YPF, la expropiación que viene con un holding de empresas

La petrolera cuenta con una gama de negocios financieros y productivos no siempre conocidos. Filiales en Estados Unidos, participaciones accionarias en Perú, Bolivia o Angola son parte de un entramado que hará al Estado socio, por ejemplo, de British Gas y Techint

Por Tomás Lukin | Página/12

La expropiación del 51 por ciento de las acciones de YPF en manos de Repsol convertirá al Estado nacional en accionista de un conjunto de empresas y proyectos donde la petrolera tiene participación. Las firmas van desde constructoras para el sector de hidrocarburos y oleoductos por todo el país como AESA y Oldelval hasta la productora de agroquímicos Profértil. En algunos casos, YPF controla la totalidad de esas compañías, en otros ostenta el control conjunto y existe un importante grupo de firmas vinculadas. Además, la petrolera cuenta con negocios financieros y productivos en el exterior como Bolivia, el Amazonas peruano, Angola y otros radicados en paraísos fiscales, donde el sector público pasará a ser parte. No todas esas iniciativas representan una buena inversión en términos contables: Maxus, una petrolera en Texas arrastra un importante pasivo ambiental y la sociedad GASA, a través de la cual controla una parte de la intervenida Metrogas, que está en quiebra al igual que la distribuidora. Este último caso, a pesar de la situación financiera que atraviesa la compañía, representa un activo estratégico. Por último, la expropiación asociará al Estado con el Grupo Techint en distintas empresas y proyectos productivos.

La intervención de YPF a cargo del ministro de Planificación, Julio De Vido, y el viceministro de Economía, Axel Kicillof, todavía no definió cuáles serán los pasos a seguir con todas las empresas donde la petrolera tiene participación. En algunas de las firmas están designados directivos en nombre de la gestión de Repsol. Los interventores están analizando cómo avanzar en su reemplazo a través de las asambleas de accionistas que muy probablemente serán postergadas por la Inspección General de Justicia (IGJ), hasta que el Estado defina su estrategia.

– YPF Holdings: La firma fue constituida en 1996 en Delaware y hoy tiene domicilio en Texas. El holding es propietario de la petrolera Maxus y sus subsidiarias que, junto con algún pozo activo en Estados Unidos, arrastra un importante pasivo ambiental. Maxus forma parte de YPF desde antes del desembarco de los capitales españoles y, por tanto, la totalidad de esos pasivos no pueden ser tenidos en cuenta a la hora de ajustar la valuación del 51 por ciento que se expropia. Junto con Maxus figuran otras tres firmas, Tierra Solutions Inc, CLH Holdings y Gateway Coal Company.

– YPF Internacional: Esta compañía posee el ciento por ciento de YPF Guyana Ltd., que forma parte del consorcio del Bloque Georgetown, en la República Cooperativa de Guyana. La firma nació en las islas Caimán en 1996 y en 2002 trasladó su sede y operaciones a Bolivia. Allí funciona una subsidiaria de Maxus y además administra el 50 por ciento de Andina, una petrolera boliviana.

– Metrogas: Gas Argentino SA (GASA) es propiedad de British Gas en un 54,67 por ciento e YPF posee el 45,33 restante. Gasa es dueña del 70 por ciento de Metrogas, la distribuidora de gas en Capital Federal. A esa participación hay que sumarle el 8,13 por ciento de Metrogas que posee el Estado a través de la Anses. GASA está en concurso preventivo desde 2009 y Metrogas lo hizo un año después. Desde entonces está intervenida por el Estado. En el Ministerio de Planificación están analizando el curso a seguir, pero destacan que se trata de un activo estratégico.

A comienzos de año, Argentina obtuvo un fallo favorable en los tribunales estadounidenses en una demanda impulsada por British Gas. La causa se inició luego de la pesificación de los contratos en 2001 y el congelamiento de tarifas, en una corte arbitral de las Naciones Unidas (Uncitar). Metrogas es la única compañía del sector de distribución de gas que todavía no accedió a renegociar su contrato. “El Estado nacional ha intimado a los accionistas de Metrogas a que se presenten ante la Unidad de Renegociación y Análisis de Contratos de Servicios Públicos en forma inmediata a renegociar definitivamente la licencia para la prestación del servicio público de distribución de gas”, sostuvo en enero De Vido a través de un comunicado. Ahora, esa renegociación será algo más sencilla.

