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23/07 | B. Blanca: DOW no es vida, es riesgo para todxs nosotros, es muerte

COMUNICADO PUBLICO

Somos la “Asamblea por el ambiente, la salud y la vida” conformada a raíz de la explosión en la Planta de Etileno de la Empresa Dow Chemical, vivida el pasado 28 de junio, explosión de la que aún ignoramos el origen y las dimensiones que tuvo.

El martes 23 de julio la misma empresa Dow Chemical responsable de dicha explosión, casi como una tomada de pelo, inaugurá en la ciudad un Centro Deportivo, denominado DOW CENTER, con la presencia de la Selección Argentina de Básquetbol e invitando a 300 niñxs y jovenxs de la ciudad, con la presencia de funcionarios y abierto al público, en una jornada que denominan “Open Day”.

Nosotros convocamos como asamblea a repudiar esta inauguración, a repudiar las políticas de Responsabilidad Social Empresaria por las que a través de, millones de pesos que “invierten” en esos lugares (insignificantes para ellos) encubren la cadena de despojo, de explotación, contaminación y muerte que generan estas empresas.

Hoy contamos también con una investigación de la Universidad de Buenos Aires en la que consta que entre las otras empresas emplazadas en el polo, PBB Polisur-Dow está contaminando seriamente la ría local con cadmio, plomo, cobre, cromo poniendo en riesgo la vida de peces y la vida humana de una población que ha vivido históricamente de la producción pesquera.

No nos olvidamos de los escapes de cloro y amoniaco que se dieron el 20 de agosto del año 2000 en Solvay Indupa, la otra empresa que junto a Dow opera en la producción de químicos derivados del petróleo en el Polo local y Profertil.

No nos olvidamos de Juan Cruz Manfredini que murió con el 95% de su cuerpo quemado en una explosión (en una casa no habilitada) trabajando para una empresa tercerizada al servicio de actividades para varias de las empresas del Polo. Así como tampoco nos olvidamos que en Solvay Indupa, en la otra fabricante de plásticos del polo Fabíán Ernesto Monterroso (jugador de básquet justamente), falleció cayendo a un piletón de soda cáustica en el año 2012, porque las barandas del mismo estaban oxidadas y podridas. Ni de Adrián Valente, que en 2011 murió en una explosión en Petrobras, fabrica cuyas cañerías estaban podridas y permisos y habilitaciones vencidos (Petrobras fue clausurada incluso en el 2013 en el marco de una denuncia por contaminación).

Fuera de nuestro país, no nos olvidamos que la Dow, empresa que hoy inaugura un Centro Deportivo, mientras pone en riesgo nuestra salud y nuestra vida, es responsable del mayor desastre industrial y ambiental de la historia. En una ciudad llamada Bophal en la India en 1984, en una fábrica de pesticidas, por un escape de gases tóxicos fallecieron entre 6.000 y 8.000 personas en la primera semana tras el escape tóxico. Otras 12.000 fallecieron posteriormente como consecuencia directa de este desastre que afectó a más de 600.000 personas, 150.000 de las cuales a siguen sufriendo graves secuelas, y han pasado 35 años sin remedación. Es también la empresa que fabricó un químico llamado “agente naranja”, principal componente del Napalm, utilizado por primera vez en Vietnam en una guerra.

DOW no es vida, es riesgo para todxs nosotros, es muerte.

No queremos sus migajas.

Convocamos a la población de Bahía Blanca y de Ingeniero White el martes 23 a las 18 hs. frente al Dow Center en Sarmiento 4700

Analizan los movimientos sísmicos en Vaca Muerta

Técnicos de Sismología Chile realizaron un informe sobre los movimientos sísmicos en las fallas de la Dorsal Huincul ocurridos entre los años 2015-2019. La zona se encuentra en pleno corazón de la explotación hidrocarburífera no convencional. Si bien aún no se pudo probar relación entre sismos y fracking por falta de estudios en el lugar recomiendan que se realice un seguimiento de campo. Autoridades de Neuquén anunciaron esta semana la instalación de dos sismógrafos para analizar la situación. 

Por Martín Álvarez Mullally

El grupo de Sismología Chile se ha transformado en la referencia de los análisis de los movimientos sísmicos en la zona de Sauzal Bonito, cercana al epicentro de la explotación de hidrocarburos no convencionales en Vaca Muerta. La organización no gubernamental que fue creada después del terremoto de Chile en 2010, para advertir a la población sobre cómo afrontar una situación de esa naturaleza, acaba de publicar el “Informe técnico N°2: Análisis de la sismicidad en la dorsal de Huincul durante el periodo 2015-2019”, en el que sistematiza los datos obtenidos hasta la fecha para que sirvan de base a estudios futuros. “Es necesario que esta situación se estudie, sobre todo por la población, la zona no está preparada para movimientos”, explicó Joaquín Vásquez uno de los integrantes del departamento de analistas que firma el informe publicado la misma semana en que el gobierno neuquino anunciaba la instalación de los primeros dos sismógrafos.

El estudio se basa en la dorsal de Huincul que según los autores “es un sistema de fallas activas en un escenario tectónico transpressional, que es capaz de registrar sismos de pequeña y mediana magnitud”. El informe destaca que los movimientos sísmicos registrados “pueden tener un impacto negativo en la población considerando el tipo de estructura que poseen algunas viviendas en localidades aisladas en la zona y otros factores sismológicos como la reducida distancia epicentral y la superficialidad de los focos que juegan un rol importante en el nivel de sacudimiento del suelo”. También subraya que “los sismos evaluados presentan diferentes ubicaciones y orígenes, por lo que no toda la sismicidad presente se asocia a una misma falla, sino que son varias las fallas involucradas”.

Los analistas buscaron calcular los parámetros de todos los eventos sísmicos ocurridos desde 2015 hasta la actualidad, determinar su origen y su relación con las fallas geológicas presentes en el área y su cercanía con los lugares donde se desarrolla fracking. Entre las conclusiones sostienen que hasta la fecha no es posible determinar que el fracking es el origen de la activación o reactivación de fallas, producto de que no existen estaciones de monitoreo, ni tampoco hay estudios en terreno que permitan establecer esa correlación. No obstante, el informe destaca que es posible evidenciar la cercanía de los epicentros sísmicos a los lugares donde se explotan hidrocarburos no convencionales. Según la publicación “el incremento de la actividad sísmica coincidió con el inicio y la intensificación de fracking en la zona, ambos fenómenos pueden relacionarse, hay casos comprobados de que la explotación o extracción de gas o petróleo puede causar aumento de tensión en segmentos de fallas lo que puede ocasionar su reactivación, sin embargo, aquellos casos documentados han presentado vigilancia, estudios en terreno, estaciones de monitoreo en tiempo real y GPS. Por lo tanto, para poder descartar o confirmar la relación entre estos fenómenos se necesitan más datos, y varios de ellos específicos”.

Durante los primeros seis meses del 2019 registraron 120 sismos en el área de estudio, estos se concentraron en cercanías a Sauzal Bonito. En enero de 2019, un enjambre sísmico se presentó en la dorsal de Huincul con 37 movimientos en 30 horas.

Una de las apreciaciones preocupantes de los analistas es la existencia de un sistema de fallas normales en la zona de Sierra Barrosa y Sierra Barrosa Norte, ubicadas al sur del embalse Los Barreales. “Dentro de esta zona se ubican algunos sismos como el ML=3.1 ocurrido el 04/06/2018 o el ML=3.0 del 07/03/2019, sin embargo, tampoco existe mecanismo focal para relacionar estos sismos con el sistema de fallas”, sostiene la investigación.

