“Nos quieren hacer creer que no hay alternativa sin industrias extractivas”

Entrevista a la Asamblea Popular de Zapala

Hace poco más de dos años la firma de concesiones petroleras en el departamento Zapala inquietó a un grupo de pobladores de la ciudad del mismo nombre. Allí, en el centro geográfico de la provincia de Neuquén, el arribo de empresas petroleras fue tomado como una amenaza para la salud del acuífero, que quita la sed de 35 mil personas y permite la vida en ese paraje de viento y de desierto, en el pantano muerto[1].

Bajo la ciudad y más allá, se extiende un acuífero que se destaca por la pureza del líquido elemento que contiene; los vecinos dicen una y otra vez que toman agua mineral, de esa que venden envasada. Y en Neuquén, con los problemas para el abastecimiento de agua potable que tiene la provincia, la suerte de los zapalinos es más que suerte. Por eso es fácil entender que la amenaza haya activado a la población, los haya puesto en movimiento, los haya impulsado a conformar la Asamblea Popular de Zapala (APZa). De las petroleras por el momento no se habla, sí de emprendimientos mineros, y ellos siguen,  desde la defensa del agua alzan su voz.

El OPS fue a visitarlos, con ellos habló del desembarco de empresas petroleras y también de las mineras, del agua y de las contaminaciones, de lo que hacen y por qué lo hacen.

-¿Cómo se da el proceso de conformación de la APZa?

Comienza en octubre-noviembre de 2007, cuando se empieza a hablar de las prórrogas petroleras que venían precedidas por la renovación -por parte del gobierno nacional- de uno de los mayores contratos en Argentina, que fue el del Yacimiento Cerro Dragón [en Chubut y Santa Cruz], hasta el 2047. Los contratos de Neuquén vencían en el 2017 y querían renovarlos por 10 años más.

Cuando comienza el proceso de renegociación anticonstitucional de los contratos petroleros, también se empiezan a entregar nuevas áreas de exploración, entre ellas, toda la zona Centro de la provincia, donde está Zapala. Esto afecta el territorio de 14 comunidades mapuche y nuestro acuífero, de donde la población de Zapala saca su agua.

Todo esto está precedido por la entrevista que el embajador norteamericano Earl Wayne tiene en Neuquén con [el gobernador neuquino Jorge] Sapag, donde le ofrece todo lo necesario para desarrollar las exploraciones petroleras, mientras sus compañías sean las beneficiadas.  A partir de eso, y de ver que en la zona aparecían máquinas, empezamos a juntarnos -primero en casas y después en la Biblioteca Popular Eduardo Elordi. Eso fue desde noviembre y diciembre 2007 hasta marzo de 2008, y luego de una reunión amplia de vecinos autoconvocados decidimos conformar la Asamblea Popular de Zapala, que hace su primera declaración el 8 de abril de 2008.

A partir de ahí empezamos a hacer diversas actividades en defensa de nuestro acuífero, que van de declaraciones por radio y tv, a volanteadas, murales, festivales, debates públicos, juntadas de firmas. Además tuvimos una participación activa en oposición al proyecto minero de Campana Mahuida.

Una actividad que venimos desarrollando con mucha fuerza es conversar con los vecinos, ir a las escuelas, las parroquias, etc. Hemos actuado no sólo desde APZa sino también desde construcciones más amplias de movimientos sociales, como la Coordinadora Por la Vida.

Los debates que hemos tenido son varios. En primer lugar, dentro de APZa, el debate pasa por “petróleo sí, petróleo no”, “petróleo en manos del Estado, petróleo en manos privadas”, “petróleo como creador de fuentes de trabajo y progreso”. Fuera de APZa la discusión es a otro nivel,  es con el gobierno, en el sentido que ellos proponen como matriz única posible para la producción minera y petrolera, y ahora, por si algo faltaba, sojera.

Con respecto al debate “petróleo sí, petróleo no”, hay una clara posición en la Asamblea: “petróleo ‘no’ en la zona donde está el acuífero”, todos coincidimos que implicaría la contaminación del acuífero. Se debate también en torno a las ideas de quienes piensan que el petróleo debe ser estatal o continuar en manos privadas; y existe la posición de quienes no pretenden la explotación petrolera, que dicen que se quede en el subsuelo.