– AESA: Es una firma ciento por ciento controlada por YPF que está dedicada a ingeniería, construcciones, servicios, operación y mantenimiento de plantas y yacimientos. Los directivos de esta compañía serán reemplazados. La empresa nació en 1948 y desde su inicio creció bajo el amparo de la gestión estatal de YPF y Gas del Estado. Fue adquirida por Repsol antes de comprar YPF, pero ahora es propiedad de la petrolera local. Entre los clientes de la empresa controlada figuran firmas que operan en Argentina, como Pan American Energy o Total, y también del exterior, como la uruguaya Ancap y la peruana Petroperú. También hay empresas vinculadas con YPF como Profértil.

– Profértil: La mitad de la compañía que lidera la producción de fertilizantes nitrogenados en Sudamérica está en manos de la petrolera y la otra mitad pertenece al grupo canadiense Agrium. La empresa es la principal productora de urea granulada, uno de los fertilizantes más utilizados en el país. El control operativo de la firma sigue en manos de los directivos designados por Repsol y la presidencia está a cargo de un ejecutivo que puso Agrium. Matías Eskenazi, hijo de Enrique Eskenazi, forma parte del directorio de la empresa y la gerencia general está a cargo de Daniel Peetarín, proveniente de Repsol. La intervención de YPF negociará con la parte canadiense los nuevos directivos.

– Estaciones de servicio: Son más de cien estaciones de servicio propiedad de Opessa, que es controlada en su totalidad por YPF. Esos puntos de venta funcionarán como un brazo fundamental en la nueva política de comercialización de la petrolera.

– Refinor: YPF controlará el 50 por ciento de la petrolera del norte argentino y el resto se divide entre Petrobras y Pluspetrol, donde YPF también posee participación. Produce y refina petróleo y gas que extrae de sus pozos y también lo que recibe desde Bolivia. Además, comercializa combustibles en sus más de 70 estaciones de servicio en Salta, Tucumán, Jujuy, Santiago del Estero, Chaco, Córdoba, La Rioja y Catamarca. Refinor está al frente de la refinería de Campo Durán en Salta, la segunda productora de gas licuado del país. La empresa opera un poliducto –conducto para trasladar distintos combustibles– de 1100 km de longitud que llega hasta Córdoba. Allí, ese conducto se une con otro que controla la empresa que viene desde la refinería de Luján de Cuyo y llega hasta el puerto de San Lorenzo.

El jueves pasado la intervención de YPF decidió que Refinor procese gas natural de Pan American Energy, aumentando de esta manera un 25 por ciento su producción actual de GLP, lo que permitirá incrementar la disponibilidad de garrafas de gas y la oferta de otros combustibles.

– Oleoductos del Valle: Es uno de los oleoductos más importantes del país. Comunica la cuenca neuquina con Puerto Coronel Rosales. YPF posee el 37 por ciento y también participan en menores proporciones Petrobras (23,1), Chevron (14,0%), Pan American Energy (11,9%,) Pluspetrol (11,90%), Tecpetrol (2,1%). La participación real de YPF superará el 40 por ciento por su participación en Pluspetrol.

– Pluspetrol: YPF controla el 45 por ciento de la empresa. La compañía produce electricidad en Tucumán, explora y produce petróleo en Neuquén y Mendoza y es la principal productora de combustibles de Perú. La firma tiene presencia en Colombia, Venezuela, Argelia y Angola. A su vez, Pluspetrol posee el 21,5 por ciento de Refinor y el 11,9 por ciento de Oldelval. Fuera de Argentina también tiene participaciones menores en Transportadora Gas del Perú y en la Companhia Estadual de Gas, proveedor de gas en el área metropolitana de Río de Janeiro,

– Techint: El entramado y el desafío que se abren para la administración pública vuelven a cruzar los caminos con el Grupo Techint, donde el Estado ya posee, a través de Anses, el 26 por ciento de las acciones y tres directores, entre los que figura el viceministro de Economía, Axel Kicillof. Los vínculos no serán tan directos, pero la empresa Tecpetrol del holding que encabeza Paolo Rocca y la firma Pluspetrol, donde YPF posee el 45 por ciento de las acciones, son accionistas en Oldelval, transportadora por ducto de petróleo. Los renovados vínculos con Techint se extienden a un conjunto de áreas que explotan en conjunto Pluspetrol y Tecpetrol a través de distintas UTE.

– MEGA: YPF controla el 38 por ciento de la compañía gasífera que tiene como operación central la recuperación de etano, materia prima fundamental para la industria petroquímica local. El capital accionario de la empresa lo completan Dow Chemical y Petrobras. La producción de propano, butano y gasolina natural se despachan vía marítima a la petrolera brasileña.