En el caso de Sauzal Bonito, el informe señala la preocupación por la situación de  las construcciones. “La calidad de las viviendas o estructuras de este lugar no están preparadas ante eventos de esta naturaleza, las edificaciones están hechas de materiales no sismorresistentes, algunas de ellas de adobe, por lo que es esperable que, ante sismos de magnitud moderada o fuerte, cercanos a esta localidad y superficiales, se presenten daños en la infraestructura”, precisa.

Controversias

Sismología Chile ha publicado regularmente registros de sismos en sintonía con las denuncias de la población de Sauzal Bonito, que se ubica a pocos kilómetros de varios desarrollo no convencionales, entre ellos, el que fuera estrella en 2018: Fortín de Piedra. Hace dos semanas, el miércoles 18 de junio a las 2 am, Sismología Chile detectó un sismo de 3,1 puntos que tuvo una profundidad de 13 kilómetros en el yacimiento El Mangrullo, quienes viven en Sauzal Bonito ratificaron el movimiento, pero la noticia fue desmentida por el titular de Defensa Civil de Neuquén Martín Giusti.

La organización le respondió Giusti subrayando la carencia de información oficial. “Consideramos que, sin registros instrumentales, no se puede desmentir fácilmente la ocurrencia de un sismo”, señalaron desde Sismología Chile en un comunicado.

A mediados de 2018 comenzaron las denuncias de habitantes de Sauzal Bonito. Hasta el momento, el movimiento más fuerte se constató a principios de marzo y alcanzó los 4,8 grados. Esta semana comenzaron los análisis para instalar los primeros sismógrafos.

Te sugerimos además ver: Sismos en Vaca Muerta, las sospechas recaen en el fracking

Bahía Blanca: Explosión en la planta de la química Dow

Por FM De la Calle. Una fuerte explosión se escuchó en Bahía Blanca veinte minutos después de la medianoche.

A la 1:09 el Municipio transmitió el siguiente mensaje oficial: “Sucedió una explosión en el craker de lhc2 de empresa DOW, NO HAY HERIDOS, estan verificando las causas. No se accionó la sirena de planta. Se activo el PRET nivel 1.

Bomberos, Prefectura, Defensa Civil y efectivos policiales trabajan en el lugar.

Un grupo de vecinas y vecinos se reunió en avda. San Martín y Libertad, a unos 200 metros de la planta.

Martín, del barrio 26 de Septiembre, relató a FM De la Calle que “la explosión fue muy fuerte, estaba justo afuera, te puedo decir que hasta temblaron los vidrios. Nos enteramos en el barrio que fue en una de las plantas, no sabemos nada, no sabemos si hay un escape, no se sienten sirenas, no sabemos dónde estamos”.

“Estaba entrando el auto y escuché una explosión muy fuerte, temblaron todos los vidrios de la casa, automáticamente salimos pero nada, por ahora no se ve nada más que una llamarada. El susto fue muy grande (…) una explosión de esta magnitud es la primera vez, los ruidos son normales, pero explosión en esta magnitud nunca”, dijo Joaquín.

César, vecino de Ing. White, sintió “una explosión muy fuerte, ruido y movimiento de ventanas. Un desplazamiento aéreo importante típico de cuando a veces se abren las válvulas de seguridad de la termoeléctrica pero potenciado. Es super preocupante”.

“Una tremenda explosión que levantó a White y a Bahía de la cama. Yo nunca había escuchado un ruido así”, dijo Clara. Claudia del 26 de Septiembre agregó que “vibraron todos los vidrios, las ventanas, se cayeron las macetas que tengo colgadas de las paredes. Después nada más, silencio y el patrullero que entró y cortó el tránsito en la esquina. Yo estoy frente al Parque Industrial. No se escuchó una alarma o advertencia a los vecinos, nada”.

Testimonios: Emiliano Randazzo.

 

Conflictos mineros en América Latina: extracción, saqueo y agresión. Estado de situación en 2018

[Descargar informe]

La sostenida presión internacional por minerales sigue afectando a América Latina. No sólo a ecosistemas vulnerables y comunidades locales, sino, al mismo tiempo, a estructuras sociales, normativas y sistemas de convivencia nacionales. Sectores de la sociedad que al costo que sea, sueñan con un esquivo y muchas veces mal entendido desarrollo, sostienen discursos y prácticas muchas veces alejadas de la ética y del bien común.

La profundización del modelo productivo mundial de bienes, ahora ampliado infinitamente con la participación de China, pone en jaque el suministro de materias primas que deben sostener una producción y un consumismo altamente insustentable.

Los cambios tecnológicos del norte global clavan sus ojos en los recursos minerales del sur global y América Latina es un polo de concentración en esta tendencia. La reconversión a la electromovilidad es un claro ejemplo de ello.

El litio y el cobalto son entre otros, minerales necesarios para este proceso. Pero no olvidemos que el efecto sobre el cobre implicará aumentos importantes de producción del metal rojo y sus ya conocidos impactos.

Es preciso señalar también, que la minería de litio en los salares altoandinos de Argentina, Bolivia y Chile no está exento de riesgos socioambientales por la inminente destrucción de ecosistemas complejos, frágiles e insuficientemente estudiados. Esto hace suponer que el efecto de la pérdida de esos ecosistemas y su valor para la humanidad quedará para siempre fuera del saber humano.

Por donde miremos, veremos que la conflictividad socioambiental por la profundización del modelo extractivista minero, solo tiende a incrementarse.

Vemos además que los procesos de conflicto se manifiestan de forma cada vez más temprana y que aquellos de larga data y aparentemente desperfilados, pueden reactivarse poniendo en jaque la también aparente estabilidad institucional, empresarial y comunitaria. Aunque por otro lado, la dinamización de los conflictos por extracción de minerales es respondida con incremento de criminalización, represión y violencia por parte de gobiernos y empresas mineras.

Otros factores que acompañan la conflictividad socioambiental por minería son la crisis hídrica, la afectación de páramos y cabeceras de cuenca, la destrucción de glaciares, el cambio climático y la pérdida de condiciones de vida y sustento para las comunidades locales.

Por más evidencias que se generan para criticar el extractivismo minero y más se demuestra que la actividad minera empobrece nuestros pueblos, mayor es la insistencia de gobiernos de todas las corrientes para sostenerlo y profundizarlo. Como ejemplo mencionamos que la ONU alertó hace unos años sobre una “multimillonaria evasión tributaria minera” a partir de casos de África y Chile.

La grave situación de los diques de colas es uno de los corolarios de una actividad que se sostiene en ventajas ambientales, tributarias, financieras y legales y goza de la impunidad nacional e internacional allí donde se desarrolla. Todo eso ante los atónitos ojos de las comunidades afectadas. Los vuelcos en las estrategias de las empresas mineras para legitimar su actividad y las alianzas con los gobiernos extractivistas se enfrentan a la cada vez fortalecida creatividad de las comunidades en resistencia.

Este, posiblemente, seguirá siendo el panorama que nos acompañe en los próximos años y que dará cuenta de los conflictos mineros en la región. El presente trabajo es una muestra de ello.