El “no a las petroleras en el acuífero” es también el “no a las petroleras en las comunidades mapuches” también.

-Respecto a las prórrogas y nuevas licitaciones, ¿alguien les consultó si querían la explotación de hidrocarburos? ¿Les informaron en qué consistía?

Absolutamente nada. Después que se cerró el trato [se firmaron las concesiones] pareció en el diario y nos enteramos. Fuimos varias veces al Concejo Deliberante y nada, solamente un grupo de concejales del Frente Grande informaron sobre lo que los vecinos denunciaban, que estaban las máquinas por todos lados.

Este acuífero se conforma a los pies del cerro Chachil y sus dimensiones superan los límites del ejido urbano de la ciudad de Zapala. Eso es lo que expusimos en el Concejo Deliberante y demandamos que el acuífero sea intangible en toda su extensión. En función de esa exigencia juntamos las 1500 firmas.

Nosotros tenemos una Carta Orgánica [municipal] con un artículo, al que apelaban los concejales, que declara intangible el acuífero; que no se lo puede perforar sin autorización, ya que cualquier actividad resultaría contaminante. Esta fue una discusión fuerte que quedó ahí, se comprometieron algunos diputados a llevarla a la Legislatura, pero no hubo ninguna novedad. Después, con la crisis internacional, se corrió el eje del debate y tomaron importancia otros temas, como la cuestión minera. Como asamblea lo seguimos recalcando, porque creemos que si hay una nueva concesión -en algún lugar que no esté normatizado por la legislación-, estamos en riesgo de la contaminación del acuífero. Eso lo estamos coordinando con las comunidades mapuches, ya que son ellos los que en realidad habitan esa zona.

-¿Cuál fue la posición de los concejales?

Ha habido concejales y diputados de Zapala que han sido indiferentes al reclamo. Por ejemplo, Hugo Gonçalves [Alternativa Neuquina], ahora diputado provincial, es uno de los que presenta la  ley que abre  camino a la mega-minería y que repudiamos y rechazamos con toda energía. Por otro lado, el Concejo Deliberante no ha jugado un papel destacado, poniéndose al frente de una denuncia o de la participación, tampoco prácticamente han venido a las asambleas de APZa.

Hemos hecho actividades culturales de denuncia y debate en espacios públicos pero parece que el intendente no se da cuenta de que está al frente de la única ciudad de la provincia que tiene agua buena, sin contaminar, y que además tiene dos asambleas que la están cuidando. También el Concejo Deliberante debería tener más en cuenta esto.

Nos quieren hacer creer que no hay alternativa sin industrias extractivas. La APZa reclama varias cuestiones, en primer lugar, la no violación a la Constitución Nacional y la Constitución Provincial, que prohíbe todo este tipo de cosas. Segundo, el respeto a los derechos ancestrales de los pueblos originarios y al principio de consulta previa, libre e informada, establecido por la OIT.  Y en tercer lugar, el principio de precaución, que tendría que ser básico, que dice que si hay una duda, por mínima que sea, no puede hacerse nada hasta tanto se aclare.  Habría que definir bien la cuenca hídrica que integra el acuífero, por ejemplo.

Opinamos que todo esto no lo podemos hacer sólo a través de las instituciones, esto debe ser tomado en manos de los perjudicados, de los interesados y de los que tenemos conciencia de que con la contaminación no vamos a ningún lado. Acá el derecho de control y de decisión debe estar en manos de las asambleas populares de cada lugar y de las comunidades locales, y ahí estaría asegurado el principio de precaución, y no a través de inspectores de organismos del gobierno, que es socio del negocio.

-Decían que se realizaron actividades de exploración hidrocarburífera, ¿identificaron a la empresa?

La denuncia que hacían las comunidades mapuches era contra Pluspetrol.

-¿Qué actividad vieron?

