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Río Negro: luz verde para seguir contaminando

El gobierno de Río Negro envió a la Legislatura un paquete de proyectos de ley anunciados  como “verdes”. Uno de ellos propone la creación de un sistema de compensación por emisiones de gases de efecto invernadero. Alcances, intenciones y dudas.

Por Leonardo Salgado y Martín Álvarez Mullally .- A fines de agosto, la gobernadora Arabela Carreras envió a la Legislatura de Río Negro una serie de proyectos; uno que propone la elaboración de un plan que regule y fomente la movilidad sostenible, otro sobre etiquetado de viviendas y un tercero que contempla la  creación de un sistema de compensación para los grandes emisores. En esta oportunidad, analizaremos la iniciativa que obligaría a los grandes emisores a “compensar su huella de carbono mediante la plantación, cuidado y mantenimiento de una cantidad determinada de especies arbóreas nativas”. 

El proyecto sobre compensaciones tiene como alcance a “quienes realizan alguna de las actividades que generan emisiones de gases de efecto invernadero por encima de los niveles que fije la reglamentación”. La secretaria de Ambiente y Cambio Climático, Dina Migani, parece reconocer que las petroleras son una de las principales destinatarias de esta norma. La propuesta no define cómo se estimarán las emisiones, pero puede inferirse que sería en base a lo que las petroleras declaren en concepto de venteo de gas quemado e incidentes en sus locaciones. Esas emisiones que, según Migani, habrían alcanzado en 2020 el equivalente a unas 260.000 toneladas de dióxido de carbono (CO2), serían tasadas en relación al precio internacional del CO2 para estimar el monto que las petroleras deberían destinar a proyectos de forestación. 

El artículo uno del proyecto establece que la compensación será proporcional a las emisiones declaradas. Por lo tanto, en principio, las grandes emisoras no estarían obligadas a compensar la totalidad de sus emisiones. Por ejemplo, si una empresa emite 100 y compensa 80, y al año siguiente emite 60 y compensa 48, estaría guardando la proporcionalidad, compensando en ambos casos el 80% de lo emitido. Si la idea del gobierno fuera compensar la totalidad de las emisiones, la redacción del artículo hubiera sido otra.

Otro interrogante en relación a este proyecto tiene que ver con la posibilidad de las compañías petroleras de trasladar el coste de la compensación al precio del combustible,  dado que ya existe en Argentina un impuesto al CO2 incluido en el precio del combustible. También quedan dudas sobre si estas empresas podrían recortar inversiones, personal, salarios, horas extras, como mecanismo para transferir ese coste (1). En la Unión Europea (EU), se calcula que entre un 20 y un 100% de los costes de los bonos de carbono comprados por las empresas de generación eléctrica (2) fue trasladado al precio final (3).

¿Qué hay detrás del proyecto del gobierno ?

En febrero de 2021, el subsecretario de Recursos Forestales de Río Negro, Fernando Arbat, hizo declaraciones en relación a la reforestación de las áreas incendiadas durante enero y febrero en la zona de El Bolsón: “El mensaje tiene que ser claro y decir con sinceridad que la remediación recién podrá ser dentro de dos años, a través de un plan que hay que trazar ahora y proyectar, por lo menos, a cinco o seis años” (4). El proyecto de compensación de emisiones presentado a la Legislatura parece ser ese plan al que se refería Arbat.

Sin embargo, la plantación de árboles nativos que plantea el proyecto gubernamental nunca podrá compensar las emisiones de las petroleras: en el mejor de los casos, podrá compensar la pérdida de bosques talados o incendiados, pretender lo contrario es una maniobra engañosa.

El ciclo del carbono consiste en dos subciclos menores interconectados. Uno es el llamado ciclo lento o geológico y el otro es el ciclo rápido o biológico. En el primero, el carbono de las rocas es liberado a la atmósfera a través de las erupciones, o a los ríos a través de la meteorización de las rocas, para pasar por los océanos donde se acumula para volver finalmente a la corteza. En el segundo, el carbono de la atmósfera es absorbido por las plantas vía fotosíntesis e incorporado a las cadenas tróficas, para luego ser devuelto a la atmósfera en forma de CO2 mediante la respiración y la degradación de la materia orgánica a cargo de los descomponedores. Como las superficies boscosas son limitadas, los árboles jamás podrán absorber la totalidad, o una parte importante, de ese carbono extra que aportan las emisiones antropogénicas y que corresponde al ciclo geológico.

