Cómo fue el desembarco estatal en la petrolera YPF

El Gobierno desplazó a la mayoría de los ejecutivos, incluyendo a toda la familia Eskenazi. Sólo mantuvo a un puñado de directores clave para garantizar la gestión operativa, quienes ahora convivirán con delegados designados por De Vido y Kicillof

Por Fernando Krakowiak | Página/12

A medida que el conflicto con el Gobierno se profundizó, los directivos de YPF consideraron la intervención estatal como una opción cada vez más probable. La semana pasada, algunos incluso habían comenzado a embalar sus objetos personales. Pese a ello, igual se vieron sorprendidos por la rapidez con que el Gobierno tomó el control de la compañía. La mayoría esperaba que hubiese un período de transición, pero el lunes, cuando la Presidenta todavía estaba dando su discurso, el subsecretario de Coordinación del Ministerio de Planificación, Roberto Baratta, se presentó en la sede central de YPF con un listado de los ejecutivos que debían abandonar las oficinas en quince minutos. Apenas unas horas más tarde, el ministro de Planificación, Julio De Vido, se hizo cargo de la intervención, puso en funciones a una Unidad General de Operaciones y nombró delegados en las áreas clave de la multinacional. Desde entonces, la tarea central ha sido garantizar la comercialización de los productos, evaluar opciones para incrementar la producción de gas y petróleo y auditar las finanzas de la compañía, con el asesoramiento de algunos directores que, al menos por ahora, no han sido desplazados.

En el listado de los que fueron obligados a abandonar la compañía figuran los referentes del Grupo Petersen: Enrique Eskenazi, vicepresidente de YPF, quien cumple 87 años en agosto y se dedicaba a la fundación de la petrolera; Sebastián Eskenazi, hijo de Enrique, vicepresidente ejecutivo y CEO de la firma; Matías Eskenazi, hermano de Sebastián y director adjunto; y Ezequiel Eskenazi, otro hermano, que figuraba como vicepresidente de la Fundación YPF. A todos les eliminaron la dirección de e-mail corporativa el mismo lunes y el martes por la mañana les cortaron los celulares.

También tuvo que dejar YPF el director General de Operaciones, Ignacio Cruz Morán, segundo de Sebastián Eskenazi. Para reemplazarlo se conformó una Unidad General de Operaciones que trabaja junto al interventor De Vido y su segundo, Axel Kicillof. Ese grupo está integrado por el subsecretario de Coordinación del Ministerio de Planificación, Roberto Baratta; el titular del Enargas, Antonio Pronsato; el vicepresidente segundo del BICE, Damián Camacho, y el coordinador del Plan Argentina Conectada, Luis Vitullo. Además, se creó el cargo de secretario general de la intervención, que será ocupado por José Strada, ministro de Infraestructura de la provincia de San Juan.

Un directivo clave que también fue desplazado es Antonio Gomis Sáez, director adjunto del CEO y hombre de confianza del presidente de Repsol, Antonio Brufau. Hasta comienzos de 2010, Gomis se desempeñaba como director General de Operaciones. Luego Repsol le cedió ese cargo al Grupo Petersen y lo designó director adjunto, al mismo nivel que Matías Eskenazi.

Uno de los focos de atención de la intervención está puesto en la estratégica dirección de Finanzas. De Vido y Kicillof ordenaron el lunes el desplazamiento de su titular, Guillermo Reda. El delegado designado en esa área es Nicolás Arceo, subsecretario de Planificación Económica del Ministerio de Economía, pero son varios los funcionarios que están dedicados a analizar las números de la petrolera.

Mauro Dacomo, director general de Asuntos Legales y abogado personal de Sebastián Eskenazi, también tuvo que poner sus pertenencias en una caja e irse el lunes. Como delegado, el Gobierno puso allí a Rodrigo Cuesta, un abogado que se desempeñó como titular de la Oficina de Legales de Aerolíneas y en la actualidad es síndico general Adjunto de la Sigen.

Uno de los secretarios privados de Julio De Vido, José María Olazagasti, se hizo cargo como delegado de la intervención de las direcciones de Asuntos Institucionales y de Comunicación e Imagen. En la primera se desempeñaba Juan Bautista Ordóñez, un hombre que ingresó a YPF en 2010, proveniente del Grupo Roggio, especialmente para ocupar ese cargo cuando Sebastián Eskenazi se dio cuenta de que no podía hacerse cargo por sí solo de la relación cotidiana con el gobierno nacional y las autoridades provinciales. En Comunicación e Imagen estaba Sergio Resumil, un periodista que ingresó a YPF también de la mano del Grupo Petersen. Junto a Olazagasti, trabaja el vocero de Julio De Vido, Horacio Mizrahi.

