Argentina en competencia en la producción de shale

El proyecto de Miguel Galuccio lleva de cabeza a YPF, y al país, a la disputa por un nuevo mercado de hidrocarburos. El petróleo y el gas no convencional, que será más caro, pero que el país tendría en abundancia, ya despierta polémicas

Por Raúl Dellatorre | Página/12

De acuerdo con muchos especialistas, pero opinan lo mismo muchos empresarios del sector, el potencial de Vaca Muerta, la formación que se extiende por el subsuelo de Neuquén y Mendoza, cambia por completo la perspectiva petrolera del país. “Argentina dejó de ser un país sin recursos hidrocarburíferos, ahora los tiene en abundancia: el problema es que es un recurso muy caro y demandará fuertes inversiones para poder recuperarlo”, opinó uno de los empresarios que ya trabajan en la zona con perforaciones que permitan determinar la ecuación económica de la producción. Pero también están los que opinan que el recurso no sólo es caro, sino que presenta enormes dificultades físicas para ser rescatado de entre las rocas. Y advierten que la alternativa de las explosiones para fracturar la roca supondrán un altísimo riesgo ambiental.

YPF, en la gestión de Miguel Galuccio, se ubica claramente en la línea de los primeros. El gas y petróleo no convencional parecen ser la opción elegida para recuperar la producción de la empresa, para volver a ser el gran abastecedor de recursos no sólo para garantizar el autoabastecimiento, sino para generar excedentes exportables.

La ecuación de tiempo e inversiones no sería una traba. Los hidrocarburos en el mundo son un recurso en vías de agotamiento, especialmente el petróleo ya superó lo que los especialistas llaman el peak oil, punto de máxima producción histórica, y las reservas que se descubren no llegan a reemplazar las que se agotan. Las fuentes alternativas de energía han demostrado ser insuficientes para sustituir el aporte que hacen los hidrocarburos, lo cual expone el mundo ante un horizonte complicado. En el caso de Argentina, todo este proceso se ha dado con mayor celeridad, por dilapidación de las reservas. Pero, como se ha dicho más arriba, el descubrimiento de recursos no convencionales transformaría toda la ecuación.

Precisamente por ese destino declinante que tienen los hidrocarburos, es que se sostiene que el tiempo y las inversiones no son variables limitantes. Los recursos energéticos del futuro, se supone, van a ser necesariamente más caros que los actuales, por lo cual hacer mayores inversiones en el presente no significa que sean económicamente inviables. Que el proceso de maduración del proyecto –de exploración, hasta convertir el recurso en explotable– sea prolongado tampoco es un obstáculo, dada la escasez de alternativa.

Argentina encuentra en la formación Vaca Muerta –y tal vez con otras en el resto del país– un recurso que existe, es abundante, pero demandará tiempo y mucho dinero. Por eso es que Miguel Galuccio les explica a sus colaboradores que no duda de que no faltarán inversores del exterior interesados, y que la tarea a desarrollar ya mismo, sin esperar las inversiones, es apurar los estudios geológicos para poder determinar el potencial y el plan de exploraciones. Si hay algo en lo que no se puede dudar de la capacidad de Galuccio, es en su experiencia en perforaciones y desarrollo de yacimientos nuevos.

¿De qué potencial de reservas se está hablando? En principio, se define a Vaca Muerta como “formación” y no como “yacimiento”, porque el petróleo y el gas no se encuentran encapsulados en la forma tradicional de yacimiento, sino en la veta de las rocas y, por lo tanto, su extracción requiere de una tecnología distinta de la de la extracción vertical por pozo. Hasta que no se defina la forma de extracción en cada caso, no se hablará de yacimiento. Tampoco se habla de reservas, sino de recurso, hasta que se defina que el crudo y el gas que se encuentra en la formación sea comprobadamente factible de extraer.

Haciendo estas salvedades, se puede mencionar que algunas evaluaciones internacionales hechas en la zona por auditores internacionales (Ryder Scott, mencionada en un reciente artículo de El Cronista) dan cuenta de que, sobre un área estudiada de 8000 kilómetros cuadrados, el potencial de recursos asciende a más de 22 mil millones de barriles equivalentes de petróleo. Vale acotar que el área total por la que se extiende la formación es de 30 mil kilómetros cuadrados.