Esto motiva una pregunta que va al fondo de la cuestión: ¿es una buena estrategia apostar fuerte a la plantación de árboles para capturar el CO2 antropogénico en un contexto de severa crisis climática? 

En primer lugar, no existe acuerdo científico sobre cuánto CO2 podrían efectivamente absorber los bosques. Bonnie Waring, investigadora del Grantham Institute perteneciente al Imperial College London, sostiene que los ecosistemas terrestres pueden albergar vegetación adicional como para absorber entre 40 y 100 gigatoneladas (5) de carbono de la atmósfera. El problema, sostiene Waring, es que actualmente se arrojan a la atmósfera unas 10 gigatoneladas de carbono al año, alcanzándose en 2019 el récord de 43 gigatoneladas de CO2 (6). Waring también señala que los bosques establecidos naturalmente contienen más especies de plantas y animales que los bosques plantados, y concluye: “los ecosistemas terrestres nunca podrán absorber la cantidad de carbono liberada por la quema de combustibles fósiles (7).

Por su parte, James Dyke, de la Universidad de Exter, Robert Watson y la Universidad de East Anglia, Wolfgang Knorr y Lund, reconocen que la plantación de árboles para absorber carbono  requeriría enormes cantidades de agua, y que poner árboles hace que la superficie sea más oscura y, por lo tanto, absorba más energía del sol, haciendo aumentar las temperaturas (8).

El problema de los incendios no es un asunto menor. Basta un gran incendio como el que se produjo en El Bolsón durante  enero y febrero de 2021 para liberar de golpe todo el CO2 capturado hasta ese momento, volviendo, el mejor de los casos,  la absorción a foja cero. 

Por último, por supuesto, los árboles no capturan metano (CH4) ni ningún otro gas de efecto invernadero que no sea CO2. Los bosques no entienden de equivalencias.En suma, la ley de compensación de emisiones presentada por el gobierno de Río Negro no solo es de dudosa eficacia, sino que no atiende el fondo del problema: la necesidad urgente de descarbonizar la economía y dejar atrás el petróleo y el gas.

1- Quien contamina paga (y mucho): el coste del CO2 se dispara a niveles récord y amenaza la recuperación

2- The Carbon Sink es una forma de conocer y compensar la huella de carbono

3-¿Qué son los derechos de emisión? Así se incentiva a las empresas a reducir el CO2

4-El Bolsón: se define plan de reforestación de áreas afectadas

5-Una gigatonelada equivale a mil millones de toneladas.

6-Tons of CO2 emitted into the atmosphere

7-There aren’t enough trees in the world to offset society’s carbon emissions – and there never will be

8-Climate scientists: concept of net zero is a dangerous trap

Libro | Geografías del conflicto

Por Fundación Rosa Luxemburgo – Cono Sur .- Crisis civilizatoria, resistencias y construcciones populares en la periferia capitalista. El Centro de Investigaciones Geográficas del Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata, la Editorial Muchos Mundos y la Fundación Rosa Luxemburgo les invita a descargar el  libro Geografías del Conflicto.

Para descargar Geografías del conflicto click aquí

Crisis civilizatoria, resistencias y construcciones populares en la periferia capitalista. Una experiencia de autoría colectiva, producto de lo acontecido durante las “II Jornadas de Geografías del Conflicto” realizadas en junio de 2020.

Esta publicación reúne una serie de artículos, crónicas, entrevistas e ilustraciones que tienen por objetivo problematizar el modelo de desarrollo, sus crisis, sus mecanismos de despojo y sus impactos en los cuerpos y territorios. Quiere también visibilizar construcciones desde abajo, resistencias y luchas que se tejen en defensa de la vida y los bienes comunes en Nuestramérica. En estas hojas se expresan trayectorias y lenguajes diferentes que se proponen entender y contribuir a la transformación del mundo en que vivimos, con la convicción de que al capitalismo, al patriarcado, a la colonialidad y a sus consecuencias sociales y ambientales, se los combate uniendo luchas, resistencias, saberes y lenguajes diversos.

Textos e ilustraciones tienen en común la denuncia de problemáticas urgentes y la apuesta por las respuestas colectivas. Se busca que estas reflexiones sirvan de insumo para las discusiones en las asambleas de las organizaciones de base, en los espacios educativos público-estatales y en los abiertos por las organizaciones sociales. Es un material que no quiere dormir en el papel, sino someterse a nuevas reflexiones, críticas y pensamientos colectivos para sumar a nuevas y viejas luchas.