– Terminales Marítimas Patagónicas: YPF posee el 33,15 por ciento de la empresa que brinda servicios de recepción, almacenaje y despacho de crudo a los buques, para las empresas productoras de petróleo de la cuenca del Golfo San Jorge. Allí Pan American, Shell y Total son socios minoritarios.

– Otras: El listado de empresas vinculadas continúa con Oiltanking Ebytem SA, una empresa transportadora y de almacenaje de combustibles donde YPF posee el 30 por ciento. La empresa posee parte del puerto de Coronel Rosales donde llega el oleoducto que controla Oldelval. Hoy, el 70 por ciento del crudo total consumido en Argentina pasa por las instalaciones de esta compañía. También figuran en la lista Central Dock Sud, empresa de generación y comercialización en bloque de energía eléctrica donde la petrolera posee, directa e indirectamente, más del 20 por ciento de sus acciones; Elaran Inversiones 2011 SA, una firma financiera dedicada a la administración de otros activos de la empresa –desde la intervención no ofrecieron más precisiones–; y otras firmas de menor magnitud como Gasoducto del Pacífico (Cayman) Ltd., Poligás Luján, Compañía Minera Argentina e YPF Brasil Comercio de Derivados de Petróleo. Además, existe un extenso conjunto de UTE y consorcios de exploración y producción con distintas empresas en varias provincias petroleras y en la plataforma continental. Finalmente, la empresa posee la concesión para transportar hidrocarburos en ductos estratégicos para el país.

El amplio entramado de empresas donde tiene participación YPF pone en evidencia la integración productiva a lo largo y ancho de la cadena de producción con la que cuenta la petrolera. El alcance de la expropiación excede las fronteras nacionales y el sector de hidrocarburos, fortalece alianzas estratégicas y ofrece instrumentos para disciplinar a distintos sectores empresarios. A su vez, le otorga al Estado la posibilidad de avanzar en otras áreas conflictivas, como es el caso de la distribución de gas en la ciudad de Buenos Aires. La recuperación del 51 por ciento del paquete accionario de YPF viene acompañada por un combo de empresas muy importantes que pasarán a depender en distinto grado de las decisiones de la administración pública.

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El crudo balance de YPF: radiografía de la principal empresa de la Argentina ahora bajo intervención estatal

La compañía tiene 16.000 empleados, 1600 estaciones de servicio, es socia de decenas de empresas privadas en diversos proyectos, y ganó casi $ 5300 millones en 2011, pero tiene el desafío de revertir una producción que declina y exige inversiones multimillonarias

Por Diego Cabot  | LA NACION

César Pelli es uno de esos arquitectos de culto en la Argentina. Entre muchas obras, construyó uno de los edificios más importantes y altos de Puerto Madero. La estrella de este gigante de vidrio es un enorme invernadero vertical en el que un imponente árbol, además de otras especies de plantas, recorren varios pisos. Los ejecutivos de Repsol YPF se sentaron en 2005 a darle forma al proyecto de Pelli. Querían posar allí la sede de la empresa más grande de la Argentina: YPF.

La obra avanzó, pero los españoles nunca llegaron a ocupar los despachos más empinados. Aunque el edificio no tiene ventanas, por alguna hendija entró el Grupo Petersen, y los cómodos sillones quedaron en poder de la familia Eskenazi. Sebastián, uno de los miembros del clan, ocupó desde 2008 el más importante, el de CEO, pese a no tener ninguna experiencia en el mundo energético.

Con los años, la hendija se convirtió en grieta y por ella ingresó nada menos que el Estado. Seguramente, ninguno de los constructores imaginó que, a poco de inaugurada, la torre iba a ser habitada por funcionarios públicos.

El lunes pasado, en un mediodía casi de verano, la torre cambió de dueños. Los ejecutivos recibieron un llamado temprano. Empacaron sus cosas en cajas, bajaron a sus cocheras y partieron. Desde entonces, el edificio corporativo más grande de la Argentina es un apéndice de la Casa Rosada.

¿Cuáles son los números que atesoran esas paredes de cristal? Los de la principal empresa argentina. Según los estados contables presentados a fines de 2011 -y que constituyen los datos públicos más actuales-, la compañía tuvo cuatro unidades de negocios: exploración y producción; refino y marketing; operaciones petroquímicas, y administración central, donde también se cuentan los negocios de construcción.