El medio especializado Prensa Energética prevé, en recientes artículos, que las perspectivas de este tipo de recursos como sustituto de los hidrocarburos convencionales tendrá como resultado una elevación del precio, especialmente del gas. Citando al experto Daniel Kokogian, el mencionado medio destaca que “el desafío de transformar un recurso en reserva es el enorme objetivo que tiene por delante la Argentina: mejoras tecnológicas, aumentos de precios y regulación estable parecen ser la clave para estimular la inversión en shale gas, shale oil, tight gas y coalbed methane. En todo caso, aun asumiendo que los costos de pocos de los desarrollos podrían ser sustancialmente más bajos que los hasta aquí perforados, la explotación masiva del shale gas requeriría de un precio muy superior al actual e incluso mayor a los precios aprobados por Gas Plus, opinó Kokogian, presidente de Newmilestone. No es descabellado, agregó, pensar en un precio de alrededor de los diez dólares el millón de BTU o aún superior, agregó.

Este último valor es semejante al que paga hoy Argentina a Bolivia por el gas que importa, a un precio acordado para subsidiar la producción del país vecino.

Lo que queda claro es que esta vez, Argentina será protagonista de este nuevo desafío. La nueva gestión de YPF promete llevar al país a un primer plano en este capítulo de la historia de los hidrocarburos. Un capítulo controvertido, al igual que los anteriores.

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“Renovemos el sentido nacional”

Por Raúl Kollmann | Página/12

El 25 de mayo Miguel Galuccio difundió una comunicación interna a todos los trabajadores y gerentes de YPF con el título “Renovemos el sentido nacional”. En ese mismo texto, el CEO contó que “durante mi recorrida por Comodoro Rivadavia, Mendoza, Neuquén, La Plata y la Ciudad de Buenos Aires escuché muchas ideas que acompañarán el cambio que emprendimos hace unas semanas. Sentí el entusiasmo, la dedicación y el profesionalismo que ponen en su trabajo. Es por ello que los invito a enviarme propuestas de mejora e ideas a través de este canal de comunicación. Voy a leer con atención cada sugerencia y a avanzar con todas aquellas que puedan aportar mejoras en cualquiera de todos los procesos de producción de la compañía”.

Esta iniciativa fue acompañada con un logo en el que, al lado de las letras YPF, se puso una bandera argentina. Y el mismo día se alteró la iluminación de la torre de la empresa en Puerto Madero con las luces dibujando una bandera argentina en la fachada de 35 pisos del edificio. La idea permanente es asociar a YPF con lo nacional y esa tendencia se verá seguramente fortalecida en las estaciones de servicio, en los productos y en la publicidad en el próximo período.

Durante las recorridas, Galuccio no protagonizó sólo reuniones alrededor de mesas, sino en auditorios, salones, salas de máquinas, comedores. Hubo una comunicación abierta, en la que los empleados o líderes pueden preguntarle lo que quieran, pero también deben estar abiertos a recibir las preguntas del CEO y contar, al detalle, la metodología utilizada para cumplir cada uno de los procesos.

Gran parte de las reuniones fueron filmadas y se transmitieron por un sistema interno. También se difundieron ideas y propuestas en las reuniones con empleados y gerentes de las refinerías, yacimientos, en los centros de investigación y en las oficinas de YPF. Galuccio incorporó el cara a cara como modalidad de sus equipos, sumando mesas de debate y mesas redondas.

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Por qué volvió al país

Por Raúl Kollmann | Página/12

“Volví porque sentí que, por primera vez en mi vida, voy a poder hacer algo importante por mi país. Gracias a mi carrera internacional llegué a la máxima posición posible, en una de las mejores empresas petroleras del mundo. Pero una cosa es trabajar profesionalmente para una compañía internacional, y otra cosa es dirigir los destinos de la principal empresa argentina, en un momento en que el país necesita revertir su desbalance energético. Este desafío no lo puedo hacer solo. Los necesito a todos ustedes”, es la frase que dijo Miguel Galuccio cuando un trabajador de Comodoro Rivadavia le preguntó a Galuccio por la razón de su vuelta a la Argentina.

Como se sabe, Galuccio estaba en Londres, a la cabeza de Schlumberger, la mayor empresa proveedora de la industria petrolera del mundo. Se difundieron versiones falsas de que el actual CEO mantuvo negociaciones en 2008 con el grupo Eskenazi, pero el propio Galuccio hizo trascender que sólo recibió un llamado preguntándole si tenía interés en volver a Repsol–YPF y en esa misma comunicación contestó que no. También se aclaró que fue igualmente falsa la versión de que no hubo acuerdo con el eventual sueldo y que exigió, como parte de un supuesto acuerdo, que le traigan caballos de su propiedad desde Londres. Galuccio no tiene caballos en la actualidad.

“YPF es una empresa que yo quiero mucho, muy importante para mí –le dijo a la televisión entrerriana horas después de su designación–. Creo que podemos hacer una empresa competitiva, moderna, profesional, pero que también tenga un sentido nacional y ayude al país en su desarrollo energético”, concluyó aquel diálogo con la televisión de su provincia natal.

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