Uno de los pocos directivos que lograron conservar su puesto es Alfredo Pochintesta, director comercial de YPF, un ejecutivo que venía de la época en que Repsol tenía el management de la empresa. Esa área tiene a su cargo la comercialización de los productos de la firma y, por lo tanto, la relación con todas las estaciones de servicio del país. Si bien Pochintesta por ahora continúa, lo hará en compañía Emmanuel Alvarez Agis, una persona cercana a Kicillof que se desempeña además como subsecretario de Programación Macroeconómica del Ministerio de Economía.

Otras dos áreas claves para el negocio de la compañía son la Dirección de Exploración y Producción y la de Refino y Logística. La primera estaba a cargo del español Tomás García Blanco, un hombre de Repsol que fue dejado afuera el lunes y reemplazado por el titular de Enarsa, Exequiel Espinosa. No obstante, la intervención dejó en su puesto al español Carlos Jiménez, director de Planificación y Control de Gestión Operativa, otro hombre de confianza de Brufau que maneja todos los detalles de la producción. En Refino y Logística sobrevive Carlos Alfonsi, un ingeniero que el año pasado cumplió 25 años en la compañía, aunque ahora lo acompaña Walter Fagyas, un asesor del Ministerio de Planificación.

El lunes Baratta también ordenó la salida del director de Recursos Humanos, Fernando Dasso, y del director de Participadas, Teodoro Marcó, quien oficiaba de representante en firmas del grupo como Metrogas, Refinor, Profértil y Compañía Mega. En Recursos Humanos nombraron a Juan Manuel Abud, vocal del Ente Nacional Regulador de Electricidad, y en Participadas a Juan José Carbajales, director de Enarsa.

Página/12

Kicillof y De Vido reclamaron a jefes de yacimiento de YPF que suban producción

En una reunión de más de cinco horas, ordenaron priorizar la extracción por encima de la rentabilidad de la empresa. Están bajo el mando de Exequiel Espinosa, de Enarsa

Por Pablo Fernández Blanco | Cronista.com

El norte que seguirá la intervención de YPF por parte del Gobierno -previo a la sanción de la ley de expropiación de un 51% de las acciones de la empresa- está perfectamente definido: dejar de lado cualquier criterio de maximización de la renta a favor del incremento en la producción que permita evitar importaciones y, por añadidura, poner un cerrojo a la salida de dólares en un momento de tensión cambiaria.

En un encuentro maratónico que duró más de cinco horas, los jefes de yacimiento de YPF -son los máximos responsables de la producción de la empresa en cada uno de sus reservas de hidrocarburos- estuvieron ayer desde el mediodía hasta más de las 17 con las principales figuras de la intervención. Alrededor de las 12, los recibió Exequiel Espinosa, el presidente de Enarsa que durante esta primera etapa es el máximo responsable de las áreas de Exploración y Producción de la empresa. Les bajó un mensaje concreto: poner de inmediato en marcha cualquier movimiento aceptable desde el punto de vista técnico para aumentar la producción.

La gestión estatal, al menos hasta ahora, no tiene un número concreto con respecto a cuánto puede incrementarse la producción en los próximos meses.

Entrada la tarde se sumaron a las discusiones el viceministro de Economía, Axel Kicillof, y el ministro de Planificación, Julio de Vido. Los funcionarios remarcaron que en una segunda etapa habrá fondos frescos para invertir en exploración y producción de crudo, pero que ahora había que redireccionar los esfuerzos para incrementar los volúmenes sin cambios en el presupuesto.

Será una tarea difícil para la empresa nacionalizada, que durante los últimos años registró una caída persistente en sus niveles de producción, tanto de gas como de petróleo. De acuerdo con información oficial, se acordó “delinear un plan para perforar y reparar más de 1000 pozos para los que será necesario incorporar en los próximos meses 30 equipos de perforación y de reparación”.

Hoy, en tanto, De Vido se reunirá con ejecutivos de la francesa Total -una de las principales empresas petroleras del planeta- para buscar inversiones para el desarrollo de recursos no convencionales. Se descuenta que le ofrecerá asociarse a la nueva YPF en activos en Neuquén.

El par De Vido-Kicillof continuó con idéntica rutina que el día anterior, cuando ordenó a los jefes de refinación de YPF incrementar un 8% en la destilería de La Plata los volúmenes procesados mediante la utilización adicional de crudo Escalante, propio de Chubut y más pesado (de menor rendimiento) que el que se utilizaba hasta ahora.
Además, ordenó aumentar la producción de nafta súper en detrimento de la premium -el producto más caro del mercado- para reducir las importaciones de ese combustible.

Cronista.com

Intervención analiza plan para recuperar más de 1.000 pozos

La intervención de la petrolera YPF comenzó a delinear un plan para perforar y reparar más de 1000 pozos en distintas áreas en las que opera, como parte de las múltiples acciones tendientes a aumentar la producción de hidrocarburos y garantizar el normal funcionamiento de la compañía.