Textos de: Grupo de Estudios Críticos e Interdisciplinarios sobre Problemática Energética (GECIPE) coordinado por Maristella Svampa y Pablo Bertinat, y del Grupo de Estudios en Geopolítica y Bienes Comunes, Integrantes del GECIPE e investigadoras docentes del Área de Sociología, Universidad Nacional de General Sarmiento – ARGENTINA; Colectivo CASA – BOLIVIA; Bruno Milanez, Carolina de Moura, Danilo Chammas, Larissa Pereira Santos, Lucas Magno, Maíra Mansur, Melisanda Trentin, Rafaela Dornelas, Tádzio Coelho – BRASIL; Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales, OLCA – CHILE; Acción Ecológica – ECUADOR; CEICOM – El SALVADOR; Observatorio de Conflictos Mineros de Zacatecas, MÉXICO, Centro Humboldt – NICARAGUA; Colectivo Voces Ecológicas COVEC – Radio Temblor – PANAMÁ; Cooperacción, PERÚ; Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Sociales y Ambientales


Edición:
Equipo OCMAL
Alejandra Díaz
César Padilla

Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina, OCMAL

www.ocmal.org

comunicaciones@ocmal.org

twitter: @conflictominero

faceboock: https://web.facebook.com/OCMAL

Editorial EJES: Vaca Muerta cuesta arriba

Los primeros meses de Gustavo Lopetegui al frente de la Secretaría de Energía de la Nación implicaron, entre otras cosas, que Vaca Muerta tuviese un papel secundario en las portadas de los diarios nacionales. Sin embargo, la cantidad de novedades vinculadas con el megaproyecto son difíciles de abordar. Lo que da cuenta, por un lado, de la relevancia que sigue teniendo para los actores institucionales y corporativos y, por otro lado, de las dificultades y controversias que impiden su acelerada y pretendida expansión.

Más allá de una personalidad menos afecta a los medios que la de su antecesor, el freno a la promoción estatal de Vaca Muerta se debe a que Lopetegui llegó para ajustar subsidios. En Fortín de Piedra, el único proyecto hidrocarburífero del que podía jactarse el macrismo como propio de su era, comenzó un duro diferendo. Esta fricción tuvo un nuevo episodio: Tecpetrol demandó al Estado por 2.500 millones de pesos por subsidios mal liquidados.

El año pasado, el área netamente gasífera Fortín de Piedra permitió que, cuando los ojos globales se posaban sobre argentina en el marco del G20, se pudiera destacar oficialmente el esfuerzo nacional para minimizar emisiones de cambio climático utilizando el discurso del gas como energía puente. El Ejecutivo nacional aseguró que el gas es menos nocivo que la explotación de crudo y eso es colaborar con el cambio climático. El discurso que enarbolaba a la Vaca Muerta gasífera como un proyecto amigable con el clima duró lo que el G20 en Argentina. Desde fines del año pasado, las inversiones corporativas apuntaron nuevamente al petróleo. Así lo hacen entre otras YPF, Shell y Vista, las compañías que en los últimos meses han realizado los anuncios más cuantiosos.

Desde otra óptica el desarrollo hidrocarburífero no convencional implica la profundización de la precariedad laboral. En mayo también en Fortín de Piedra murieron dos operarios de la compañía de servicios Pecom. Con esos decesos, fueron ocho las muertes en la cuenca neuquina en los últimos 15 meses. Un muerto cada menos de dos meses. Lo que obligó al sindicato petrolero -más afecto a cuestionar a sus afiliados que a las empresas- a realizar duras declaraciones sobre la seguridad en los yacimientos y exigió la reducción de los diagramas de trabajo y propuso aumentar la rotación con una grilla de 10 días en el campo y cinco en la casa, la eliminación de los campamentos en el medio del campo y los recorredores nocturnos de los pozos que salen solos. “Si el precio que tenemos que pagar para la explotación de hidrocarburos es la vida de un compañero, desde ya decimos que el proyecto Vaca Muerta ha fracasado”, posteo el sindicato de petroleros privados de Neuquén en su Twitter.

Por otro lado, la crisis macroeconómica nacional también ha puesto en jaque el proyecto del tren a Vaca Muerta. Cuando se anunció su licitación a mediado del año pasado se informó que  su concreción abarataría un 10% el costo de cada pozo. Pese a los esfuerzo gubernamentales tras el fracaso de la inicial propuesta de financiamiento público-privada, buscaron salvarla mediante la venta de carga anticipada, tampoco lo lograron, las reservas del sector privado fueron muy pocas.

Otra nota destacada de estas últimas semanas, la merece la resolución del juez de Garantías, Gustavo Ravizzoli en la causa de los hermanos Vela contra las autoridades de la comunidad Campo Maripe. En ese fallo el magistrado señaló tuvo en cuenta el cambio de paradigma que implica el derecho indígena y señaló que esta conflictividad no puede ser materia penal, sino a lo sumo civil y señaló que debería buscarse soluciones políticas más que judiciales. Los hermanos Vela reclaman la nulidad de la sentencia. Este es solo un ejemplo de las centenares de conflictos territoriales, no solo indígenas, que acarrea el desarrollo del megaproyecto Vaca Muerta.

Continúan la causa en torno a la denuncia contra la planta de tratamiento de residuos hidrocarburíferos Treater, ubicada en Añelo. Por un lado, Greenpeace y la Asociación de Abogados Ambientalistas de Argentina, junto a la APDH y a la Confederación Mapuche de Neuquén sostienen que hay contaminación por fuera de la piletas en las que se depositan los residuos y la empresa responde con otros estudios que aseguran que no hay afectación. “No somos un basurero”, afirma Treater en un comunicado. La fiscalía de Delitos Ambientales, a cargo de Maximiliano Breide Obeid seguirá investigando las muestras tomadas con nuevos estudios de mayor complejidad.

Finalmente, Mendoza, donde la explotación de fracking comenzó sin un estudio de impacto ambiental por lo que el tema está judicializado por varias organizaciones entre ella FARN, ahora ofrece bajar en un 50% las regalías para impulsar la inversión petrolera, estás serán en áreas determinadas y la reducción hará pasar de un 12% a un 6% lo percibido por el estado.

Neuquén: definen actividades en rechazo de la Base Militar de EEUU

La multisectorial convocada para repudiar el intento de instalación de una Base Militar norteamericana en la ciudad de Neuquén realizó una nueva reunión y decidió una series de actividades.

Reproducimos comunicado de prensa:

Hoy 29 de mayo (cincuentenario del Cordobazo) más de 50 organizaciones representativas del pueblo de Neuquén reunidos en asamblea multisectorial reafirmamos nuestro compromiso de impedir la construcción de una base militar de EEUU en nuestra provincia.

Al igual que lo manifestamos desde los inicios de este proyecto, rechazamos este nuevo intento organizado por el Departamento de Defensa de EEUU y coordinado por el Comando Sur, (USSOUTHCOM,United States Southern Command) con el consentimiento y la aprobación del gobierno provincial y nacional, que bajo el disfraz de “Base Humanitaria” pretende hacer pie en nuestro territorio.

Ratificamos de manera terminante la defensa incondicional de nuestra soberanía territorial y de nuestros bienes comunes.

Frente a esta situación se resolvió de manera unánime:

  • Reclamar en forma urgente al Poder Ejecutivo Provincial que dé respuesta a la nota presentada por esta multisectorial en el mes de agosto del 2018.
  • Establecer contactos con los diferentes bloques de la Legislatura Provincial para solicitar pronunciamientos de rechazo sobre la instalación de la mencionada base estadounidense y pedido de informes sobre los términos del acuerdo que nunca se dieron a conocer.
  • Convocar a las Charlas abiertas que brindará en nuestra región (Neuquén, Zapala y Cipolletti) los 13 y 14 de junio la Prof. Elsa Bruzzone. especialista en geopolítica, estrategia y defensa nacional impulsadas por esta Multisectorial.
  • Se decidió dar impulso a nuestro equipo jurídico para que fundamente y concrete recursos de carácter legal que impidan dicho proyecto.
  • Como parte de las actividades de rechazo, se resolvió también llevar a cabo una caravana al lugar donde se pretende instalar la base yanky.