Este libro fue coordinado por Daiana Melón y Mariana Relli Ugartamendía y contiene aportes de investigadorxs, militantes y artistas populares; fue editado por Muchos Mundos con el apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo.

El martes 8 de junio a las 18 hs. se realizará la presentación. Pronto más información del evento.

Si lo queres en papel manda un mail a muchosmundos.ediciones@gmail.com

Otra vez sopa: ley de hidrocarburos pensando en la exportación y sus dólares

En medio de la inestabilidad política, el Gobierno pretende entregar tranquilidad fiscal por 20 años a las petroleras a través de una nueva ley de promoción de inversiones hidrocarburíferas. El anteproyecto presentado ayer busca estimular proyectos de fracking, offshore y almacenamiento subterráneo de gas, prácticas altamente cuestionadas por sus impactos socioambientales. Una vez más las decisiones de la política energética se tomaron entre cuatro paredes, con las petroleras adentro y la gente afuera. La soberanía energética está hoy, un paso más atrás de lo que estaba ayer.

Por OPSur .- Acompañado por el hasta ahora ministro de Economía Martin Guzmán y el secretario de Energía Darío Martínez, el presidente Alberto Fernández dio a conocer el proyecto de ley de promoción de inversiones hidrocarburíferas que se anunciaba desde comienzo del mandato. “El plan tiene una ambición muy grande. Tiene la ambición de que la Argentina produzca en exceso, exporte los excedentes e ingresen los dólares que hacen falta”, sostuvo el mandatario. Hasta ese momento, no se conocía la letra de la iniciativa que busca reforzar la matriz energética fósil con perspectiva exportadora, que dificulta aún más la desdolarización del sector y concibe a la energía como una mercancía.

La promoción incluye a toda la cadena productiva de los hidrocarburos. Tiene especificaciones destinadas a distintas cuencas, incluso la offshore, la industrialización y hasta contiene a un nuevo sistema de acopio subterráneo de gas que ya se está utilizando en algunas provincias. Sin embargo, y pese a que el proyecto esboza un intento de estímulo a la explotación más allá de Vaca Muerta, nada hace prever que el protagonismo del fracking disminuya

A la caza de divisas

El proyecto otorga estabilidad fiscal por 20 años, define una serie de posibilidades para la explotación petrolera e incorpora la subasta de gas (el sistema del PlanGas.Ar) en la ley como forma de organizar ese mercado. Un punto central de la norma es la posibilidad de exportar de manera sostenida entre el 20 y 50 % de la extracción que supere la de los últimos años y disponer libremente del 50 % de esas divisas. Fija, además, un porcentaje máximo de retenciones en un 8 %. El objetivo es, entonces, que la libre disponibilidad impulse la inversión hidrocarburífera de manera tal que eleve la extracción, disminuyendo los costos de importación de gas en dólares.

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Planificar ese modo de ahorro de dólares no tiene en cuenta que la propia inversión del sector implica una serie de mecanismos de salida de divisas: flujos financieros como los pagos de préstamos, y las importaciones productivas, entre otros. Es decir, esa perspectiva omite otros movimientos de divisas que en definitiva impiden, o en el mejor de los casos restringen, la posibilidad de contribuir a la relajación de la restricción externa. 

Al mismo tiempo, la lógica del proyecto le impone otra dificultad cara al oficialismo. Si se promueve la inversión en función de las exportaciones hidrocarburíferas, el horizonte de tender a un sistema tarifario pesificado se aleja cada vez más. En un contexto en el que el Ministerio de Economía presenta un presupuesto que prevé que la devaluación acompañe a la inflación, estimada en un 33% para 2022. 

¿Sustentable?

Otro de los ejes destacados en los discursos gubernamentales es el de un supuesto cuidado ambiental. “Tenemos que garantizar la sustentabilidad de todo esto porque para nosotros el cuidado del ambiente no es un tema retórico, es un tema que nos preocupa y con el cual estamos totalmente comprometidos”, sostuvo Fernández. Sin embargo, el compromiso ambiental se demuestra con políticas certeras hacía los pasivos e injusticias ambientales y, hasta el momento, el tema no ha superado las enunciaciones de algunos funcionarios. 

