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Energía, ambiente, COVID 19 y la delgada línea entre la normalidad y el ecocidio

Por Jorge Chemes / Pablo Bertinat. Grupo de trabajo Energía y Equidad. Taller Ecologista.- La pandemia declarada por la Organización Mundial de la Salud en marzo de 2020 ha traído consigo un sinfín de manifestaciones, intelectuales, sociales, conspiranoicas, económicas, laborales, etcétera.

Mucho se escribe y otro tanto se lucha en las calles, sobre el presente y futuro de la humanidad, sobre la “normalidad” pos pandemia o sobre la nueva “normalidad”. Aquí el neoliberalismo, los progresismos desarrollistas, los sindicalismos, los feminismos y los movimientos ecologistas decrecentistas aportan diversas narrativas al debate si es que realmente existe; mientras que los movimientos populares, indígenas, los feminismos resisten el imparable embate del capitalismo sobre los cuerpos y el territorio. Para la periferia, nada, o no mucho, ha cambiado.

Los enfoques dominantes oscilan entre salvar la economía y a sus privilegiados de siempre o salvar vidas, sin reparar en las libertades, en la inequidad de accesos a servicios que dignifican la vida como el agua o la energía para acceder a una alimentación saludable, o la educación en condiciones dignas e igualitarias. Así, nos encontramos con las narrativas que se fundamentan en el presente y futuro distópico de alta tecnología y control social con aportes de Byung-Chul Han, Yuval Noah Harari y Éric Sadin, entre otros. Entre las narrativas negacionistas y conspiranoicas impulsadas públicamente por gobernantes de potencias mundiales, como Donald Trump y Jair Bolsonaro, encontramos también las bélicas (la guerra y el combate contra el enemigo invisible) que se sustentan en diversas vertientes ideológicas.

Otra de las narrativas que circulan es la ecologista, con perspectivas desde del ecologismo de los ricos y del ecologismo de los pobres, según la categorización de Martinez Allier; es decir, desde la pseudo-comodidad del hogar, con servicios, agua, internet, energía, calefacción, celebrando cómo los cielos se ven más “limpios” desde el espacio, cómo la vida silvestre vuelve a ocupar sus entornos, o desde la lucha en el territorio por la falta de acceso a los servicios, resistiendo los desmontes imparables del “enemigo invisible”, resistiendo las políticas que pretenden revivir el desmoronado mercado del petróleo no convencional y su terricidio.

Sobre este último punto necesitamos hacer algunos aportes. Desde algunos sectores de la ciencia y movimientos sociales, desde la teoría y desde el territorio, el mensaje que urge es el cuidado de la casa común, la lucha contra el cambio climático de origen antropogénico y su padre el sistema capitalista. Este mensaje no tiene eco en los medios masivos de comunicación ni en partidos políticos de diversa vertiente ideológica. Desde hace años, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) advierte sobre la imperiosa necesidad de no superar los 1,5°C de aumento promedio de temperatura en la tierra en el año 2050 para poder sostener la vida en la tierra. ¿Qué mensajes implícitos y explícitos nos está dejando el COVID-19 al respecto?

Previamente al último cuatrimestre de 2019, es decir, antes de que el COVID-19 impactara en China, la producción y el consumo de petróleo a nivel mundial era de 101,49 y 101,31 millones de barriles de petróleo por día respectivamente (eia. U.S. Energy Information Administration, May 2020). Según informa la agencia internacional de la energía en su reporte global para el año 2020, la caída en el mes de abril fue de casi 30 millones de barriles de petróleo por día, es decir casi el 30% y, durante el mes de mayo, hubo un leve recupero (IEA, 2020). Como se ve en el gráfico 1, durante el año 2020, este organismo espera un recupero casi total. La caída promedio esperada para el año 2020 por EIA (2020, Mayo) es de 8,1 millones de barriles por día y el recupero de casi el 100% para el año 2021, según podemos observar en el gráfico 2.

El planteo de la vuelta a la “normalidad”, en este caso energética, se planifica en un periodo de tiempo acotado.

Como vemos en el gráfico 3, comparando el brusco desacelere actual de la demanda de energía primaria con otras crisis mundiales de los últimos 120 años, estamos lejos de las principales crisis energéticas, por lo que, desde una perspectiva ortodoxa, ese recupero podría ser factible.

 

No obstante, a nivel internacional, y desde una mirada unidireccional y estrictamente economicista, cuesta vislumbrar cómo será la recuperación económica mundial.