Seguimos trabajando desde este espacio multisectorial que desde sus inicios se construyó con un carácter horizontal, plural y democrático.

Hacemos un llamamiento al pueblo de Neuquén, de la región y de todo el país a manifestarse y multiplicar estas y otras iniciativas para impedir que se concrete el avasallamiento de nuestro pueblo y soberanía. Próxima reunión viernes 7 de junio.

Neuquén, 29 de mayo de 2019.

Además puedes ver;

Comunicado  de FARN  “Base de ayuda humanitaria en neuquén: más dudas que certezas”

Informe de Cartago TV:  “Bases Yankis en Vaca Muerta: El Comando Sur en Neuquén”

El riesgo de financiar Vaca Muerta

Las Participaciones Público Privadas (PPP) fueron anunciadas por el gobierno de Mauricio Macri como la gran respuesta a la infraestructura que demandan las empresas petroleras para avanzar en Vaca Muerta. Pero, ¿quién corre los riesgos? Una mirada al caso Catalán.

Por Martín Álvarez Mullally

A fines de 2016 se sancionó la ley 27328 que reglamentó el mecanismos de Participación Público Privada (PPP) cuyo objetivo fundamental era financiar diferentes obras de infraestructura en Argentina. Una de las obras impulsadas bajo esta modalidad fue el llamado “tren de Vaca Muerta” que traslada las costosas arenas de sílice utilizadas para el fracking. Tras diferentes amagues de licitación y con poco interés del sector privado el tren sigue siendo por ahora solo intenciones. Los esfuerzos para salvar la iniciativa llevaron a proponer una compra por adelantado, por ahora son las empresas vinculadas al estado -YPF y Puerto de Bahía Blanca- las que más toneladas se anotaron. Por su parte, el estado provincial neuquino propuso garantías provenientes de un remanente de regalías. También se incluyó una garantía inicial de Administración de Infraestructuras Ferroviarias Sociedad del Estado (ADIF). Por ahora en el “todos ponen” de la pirinola de Vaca Muerta se ve más a los estados que a los privados quienes reservaron solo una baja cantidad de toneladas de arenas.

La experiencia española en torno a las PPP permite reconocer innumerables críticas a ese mecanismo. “Estás asociaciones tienen bastantes claroscuros, en un análisis que hemos hecho recientemente encontramos que hay un mayor endeudamiento de la parte pública, un mayor riesgo de la parte pública y todos los beneficios y activos se quedan en la parte privada”, sostiene Alfons Pérez López, miembro del Observatorio de la Deuda en la Globalización (ODG) y de la Red por la Soberanía Energética de Cataluña. El investigador catalán explica que en un contexto de metas fiscales austeras, que a España le impone la Unión Europea, es necesario reducir el gasto público en infraestructura, y por eso se requiere de financiamiento privado vía las PPP. Pero esto no es más que un artilugio contable, porque una vez comenzada las obras, el costo de las mismas sigue recayendo sobre el Estado/el público, por diferentes vías. “A partir de esta asociación lo que se hace es que sea más asequible para la parte pública y que no entren en su contabilidad para no pasar los techos de déficit impuestos para el estado español, en este caso, por el Unión Europea”, indica Pérez López.

El proyecto Castor es un fracaso emblemático que tuvo grandes costos para la ciudadanía catalana y española. Se trató de un depósito geológico de gas ubicados en la costa del mediterráneo entre la Cataluña y Valencia. El desarrollo estuvo a cargo de la empresa ACS, la 4ta empresa de construcción más grande del mundo presidida por Florentino Pérez, también presidente del Real Madrid. Su presupuesto inicial fue de 500 millones de euros, aunque su costo final superó los 1350 millones. Peréz describe que hubo “una cláusula en el contrato, el artículo 14 decía que esa infraestructura en caso de dolo o negligencia se debía indemnizar a la empresa concesionaria y esa cláusula -abusiva para la parte pública- hizo que ese proceso se traslade a las facturas del gas. Lo que ocurrió es que ese almacén geológico de gas en su primera operación, en la inyección de gas colchón provocó más de 1000 sismos en el territorio de Cataluña”. Desde entonces se frenó el almacén, pero la empresa constructora concesionaria ACS accionó el contrato, renunció a la infraestructura y cobró la indemnización en menos de treinta días, estamos hablando de 1350,7 millones de euros.” El analista recuerda que fue “en un momento en el que el estado español tenía problemas de liquidez, no podía asumir los presupuestos de salud y educación, pero sí indemnizó con una cifra tan grande a la parte privada y esos son parte de los riesgo de las alianza público privadas”.

Vaca Muerta, la nueva tragedia argentina

Detrás de las extraordinarias reservas de gas y petróleo, de inversiones millonarias y del cambio de matriz energética, se multiplican las víctimas. Muchas más de las imaginadas. Un megaproyecto camino a transformarse en una pesadilla para varias generaciones.

Por Maxi Goldschmidt / Cítrica

¿Cuánto tiempo tardaremos en darnos cuenta? ¿Será muy tarde cuando eso ocurra? ¿Tanto nos gustan los espejitos de colores?

Vaca Muerta es eso: espejitos de colores.

La reserva de petróleo no convencional más grande de Argentina y la segunda de gas no convencional más grande del mundo es, o podría ser, una gran oportunidad para el país. Aunque todo hace indicar que, como casi siempre, será un negocio para pocos. Y lo que es peor: una tragedia para muchos.

LOS MUERTOS DE VACA MUERTA

Ariel Sajama tenía 41 años. Murió hace un mes a causa de una explosión en un pozo en el área Aguada del Chivato, en Neuquén, operada por la firma Medanito. Durante 2018, fueron cinco los obreros petroleros que se llevó el megaemprendimiento “que va a salvar al país”, según el presidente Mauricio Macri: Julio César Sánchez, Mauricio Segura y Miguel Ángel Chocola Fernández murieron aplastados; César Poo, por un politraumatismo de tórax producto de un golpe; Daniel Torres murió después de varios días de estar internado con quemaduras severas por un incendio.

Foto: Martín Alvarez Mullally

Además, hay varias causas abiertas que apuntan a los propios trabajadores o a sus compañeros como responsables. Los “accidentes”, cotidianos y que no trascienden por las presiones de la industria, están íntimamente relacionados con el acuerdo para aumentar la productividad que sellaron el Gobierno nacional, el neuquino, las petroleras y el Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa.

“Los ritmos de producción obligan a que no se respeten las medidas de seguridad. Los accidentes son más comunes de lo que se cree”, dice un supervisor de YPF.

“Todo el tiempo hay capacitaciones pero después cuando llegamos a los pozos no cumplimos con nada. Los ritmos de producción obligan a que no se respeten las medidas de seguridad. Los accidentes son más comunes de lo que se cree”, dice un supervisor de YPF que, por supuesto, pide anonimato.

