sistemas de recolección de agua de lluvia, recarga de acuíferos, entre otros; y la defensa y promoción de diversas concepciones y cosmovisiones tradicionales sobre el agua, que contribuyen a una concepción más integral, histórica, ecológica y espiritual sobre este vital elemento.

La otra ruta, la de los mercados, fondos bursátiles, industrias, buitres del agua, es sencillamente la ruta hacia el abismo. Necesitamos elegir la ruta de la vida.