De lo que no se quiere hablar públicamente, y lo que diferencia la actual crisis de sus antecesoras, es que el estado actual del ecosistema se encuentra en los límites de la irreversibilidad. Es decir, si continuamos con las mismas lógicas de producción y consumo que propone el sistema capitalista patriarcal estamos condenados al colapso civilizatorio.

En sus reportes globales de energías renovables de los últimos años y sin excepción del último editado, IRENA (2020) da cuenta de su escenario energético para no superar el grado y medio de aumento de temperatura promedio a nivel mundial, el escenario REMap.

Mientras que el COVID-19 nos llevará a un decrecimiento del 8%, o sea consumir 92 millones de barriles por día, para sobrevivir al cambio climático, en el año 2030 deberíamos demandar 60 millones de barriles de petróleo por día, en el 2040, 41; y en el 2050, 22 millones. Esta es la magnitud del desafío que enfrentamos como humanidad para no desbarrancar en un ecocidio. Todo este juego matemático acontece entre una desigualdad social nunca antes experimentada.

En este marco de necesario decrecimiento energético, es inevitable pensar una transición energética. Para que ese decrecimiento sea con justicia socio-ambiental es necesario plantear y luchar por el reconocimiento de la deuda histórica de las grandes potencias mundiales. Es necesario abogar por una transición energética popular (Taller Ecologista, TNI, 2019), que plantee una mayor participación ciudadana y rural, que proponga una nueva forma de producir, transportar y consumir alimentos, que saque la energía de la esfera del mercado, que distribuya el poder concentrado en las corporaciones energéticas, que fortalezca las distintas formas de lo público, que despatriarcalice y democratice el sistema energético y, que descolonialice la forma de sentipensarnos en un futuro con decrecimiento, equidad y justicia socio-ambiental.

Referencias

EIA, U.S. Energy Information Administration. (2020). SHORT-TERM ENERGY

OUTLOOK. Obtenido de https://www.eia.gov/outlooks/steo/data.php eia. U.S. Energy Information Administration. (May 2020). Short-Term Energy Outlook. Obtenido de https://www.eia.gov/outlooks/steo/pdf/steo_full.pdf

Grupo de decrecimiento “Hasta aquí hemos llegado”. (30 de mayo de 2020). Rebelión. Obtenido de https://rebelion.org/la-nueva-normalidad-sera-nueva-y-antigua/

IEA. (2020). Global Energy Review 2020. Obtenido de https://www.iea.org/reports/global-energy-review-2020/oil#abstract

IRENA. (2020). Global Renewables Outlook: Energy transformation 2050. 

Taller Ecologista, TNI. (2019). Transición energética: ¿corporativa o popular? 

“La pandemia visibiliza la cuestión del acceso a la energía como derecho”

Lo planteó Hernán Scandizzo en diálogo con el programa Un día cualquiera de Radio Universidad Calf. La entrevista fue en el marco de la convocatoria al webinar que hizo el Observatorio Petrolero Sur para el miércoles 8 de analizar qué desafíos nos impone la salida de la pandemia para no profundizar el extractivismo. La convocatoria es a partir de las 15 horas y se puede participar vía Zoom.

Escuchá la entrevista completa

Vivir en vaca Muerta y no tener acceso al gas natural

Desde el programa Mala Palabra de la AM 750 de Neuquén (FM 100.7), realizaron un informe sobre el acceso al gas natural en el territorio del megaproyecto extractivo Vaca Muerta.

En el primer informe nos propusimos pensar: ¿Por qué en Neuquén, corazón de Vaca Muerta, hay más de 50.000 personas que no tienen acceso al gas natural?
Nos ayudaron a reflexionar: Romina Segundo, vecina del Barrio Valentina Norte Rural, la concejala Ana Servidio, Sara Mansilla de la APH Neuquén y Hernán Scandizzo del Observatorio Petrolero Sur.

Sismos y fracking, un vínculo que ya no se puede negar

La relación entre fracking y sismos deja cada vez menos dudas. Otro indicio de la correlación lo dio Shell a principios de junio cuando suspendió su actividad luego de una seguidilla de 20 sismos en seis días. Tras esa decisión, durante 48 horas no se registraron movimientos telúricos.

El geógrafo y docente de la Universidad Nacional del Comahue Javier Grosso explica que el enjambre de sismos registrado a comienzos de junio se vincula con la reactivación de los procesos de fractura después de que el gobierno nacional estableció un “barril criollo” con un precio acorde a las expectativas de las compañías petroleras. Entrevistado por Cartago TV afirmó que “hay una relación entre sismos y fractura hidráulica”. 

