Reemplazan al máximo ejecutivo de BP

El esperado relevo se producirá mañana con la marcha del británico Tony Hayward, fuertemente criticado en los EEUU por su gestión. Será reemplazado por el norteamericano Robert Dudley, que en los últimos meses dirigió las tareas de limpieza

Tony Hayward, de 53 años, ocupa la máxima responsabilidad ejecutiva de BP desde mayo de 2007 y dirigió los primeros esfuerzos para hacer frente a la catástrofe ecológica, que estuvo cerca de enfriar las relaciones entre Washington y Londres por la virulencia de los ataques contra la petrolera británica desde Estados Unidos.

Hayward fue criticado no sólo por la lentitud para detener el vertido, sino por la aparente imagen de indiferencia que mostró públicamente hacia el drama que suponía la contaminación de crudo para miles de personas en la costa sur de los Estados Unidos.

El jefe de gabinete de la Casa Blanca, Rahm Emanuel, lo criticó en junio con dureza por asistir a una regata mientras seguían fluyendo miles de litros de crudo en aguas del Golfo de México. “Creo que podemos llegar a la conclusión de que Tony Hayward no va a tener una segunda carrera profesional como especialista en relaciones públicas. Este se añade a una larga lista de equivocaciones”, dijo.

Su marcha le supondrá a BP el pago de una indemnización de unos 1,17 millones de euros al directivo , quien, cuando se anunció a finales de julio su relevo, aseguró que la explosión en el golfo de México fue una tragedia terrible sobre la que “siempre” sentirá “una profunda responsabilidad”.

A partir de ahora, Robert Dudley, de 55 años, afronta la tarea de recuperar la reputación del gigante petrolero británico tras la explosión en abril de la plataforma Deepwater Horizon, que causó graves daños ecológicos, y fijar una nueva estrategia empresarial.

Su nombramiento como sucesor de Hayward no fue casual, ya que la figura de este empresario nacido y criado en Misisipi, ayudó a calmar a la opinión pública y a los medios frente a lo que consideraban negligencia y desconsideración por parte de BP.

No obstante, la imagen de BP en los Estados Unidos sigue por el suelos, lo que son malas noticias para la compañía, que antes del accidente consideraba uno de sus principales intereses estratégicos la exploración de crudo en aguas profundas del Golfo.

BP sufrió unas pérdidas multimillonarias en el segundo trimestre del año (17.000 millones de dólares) a consecuencia de los gastos derivados del vertido de crudo, catástrofe sobre la que la petrolera británica ha negado en todo momento haber actuado con negligencia.

Infobae