Una verdadera política ambiental en la industria hidrocarburífera debe tener en consideración la degradación que ya generó la explotación. Un siglo de actividad petrolera en el país ha dejado graves impactos sociales y ambientales que deben ser el primer objetivo de la relación entre la industria hidrocarburífera y el ambiente. Pero nada de esto está contemplado en las políticas hacia el sector; es una especie de “borrón y cuenta nueva” que profundiza las injusticias ambientales que viven los territorios afectados por la explotación hidrocarburífera

La inclusión de la explotación costa afuera –offshore– dentro de los regímenes de promoción, es otro elemento relevante del anteproyecto. En todos los países donde esta actividad tiene desarrollo, tanto en el centro como en la periferia global, existe una serie de impactos documentados. Supone un riesgo directo para otras actividades productivas en las localidades costeras y produce severas consecuencias en la fauna marina -de la cual también dependen las economías regionales. Incluso la exploración de estos recursos ha provocado conflictos como los ocurridos con los pescadores artesanales del Golfo San Jorge (Chubut) en 2010. Bajo la lógica propuesta en el anteproyecto, el offshore se transforma en un nuevo corrimiento de la frontera extractiva, esta vez hacia el mar, bajo una lógica energética de escala global que tiene fuertes impactos a nivel local

Una novedad del anteproyecto es la inclusión de “las concesiones de almacenamiento subterráneo” en la Ley de hidrocarburos 17.319. Estos almacenes son depósitos geológicos que serán concesionados por 25 años. Infraestructura que alimenta la especulación porque permite regular la puesta en mercado del bien en función del precio. Además, implican altos riesgos de fugas que se incrementan cuando se realizan en zonas con sismicidad y significan, a la vez, un peligro para la población y el ambiente. Es el caso del proyecto Cupen que YPF tiene en funcionamiento en el área Sierra Barrosa de Neuquén. 

Más allá de la cantidad de veces que repitan “sustentabilidad” en sus discursos, es un error seguir apostando por las energías extremas, como el fracking y el offshore. Estas políticas impiden llevar adelante una transición que resuelva las necesidades energéticas de nuestro país, a la par que perpetúa la explotación de hidrocarburos y sus impactos locales -como la contaminación- y globales -como la crisis climática.

Vaca Muerta, pese a todo

La centralidad de Vaca Muerta durante la última década se erigió sobre tres grandes promesas: 

  • que permitiría cubrir la demanda nacional de gas, evitaría la salida de dólares por importación y, en lo posible, permitiría exportar; 
  • que dinamizaría las economías de las provincias o regiones en que se explota;
  • que generaría encadenamientos productivos dinámicos. 

Ninguna de las tres promesas se cumplieron: la importación de energía sigue siendo un problema, la situación social de las provincias donde se extraen hidrocarburos es crítica y los encadenamientos productivos son mínimos. 

Por otro lado, aún sin considerar la perspectiva social y ambiental, el análisis del desarrollo del fracking durante sus primeros años de explotación permite dar cuenta de lo costoso de la explotación de este tipo de energía. En un artículo anterior sosteníamos que Vaca Muerta tiene una alta dependencia de subsidios debido al alto costo del fracking, lo que se revela como una falla estructural de la explotación de los hidrocarburos no convencionales en todo el mundo. Al mismo tiempo, la inexistencia de infraestructura y mercados potenciales acordes a las grandes proyecciones, que algunos sectores cifran en Vaca Muerta, hace inviable que este megaproyecto pueda convertir a la Argentina en potencia exportadora de hidrocarburos en el mediano plazo.

El proyecto presentado no tiene como objetivo la soberanía energética sino conseguir dólares. De ese modo, sostiene la explotación de fósiles en un contexto de crisis climática. Una política energética soberana implica decisiones para torcer el rumbo de la energía, para que deje de ser considerada una mercancía y se entienda como un derecho. En ese camino es urgente comenzar una transición energética hacia otras fuentes que tengan en cuenta a quienes trabajan en el sector, a quienes consumen y a quienes se ven afectados/as por la extracción de hidrocarburos y su cadena de transformación. Ese tránsito debe implicar una revisión profunda del consumo que constituye nuestra matriz energética. La desigualdad de los usos, la ineficiencia de los usos en los hogares, la transformación de las ciudades y del sistema agroalimentario, así como la modificación del sistema industrial y de transporte son algunas de las transiciones que deben comenzar hoy.

PAE denunció al criancero que bloqueó la tranquera en Vaca Muerta

Por Susana Lara / Tramas – Periodismo en movimiento .- Una gigante trasnacional contra un productor de chivas. La policía notificó hoy el comienzo de las actuaciones de la Fiscalía.