Ante la posición de distintos geólogos que públicamente minimizaron la situación argumentando que en el país se registran diariamente decenas de sismos, Grosso sostiene que a diferencia de lo que sucede en otras provincias, donde la mayoría los movimientos tienen el epicentro a más de 100 km de profundidad, en Neuquén los epicentros están entre 3 y 7 kilómetros de profundidad, por lo que se trataría de sismicidad inducida.

Mirá también El fracking saquea, contamina y derrumba:

Frente a la recurrencia de los movimientos, Grosso insiste en el riesgo que implica para infraestructura que no fue construida teniendo en cuenta esos niveles de sismicidad. “No olvidemos que la zona que más tiembla está muy cercana al Complejo Hidroeléctrico Cerros Colorados, que es una obra que desvía el río Neuquén, entonces es importante resaltar que esto ocurre en una zona muy cercana a una infraestructura que no ha sido planificada para una zona sísmica”, advierte. Y señala que además allá de las obras civiles, hay que evaluar cómo impactan los movimientos en la seguridad de los miles de pozos hidrocarburíferos perforados en esa zona. 

Vanguardia noruega: energías extremas en el Mar Argentino

El Mar Argentino es extenso, abundante, y no sólo hay peces en él: las potenciales reservas de petróleo y gas despertaron el interés del Estado argentino y de las grandes petroleras.

Foto: Clyde Thomas @Unsplash

Por Víctor Quilaqueo / OPSur

Las empresas que avanzan sobre los yacimientos ultraprofundos tienen diversos orígenes. Sin embargo, Equinor (la reconversión verde de la petrolera estatal noruega Statoil) y otras firmas del mismo país ocupan un lugar de vanguardia, no solo acceden a bloques para su exploración y explotación, también prospectan la plataforma continental, el paso previo para nuevas ampliaciones de la frontera de las energías extremas en el mar. La experiencia adquirida en el Mar de Norte la emplean para posicionarse en las aguas australes.

La explotación costa afuera en Argentina no tiene una historia de gran visibilidad. Por eso es que cuando en 2018 y 2019 se licitaron dieciocho bloques offshore a un puñado de grandes petroleras (ver mapa abajo), decidimos mirar con más detalle. Encontramos entonces que se habían dado pasos significativos para incorporar al mercado enormes porciones del mar. En 2016 sucedieron dos situaciones que grafican la velocidad y capacidad de maniobra de la campaña para ampliar la frontera extractiva en busca de yacimientos en aguas ultra profundas. En marzo la ONU ratificó los límites exteriores de la plataforma continental argentina, lo que significó que más de 1,7 millones de kilómetros cuadrados fueran reconocidos bajo la jurisdicción del país por la comunidad internacional. Un acontecimiento geopolítico de relevancia para Equinor, dado que el paso posterior a la validación de la soberanía fue la profundización de su presencia en Argentina.

Otro acontecimiento de relevancia geopolítica tuvo lugar en septiembre del mismo año. La Cancillería argentina arribó una serie de compromisos con representantes del gobierno de Gran Bretaña que fueron plasmados en el Acuerdo Foradori-Duncan. Entre los diversos asuntos, un punto fue clave: “Adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos”. Era evidente que las intenciones sobre el Atlántico Sur y la plataforma continental argentina estaban tomando un impulso diferente.

El gobierno argentino autorizó en 2017 a la compañía noruega Spectrum ASA a cartografiar con sísmica 2D, en sucesivas campañas, tanto la zona norte de la plataforma continental como las cuencas Austral y Malvinas. En octubre del año siguiente dio otro paso en el mismo sentido, lanzó el Concurso Público Internacional Costa Afuera N°1, la política energética era alineada para la llegada de actores globales. Los resultados se publicaron en mayo de 2019, la ronda de licitación del Mar Argentino culminó con la concesión de 18 bloques, que se distribuyeron entre Equinor, YPF, Shell, Tullow Oil, Total, Wintershall, BP, Qatar Petroleum, Exxon Mobil, Pluspetrol, Tecpetrol y Eni. La compañía noruega concentró la mayor cantidad de concesiones, siete bloques, cuatro de manera exclusiva y en tres con participación compartida, dos con YPF, y  uno con Total e YPF. También ese año otra empresa noruega, TGS AP Investments, fue habilitada para realizar exploración superficial y sísmica 3D en la sección norte y en la cuenca Austral