Actividad sísmica, equipos de perforación… Aparentemente no estaban autorizados a iniciar nada, eso es lo que nos dijeron los concejales. Literalmente nos dijeron: “están flaquitos de papeles”, es decir, no traen ninguna autorización de nadie para iniciar un trabajo, sólo de la Subsecretaría de Medio Ambiente de la Provincia.

Luego de las denuncias desaparecieron. La gente ha quedado al tanto y no ha habido nuevas denuncias de que anden las camionetas. Quedó todo latente, nosotros creemos que todavía no los echamos, ellos están especulando en qué momento económico y político les conviene entrar. Todavía está latente el conflicto, por eso en APZa seguimos laburando con la comunidad para mantener el tema en el tapete, todo el tiempo se están tejiendo redes de apoyo solidario. Y si no son las petroleras, van a ser las mineras, que están al acecho y parecen haber descubierto que la Cordillera de los Andes tiene de todo: oro, plata, cobre, uranio.

– ¿En qué los perjudicaría una explotación petrolera?

El acuífero es un sistema raro de bateas subterráneas de arcilla y roca basáltica impermeable, a unos 90mts de profundidad, que contiene agua pura del deshielo. Es la fuente de agua más grande que hay en la provincia, no existe otro de estas características en todo Neuquén. Las ciudades tienen que diseñar un sistema de agua para bombearla de ríos, de canales, en la ciudad de Neuquén y muchas otras localidades de la provincia se toma agua ya contaminada. En Zapala nos abastecemos de agua limpia, mineral; esa misma que se vende en el supermercado, sale de acá abajo, de nuestro suelo. Esa es una característica muy importante, por eso la movilización de la gente para la preservación de la fuente de agua.

Zapala no existiría si no tuviéramos agua, estamos en el desierto, en la precordillera, en el centro de la provincia. ¿De dónde vamos a sacar agua si no es de su acuífero? ¿Qué vamos a tomar si no es agua? Si el acuífero es contaminado, posiblemente el único recurso que nos quede es irnos, convirtiendo a Zapala un pueblo fantasma. El acuífero es nuestra fuente de agua, de vida, así como lo es Limay para la capital de Neuquén. Podés vivir sin petróleo, sin oro, sin cobre, ¿pero sin agua? Me parece que todavía los seres humanos no hemos logrado eso.

En un material que editamos decíamos que Zapala había sido bendecida por la naturaleza con un acuífero de agua prácticamente mineral, con capacidad para abastecer más de 200 años a la actual población, de alrededor de 35 mil habitantes.

Nosotros no luchamos sólo contra la contaminación petrolera y minera, existen diversas formas de contaminación: el matadero está mandando inmundicias todo el tiempo a las vertientes; el problema de las cloacas, que puede ser una catástrofe; y otras cosas, como el poco cuidado, sobre todo de parte de la Municipalidad. Pero el elefante de este peligro son las petroleras y las mineras.

-¿Cómo toma el resto de zapalinos los planteos de APZa?

La gente lo entiende, se da cuenta que eso hay que prevenirlo sino, una vez que se establecen, sonamos. Una vez que cayó una gota de petróleo: chau acuífero.

No hemos encontrado fuerte debate en contra, la gente nos escucha, nos abre las puertas, nos invita a las escuelas y otros espacios comunitarios. Lo único que circula, que la gente pone de manifiesto, es el mito de desarrollo, del crecimiento, que generarían las empresas transnacionales -tanto las petroleras como las mineras. Todo ese mito está en la gente que por ahí dice: “Uh, pero yo tengo a mi hermano desocupado que está esperando por un trabajo en las petroleras”. Pero después de presentar todas las características que tiene el acuífero, por qué se defiende, la gente termina por entender que no hacen falta las petroleras, se da cuenta que la petrolera es igual a destrucción, contaminación, pobreza y muerte. Mentira que es desarrollo, progreso, salud, ocupación, crecimiento; como lo plantean los políticos y las empresas. Esa mentira se demuestra en Cutral Có, en Loma de la Lata, en Rincón de los Sauces.

En realidad ese es el trabajo constante que vamos haciendo y vamos difundiendo, desmitificando que el petróleo trae bienestar. En ningún pueblo de Latinoamérica donde hay un polo de desarrollo petrolero existen características de bienestar sino que es lo contrario. Lo vemos en la provincia de Neuquén, tenemos muchos antecedentes en el país.