Pan American Energy (PAE), uno de los grupos económicos más poderosos del mercado de los hidrocarburos en Argentina, denunció ante la justicia neuquina al criancero que cerró la tranquera de paso por su campo ante el incumplimiento de los acuerdos vigentes desde fines del año pasado. La policía provincial constató este martes a la mañana el cierre de la tranquera y la ubicación de los trabajos nuevos de PAE en un campo lindero, al que accede necesariamente por la tierra ocupada por décadas por la familia Muñoz.

Enrique Muñoz, ocupante de tierra fiscal reconocido por la provincia, exige hacer valer sus derechos como superficiario por el impacto que produce el uso del camino interno sobre la hacienda en plena parición de las chivas madres. Tiene un acuerdo por el funcionamiento de un pozo de petróleo convencional que saca seis camiones de petróleo crudo en promedio diario. Este mes PAE inició trabajos para el montaje de un segundo pozo, lo que aumentó notablemente el movimiento de vehículos pesados y personal, aseguró el poblador.

Francisco Jamardo, representante legal de la empresa del grupo Bulgueroni, requirió ante el fiscal Diego Fermín Azcárate que disponga el libre acceso por el puesto Muñoz al yacimiento Cánepa, según consta en la copia de las actuaciones. La policía de Rincón de los Sauces notificó al criancero del comienzo de las actuaciones de la Fiscalía y constató el cierre de la tranquera y la ubicación del yacimiento adjudicada a PAE el año pasado. La presentación judicial no identifica a las empresas tercerizadas que hacen el movimiento de alto impacto por el que reclama Muñoz.

El abuelo de Enrique inició la ocupación del campo, que luego continuaron sus padres ahorareubicados en un espacio distante a pocos kilómetros. El poblador de 40 años, junto a su esposa y cuatro niñxs, cría una majada de 70 chivos, una decena de vacas para carne y otros tantos caballos. El camino en discusión son seis kilómetros que conectan con la traza de la antigua ruta 8.

El paraje Aguada del Chañar está a unos 150 kilómetros al nor-oeste de Neuquén y a 65 al sur- oeste de Añelo. El petróleo se extrae de un campo vecino a Muñoz y se lo transporta en camiones hasta un depósito en Añelo, para lo que es imprescindible el uso constante de un camino interno de tierra.

El jueves de la semana pasada Muñoz cerró temporariamente la tranquera y conversó una vez máscon Jamardo. Al no obtener respuesta positiva, el lunes 13 a primera hora cerró con candado la única tranquera de acceso, según el detalle que nos brindó.

Fotos de la familia Muñoz:

“El acceso a la energía debe garantizarse como derecho”

Por Radio Nacional Bariloche .- Lo afirmó Hernán Scandizzo del Observatorio Petrolero Sur en diálogo con Radio Nacional Bariloche acerca del segundo encuentro de “Diálogos para la transición: renovables en las políticas públicas” que será este jueves 16 de septiembre a las 16 por el canal de YouTube de OPSur.

“El acceso a la energía cambia la calidad de vida”, indicó Scandizo por lo que invitó a participar del ciclo de debate al respecto. Este segundo encuentro será sobre las políticas de fomento a las energías renovables. Se darán a conocer programas y experiencias provinciales y nacionales, sus puntos fuertes y sus dificultades.

Escuchá la entrevista

Criancero de Neuquén cerró tranquera a petroleras

Por Susana Lara / Tramas – Periodismo en movimiento .- El intenso movimiento provoca mortandad en el parto de la hacienda. Esta mañana puso candado a la tranquera. Tercerizadas contratan personal de La Pampa.

Un criancero de la zona de Añelo, Neuquén, cerró las tranqueras de su campo para impedir el ingreso de empresas de servicios petroleros. Para resguardar el período de parición del ganadero caprino, Enrique Muñoz, poblador del paraje Aguada del Chañar, no permite el ingreso de las empresas contratistas que iniciaron la obra de un nuevo pozo de hidrocarburo convencional en un campo vecino, al que se accede sólo por las tierras de Muñoz.

El campo de esta familia está en medio de la actividad del lote Aguada del Chañar con importantes resultados en la perforación de Vaca Muerta como La Amarga Chica y Bajada del Palo. El bloque contiene dos yacimientos: Loma Colorada (gas) y Bosque Chañar (petróleo). Vecina está el área Cánepa otorgada el año pasado a Pan American Energy (PAE) para no convencionales https://www.energianeuquen.gob.ar/noticias/neuquen-suma-una-nueva-concesion-hidrocarburifera/.