Fuente: Ministerio de Hacienda Secretaría de Gobierno de Energía Resolución 276/2019 y Anexo, 16 de mayo de 2019 

Pocos días después de publicados los resultados de la licitación la cuestión Malvinas llegó directo a tribunales y medios de comunicación, lo que puso de manifiesto que el acuerdo firmado entre los representantes de los gobiernos argentino y británico sólo allanó el camino a las empresas. El intendente de Río Grande, en Tierra del Fuego, Gustavo Melella, interpuso una medida cautelar para declarar nulas e inconstitucionales la adjudicación de los bloques MLO-114, MLO-119 y MLO-122 a la compañía británica Tullow Oil, y los bloques MLO-121 y MLO-123 a Equinor. Aún cuando la acción fue desestimada por la Justicia, puso de relieve la memoria del conflicto bélico y el reclamo de soberanía argentino sobre las islas del Atlántico Sur y la plataforma continental. El intendente fueguino subrayaba que las compañías en sus operaciones iban a recabar información estratégica sobre la plataforma continental. En el caso de la impugnación de Tullow Oil era por su origen británico, mientras que respecto a Equinor, el motivo era que Anne Drinkwater, integrante de la junta directiva de la empresa, asesora al gobierno kelper en temas petroleros.

Fuente: Río Negro

A los siete bloques que accedió Equinor a través del Concurso Público Internacional Costa Afuera N°1, se suma el bloque CAN-100, al que accedió a través de una alianza con YPF, con una participación del 50%. De esta manera la empresa noruega está presente en la Cuenca Argentina Norte con cuatro bloques, dos en la Cuenca Austral y otros dos en Malvinas Oeste. 

Fuente: Equinor, 

Fuente: Equinor

Frontera Sur

Según el informe Compañías europeas a la conquista de Vaca Muerta, el arribo de Equinor al país se da en el marco de su expansión hacia Latinoamérica, iniciado a principios de milenio y orientado a bloques costa afuera y campañas exploratorias. La extracción de gas y petróleo a la que se dedica la compañía es una profundización de las políticas de promoción de energías extremas en un esquema de expansión de la frontera extractiva hacia territorios distantes o nuevos y con paquetes tecnológicos con una curva de aprendizaje reciente. 

Además de su presencia en el Plataforma Continental Argentina, Equinor es protagonista de la ampliación de la frontera offshore en Nicaragua, México y Brasil. En el caso de Brasil, Equinor confirma su vocación petrolera y su opción por las energías extremas, más allá de sus discursos de adecuación a la crisis climática. En ese país está presente en las cuencas de Campos, Santos y Espiritu Santo, lo que posiciona a la compañía como un importante actor en el megayacimiento de aguas profundas del presal. Según la empresa éste uno de sus proyectos más importantes de su portfolio internacional, de hecho el yacimiento Peregrino, ubicado a 85 km de la costa de Río de Janeiro, es el principal fuera de Noruega, de allí extrae entre 70 y 80 mil barriles diarios de crudo. 

Los efectos de esta expansión hacia el mar se han hecho sentir con fuerza en las playas, bahías, puertos y ciudades brasileñas. La violencia con que el sector energético que representan Equinor y Petrobras -entre otros- afecta cotidianamente a las miles de familias pescadoras que han quedado sin acceso a sus recursos o ven interrumpidas sus actividades por el tráfico marino de gran calado, las prospecciones sísmicas y la contaminación, entre otros efectos adversos. Según un el informe Extremas. Nuevas fronteras del extractivismo energético en Latinoamérica, realizado por Oilwatch Latinoamérica, en todas las etapas del desarrollo y explotación del presal “hay una permanente y sistemática violación de derechos humanos económicos, sociales y ambientales de pueblos tradicionales de pescadores, quilombolas, pueblos indígenas, campesinos y otros grupos sociales del campo y de los distritos urbanos industriales que viven en la región de los emprendimientos”.

Subsuelo y tierra firme

Equinor no solo participa en proyectos de energías extremas en el mar, sino también tierra adentro, en nuestro está presente en el megaproyecto Vaca Muerta, en las áreas Águila Mora Noreste, Bajo del Toro Este, Bajo del Toro y Bandurria Sur. Las primeras tres están en fase de exploración. No obstante, cabe destacar que se superponen parcialmente con la zona de afectación del Área Natural Protegida Auca Mahuida. En esta área de conservación, fuertemente impactada por la extracción de hidrocarburos, las petroleras Shell y Total han impulsado proyectos de fracking.