Así lo señala un comunicado de la intervención difundido esta noche, con la firma del interventor y ministro de Planificación Federal, Julio De Vido; y del subinterventor y viceministro de Economía, Axel Kicillof.

La intervención informó en el escrito que “durante la jornada de hoy prosiguieron las reuniones con las distintas áreas de la compañía para adoptar medidas que permitan incrementar la producción de gas y petróleo, la refinación de combustibles y garantizar el normal funcionamiento de la compañía”.

En tal sentido, y en lo que respecta al Downstream, “se resolvió que Refinor (empresa en la cual YPF posee el 50 por ciento) procesará gas natural de Panamerican Energy (PAE), aumentando de esta manera un 25 por ciento su producción actual de GLP”.

“Esto permitirá incrementar la producción de garrafas y otros combustibles”, se indicó.

Asimismo, en lo referido al Upstream, se realizó un encuentro con los gerentes de los yacimientos, de exploración y de desarrollo, que a tales efectos viajaron desde las provincias, en la que se realizó una revisión de la situación del sistema productivo de las tres cuencas donde opera YPF (cuyana, neuquina y Golfo de San Jorge), de las que participa y no opera, y de proyectos exploratorios.

“A partir de dicha revisión -se señaló-, se comenzó a delinear un plan para perforar y reparar más de 1.000 pozos, para los que será necesario incorporar en los próximos meses 30 equipos de perforación y de reparación (workover), con la correspondiente dotación de trabajadores petroleros”, aclara el comunicado.

El informe agregó que “si bien en el día de ayer se estimaba realizar unos 500 pozos entre perforaciones y reparaciones, el análisis más detallado de los yacimientos permitió elevar ese número”.

Asimismo, se hizo una revisión “de todas las instalaciones de producción y un relevamiento de las necesidades de cada una a los efectos de optimizar los niveles de producción, a partir del mantenimiento y la puesta a punto de la infraestructura de transporte y almacenamiento”.

De esta manera, subrayó la intervención, se busca “empezar a revertir la tendencia declinatoria de los yacimientos durante los últimos años, para recuperar el autoabastecimiento, tal cual está planteado en el proyecto que el Poder Ejecutivo Nacional envió al Congreso de la Nación”.

“El análisis que se viene realizando de la operatoria condujo a tomar la decisión de sumar al proyecto de expropiación la empresa denominada YPF gas. Esta medida no sólo es central para el normal abastecimiento de la industria y el agro, sino que además permite garantizar el acceso a los sectores de bajos recursos que no cuentan con servicio de red, a través del programa Garrafa para Todos”, se destacó.

Otra de las medidas ha sido “revisar el circuito de distribución de combustibles a fin de detectar las anomalías que influían en su correcto desarrollo. De esta manera se trabaja para consolidar la producción, comercialización y distribución de los combustibles a tono con el crecimiento del país”.

Por otra parte, en el día de la fecha se mantuvieron encuentros con representantes de los Bancos con los que opera la compañía. “El objetivo primordial es asegurar el normal financiamiento de la empresa”, agregó el comunicado.

Entre las reuniones mencionadas, se señaló que por la mañana, la intervención recibió a Antonio Cassia, secretario general del Sindicato Unido Petroleros e Hidrocarburíferos (SUPEH), para ratificar el importante lugar del personal en esta nueva etapa y exponer las perspectivas futuras de crecimiento y capacitación de los trabajadores.

Asimismo, a la tarde la intervención mantuvo un encuentro con el titular del Sindicato de Petroleros Privados de Chubut, Mario Mansilla, en el que se repasaron los objetivos que la Presidenta trazó para la intervención y se ratificó el rol central de los trabajadores petroleros.

Por último, se informó que la intervención se reunió con Alberto Roberti, secretario general de la Federación Argentina de Petroleros y Gas Privados, encuentro en el que al igual que en los anteriores, se trazaron los objetivos de la nueva etapa.

Ámbito.com

Una claúsula obliga a YPF a pagar de inmediato una deuda de u$s 3.000 millones

Por Julián Guarino | Cronista.com

En las próximas horas, al menos una veintena de bancos de capital nacional y extranjero -radicados en Argentina y en el exterior-, se sentarán en la mesa del Gobierno nacional para exigirle que les sea reintegrados de inmediato el dinero de los préstamos otorgado a la empresa YPF en los últimos años. La cifra asciende a u$s 2.908 millones al 31 de diciembre de 2011, aunque se presume que en los últimos tres meses ese monto ya habría cruzado los u$s 3.000 millones.