Desde el año pasado Muñoz tiene un acuerdo de servidumbre de paso de un promedio de seis camiones diarios de un pozo convencional, del que se saca crudo que se transporta a uno 60 kilómetros. Desde este mes, la concesionaria inició trabajo para un segundo pozo en ese mismo campo, con tareas proyectadas a febrero/marzo del año próximo, lo que supone alto movimiento de camionetas y camiones con personal y materiales. Este movimiento no está comprendido en el acuerdo de fines del año pasado por el uso de lunes a sábado de un camino de tierra de unos 6 kilómetros precisó Muñoz.

El campo usa agua de perforación, que se mantiene en buena cantidad y calidad desde que YPF paralizó su actividad a pocos metros de la casa, la que se reanudará próximamente, según anuncios recientes.

En un intento de negociación, Muñoz pidió a la empresa contratista de la obra civil que emplee a unos sobrinos desocupados, a lo que se negó argumentando que contratan las cuadrillas de personal completas en La Pampa. La mala predisposición de las contratistas se vió en situaciones graves, como en la gran nevada del año pasado cuando no accedieron a usar las máquinas grandes para despejar el camino para que ingresen al campo los Bomberos de Añelo con ayuda de leña y alimentos, recordó el criancero.

Vaca Muerta, un laboratorio social

Por Susana Lara / El Cohete a la Luna .- El debate pendiente sobre una nueva matriz energética. Las poblaciones locales –con sus organizaciones, actores y conflictos– tienen la posibilidad y la necesidad de pensar entramados territoriales que no están ni en las agendas electorales, ni en los medios de comunicación dominantes.

El proyecto de Ley de Promoción de Inversiones Hidrocarburíferas y las restricciones a la generación de energía en las presas hidroeléctricas por la sequía son discusiones coyunturales de estos días, que se pueden enriquecer colectivamente en su relación con:

Un mapa del poder energético en Argentina

Para pensar el cruce entre economía y energía, el Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental (EJES) realizó una charla virtual donde se discutió el poder empresarial, los riesgos económicos de Vaca Muerta, la justicia energética y las tarifas, el rol de YPF y la inversión extranjera. Con aportes de especialistas en la temática, presentaron los informes: El mapa económico de la energía y La desigualdad y la energía: más allá de las tarifas.

Desde el abordaje económico que hace EJES del problema energético, la conversación estuvo organizada en cuatro debates:  la energía como un problema macroeconómico; la energía y el problema del poder empresarial; los riesgos económicos de la apuesta por Vaca Muerta y  la justicia energética, las tarifas y más allá. EJES es una articulación entre Taller Ecologista  y el Observatorio Petrolero Sur. 

La energía como un problema macroeconómico

El economista Facundo López Crespo, de EJES, explicó que a partir de 2013 el déficit comercial energético que hasta entonces implicaba un problema sectorial se convirtió en un problema macroeconómico. “El sector energético dejó de aportar divisas para pasar a absorber divisas”, apuntó. 

Te invitamos a ver registro de ¿La vaca atada? El problema energético argentino en el canal del YouTube de OPSur. Acceso a los informes: https://www.ejes.org.ar/

López Crespo aseguró que si bien Vaca Muerta nació como una posibilidad de sustituir importaciones, “ya no se sostiene que es necesario reducir las importaciones de energía sino que se afirma que es pertinente exportar energía”. No obstante, el periodista económico Alejandro Rebossio, coautor de un libro sobre Vaca Muerta, puso en duda esa posibilidad. “Difícilmente Argentina pueda convertirse en un polo exportador de petróleo y gas en el mundo o en la región. Más vale parece que puede haber saldos exportables de gas y también de petróleo, pero parece difícil que Argentina pase a tener en Vaca Muerta una especie de generador de divisas como lo es el campo”, sostuvo, y agregó: “Las empresas petroleras plantean el ‘polo exportador’ pero pareciera que tiene más que ver con la viabilidad económica de su proyecto en Vaca Muerta que con el proyecto de país”.

