Nicaragua, lista para explotación petrolera en el Caribe

Según cálculos del estatal Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) le otorgó 90.350 kilómetros cuadrados de territorio marítimo a Nicaragua, una zona, según expertos, rica en recursos pesqueros y minerales, que pronto podrían comenzar a explorarse.

“Lo más probable es que van a venir unas cuantas empresas petroleras ahora con más seriedad, con más confianza a solicitar un permiso de exploración”, dijo a periodistas el ministro de Energía y Minas de Nicaragua, Emilio Rappaccioli.

El gobierno de ese país otorgó, en abril de 2008, dos contratos de exploración y explotación de petróleo y reservas de gas natural en el mar Caribe nicaragüense a la empresa estadounidense MKJ Exploraciones Internacionales S.A., socia del consorcio Noble Energy Ltd. Esa compañía explora en dos áreas ubicadas en la plataforma marítima del Caribe nicaragüense, en el banco Tyra, a 120 kilómetros al este-sureste de Bilwi, Caribe norte, y en el banco Isabel, a 170 kilómetros al noreste de Bluefields, Caribe sur.

Ambas áreas tienen una extensión combinada de cerca de 8.000 kilómetros cuadrados y el término del contrato para la exploración petrolera y reservas de gas natural es de seis años. En caso de encontrar yacimientos petrolíferos suficientes para ser comercializados, el período de producción de la compañía estadounidense será de 30 años, con una inversión que oscilaría entre los 200 y 500 millones de dólares, según la corporación.

Los proyectos constan de tres fases e incluye estudios sísmicos, geológicos, perforación y desarrollo. “En el mar Caribe existen como 36 pozos a lo largo de 30 años. Esa es una zona buena, es una zona buenísima”, aseguró el ministro Rappaccioli. “Los que están más cerca de que se confirme un reservorio es la empresa Noble (Energy Ltd.), que ya hizo un estudio con un barco que le costaba 300.000 dólares diarios por tres meses, les salió positivo”, agregó, sin mayores precisiones.

El Espectador