POZOS QUE NO VEN…

Nashira tiene siete años, pantalón rosa y una remera con muchas estrellas. “No podíamos dormir por el ruido, y mi hermanita lloraba porque le dolían los oídos”. La hija mayor de Estela Raninqueo y Adrián Jaramillo también quiere dar su testimonio. La familia vive en la Calle Ciega Nº 10 en el barrio Costa Este, en Allen, Río Negro. A 200 metros de una locación con varios pozos, y rodeados de torres de perforación que afectan a decenas de vecinos, algunos de los cuales prefieren no hablar: YPF ofreció firmar, a cambio de más de 20 mil pesos, un acuerdo de confidencialidad y que les impide protestar o reclamar judicialmente.

Foto: Martín Alvarez Mullally

Trabajan desde las 8 de la noche hasta las 6 de la mañana, porque a esa hora no hay controles. Es constante el zumbido de los motores, y lo más insoportable es el pi pi de los camiones cuando hacen marcha atrás”, cuenta Adrián, que es empleado rural y se angustia porque “mi hija Mailen se despierta llorando y me pide por favor que apaguemos el ruido”.

“Empezó a venir humo, olor a azufre y los obreros salían corriendo. A los pocos días aparecieron muchos pájaros muertos. Y nos dolía todo el tiempo la cabeza”

Durante dos años las obras estuvieron paradas. Fue tras la explosión de julio de 2015. “Empezó a venir humo, olor a azufre y los obreros salían corriendo. A los pocos días aparecieron muchos pájaros muertos. Y nos dolía todo el tiempo la cabeza”, cuenta Estela, con su hija menor en brazos. Se llama Jaqueline, tiene un año y cinco meses. “En diciembre convulsionó. No sabemos por qué, pero para nosotros es por las torres: nunca nos explicaron por qué fue la explosión ni qué es ese olor que sentimos y nos da dolor de cabeza y alergia”.

El de esta familia no es un caso aislado. Es uno entre tantos. Y la respuesta oficial, como durante años se escuchó respecto a los agrotóxicos, es que “no hay estudios” que demuestren que los daños a la salud están relacionados con esta industria. Pero es mentira. Ya hay estudios que demuestran los efectos del fracking.

Foto: Martín Alvarez Mullally

“Genera diferentes tipos de enfermedades y perjuicios a la salud de las personas expuestas a esa técnica, tanto los trabajadores como quienes viven cerca. Eso pasa en Argentina, donde a través de una cámara infrarroja pudimos ver muchos de los gases emitidos que no se pueden ver a simple vista pero que son altamente contaminantes. La técnica de fracking es una innovación dañina que afecta tanto a la salud pública como al cambio climático. Es urgente crear regulaciones para preservar a las personas y el ambiente frente al avance de la industria petrolera”, le dijo a Cítrica, desde Estados Unidos, Priscilla Villa, de la ONG Earthworks, que el año pasado tomó registro de las emisiones de la Estación Fernández Oro.

“Entre los problemas de salud asociados se encuentran: anomalías en el esperma, menor crecimiento fetal, enfermedad cardiovascular y patologías respiratorias”.

A pocos metros del yacimiento de mayor producción gasífera de Río Negro, viven decenas de familias. Además de estar expuestas a la contaminación y el olor constantes, tienen otro problema: el precio de la garrafa.

“Metano, benceno, tolueno, etilbenceno y xileno entre otros compuestos orgánicos volátiles (VOC, por sus siglas en inglés). Son disruptores endocrinos, es decir que tienen la capacidad de interferir con las hormonas a bajos niveles de exposición. Entre los problemas de salud asociados se encuentran: anomalías en el esperma, menor crecimiento fetal, enfermedad cardiovascular y patologías respiratorias. Estas demostraciones vuelven a poner en alerta la situación de salud no solo de la gente que vive en el sector sino también de los trabajadores que se ven expuestos a estas emanaciones”, explica Martín Álvarez Mullally, en una nota publicada por Observatorio Petrolero Sur donde se puede ver el video de las emisiones de gases tomadas por la cámara infrarroja. 

Foto: Martín Alvarez Mullally

Tampoco fue muy difundida la historia de Rubén Ibáñez, a quien a menos de cien metros de su casa le instalaron un pozo de extracción de gas que explotó el 19 de marzo de 2014.

“Llamas de más de treinta metros, un olor terrible y al poco tiempo graves problemas respiratorios”, dice Rubén, que tiene una mancha en un pulmón y que para pedir el resultado de los estudios que le hicieron en el hospital de Allen tuvo que recurrir a la Justicia. Una fiscal ordenó el allanamiento al hospital y sólo encontró la tapa de su historia clínica: había sido robada o destruida.

Dina Migani es, además de Secretaria de Medio Ambiente de Río Negro, dueña con su familia de una empresa de productos químicos que trabaja con las petroleras.

Algunos médicos de Neuquén y Río Negro no se animan a hablar públicamente respecto a los efectos que puede producir vivir cerca de un pozo. Incluso, algunos que sí lo hicieron, luego recibieron presiones.

¿Cuáles son las políticas públicas de los estados nacional y provinciales para obtener más información, para prevenir, contener, para tratar a la cantidad de personas que sufren vómitos, dolores de cabeza y estómago, problemas respiratorios, pancreatitis, y porcentajes alarmantes de casos de leucemia y otras enfermedades?

FUNCIONARIOS, FUNCIONALES

El caso de Dina Migani es paradigmático: la “sociedad” entre funcionarios y empresarios en este caso es demasiado explícita: Migani es, además de Secretaria de Medio Ambiente de Río Negro, dueña con su familia de una empresa de productos químicos que trabaja con las petroleras.

Foto: Nube roja

“Ustedes no son periodistas. Son unos chantas. Quiero saber sus nombres y apellidos”, nos amenazó cuando la entrevistamos, luego de preguntarle por Quinpe, su empresa familiar con sede en Fernández Oro, justamente una ciudad que se opone al fracking. Migani, encargada de controlar los estudios de impacto ambiental previos al inicio de las perforaciones, como así también de fiscalizar que durante el funcionamiento de cada pozo se cumplan todas las normas, no pudo contestar cuántos pozos hay en la provincia.

Y consultada por los riesgos ambientales que puede ocasionar la industria hidrocarburífera, su respuesta automática fue: “Es mucho más contaminante la gente que no separa la basura”.

“A partir de que se descubrió Vaca Muerta, salieron funcionarios por radios a decir que nosotros no éramos originarios, que habíamos llegado hace poco”.

Además de haber sido denunciada por incompatibilidad de funciones, Migani fue cuestionada por diferentes organizaciones, como Greenpeace, FARN y Observatorio Petrolero Sur, debido a que la planta de tratamiento de residuos peligrosos de Catriel fue habilitada sin el consentimiento de la población y sin cumplir el debido proceso de Audiencia Pública.

En Neuquén, el actual secretario de Desarrollo Territorial y Ambiente, Jorge Lara, no se queda atrás. Hace unos días fue testigo en un juicio “por usurpación” contra la comunidad Mapuche Campo Maripe.

Foto: Martín Alvarez Mullally

Lara, que en 2013 acusó a la comunidad de “no ser mapuche”, mandó a hacer un relevamiento histórico-antropológico para “terminar con el conflicto” pero al ver los resultados del mismo se negó a aceptarlos y difundirlos. E incluso dijo que no contaba con los mapas que demostraban la ocupación ancestral. Eso sí: los mapas luego llegaron a manos de las petroleras que operan en la zona.

