La otra cara de Vaca Muerta: cierran escuela por contaminación

En la provincia de Neuquén, la escuela primaria 291 ubicada en Aguada Toledo, dentro de Loma La Lata–Sierra Barrosa, fue inhabilitada por contaminación. La comunidad escolar  está siendo trasladada sin información. Después de dos meses sin clases, el Consejo Provincial de Educación resolvió mantener el edificio cerrado hasta fines de febrero, mientras YPF debe realizar un plan de remediación. A tan solo 1100 mts del edificio escolar funciona una de las fuentes de emisiones de metano más importantes a nivel global según lo determinó el seguimiento realizado por el Observatorio Internacional de Emisiones del Metano del Programa de Naciones Unidas para el Ambiente (PNUMA). 

-Por Leonora Jáuregui Nicolet (OPSur) y María Marta Di Paola (AAdeAA/CAJE) / Fotos de Martín Álvarez Mullally

La Escuela Primaria N°291 de Aguada Toledo está cerrada desde que terminaron las vacaciones de invierno, hace casi dos meses. La vuelta del receso coincidió con un temporal que complicó el camino en un sector particularmente deteriorado. Es el tramo en el que el tránsito de camiones formó un zanjón que acumula agua cuando  llueve y no permite que el transporte escolar pase con seguridad. El 18 de agosto, con el acceso en mejores condiciones, el edificio se quedó sin gas. 

Janet Alveal es la directora de esta escuela rural que corresponde al Distrito Escolar II de Cutral Có y Plaza Huincul. En el transcurso de estas semanas, Alveal difundió un comunicado sobre el estado de situación y la necesidad de recibir respuestas institucionales: “Esta falta de servicio (de gas) afecta el funcionamiento cotidiano de una escuela de jornada completa, por lo que se han realizado las gestiones correspondientes para intentar obtener una solución”. 

Durante casi dos meses, la única explicación que dio el Consejo Provincial de Educación fue que en la escuela había pérdidas porque el gas se consumía más rápido. La comunidad escolar de Aguada Toledo realizó una serie de reclamos públicos en articulación con la Asociación de Trabajadorxs de la Educación del Neuquén (ATEN) y lograron que los reciba Soledad Martínez, Ministra de Educación, en la sede principal del Consejo, en la ciudad de Neuquén. 

El lunes 21 de septiembre, luego de diez semanas sin clases, la responsable de educación de la provincia se reunió con la comunidad escolar y les comunicó que la escuela va a permanecer cerrada hasta fines de febrero por cuestiones de sanidad ambiental que eligió no explicar. Anticipó la decisión de trasladar las clases a Challacó, es decir, 30 km más lejos por un camino de ripio siempre en malas condiciones. 

El día viernes 25 de septiembre, las autoridades de la escuela recibieron una nota de comunicación interna entre autoridades educativas de la provincia donde se informa la inhabilitación transitoria del establecimiento entre octubre de este año y febrero del próximo año. La inhabilitación se dispuso “en relación con las actuaciones llevadas adelante por la Secretaría de Ambiente y Recursos Naturales respecto de la situación ambiental existente en las inmediaciones de la Escuela Primaria N.º 291 de Aguada Toledo”, con el objetivo de resguardar a la comunidad educativa frente a las tareas de mitigación que debe realizar la empresa YPF. Según informa la nota, la Secretaría de Ambiente derivó a YPF la realización del estudio y monitoreo de la calidad del aire, delegando la responsabilidad técnica y socioambiental al sector empresarial.  

Los gases de Vaca Muerta

Según el reporte publicado en junio de 2026 por el Observatorio Internacional de Emisiones del Metano del Programa de Naciones Unidas para el Ambiente (PNUMA), Argentina figuraba en el lugar 49° por las fugas de unos tanques ubicados en las coordenadas -38.76047, -68.83698 de Neuquén. Se trata de los tanques de YPF en Sierra Barrosa. Según datos del sitio web “Eye on Methane” del Observatorio Internacional de Emisiones del Metano (también del PNUMA), esta fuga fue detectada a través de los satélites de manera continua a lo largo de un año entre mayo de 2025 y 2026.

A principios de agosto, la Asociación Argentina de Abogados/as Ambientalistas y el Colectivo de Acción por la Justicia Ecosocial (AAdeAA-CAJE) realizó un pedido de acceso a la información pública ambiental alertando sobre esta situación a la Secretaría de Ambiente y Recursos Naturales de la provincia de Neuquén. En el pedido se consultó especialmente por las medidas de contención realizadas frente a estas fugas en la escuela. Según respondió la Secretaría de Ambiente, la provincia inspeccionó la escuela e informó que estaba cerrada, pero que realizó mediciones igual. No encontraron inconvenientes respecto a las emisiones de los mecheros cercanos. Sin embargo, tal como advierte Patricia Rodriguez, especialista en medición de metano, de la organización Earthworks “el monitor que los representantes de la Secretaría de Ambiente y Recursos Naturales de Neuquén usaron en la inspección es un instrumento principalmente usado para seguridad laboral y sanitaria en mayor parte en ambientes cerrados”.