En el caso de Bandurria Sur, el área cobró gran notoriedad por un importante derrame ocurrido en 2018, cuando un pozo quedó fuera de control; un hecho previo a la asociación de Equinor y Shell con YPF, la operadora. Sí cabe destacar que en los primeros días de junio se reportaron 16 movimientos en la región, un verdadero enjambre, y el bloque en cuestión fue afectado por estos movimientos. A partir de 2015 en los alrededores de Añelo, la zona más caliente de explotación de la formación de lutitas Vaca Muerta, se registraron más de 150 sismos, 135 ocurrieron en los primeros diez meses de 2019.

Más allá de cada proyecto particular, la aplicación del fracking es cuestionada, entre otros aspectos, por la alta demanda de agua dulce, el cambio de uso de suelos aptos para la producción de alimentos, el avance sobre territorios comunitarios indígenas, la sostenibilidad económica de la actividad y la generación de grandes volúmenes de residuos tóxicos con el consecuente problema de su tratamiento y disposición final. En ese sentido cabe destacar que en 2018 el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas dejó en claro que, de avanzar en Vaca Muerta, “consumiría un porcentaje significativo del presupuesto mundial de carbono para alcanzar el objetivo de un calentamiento (no mayor) de 1,5 grados Celsius, estipulado en el Acuerdo de París”, por lo que consideró que Vaca Muerta es una bomba de carbono.

Es cierto que Equinor en Argentina también apuesta al desarrollo de fuentes renovables. En la provincia de San Juan, en alianza con la empresa noruega especializada en energía solar Scatec Solar, adquirió el parque solar Guañizuil 2A. Además había avanzado en el compromiso de asociarse a YPF Luz para desarrollar el parque Cañadón de León, en Santa Cruz, pero a fines de mayo trascendió que la empresa renunció a ese proyecto en el marco de una reestructuración de su plan de inversiones. En términos generales, Equinor en Argentina, más que una empresa de energía, se comporta como una petrolera que apuesta por la ampliación de la frontera extractiva hacia las energías extremas. La baja del precio del crudo y la reducción del consumo de hidrocarburos por la pandemia de COVID pusieron en crisis al sector hidrocarburífero, el tiempo dirá cómo resuelve su situación Equinor, en Argentina dio un señal, aunque quizá está a tiempo para cambiar de rumbo.

Fuente: Equinor.

8/7 | Webinar | La energía después del Covid

Participá de la transmisión a través de Zoom. La pandemia visibiliza la intersección de una crisis sanitaria, económica y climática que se vive en todo el planeta. Las formas de extraer y consumir energía son parte integrante de ese problema y, al mismo tiempo, tendrán un rol fundamental para salir de estas crisis ¿Qué caminos puede tomar la energía? ¿Se acerca una transición? ¿Cómo queremos que sea esa transición? Desde el Observatorio Petrolero Sur, impulsamos este encuentro virtual con diálogos internacionales para pensar la transición.
A través de un diálogo con organizaciones e investigadores de distintos países, buscamos responder algunas de esas preguntas para discutir de qué manera nos aproximamos a esa transición energética, cuáles son las falsas soluciones que propone el capitalismo verde y cómo se están articulando los pueblos hacia una transición que con justicia nos acerque hacia un nuevo modelo de sociedad.

Curso virtual | Hacia la transición: la energía como derecho

Te invitamos a participar desde el 22 de julio del curso virtual Hacia la transición: la energía como derecho, instancia de formación en la que buscaremos problematizar la situación energética y plantear alternativas desde el campo popular. Se abordarán debates sobre la transición energética en el contexto actual, problematizando los puntos críticos del sistema energético argentino y latinoamericano y se presentarán las alternativas que se discuten en espacios de trabajadoras/es, asambleas y comunidades. 

El curso está dirigido al público en general con interés en la temática energética y sus impactos sociales y ambientales. Si bien el énfasis estará puesto en Argentina, se analizarán sus vínculos y similitudes con las realidades energéticas de otros países de la región. El curso constará de cuatro clases de de una hora y media, apoyadas por material complementario de lectura opcional. Los encuentros serán en vivo con las y los expositores, y quienes estén inscritos/as podrán acceder al registro de esos videos de forma posterior.  No requiere de estudios previos.