El poder y la energía

Otro de los economistas que conforma EJES, Marco Kofman, indicó que El mapa económico de la energía es una herramienta para visibilizar las relaciones económicas, las relaciones de poder asociadas a la generación y transformación de la energía. “Cuando mapeamos la economía estamos buscando el poder”, dijo, y explicó que el mapa se construye a partir de los balances energéticos nacionales que publica la Secretaría de Energía, allí figura cuánta energía se produce en el país, cómo se produce, cómo se transforma y cómo se consume. El mapa intenta traducir los flujos económicos asociados a esos flujos energéticos para señalar a los actores económicos. ¿Quiénes son los dueños de las empresas? ¿Cuánto facturan? ¿En qué eslabones del sistema energético están? Son algunas de las preguntas que el mapa responde. El trabajo permite exponer la preeminencia del petróleo por encima del gas en la facturación general, pese a que el gas es un energético más utilizado en Argentina. 

En relación a los actores que intervienen, Kofman mostró que la facturación de YPF, la principal empresa energética del país con presencia en todos los eslabones de la cadena de valor, depende de su capacidad de refinación y de extracción de petróleo. Allí está concentrado su poder económico. “La empresa explica, por sí sola, el 34% de la facturación bruta de todo el sector energético”, apuntó. 

Las empresas que son propiedad de capitales nacionales, en tanto, tienen presencia sobre el final de la cadena del gas. Son las conocidas tradicionalmente como “empresas de servicios públicos”.

Por último, el capital extranjero “tiene una importante inserción en los primeros eslabones de la cadena energética (extracción y refinación)” y en términos globales “el 37 % del total de la facturación del sistema energético argentino es apropiado por el capital extranjero”. 

El Mapa permite exponer dos dimensiones de análisis: el extremo de la fuente de la energía y el extremo del consumo. El ingeniero de la Universidad Tecnológica Nacional y de Taller Ecologista, Pablo Bertinat, aportó elementos para pensar alternativas a los recursos fósiles frente al problema energético. “No podemos discutir política energética si no discutimos qué hacemos con el sector de transporte e infraestructura”, enfatizó. “Hay una visión de política energética ofertista y anclada en una visión de disponibilidad de un recurso como si lo tuviéramos de manera infinita y sin ningún tipo de impacto asociado al sector hidrocarburífero con una ceguera para poder ver alternativas”, agregó.

Por su parte, Claudio Lozano, economista y referente de la Unidad Popular, sostuvo: “Hhay que pasar de una discusión en donde la referencia central son los precios internacionales, a otra donde el punto de referencia sean los costos de producción local, y para esto YPF es central”.

Riesgos económicos de Vaca Muerta

La apuesta por Vaca Muerta implicó una inversión de 25 millones de dólares en la última década. Hoy un tercio de la energía del país proviene de los hidrocarburos no convencionales, cuya explotación se concentra en Neuquén. 

Para Kofman, un punteo de riesgos y advertencias posibles incluiría en primer lugar la volatilidad de los niveles de extracción.  Este tipo de extracción responde a la inversión, pero cuando cae la inversión rápidamente la sigue la producción. En segundo lugar, cuando las empresas invierten se generan riesgos para el balance cambiario, por la salida de dólares que implica esa inversión en un futuro inmediato. En tercer lugar, el riesgo asociado a la necesidad de estimular una actividad cuya rentabilidad se piensa en dólares en un contexto en el que es necesario pesificar también el mercado energético. Por último, la incertidumbre en términos de los posibles mercados de exportación.

En torno a los riesgos vinculados a la inversión extranjera y la necesidad de evitar las pérdidas de divisas, el economista Sergio Arelovich del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE) explicó: “En materia de inversiones, sean las implementadas por empresas de capital nacional o de capital extranjero, el uso de la fuente de financiamiento exterior debiera estar sujeto a regímenes que sean compatibles con el cuidado de las reservas internacionales”. 

Atendiendo los impactos económicos en las provincias donde se extraen hidrocarburos, Adriana Giuliani, economista de la Universidad Nacional del Comahue, señaló las dificultades para generar encadenamientos productivos y puntualizó que “el stock de la deuda pública de la provincia de Neuquén fue acrecentándose en los últimos años al ritmo de la expansión de Vaca Muerta.”

Acceso desigual a la energía 

El segundo informe que se presentó desarrolla qué desigualdades aparecen cuando la energía entra a los hogares. “Se estima que un tercio de los hogares se encuentra en situación de pobreza energética -destina el 10% de sus ingresos en cubrir las necesidades energéticas del hogar”, sostuvo Mariana Fernández Massi, docente y economista de EJES. Uno de los desafíos es revertir esta situación mediante la promoción de un uso más eficiente y un acceso equitativo. 