-Además de la contaminación del acuífero, ¿qué otros impactos de las petroleras identifican?

El tema de la contaminación es mucho más amplio, porque no sólo se contamina el agua, también el aire, el territorio, la cultura. Contaminación de la salud humana, contaminación en el terreno de la drogadicción, de la corrupción, de la prostitución. En Zapala, para una población de 35 mil habitantes, hay 5 casinos, eso sólo puede existir porque están estas empresas petroleras, no hay dudas.

En Rincón de los Sauces hay alrededor de 12 prostíbulos, dos casinos, se maneja la trata de personas… Se destruyen pilares fundamentales de sociedades -como la solidaridad y la fraternidad-, por estos valores que imponen las empresas transnacionales. Los imponen, y cuando se terminó el recurso, se las toman y dejan todo deshecho.

-¿Cuál es la principal actividad económica en Zapala?

El Estado y el comercio, el comercio funciona en torno al Estado. Zapala es como la segunda capital de Neuquén, tiene la administración pública que no está en el interior. El comercio con comunidades vecinas también se realiza aquí; los comerciantes de Zapala intercambiaron durante mucho tiempo con las comunidades mapuches.

También están creciendo fuertemente las empresas mineras. Tenemos la cementera Loma Negra -que antes de tecnificar la fábrica tenía alrededor de 400, 500 obreros, y ahora los ha reducido a no más de la mitad- y la calera Ambar -que es propiedad de un hermano del gobernador y muchas otras. En realidad han convertido a Zapala en un polo minero: acá está la Dirección Provincial de Minas y desde ahí se maneja y se trabajan todos los proyectos mineros. La Universidad Nacional del Comahue tiene una Escuela de Minería – licenciatura y tecnicatura. El sistema está bastante bien armado: tienen la parte política, la cuestión ideológica y la preparación técnica. También está la sede provincial del sindicato minero, la Asociación Obrera Minera Argentina, AOMA.

Desde acá se opera lo que se va a hacer en la mina de cobre de Campana Mahuida, que pretende explotar la compañía china Emprendimientos Mineros S.A. en Loncopué. Se saca la fuerza de trabajo, se diseña, se planifica, se ejecuta. Las actividades políticas más fuertes las hicieron acá. La marcha en rechazo a la explotación del Campana Mahuida -que convocó 2500 personas en la primera y más de 3000 la segunda- y la marcha a favor -que convocó 300- se hicieron en Zapala y no en la capital de la provincia. La presentación de una asociación civil ‘pro-ley’ [Asociación en Defensa de la Ley, Adeley] -liderada por el hermano del gobernador Sapag, que es dueño de varias canteras-, donde se juntan todos los productores rurales en contra de los mapuches; se hizo acá. O sea, están usando a Zapala como una segunda capital para planificar la explotación de los recursos naturales. Y llamativamente, en paralelo, el juzgado local actúa en la criminalización de los reclamos mapuches relacionados con sus territorios.

-Las amenazas que ustedes ven hoy en día, más allá de la potencial explotación petrolera, son las mineras.

El peligro de la mega-minería también está presente, a  100 km está la explotación de Loncopué, que puede contaminar las partes donde aflora el acuífero. También en Mallín del Muerto [paraje cercano a Zapala], donde hay una cantera de basalto volcánico cuya explotación pone en peligro el acuífero.

El petróleo llegó en un momento a 140 USD el barril, en un proceso corto de dos o tres meses bajó a menos de 40 USD, por una baja en la actividad industrial mundial y por negociados y especulación; ahora está a 75 USD. Creemos que en cualquier momento se nos van a venir encima otra vez. A 75 USD conviene extraer petróleo en Zapala, aunque todavía hay convulsiones a nivel mundial que no les permiten tener un panorama muy claro. Mientras tanto, nosotros seguimos alertas.

Referencias:
[1] Zapala deriva del vocablo mapuche chapadla, que significa pantano muerto.

Nota relacionada:
Zapala: El futuro ya llegó…