Los sismos del fracking argentino van en ascenso, fueron 10 en los últimos ocho días y van más de 640 desde que comenzaron a fracturar la roca madre en Vaca Muerta. La sismicidad en la zona ha provocado daños en hogares, instituciones e infraestructura social. De las decenas de noticias que salen en los medios nacionales a diario poco y nada se nombra esta consecuencia. Estados y empresas, en total silencio.
Nota y fotos: Martín Álvarez Mullally / OPSur .- La localidad de Añelo, la capital nacional del shale, vivió una semana intensa: tembló todos los días entre el 27 de mayo y el 1 de junio. Fueron 10 sismos de baja intensidad y con epicentro poco profundo por lo que tienen mucho impacto en superficie. Así lo informa el Observatorio que sistematiza la sismicidad inducida por la explotación petrolera con la técnica del fracking.

A raíz de esta situación, las y los vecines comenzaron a organizarse para exigir que se tomen medidas y reclaman que el municipio informe a la población. “Queremos comunicarles a las empresas que no todo es válido”, dice una de las referentes, Malen Liempe.
Desde el Observatorio de Sismicidad Inducida (OSI) anticipan que esta seguidilla de sismos podría implicar mayores complicaciones. Por un lado, advierten sobre posibles “enjambres sísmicos”, es decir una sucesión de movimientos en muy poco tiempo, como ocurrió en enero de 2019 en Sauzal Bonito cuando se registraron 38 movimientos en 36 horas. Y, por otro lado, anticipan un posible incremento de la magnitud de los movimientos: hubo casos de intensidad superior a 4.

En los primeros cinco meses del año, Vaca Muerta tembló 31 veces. Un 70% más que en el mismo periodo de 2025. El 1 de junio, además, se registraron otros dos movimientos. El número registrado desde que empezó el fracking en Vaca Muerta supera los 640. Un récord oculto.

El Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG) en 2013 había asegurado que las probabilidades de sismos eran 0%. YPF utilizó ese dato en una campaña publicitaria en los principales medios. Y distintos voceros gubernamentales y empresarios señalaron que la advertencia sobre posibles sismos generados por fracking eran “exageraciones ambientalistas”. A más de una década, sus verdades se desvanecieron. La tierra tiembla, la población padece, sus casas se quiebran. En la localidad de Sauzal Bonito, el primer núcleo habitacional afectado por los temblores, el gobierno provincial de Neuquén les prometió entregar 60 viviendas prefabricadas y de ladrillos de madera para reponer las viviendas afectadas. Hasta el momento, solo entregó 12.
Son cuatro las zonas de la provincia de Neuquén que comenzaron a temblar en sintonía con el fracking: Sauzal Bonito, Añelo, Rincón de Los Sauces y Aguada Federal. El Observatorio de Sismicidad Inducida (OSI) sigue cada movimiento y lo analiza en relación a la actividad de la industria petrolera. Nunca falla, siempre que tiembla, hay equipos rompiendo la roca y fracturando la paciencia de la gente que con nostalgia recuerda a sus pueblos y campos como tranquilos.
Javier Grosso es la cara visible del OSI y desde hace más de cinco años exige que las políticas públicas incorporen este tema. “Estamos preocupados porque pasa el tiempo y no hay un análisis de fondo sobre la asociación entre los sismos y el fracking”, reclama.
El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES), el organismo nacional encargado del seguimiento sismológico, no está preparado para medir el nuevo fenómeno de Vaca Muerta, cuya principal característica es que los movimientos tienen una baja intensidad pero alta percepción en superficie. El epicentro de estos sismos está a pocos kilómetros de profundidad. Son menos profundos que los que se generan en la zona cordillerana. Por eso, la energía liberada en los sismos inducidos por fracking llega de manera inmediata a la superficie.
Grosso explica que la población siente el movimiento y lo informa al INPRES, que hoy está afectado por los recortes presupuestarios para llevar adelante su tarea. “Si la población no informa sobre el movimiento, posiblemente, no habría registro público”, indica.
Señala, también, que la importancia de los movimientos telúricos no se condice con el interés que manifiestan los estados. “Desde 2018 contabilizamos más de 640 sismos. En este tiempo los organismos de control provinciales, la Secretaría de Energía y la Subsecretaría de Ambiente no han podido señalar a ningún responsable”, reclama.
El año pasado, el OSI impulsó un proyecto de ley provincial que, entre las distintas medidas, establecía la implementación de un “semáforo sísmico”, que define que ante ciertos tipos de movimientos sísmicos la explotación debe moderar o frenar su actividad. La propuesta es poner en funcionamiento un mecanismo más rígido y público que el que silenciosamente ya usan las empresas internamente.
Las compañías operadoras tienen acceso a una red de monitoreo sismográfico a la que accede también el Instituto Geofísico y Sismológico Volponi de la Universidad Nacional de San Juan. Así lo confirmó el OSI que tuvo acceso a información oficial. Es una red de 50 sismógrafos repartidos en Vaca Muerta cuyas mediciones son confidenciales. En 2020 la provincia se había comprometido a instalar 16 sismógrafos a disposición del INPRES para el monitoreo. Por entonces, los funcionarios neuquinos decían que sin esa información no se podía vincular a la explotación con los sismos y por lo tanto era muy difícil definir una política. En la actualidad no hay información precisa de cuantos se instalaron, si están funcionamiento y qué se hace con los datos. Tanto las autoridades gubernamentales como las empresas dejaron de cuestionar la información en torno a que es la explotación de Vaca Muerta la que induce esos movimientos.

De la preocupación a la organización
Malen Liempe es vecina de Añelo y junto a otras y otros estuvieron convocando a una reunión por este tema y conformaron un espacio social al que denominaron “Añelo presente”. El objetivo es obtener respuestas oficiales sobre la seguidilla de movimientos en la localidad. Una de las preocupaciones es que “no ha salido comunicado de la Municipalidad de Añelo, lo cual a nosotros nos alarma un poco”. La primera medida que definieron fue solicitarle una reunión al intendente Fernando Banderet para preguntarle si existen protocolos ante los sismos y si tienen previsto el trabajo con escuelas, hospitales e instituciones sobre este tema. Según señalan, en el pueblo no hay información clara sobre qué hacer y tampoco si hay medidas de mitigación o resguardo ya establecidas.
“Sabemos que han sucedido hechos parecidos por el medio en el que se extrae petróleo de la localidad, que es el fracking, porque tenemos a Sauzal Bonito a 50 kilómetros, y sabemos que ellos han perdido viviendas”, dice Liempe. No quieren que suceda lo mismo en Añelo. “Queremos comunicarles también a las empresas petroleras que no todo es válido”, sintetiza la voluntad colectiva.
La vecina ya advierte daños. En su caso se han roto los pisos de la cocina por los sacudones. La mayor preocupación es la pérdida de calidad de vida de las infancias, adolescencia, personas con discapacidad y adultos mayores de la localidad. A su vez, reclaman que se tomen los protocolos de semáforo sísmico que promueve el OSI. Para Liempe es necesario que se tomen medidas antes que algo grave pase.
Los sismos inducidos por fracking son otra de las aristas ambientales de Vaca Muerta que no han sido abordadas por ninguna gestión. Ante la expansión de varios proyectos mil millonarios en la zona, es necesario que este tema tenga un abordaje acorde. La situación puede empeorar gravemente cuando los grandes anuncios de proyectos para la exportación entren en funcionamiento. Esa expansión traerá un crecimiento en los impactos y la negación no puede ser una política de estado.