Claramente, la principal actividad es la de producción de petróleo (teniendo en cuenta el condensado y el líquido). YPF produjo el año pasado 100 millones de barriles de petróleo. De acuerdo con los balances, la empresa había producido 111 millones de barriles en 2009 y 107 millones en 2010. Dicho de otra manera, en los últimos dos años, la producción de petróleo cayó casi 10%. A modo de comparación, en el mismo período, la producción de Panamerican Energy (PAE) aumentó 3,5%, aunque la realidad es que la mayoría de las petroleras que operan en la Argentina tuvieron bajas.

La producción de gas también mermó. Por caso, en 2009 extrajo 533 millones de pies cúbicos contra 491 millones de 2010 y 441 millones de 2011.

La empresa, que ahora administra y dirige la dupla conformada por el ministro de Planificación, Julio De Vido, y el viceministro de Economía, Axel Kicillof, reportó ventas en 2011 por 56.697 millones de pesos, un 28,4% más que las de 2010.

Al igual que lo que ocurre con las cuentas públicas, donde los egresos suben más que los ingresos, a YPF también le aumentaron los costos. Sus ventas crecieron poco (28,4%) comparado el incremento de 40,2% que mostraron sus costos. Los motivos que esgrimió tienen que ver con la necesidad de comprar petróleo para reemplazar los menores volúmenes producidos, ya que los conflictos gremiales que se dieron en el segundo trimestre de 2011 en Santa Cruz y Chubut afectaron la producción. Además, el Gobierno dejó sin efecto el plan Petróleo Plus, que privó a la firma de US$ 355 millones.

Los gastos de administración también subieron (33%) y llegaron a 476 millones, básicamente, impactados por los aumentos de los costos laborales. En el último balance antes de que se inicie la gestión De Vido-Kicillof, YPF tuvo una utilidad operativa (es decir, bruta) de 8563 millones de pesos, casi $ 1000 millones menos que el año anterior ($ 9475 millones).

Ricardo Echegaray, titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), vio cómo al organismo ingresó un cheque de 2950 millones que correspondió al pago del impuesto a las ganancias. Descontados estos ítems, la utilidad neta del último período de gestión privada de YPF llegó a 5296 millones de pesos, 8,5% menos que el año anterior.

Uno de los puntos que más le cuestionaron a la empresa es la poca inversión en exploración. Los datos de la petrolera indican que el año pasado aumentaron $ 230 millones, básicamente, por la actividad exploratoria desarrollada en la cuenca Malvinas (en territorios fuera de litigio). También se realizaron erogaciones por $ 1731 millones (en 2010 habían sido 1121 millones) para la búsqueda de yacimientos no convencionales.

Según el ex secretario de Energía Emilio Apud durante la gestión de De la Rúa esta inversión es muy poca, pero es algo, en un contexto en el que la inversión general del sector cayó. “Para dar una idea, en esta década se hicieron menos de 40 pozos exploratorios por año, mientras que en la década anterior se hicieron más de 100 -señala Apud-. Algo hizo que a las empresas se les fuera el interés por invertir en su actividad.”

Según Apud, cuando en 2011 Repsol empezó a contactarse con otras firmas para concentrarse en los yacimientos no convencionales, el Gobierno comenzó con sus presiones. “Hay que decir también que, si bien Repsol YPF fue la que más cayó en producción, no fue la única, ya que la mayoría de las petroleras tuvo bajas. Esto se dio exclusivamente por no adecuar las tarifas y carecer de una política energética”, explicó.

Otro de los puntos álgidos es la refinación. De los datos compilados por LA NACION surge que el año pasado se refinaron 290.000 barriles de petróleo por día, lo que significa una caída de 4,6% frente a 2010 (304.000 barriles diarios). “Esta disminución, además de la incidencia de los paros de planta de 2011, fue consecuencia de la menor disponibilidad de crudo y de los conflictos sindicales en Santa Cruz y Chubut”, declaró la empresa en su última memoria.

Socios en duda
No pocos se preguntaban por estos agitados días qué pasará con los numerosos consorcios o uniones transitorias de empresas (UTE) en los que YPF está asociada a otra compañía. Los proyectos de exploración que la tienen de socia son 17, y están distribuidos en las provincias de Salta, Chubut, Tierra del Fuego, La Pampa, Mendoza, Santa Cruz, Formosa y Neuquén. De esos 17 campos opera cuatro. Los demás se reparten entre sus socios transitorios, que son Pan American Energy (de los hermanos Bulgheroni), Total, Tecpetrol (de Techint), el grupo chileno Enap, Petro Andina, Pluspetrol, Petrobras y Petrolera L.F. Company.