Al respecto, el sindicato de la empresa pública de energía de Uruguay, AUTE, lanzó una campaña que sostiene que la tarifa de energía es injusta y que es posible bajarla. “Las empresas estatales deben cumplir un rol social: la empresa de electricidad viene llevando adelante el cien por ciento de la electrificación del país”, indicó Teresa Bonilla, una representante de la entidad sindical. 

El problema no es solamente el acceso a la energía, sino también el rendimiento de esa energía para garantizar necesidades básicas. En este sentido, el informe desarrolla el problema del déficit de infraestructura edilicia y aislamiento térmico, así como el déficit en el acceso a los equipamientos. Ana Julia Aneise, de Jóvenes por el Clima, desentramó cómo se usa la energía en los hogares, con qué equipamientos y cuáles formas de optimizar el recurso en clave de eficiencia energética sería posible aplicar a corto plazo. Aneise se refirió también al problema de la desigualdad de las tarifas y al rol del estado: Es importante que de acá a un mediano y largo plazo, si vamos a hacer una transición hacia fuentes bajas en carbono, podamos lograr desdolarizar las tarifas”.

“Argentina tiene muchísimo potencial pero sabemos que solamente por las fuerzas del mercado eso probablemente no se expanda en toda su totalidad, y ahí es muy importante el rol del estado apoyando la ciencia y técnica y también a las inversiones en esos sectores”, agregó.

16/9 | Renovables en las políticas públicas

En el marco de la serie de encuentros Diálogos para la transición, desde el Observatorio Petrolero Sur convocamos a la segunda jornada de debate, esta vez sobre las políticas públicas de fomento a las energías renovables. Se darán a conocer programas y experiencias provinciales y nacionales por fuera del RenovAr, sus puntos fuertes y sus dificultades, y se analizará a qué necesidades se responde con estas iniciativas: ¿Inclusión? ¿Descentralización? ¿Experiencias piloto? La invitación es para el jueves 16 de septiembre desde las 16 en nuestro canal de YouTube.

Se darán a conocer programas y experiencias provinciales y nacionales por fuera del RenovAr, sus puntos fuertes y sus dificultades, y se analizará a qué necesidades se responde con estas iniciativas: ¿Inclusión? ¿Descentralización? ¿Experiencias piloto?

Participarán de la actividad Santiago Garrido, asesor de la dirección ejecutiva del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) de la provincia de Buenos Aires, miembro del Instituto de Estudios sobre la Ciencia y la Tecnología de la Universidad Nacional de Quilmes e Investigador del CONICET; Virginia Marchisio, ingeniera química, técnica del área de Biogás de la subsecretaría de Tecnologías para la Sostenibilidad del ministerio de Ambiente y Cambio Climático de la Provincia de Santa Fe; y Lucas Zanovello, diseñador industrial e integrante del INTA-IPAF (Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Pequeña Agricultura Familiar).

Con esta charla buscamos abonar a la discusión sobre qué desafíos presenta la situación actual, en un contexto en el que es necesario abandonar el uso de combustibles fósiles y avanzar en un cambio de matriz energética que promueva formas de generación descentralizada en el que el estado debe tener un rol central. Discutir los problemas de las políticas públicas no tiene como contrapartida un camino privado, sino un proceso de lucha por el acceso público que contemple balancear y analizar los errores y pensar los desafíos.

Diálogos para la transición | Mirá el primer encuentro

En la primera de tres jornadas para pensar alternativas de cara a la transición, desde OPSur invitamos a analizar las características de la biodigestión, sus aportes a la diversificación de la matriz y su inserción en diferentes (antagónicos) modelos productivos. 

Mirá el resumen de la actividad

Por OPSur .- La biodigestión es un proceso de generación energética que transforma la materia orgánica (con frecuencia desechos de la actividad agrícola y ganadera) en gas. Se debatieron los alcances de su incorporación en el modelo agroindustrial, vinculados a la promoción hecha desde programas como el RenovAr, enmarcado en la economía verde; y su implementación en la producción agroecológica.

Mirá el video de la actividad

En esta primera convocatoria participaron el productor agroecológico Remo Vénica, de la granja Naturaleza Viva; el ingeniero agrónomo Jorge Hilbert, del INTA y la Digital Global Biogas Cooperation; y Gabriel Arisnabarreta, también ingeniero agrónomo, de la asamblea socioambiental Ecos de Saladillo.