Quienes conducen desde el lunes la petrolera están obligados a hacerlo: una cláusula “gatillo” que figura en el grueso de los préstamos contraídos por la petrolera -y que se activa en forma instantánea ante la ocurrencia de un hecho determinado- prevé, en el caso de YPF, que ante un “cambio material adverso” en la naturaleza accionaria de la firma, la compañía debe “acelerar” la cancelación de los préstamos, es decir, que debe honrarlos de inmediato.

En la presentación de resultados y detalle pormenorizado del funcionamiento de la compañía que hacen las empresas en la Bolsa de Nueva York “formulario 20-F” figura generalmente un apartado donde se advierte al inversor de los compromisos asumidos por las partes, y los covenants.

En rigor, y según los especialistas consultados pero que pidieron reserva, el derecho de los acreedores a percibir el dinero financiado se activa en el mismo instante en que ese “cambio material” se hace presente. Esta cláusula, que se encuentra englobada bajo el concepto de los “covenants” -es decir, un acuerdo entre un prestamista que ofrece recursos financieros a un deudor, y por el cual éste se compromete a ejecutar determinados actos estipulados- no sólo figura en los préstamos bancarios, sino también en los prospectos de emisión de los bonos de la petrolera.

Esta mañana está previsto que el flamante director económico-financiero de YPF, Nicolás Arceo, se reúna con la dirección de un banco de capital extranjero, que además de haber prestado dinero a la compañía, también ha servido en numerosas ocasiones de agente para un préstamo sindicado (varios bancos juntos) junto al resto de las entidades, función que además de reportarle ganancias extras hoy le pone a la entidad una cuota extra de responsabilidad.

“Existe muchísimo temor por parte de los bancos ya que en muchos casos deben exigir que se cumpla esta cláusula pero al mismo tiempo tienen miedo de las represalias que puede tomar el Gobierno”, dijo una fuente relacionada con el manejo financiero de la petrolera. En el caso de las entidades de capital extranjero que, a la vez, tienen actividad en la Argentina, el compromiso es doble. Según pudo saber El Cronista, alguna de estas entidades mantienen fluidos contactos por estas horas con sus casas matrices, que les exigen hagan efectiva la ejecución de las cláusulas, algo que para quienes comandan las entidades locales no resulta conveniente. En cambio, otros directivos se inclinan por “acercarse” al Gobierno para renegociar las pautas de los préstamos que mantiene la petrolera.

Por citar un ejemplo, una cláusula similar fue invocada por el Rabobank de Holanda para que la empresa Quilmes cancelara su préstamo de u$s 100 millones en la crisis social y económica que finalizó con la caída del gobierno de Fernando De la Rúa y la posterior devaluación del peso.

El regreso de los bonos
Como se dijo, YPF mantiene deudas con numerosos bancos. Según números del BCRA, con Banco Nación, por ejemplo, la firma mantiene una deuda de $ 840 millones mientras que entre Banco Macro y Banco Galicia le han financiado a la petrolera casi $ 1.000 millones. En el caso del BBVA Banco Francés, los $ 397 millones que mantiene YPF como deuda son apenas superiores a los $ 374 millones que le ha prestado el Banco Santander Río. Incluso el Hipotecario ha financiado en $ 201 millones.

Sin embargo, los préstamos que ha contraído no tienen todos la misma naturaleza. Por un lado, la petrolera ha celebrado préstamos denominados “cross-border”, que en muchos casos son gestionados por una entidad local cuya casa matriz es la que hace finalmente el desembolso. Como la tasa de interés que se cobra por el préstamo está sujeto al impuesto a las Ganancias (holding tax), el tomador no sólo debe pagar la tasa, sino también la alícuota que le corresponde al impuesto. Por otro lado, los préstamos cuyo desembolso fue realizado por entidades locales, están exentas del pago de este impuesto ya que se rigen por la Ley 21.526 del BCRA.

El argumento que hoy manejan los banqueros para provocar una reacción en quienes conducen YPF es que la empresa a la que le habían realizado las mediciones de riesgo crediticio para otorgarle el dinero y aplicarle una tasa de interés en función de ese riesgo “hoy no existe” y que, en cambio, la actual YPF es una empresa de “naturaleza distinta” con otro management y otros planes de negocio.

En el caso de los bonos que ha colocado la empresa, esta cláusula obliga a la compañía a reintegrarle el dinero de todas las emisiones realizadas. El prospecto señala que “si ocurriera un cambio de control cada tenedor de bonos tendrá el derecho de requerirnos el rescate total o parcial de su tenencia de Obligaciones Negociables a un precio de rescate igual al 101% del valor nominal más intereses devengados e impagos”.

Mientras en 2009 el stock de préstamos de YPF era de $ 6.819 millones, en 2011, esa cifra llegó a $ 12.767 millones, lo que representa un incremento de 87%. Así, YPF se endeudó con bancos y emisiones de bonos en unos $ 247 millones por mes durante los últimos 2 años.

Cronista.com