Todo parece indicar que, además de la petrolera, las acciones expropiadas le darán derecho a la dupla De Vido-Kicillof a mandar también en una compañía estrella de la que YPF es accionista: Profertil. La mayor fabricante de urea del país está en una industria cuyo principal insumo es el gas. A su vez, YPF tiene participación accionaria en Mega, Refinería del Norte (Refinor), Oleoducto del Valle, Terminales Marítimas Patagónicas, Gasoducto del Pacífico, Central Dock Sud, Inversiones Dock Sud, Pluspetrol y Oleoducto Trasandino, además de otras sociedades como, por ejemplo, A-Evangelista, que presta servicios de ingeniería y construcción.

Nicolás Gadano, economista y autor del libro Historia del petróleo en la Argentina , opina que lo que hicieron con YPF Gas (incluirla en la expropiación porque no era controlada directamente) indicaría que el Gobierno tiene en mente el universo de empresas que controlaba la petrolera, en especial, las que pueden ser relevantes como Profertil. “Habrá que ver cómo lo reciben los demás accionistas, socios de YPF en cada una de esas empresas”, acota.

La dupla deberá vérselas entretanto con 2209 juicios pendientes que arrastra la compañía. Varios de ellos tienen origen en disposiciones del Gobierno, por ejemplo, con los cortes a las exportaciones que se decidieron cuando se inició la crisis energética. “En reiteradas ocasiones, desde 2004, la empresa se vio forzada a suspender parcial o totalmente sus entregas de gas natural a clientes de exportación con los cuales tiene asumidos compromisos firmes para la entrega de volúmenes de gas natural”, declara YPF en las notas del balance.

Por caso, AES Uruguaiana, una firma brasileña que construyó una central en la ciudad de Uruguayana y que dejó de funcionar hace años por falta de combustible, inició un arbitraje que en estos días está en plena etapa de alegatos. YPF aduce razones de fuerza mayor que llevaron a interrumpir el suministro, argumentos que AES rechaza.

YPF es una de las pocas empresas del sector, junto con Petrobras y en menor escala Oil, la petrolera de Cristóbal López, que están integradas, es decir, que extraen crudo, lo procesan y lo venden al público.

El portafolio de productos es variado. Entre los combustibles, la empresa viene, año tras año, entregando cada vez más al mercado interno. Las mononaftas (donde se cuentan las premium, súper y comunes) despacharon 67.924 barriles diarios (bd), casi un 10% más que el año anterior. Para el caso del gasoil, en 2011 se vendió la mayor cantidad de barriles diarios, con la excepción de 2008, que estuvo apenas por encima. El año pasado, YPF vendió 150.917 bd, el período anterior había sido de 142.662 y en 2008 el volumen llegó a 151.383 bd.

El combustible para aviones, JP1, estuvo estable en los últimos cinco años en torno a los 16.580 bd, mientras que el despacho de fueloil cayó desde los 38.585 bd de 2007 a los 23.479 del año pasado. Claro que en este período la comercialización de este combustible fue monopolizada por Enarsa.

Estaciones y empleados
La dupla deberá lidiar además con los algo más de 16.048 empleados que tiene el Grupo YPF y con las 1600 estaciones de servicio que conforman la red en todo el país, la más grande, por lejos del mercado local.

¿Qué puede pasar con el personal? Hasta ahora, lo que se conoce es que sólo se despidió a los directivos, pero el resto seguirá sin cambios. ¿Y con las estaciones? Rosario Sica, presidenta de la Federación de Empresarios de Combustibles, no espera cambios. “Nuestro trabajo es de mucho esfuerzo, sacrificio y poca rentabilidad, así que esta gente no se va a meter con eso. Ellos están en los grandes negocios, como Vaca Muerta.”

En las 160 de Opessa (Operadora de Estaciones SA), que son propiedad exclusiva de YPF, puede ser, según Sica, que se intente planchar los precios para usar en las mediciones del Indec. “Pero son todas suposiciones. Nadie sabe qué puede hacer esta gente”, agregó.

Sin duda que empieza una nueva etapa para YPF y para el mundo energético argentino. Nada será igual para nadie en este estratégico pero vapuleado sector. El Gobierno se mira en el espejo de Petrobras y se ilusiona con convertir a YPF en una empresa similar. Para lograrlo, confió el timón al principal responsable de la particular situación energética actual: Julio De Vido. Eso sí, secundado por el funcionario estrella, el economista de origen marxista Axel Kicillof.

La Nación