MENTIRAS QUE TIEMBLAN

“Nos decían en la escuela ‘indios’; el intendente de Añelo, Darío Díaz, iba con mi hijo y nos conoce de siempre. (El ex gobernador de Neuquén) Sapag le entregó una placa a mi tía como primera pobladora de Añelo. La primera libreta de casamiento es de mi padre, y la segunda de mi abuelo. Y hasta apareció un mapa del Ejército de los años veinte que dice que el único poblador del lote en cuestión era mi abuelo. Pero de pronto, a partir de que se descubrió Vaca Muerta, salieron funcionarios por radios a decir que nosotros no éramos originarios, que habíamos llegado hace poco”. Albino Campo es ex lonco de una comunidad que se transformó en un dolor de cabeza para el Gobierno nacional, provincial y las petroleras: en septiembre del año pasado un fallo le ordenó a Patricia Bullrich abstenerse de intervenir allí, donde en junio de 2017, por orden del Ministerio de Seguridad, la Gendarmería ingresó de manera violenta, ocupó el territorio y mantuvo cercado durantes horas a varios integrantes de la comunidad.

“En dos años hicieron un desastre; había petróleo tirado por todos lados y piletas a cielo abierto con petróleo sin ningún tratamiento”.

Y hace apenas unas horas la justicia neuquina también les dio la razón, al absolver a seis integrantes de la comunidad acusados de “usurpar” sus propias tierras.

Campo Maripe, que sufre una persecución represiva y judicial por parte de gobiernos y petroleras desde hace años, reclama al menos 11 mil hectáreas que le corresponden y que vienen siendo perforadas sistemáticamente por diferentes empresas: YPF, Chevron, Pluspetrol, Tecpetrol, Shell y Apache. “En dos años hicieron un desastre; había petróleo tirado por todos lados y piletas a cielo abierto con petróleo sin ningún tratamiento”, dice Albino Campo, que señala hacia el sur: “Ese pozo de allá se descontroló y está todo el suelo quemado. Morían pájaros y animales, que ahora ya ni se ven por acá. Nos hicieron pozos por todos lados. Más de cuatrocientos. No podemos frenarlos porque dicen que el suelo es de la provincia. Y tampoco es que estamos en contra del progreso. Solo pedimos que no nos contaminen”.

Foto: Martín Alvarez Mullally

Una de las promesas corporativas y gubernamentales más escuchada en Neuquén, en tiempos en que el fracking aún no se había instalado, era que el riesgo de sismos era:

ce-ro.

El 7 de marzo pasado, Sauzal Bonito sufrió el sismo de mayor intensidad de su historia: 4,8 en la escala Richter. La tierra, en ese paraje, se mueve cada vez más seguido. Muy cerca se encuentra “Fortín de Piedra”, la explotación de gas no convencional de Tecpetrol, la empresa de Paolo Rocca que durante 2018 tuvo un crecimiento tan rápido y desproporcionado que sorprendió incluso a la industria.

“Hace tres años Tecpetrol está perforando muy cerca del río Neuquén. A los pocos meses, comenzaron las explosiones”.

Los techos bailan, todas las casas están rajadas, se desprenden rocas de las montañas. Son como explosiones abajo de la tierra, como una bomba que dura unos segundos. Miren si un día se cae la casa y me mata a un nieto”, se queja, angustiado, Celestino. Nació hace 71 años en esta zona pero nunca vivió algo similar.

Para la comunidad mapuche Wirkaleo no hay dudas. “Hace tres años Tecpetrol está perforando muy cerca del río Neuquén. A los pocos meses, comenzaron las explosiones. Desde la empresa nos dicen que ellos no tienen nada que ver y que es por una falla de la tierra. ¿Justo ahora que empezó todo esto?”.

Mientras funcionarios de Defensa Civil y del INPRES (Instituto Nacional de Prevención Sísmica) se limitaron a decir que “los temblores son algo esperable en la zona” y que tomarían medidas de prevención, no hay ningún plan de contingencia. Ni tampoco ambulancias ni un hospital cerca. El único bombero de la zona suplica que le den asesoramiento por si “pasa algo más grave”.

A fines de enero en las cercanías a Sauzal Bonito, según informó un centro de sismología chileno, se detectaron 38 sismos en un lapso de 36 horas. Y desde diciembre a fines de marzo, el número asciende a 82.

¿Estamos hablando de un negocio millonario porque no contempla la cantidad de vidas, tierra, agua, aire y biodiversidad que estamos perdiendo para siempre?

“No nos daban las manos para sacar a los chicos. Gritaban, lloraban, todos teníamos mucho miedo. Dormimos en carpas por miedo a los derrumbes”, cuenta Jobita, una de las abuelas que muestra la rajadura de su casa y dice: “Piensan que somos ignorantes, y que les vamos a creer que las perforaciones en la tierra no tienen nada que ver”.

LA TEORÍA (Y PRÁCTICA) DEL DERRAME…

…y de las explosiones, los sismos, los “accidentes” laborales, los basurales, los desechos tóxicos y altamente contaminantes, las enfermedades, las muertes y las grandes tragedias ambientales a la vuelta de la esquina.

Si Vaca Muerta es un negocio tan fantástico -algo que se pone cada vez más en duda entre diferentes economistas y voces autorizadas dentro de la industria- ¿no se podría invertir un poco en prevención, en cuidado, en remediación, en protección? ¿O justamente estamos hablando de un negocio millonario porque no contempla la cantidad de vidas, tierra, agua, aire y biodiversidad que estamos perdiendo para siempre? Y en ese caso, ¿se puede seguir hablando de Vaca Muerta como la gran oportunidad argentina?

Historias de un pueblo multiplebeyo y siempre convulsionado

“Chacra 51”, la última novela de Maristella Svampa, toca temas que a los valletanos no nos gusta mucho mirar de frente: ¿qué nos dejarán años de fracking, somos insensibles a la debacle de la producción frutihortícola como sistema de vida, que vemos cuando vemos nuestros pueblos originarios? La tensión que propone Svampa en su novela es sumamente necesaria.

Por Fernando Barraza / Va con Firma

Desde hace al menos una década y media, a Maristella Svampa la derecha y la centro-derecha empresarial tratan de desconocerla o silenciarla. Es que su trabajo, su militancia y sus intereses (los de ella) chocan frontalmente con las ansias empresariales de efectivizar y perpetuar el negocio de la extracción de hidrocarburos de nuestro sub-suelo a cualquier precio.

Maristella -mismo desde antes de que todo esto del fracking comience a agujerear todo por aquí- viene advirtiendo en artículos, notas e investigaciones académicas que este asunto puede terminar muy mal. Lo suyo no es un oráculo. Puntillosa y responsable al extremo, Svampa hasta aquí ha argumentado los efectos nocivos de la hidrofractura y la megaminería utilizando el pensamiento científico como principal herramienta valedera. En la argumentación por la estadística, por la economía, por el ambientalismo, por la sociología y por la politología, Maristella ha analizado y deconstruido dos “cosas” fundamentales que el poder fáctico ejerce en esta carrera pro-extractivismo: por un lado desarmó el discurso que estos poderes han bajado a la sociedad en torno al extractivismo salvaje y por el otro ha expuesto con datos las acciones directas que –siempre en un sentido voraz- los mismos poderes han llevado a cabo desde principios de este siglo hasta ahora en los suelos y los ecosistemas de la Argentina. Obviamente muchos de sus estudios críticos, sus artículos, sus ponencias y sus militancias efectivas tienen que ver puntualmente con nuestra región, que también es SU región, pues es oriunda de Allen, de origen ella es una “chacarera” hecha y derecha. Así, en más de una ocasión Maristella ha levantado la voz con argumentos notables contra lo que ella – y no exenta de cierto fino sarcasmo- considera como “el nuevo Eldorado”: la taaaaaan mentada y cercana Vaca Muerta.