Fuente: Acta de inspección de la Secretaría de Ambiente y Recursos Naturales

El metano es un gas incoloro e inodoro, y es el segundo contribuyente más importante al calentamiento global después del dióxido de carbono. Específicamente, su potencial de calentamiento global es 82,5 veces más potente que el dióxido de carbono en un plazo de 20 años. En particular, las actividades vinculadas a los hidrocarburos emiten metano que contribuye a la formación de ozono troposférico (ozono a nivel del suelo), un contaminante atmosférico tóxico. Además, las emisiones de metano vienen acompañadas de otros contaminantes perjudiciales para la salud como óxidos de nitrógeno (NOx), material particulado fino (PM2.5), ácido sulfhídrico (H2S) y compuestos BTEX (benceno, tolueno, etilbenceno y xileno), también conocidos como contaminantes secundarios del metano. 

Según la médica Luciana Capozzi, del Instituto de Salud Socio Ambiental (INSSA), “En esta escuela donde concurren infancias del área rural, se vulnera su derecho a habitar en un territorio sano, y no hay personas sanas cuando se habitan en territorios enfermos. La extracción no convencional de hidrocarburos y su producto, en este caso el metano, enferma los territorios y los cuerpos que éstos habitan. El metano en su transformación a ozono troposférico tiene la capacidad de ingresar al aparato respiratorio produciendo inflamación, que en estas personas que aún poseen un desarrollo incompleto, los vuelve una población vulnerable a sufrir trastornos como rinitis, reagudizaciones de asma, dermatitis y enfermedades hematológicas entre otros”.

Una escuela entre pozos y emisiones 

La Escuela primaria N° 291 se creó en marzo de 1990 para contener el problema de acceso a la educación de las familias de la zona Aguada Toledo “área La Barrosa”. La institución adoptó la modalidad albergue para compensar las dificultades de las distancias, evitar el abandono escolar y achicar la brecha entre zonas rurales y urbanas. 

Mapa: Yamila del Palacio, OPsur.

En 2022, la provincia destinó 92 millones de pesos a obras de remodelación y readecuación en el edificio escolar. Durante los seis meses que demoraron las obras, en la escuela no hubo clases. Sin embargo, la falta de recursos destinados al transporte del grupo de alumnos impidió la continuidad de la modalidad albergue. Desde hace un poco más de dos años, la comunidad escolar resolvió evitar la pérdida masiva de clases que generaba la falta de transporte y desde entonces la escuela funciona con jornadas diarias extendidas.

Una zona con décadas de explotación

La concesión hidrocarburífera Loma la Lata-Sierra Barrosa abarca casi 2000 km² y comprende dos yacimientos, Aguada Toledo-Sierra Barrosa y Loma la Lata. Según información oficial de la provincia, Loma la Lata-Sierra Barrosa tiene más de setenta años y es operada por YPF. Produce gas y petróleo del tipo convencional y no convencional en ambos yacimientos. 

Los registros oficiales también muestran que se trata de una zona minada de incidentes ambientales. Según el Informe de Gestión 2021 de la Subsecretaría de Ambiente de Neuquén, durante 2019 se registraron 49 incidentes en Aguada Toledo y 26 en Loma La Lata. 

En los registros sobre incidentes ambientales correspondientes al período 2017 – 2021 también aparecen episodios de emisiones de gas en Aguada Toledo. Según estos datos, el 15 de noviembre de 2017, YPF informó la emisión de 80.000 m³ de gas por día, aunque el registro no especificaba durante cuántos días se prolongó la emisión. Una semana después, la empresa informó otro episodio en el mismo yacimiento, con un volumen consignado de 13.333 m³. 

La Escuela 291 quedó en medio de la expansión de Vaca Muerta. A su alrededor se desplegó una extensa red de infraestructura hidrocarburífera que incluye pozos  convencionales y de fracking, instalaciones de venteo y quema de gas, plantas de procesamiento, una planta compresora, baterías y ductos. La magnitud de esa infraestructura en mientras que la cercanía de la fuente de metano, a menos de un kilómetro de la escuela,  permite dimensionar la exposición del establecimiento a esta actividad. 

Finalmente, la comunidad de la Escuela 291 es trasladada fuera de su territorio para que la empresa contaminante se encargue de la mitigación, lejos de lo que propone el principio precautorio: la empresa debería cesar sus actividades hasta bien el gobierno provincial compruebe la falta de afectación a la salud, no solo de la comunidad educativa sino también de vecinos y vecinas. 

En definitiva, la provincia sigue sin emitir información precisa sobre la situación ambiental de Aguada Toledo. Después de reiterados reclamos, la comunidad escolar accedió a una nota entre autoridades de las autoridades de Educación, que tampoco permite conocer con claridad el alcance del problema. Desde el lunes, las clases se trasladaron a Challacó, lo que implica más de cuatro horas diarias de transporte para el grupo de estudiantes. En lugar de garantizar el derecho a la educación en condiciones seguras y exigir el cese de las actividades que están generando contaminación, el Estado optó por cerrar la escuela y trasladar a la comunidad educativa, mientras deja en manos de YPF los estudios ambientales, el monitoreo y las tareas de mitigación. Hasta ahora, y según las respuestas recibidas, ni la Secretaría de Ambiente ni el Consejo Provincial de Educación contemplan realizar evaluaciones sobre las posibles consecuencias de la exposición para la salud de quienes asisten a la escuela ni de quienes viven en la zona.