Consultanos: observatoriopetrolerosur@gmail.com 

Inscribite: https://forms.gle/7CDruurE5ScSYP5Z9

Sesión 1 |22 de julio 18:00| La energía en contexto argentino y de América Latina  | Observatorio Petrolero Sur

Sesión 2 |29 de julio 18:00|  Energía como derecho y pobreza energética | Rodrigo Durán, Instituto de Investigaciones en Energía No Convencional / UNSa – CONICET

Sesión 3 |5 de agosto 18:00| Transición Justa: trabajadores y la energía | Laura Maffei, Dpto. Socioambiental Chico Mendes, Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Educación de Rio Negro

Sesión 4 |12 de agosto 18:00| Pasos para la transición | Mesa de debate y propuestas con: 

Francisca Fernández Droguett – Movimiento Aguas y Territorio / Coordinadora Feminista 8M (Chile)

Gustavo Lahoud – Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas / Fundación D+D (Argentina)

Gonzalo Castelgrande – Asociación de Funcionarios de UTE / PIT CNT (Uruguay)

Lof Tremunko denuncia la muerte de animales por derrames y escapes de gases tóxicos en Malargüe

Por Malalweche / Organización Identidad Territorial Malalweche, Territorio Ancestral de Malalwe. Puel Mapu – Pikun Mapu – kiñe Kullen. Junio de 2020 – Costa del Río Colorado

Mientras las petroleras son subsidiadas por sus pérdidas en Vaca Muerta y el Estado Nacional aporta con la mitad de los salarios de los Trabajadores y Trabajadoras, siguen las consecuencias del incumplimiento en la remediación de pasivos o en la contención de los “incidentes” que provocan derrames y liberación de gases tóxicos contaminantes.

La muerte de nuestros animales siempre es de menor importancia frente a la explotación de Vaca Muerta, nuestro Desarrollo basado en la producción de alimentos no es reconocido frente al desarrollo del modelo extractivo y su industria petrolera, el Pueblo mapuche y sus Lofche – comunidades, siguen pagando el costo de los gobiernos permisivos y demagógicos como el de Mendoza.

Todavía no hemos escuchado, en el marco de la crisis del COVID-19, ninguna propuesta para llevar a las comunidades, puesteros o campesinos. NO vemos que intenten favorecer con alguna política de desarrollo clara; NO vemos que la demanda histórica de reparación y devolución de los Territorios Comunitarios que ocupamos de forma actual y tradicional estén en boca de algún funcionario político sensibilizado.

SÍ escuchamos como el Secretario de Ambiente Humberto Mingorance o la Directora de Protección Ambiental siguen haciendo campaña por la minería o celebran alguna modificación legislativa de ocasión, dejando sin respuestas a los compromisos que tomaron para con las comunidades mapuche miembros de la Organización Identidad Territorial Malalweche, durante los procesos de Consulta que abandonaron unilateralmente.

La producción de alimentos es una actividad esencial, tan necesaria como lo es la producción petrolera. En este contexto de pandemia, nos quedamos en casa; pero para nosotros, nuestra casa es nuestro Territorio ancestral, extensos territorios comunitarios donde desarrollamos nuestras prácticas culturales,  y es necesario decir que las Crisis para nosotros implican acentuar los efectos  de la falta de cumplimiento de políticas para el desarrollo comunitario como una constante histórica y el abandono sistemático que termina promoviendo y profundizando el desarraigo de nuestros jóvenes y de familias completas.

Exigimos que las instituciones provinciales controlen y sancionen los hechos de contaminación ambiental y también investiguen cuales son realmente las consecuencias de la actividad petrolera con sus permanentes “incidentes” sobre nuestra economía y nuestro territorio.

Exigimos que el Estado provincial llame a la empresa nacional a sentarse a la Mesa de diálogo que desde hacen años le pedimos, en vez de enviar interlocutores ofreciendo dinero o favores para compensar daños e intentando comprar voluntades para no cumplir con los Derechos reconocidos en normativa nacional e internacional.

¡Basta de atropellos! ¡Propiedad Comunitaria Indígena YA!

Marichiweu, Marichiweu, Marichiweu, Marichiweu

25/06 | Vaca Muerta: extractivismo y desarticulaciones sociales y ambientales

La producción de Vaca Muerta fue anunciada con bombos y platillos en 2011 como una de las promesas del neodesarrollismo argentino, no sin criticas a nivel nacional e internacional acerca de las consecuencias sociales y ambientales de dicha industria puesta en foco: el fracking. Participaremos desde OPSur en la actividad virtual que convoca Democracia Socialista.