Lo que ella dice y argumenta es fuerte y perdurable, por eso desde hace una década y media la derecha y la centro-derecha tratan de que la militancia de Svampa se desoiga o no suene alto. En este sentido, el de soslayar sus ideas, hay que admitir con cierta amargura que desde hace un lustro el progresismo argentino también se las ha agarrado bastante injustamente con el trabajo de Maristella. Entusiasmadas por la re-estatización de parte del activo de YPF, muchas personas progresistas se enojaron –y mucho a veces- con las investigaciones y las advertencias que la socióloga allense hizo sobre las condiciones empresariales usureras, muy poco transparentes, que las empresas multinacionales celebraron cada vez que actuaron en la zona y sobre todo minimizaron las fuertes denuncias sobre el desastre ambiental que están ocasionando estas empresas con las actividades extractivas extremas, esas que solemos englobar popularmente con el término “fracking”, pero que tienen variantes como la extracción de gas de esquisto, de pizarra, de lutitas, el tight, el de metano de mantos de carbón, el shale, el coalbed, la manipulación y la extracción de crudos pesados y bituminosos, o la extracción del petróleo offshore de ultramar. Desde la montaña hasta  la costa sorprendería muchísimo a lxs lectorxs la cantidad de maneras que el mercado ha encontrado para extraer petróleo o gas a cualquier costo en toda nuestra Patagonia. Pero usemos una frase de acervo popular total: “la única verdad es la realidad”, decía el general, y con ese prisma veamos entonces como tres años de neoliberalismo feroz han servido para que muchas voces progresistas revisen si su encono con el trabajo y las advertencias de Svampa estaba o no justificado. Es que se puede compartir con ella –o no- su punto de vista que denuncia un grave error en la concentración de poder personalista que los populismos progresistas latinoamericanos tuvieron en los últimos años, antes de caer en las urnas o por lawfare (salvo Evo) uno por uno; pero no se puede soslayar que su lectura sobre temas éticos relacionados al “ser” del progresismo es sumamente interesante.

En una entrevista que le dio a la agencia estatal Télam a mediados de 2016, Svampa declaraba:

“Las promesas del progresismo tienen que ver no solo con el horizonte de cambio social, sino con la cuestión ética. El capital ético es algo que perdió el progresismo y en este sentido, lo está pagando de modo muy dramático”.

Duele un poco ¿no? Pero es un pensamiento muy lúcido y “la realidad” (otra vez) se impuso y tres años de cercenamiento de derechos civiles, humanos y constitucionales, un avasallamiento total de las economías por fuera del imperio financiero y un feroz cataclismo anti ambiental se abrieron paso como políticas de estado y –como solemos decir en la Patagonia- “quedó el culerío”.

El vendaval que ha desatado el neoliberalismo incluye avances feroces en megaminería y extractivismo salvaje. En nuestra región se vieron y se sintieron esos estragos y todos estos acontecimientos vienen a darle bastante de la razón a Maristella. En casi todo lo que analizó desde la sociología política y el ambientalismo la pegó. Mientras tanto al progresismo, admitámoslo aunque incomode, se nos escapó un poco –¡bastante!- la tortuga.

Justo en este momento de tensión, con el todavía reciente derrame de petróleo en  Vaca Muerta de 85 mil metros cuadrados, el más grande la historia de nuestro país y uno de los más grandes del mundo (con una pluma de 775 mil metros cuadrados), con la deforestación de cientos y cientos de hectáreas de chacras para la instalación de plantas de extracción hidrocarburíferas por fracking y con varios organismos científicos internacionales monitoreando y analizando los movimientos sísmicos que empezaron a darse en la región tras -¡caramba!- la llegada del fracking; el progresismo debe dejar de darle la espalda a la temática para reconsiderar la seriedad del daño social y ambiental que el extractivismo ciego le causa a nuestro hábitat. Y justo en este momento de reconsideración, Svampa edita esta novela en la que se decide a contar desde la autoreferencialidad un camino de militancia social y ambiental que, se sabe, no ha terminado ni mucho menos.

“Chacra 51” es –entre otras muchas cosas-  la historia de una familia que asiste impávida a la desgraciada y decadente suerte que corre el lote de tierra que históricamente perteneció al papá y al tío de Maristella, allá en Allen. Una pequeña chacra valletana hecha y derecha. Un buen día, el primo de Maristella, sin avisarle nada a nadie, se toma la libertad de arrendarle parte de la chacra a la empresa Apache para que instale allí el primer pozo petrolero “frackinero” de la historia del pueblo. El impacto social, cultural y ambiental que la decisión unilateral de ese primo bardero e individualista genera, primero en la familia, más tarde en la sociedad, es un buen punto de partida para que Maristella vuelva a desplegar sus sólidos argumentos macro sociales sobre todos estos temas que en el inconsciente colectivo valletano nos resultan verdaderas espinas:

¿Hay posibilidades de reconvertir la economía de la producción frutihortícola si llegan las empresas petroleras y te ofrecen diez veces más que lo que podés sacar con la cosecha con solo alquilarte una parcela? Amplíese la pregunta por cien.

En un escenario como éste ¿son nuestros pueblos originarios un “escollo a superar” (como lo plantea el mercado) o un segmento de la sociedad a acompañar frente al avasallamiento?

¿Qué clase de sociedad somos si no estamos dispuestos a cuidar ni a nuestra gente ni a nuestro entorno?

Las preguntas que saltan desde el libro son más, y muchas -por no decir TODAS- son sumamente incómodas. En “Chacra 51” las reflexiones internas de peso -las sociales y las existenciales- las que vos tenés que hacerte sin que ella participe ni te ayude, se van encolumnando casi sin que te des cuenta.

Como escritora Svampa siempre ha tenido un estilo fluido y llevadero. Leyendo “Chacra 51” sabemos de su propia pluma que eso viene de su gigantesco amor por la literatura universal. En este sentido –el de la fluidez- el libro se convierte en una trampa mortal, pues lo leemos como si se tratara de una novela pasatista, llevadera; pero la cantidad de planteos internos profundos que quedan al terminar el libro es ENORME. Un verdadero peso para la conciencia ética del que encara la lectura, en el mejor de los sentidos, claro está.

Puede entonces que este libro abra muchas de las puertas de conciencia que Maristella ha intentado abrir en su camino militante. A veces lo intentó con aliados que vinieron desde la política, o desde el arte (su acercamiento a Pino Solanas y su equipo quizás resuma estos dos “mundos”), pero esta vez su novela, solita y bien erguida, puede llegar a ser la clave para entrar en nuestra consciencia un poco adormecida con respecto a estos temas serios y complejos, convirtiéndose en su mejor acto de militancia ambiental. Ojalá, pues la importancia social de un libro siempre es un acto de justicia poética.

El próximo jueves, este 9 de mayo, Svampa presentará el libro en el Salón Azul de la Biblioteca Central de la Universidad Nacional del Comahue, a las 18.30, junto a Orietta Favaro (Ipehcs-Conicet-UNC) y Belén Alvaro (UNC). El sábado que viene, el 11, hará lo mismo desde las 17 en el Museo Estación Cultural de Fernández Oro, a escasos kilómetros (¡casi metros!) de la ya famosa Chacra 51.

Para en el final de la nota me tomaré la libertad de expresarme en primera persona e intentar hablarle casi exclusivamente al público de lectrxs norpatagónicos, lxs de nuestra zona, dejando un poco afuera –con respeto, por supuesto, no se enojen eh- a las personas de otras partes del planeta que bien pudieran leer este artículo:

A nosotrxs nos digo… Por favor, leamos este libro, ¿sí? Porque necesitamos reflexiones activas, serias y profundas sobre el extractivismo feroz, ésta realidad económico-empresarial que ha llegado a nuestras vidas para quedarse por las próximas décadas. Maristella nos nombra en un momento de la novela y nos denomina como una sociedad “multiplebeya y siempre convulsionada”. Honremos pues ese punto de vista que Svampa nos tira por la cabeza y seamos críticos y persistentes; porque el “futuro” extractivista llegó hace rato a nuestra región y debemos hacer algo al respecto. Eldorado está aquí con la fuerza del poder del dinero, impuesto ya, gravitante; por ende el trabajo para que no nos hundamos como sociedad en el más grande mamarracho de crisis de choque social y ambiental es una responsabilidad latente que nosotrxs, plebeyxs y convulsionadxs, debemos asumir.

Decime si exagero…

Aseguran que la provincia no estaba preparada para afrontar el fracking

Martín Alvarez, del Observatorio Petrolero Sur, dijo que en Vaca Muerta “hay control” del Estado “pero escaso”. Advirtió que además del ambiente, “el primer impactado” es el trabajador petrolero que sufre “más accidentes y muertes”. Denunció la “estigmatización” de la población mapuche y la “militarización” de la zona.

 Por Mauricio Rojas / Va con firma
Martín Alvarez, integrante del Observatorio Petrolero Sur (Opsur), aseguró que “el fracking es una técnica de gran impacto y que la provincia no estaba preparada para poder afrontarlo”, porque no tiene “una estructura necesaria para hacer los controles y las fiscalizaciones”.

Alvarez puso como ejemplo de los problemas que genera la explotación de hidrocarburos no convencionales a “los basureros petroleros” y a “la incertidumbre por lo que ocurre en Sauzal Bonito con la actividad sísmica”.

Consideró que desde las autoridades del área de Medio Ambiente “hay control pero poco, es escaso”, y en general se hace “por declaraciones juradas de las empresas”. Afirmó que “el primer impactado” por la actividad “es el trabajador petrolero”, y “vemos cada vez más accidentes, más muertes obreras”.

Explicó que como las comunidades mapuches habitaban tierras fiscales y es el Estado quien entrega las concesiones para la explotación hidrocarburífera, actualmente ocurre “que las empresas están legales, y los que vivieron toda la vida en ese territorio pasan a ser ilegales”.

Advirtió sobre “la estigmatización, persecución y judicialización que lleva adelante la provincia”, y que durante el gobierno de Mauricio Macri “fue acompañada con la creación del enemigo interno y la militarización por parte de Gendarmería en toda la zona”, dijo Alvarez.

-¿En estos años de fracking en la provincia, se incrementaron los accidentes ambientales?

-Claramente. En principio lo que ha pasado es lo que veníamos advirtiendo antes de comenzar la actividad, que es que este paquete tecnológico del fracking es una técnica de gran impacto, y que la provincia no estaba preparada para poder afrontarlo. Como política pública, desde la provincia se impulsó (la explotación en) Vaca Muerta y desde Nación en su momento también, sin tener una estructura necesaria para hacer todo lo que son los controles y las fiscalizaciones. Entonces nos encontramos con una subsecretaria de Ambiente que no estaba en las condiciones para lograrlo. Y hoy, con todo el tiempo transcurrido, luego de tener más de 30 áreas concesionadas y con varias ya en explotación a escala masiva, nos seguimos encontrando con problemáticas que (la autoridad pública de) Ambiente no está pudiendo controlar. Un punto de esto son los basureros petroleros, que en estos últimos dos años han sido un gran conflicto. Además de eso, estamos teniendo en esta falta de políticas públicas hacia la prevención, cuestiones muy sensibles como por ejemplo con la incertidumbre con lo que está ocurriendo en Sauzal Bonito con la actividad sísmica. Incertidumbre que hoy la tenemos producto de que los estudios que se realizaron previamente, de desarrollo a escala masiva de actividad no convencional con la técnica de fracking, no previeron los estudios sísmicos. Entonces, hoy tenemos que estar haciendo los estudios sísmicos a futuro, ya con una actividad sísmica muy acrecentada. Esto es algo que en Estados Unidos venía ocurriendo. Nosotros, permanentemente, al momento de dar la discusión con la provincia, decíamos ‘veamos a EE.UU pero no veamos solamente ese lado’, de la inversión, de la renta, de la infraestructura. Es decir, ‘no vayan a Houston solamente a ver el desarrollo que pueden generar con Vaca Muerta, sino también miren el nivel de impacto y traten de prevenir’.

-¿Cómo es la relación de las autoridades de Medio Ambiente de la provincia con las empresas y la actividad?

-Hay control, pero hay poco. Es escaso. Mucho es a declaración jurada de las empresas. Mucho de los grandes accidentes se logran conocer, pero muchos de los incidentes se conocen por los propios trabajadores. Recordemos el caso de Bandurrias, fueron los trabajadores quienes filtraron la información, y recién ahí YPF declaró a los días el accidente. Esto es un patrón muy común, que está ocurriendo. En Allen, con la actividad no convencional ocurrió lo mismo. Es todo a declaración de las empresas. La fiscalización se hace, pero es poca. Es casi nula. No tiene la cantidad de instrumentos, no tiene la cantidad de trabajadores y técnicos para poder hacerlo. Es decir, tenemos un desarrollo muy grande y no solamente en la cuestión ambiental. Hay una cuestión muy grave respecto de quien es el primer impactado, no solamente en términos de contaminación sino también en términos en cambios de reglas en el ámbito laboral, que es el trabajador petrolero. Vemos cada vez más accidentes. Muertes obreras. Todo eso debería estar con en papel mucho más presente del Estado, sin embargo no lo está.

-¿Qué pasa con las comunidades mapuches o con quienes viven en los alrededores de Vaca Muerta?

-Es una relación muy asimétrica. Recordemos que gran parte de las comunidades mapuches estuvieron toda la vida viviendo sobre territorios fiscales, entonces es el Estado quien entrega las concesiones y termina ocurriendo en el territorio algo muy particular: las empresas están legales y los que vivieron toda la vida en ese territorio pasan a ser ilegales. Esto se está dando mucho y la política por parte del Estado provincial no ha sido de comenzar a regularizar todas esas situaciones, sino todo lo contrario. Recordemos que el ex gobernador (Jorge) Sapag, antes de dejar el mandato, abrió un fideicomiso para poner todo ese territorio de tierras fiscales y que sean ellos los que cobren la servidumbre. Hoy están las comunidades siendo impactadas, siendo contaminadas, no recibiendo compensaciones por todo eso, y en una situación de conflicto permanente que lleva a situaciones más graves como por ejemplo a esta estigmatización, persecución y judicialización que se lleva adelante por parte de la provincia, pero que en este caso de gobierno de Mauricio Macri, fue acompañada con la creación del enemigo interno que terminó con la militarización por parte de Gendarmería en toda la zona. Recordemos el caso de (la comunidad) Campo Maripe, en el cual inclusive existió un fallo donde se le prohibió entrar bajo la figura de flagrancia, pero Gendarmería estaba ahí presente.