A pesar del cambiante escenario político argentino, tanto el gobierno de Macri como el de Alberto Fernández convirtieron a dicho yacimiento en uno de los ejes de sus campañas y programas de gobierno, casi como una solución mágica a los problemas energéticos y de falta de divisas de la Argentina.
Sin embargo, con la gran baja del precio del petróleo a raíz de la pandemia y la recesión global. Las expectativas puestas en Vaca Muerta se han vuelto quiméricas y ponen al desnudo la falta de alternativas. La dependencia del fracking y el extractivismo es tan grande que se la puede detectar tras bambalinas en las negociaciones sobre el default o la reestructuración de la deuda con bonistas extranjeros y el FMI. E incluso, como uno de los impulsos a la ¿estatización? de Vicentín, a quién el presidente Fernández se refirió como la “Vaca Viva”.
En pos de repensar ese “progreso” que los gobiernos neodesarrollistas y neoliberales criollos nos tienen acostumbrades a escuchar, convocamos a estes invitades para que desde sus militancias y sus roles disciplinares nos permitan visibilizar ñas consecuencias sociales y ambientales del modelo Vaca Muerta.
Necesitamos un giro rotundo a la hora de concebir el desarrollo. En donde la soberanía, el buen vivir y la sustentabilidad estén el centro y nos permitan proyectar una sociedad ecosocialista y feminista sin expoliación de cuerpos ni territorios. Te esperamos para debatirlo.

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Reconocen que el fracking puede mover el suelo en Vaca Muerta

Por Laura D’amico / vaconfirma.com.ar .- “Sabemos que tiene un impacto y una incidencia”, dijo Patricia Alvarado, directora ejecutiva del Instituto Nacional de Prevención Sísmica. El objetivo del monitoreo no es frenar la actividad sino controlar el impacto para que no afecte a la población, aclaró.

Neuquén dio esta semana un importante paso en el proyecto para instalar una “inédita” red de sismógrafos en la provincia, que le permitirá conocer si los sismos que se registran en Vaca Muerta están relacionados a la actividad del fracking. Autoridades del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres) reconocieron que la fractura hidráulica puede generar movimientos en el suelo -aunque eso se podrá verificar recién cuando la red esté funcionando- y señalaron que se trata de “controlar” ese impacto para que no afecte a la población.

“La actividad del fracking y toda la parte operativa de la fractura hidráulica y el uso de fluidos, nosotros sabemos que tiene un impacto y una incidencia. Lo que nosotros queremos hacer es poder reducir ese impacto, porque lo que hacen los países es medirlo con cierto estándares y ver los lugares propicios para que eso no se incremente a un nivel que pueda afectar a la población”, dijo a Va Con Firma la investigadora del Conicet y  Directora Ejecutiva del Inpres, Patricia Alvarado.

Alvarado respondió desde San Juan la entrevista telefónica con este medio, en conjunto con el presidente del Instituto, Alejandro Giuliano, quien aclaró que “de ninguna manera pretendemos que se pare la explotación, sino dar las medidas para que se controle”.

“Lo primero que hay que decir es que la actividad va a generar un impacto pero tiene que ser imperceptible para la población. Y lo segundo, es que es una actividad que tiene solución. La sismicidad natural no tiene solución, no la podemos prever. Pero la que origina el ser humano se puede regular. En eso se trabaja, en eso está nuestra capacidad para poder hacerla de la mejor manera”, añadió Giuliano, en concordancia Alvarado.

“La idea es que la actividad hidrocarburífera no vaya a aumentar un problema que a lo mejor existe, porque la potencialidad de sismos Neuquén la tiene, y uno lo que mira es que eso no la incremente”, apuntó la investigadora.

A principios de mes, el fracking en Vaca Muerta y su relación con los sismos volvió a cobrar interés cuando la empresa Shell paró la producción en Bajada de Añelo, por primera vez en su historia, por los movimientos registrados el 6 de junio. Ese día, el Inpres informó que el sismo de 3,8 grados ocurrió a las 4 A.M, se localizó a 4 km. de profundidad, con epicentro a 57 kilómetros al noroeste de Neuquén capital y a 76 km al noreste de Cutral Co.

“El Inpres fue el primero que lo registra y lo informa” dijo Alvarado, pero aclaró que “en este momento la sismicidad que detecta el Inpres en esa zona está en un fase experimental porque no hay una gran cantidad de estaciones sismológicas y tiene un error la determinación”.

“Sin dudas se necesita de mucho más de un sismo para poder atribuírselo a una causa natural o a una causa de la industria. Hoy en día uno no lo puede asegurar ni tampoco descartar”, afirmó.

El Geógrafo docente de la Universidad Nacional del Comahue, Javier Groso, sostiene que el sismo que registró el Inpres el 6 de junio, sumado a otra decena que registró la Red de Sismología Chile, ocurrió a una profundidad de 7 kilómetros como máximo. Para él “no hay registro en el resto del país de sismos a esa baja profundidad” y “es la profundidad a la que en este momento Shell está perforando 6 pozos en Bajada de Añelo”.

En diálogo con Va Con Firma, Grosso, que integra el Grupo Interdisciplinario de Estudios Ambientales, afirmó que “los sismos de Vaca Muerta no son naturales” aunque aclaró que “eso es algo que todavía no lo podemos afirmar porque no tenemos el instrumental”. Pero planteó una pregunta: ¿Por qué paró Shell si nadie se lo pidió?”.

“En general los sismos que nosotros vemos están a menos de 6 kilómetros de profundidad, pero tienen un error” dijo Alvarado, porque “tenemos solamente dos aparatos”, completó Giuliano.

La especialista añadió que “no puede ser que se controle haciendo una prueba y error”. Asimismo señaló que “también sabemos que Neuquén, como provincia andina, puede tener alguna peligrosidad natural como lo tiene toda la franja oeste de Argentina”.

“Un modelo inédito”

“Lo que hace Neuquén es un modelo inédito en una temática que el país y que el mundo no desarrollan con este tipo de metodologías, que permiten monitorear, apostar al crecimiento de cualquier tipo de obra que se asiente en la provincia y tener en cuenta estas mediciones”, explicó Alvarado, en relación a la instalación de una red de 14 sismógrafos en la provincia.

El proyecto inicial presentado por el Inpres contemplaba la instalación de 26 aparatos, pero en esta primera etapa están trabajando en la compra de 14, con la posibilidad de ampliar la red en un futuro.

Patricia Alvarado dijo que “lo que se ha hecho en cuarentena es avanzar en un acuerdo de una primera etapa de este proyecto de estaciones sismológicas en todo el sector de Vaca Muerta. Hemos acordado avanzar con 14 instrumentos, nos hemos puesto de acuerdo en el tipo de instrumento, en el tipo de tareas que se van a poder hacer, en la manera de comunicarlo y todo eso es bien complejo por lo tanto para nosotros es un gran avance que se ha logrado con el acuerdo de todos la semana pasada”.

Respecto de la localización de los sismógrafos, Alvarado afirmó que “mayoritariamente van a estar en el sector Oeste de Neuquén, cubriendo los sectores de Añelo, Sauzal Bonito, algunos sectores más hacia el norte, y también hemos previsto dos estaciones al Este y al Sur que le van a dar cobertura a la ciudad de Neuquén”.

En cuanto a los plazos en los que podrían estar funcionando, señalaron que es difícil de estimar porque “no depende de nosotros”. Hay tiempos relacionados al proceso de compra y a la importación de los aparatos que son difíciles de calcular, más en estos tiempos de pandemia donde algunos insumos “están llegando a cuentagotas y con controles muy estrictos”.

Mientras, trabajan en aceitar los mecanismos necesarios para que, una vez que estén los aparatos, se puedan instalar y poner en funcionamiento lo antes posible.

“Supongamos que hoy otorgamos la licitación a los proveedores de los equipos, yo creo que entre 4 y 6 meses estaríamos ya en condiciones de tenerlos, andando todo bien”, señaló Giuliano. Luego hay que hacer una obra civil en el sitio donde se va a emplazar cada uno de los aparatos.

“El tipo de comunicación es satelital y eso es algo vital porque nos permite un monitoreo que no se interrumpe. Se va a monitorear de forma continua”, indicó Alvarado. Agregó que la información será centralizada en el Inpres.

Para Alvarado, el proyecto que se va a implementar en Neuquén “es una tecnología de punta. Es una tecnología que además demanda de recursos humanos para todo su análisis y digamos que el país en general no tiene una gran cantidad de instrumentación porque en los últimos años ha sido difícil obtener esos equipos”.

“¿Sabe cuántos sismógrafos quisiéramos tener los sismólogos? Quisiéramos tener un sismógrafo cada cinco kilómetros en todo el país”, dijo la especialista, y reiteró que la red que tendrá Neuquén “lujosa, en el sentido de algo muy inédito”.