México: Gas shale que existe en el Valle de Juárez, ¿beneficio o maldición?

Al este de Juárez, rumbo a el Valle, hay gran potencial de yacimientos de gas shale bajo tierra, que garantiza la abundancia de ese energético para los próximos 94 años, de acuerdo con un estudio del economista Jesús Cañas, del Banco de la Reserva Federal de Dallas.

De acuerdo con Cañas, las reservas nacionales pasarán de 4 billones a 20 billones de pies cúbicos, se generarán más empleos con la construcción de cuatro complejos petroquímicos en la franja de Chihuahua a San Luis Potosí.

Los yacimientos de Juárez pueden cambiar la dinámica económica de la frontera e impulsar el crecimiento del país hasta un punto porcentual de Producto Interno Bruto (PIB), según el estudio que obra en manos de la Secretaría de Economía estatal.

Sin embargo, hay algo que el estudio no dice: la única forma que existe hoy día para extraer ese potencial energético se llama “fracking”, una técnica que destruye la naturaleza a su alrededor y envenena los mantos de agua del subsuelo.

El daño es tal, que varios países del primer mundo han prohibido extraer este combustible.

Contrario al entusiasmo oficial, la experiencia de otros países ha demostrado el daño, plantean; además advierten sobre costos de exploración y un alto consumo de agua

El gas shale, conocido también como gas de esquisto, gas de lutita o gas pizarra, es un hidrocarburo que se encuentra en rocosas sedimentarias, propias de la frontera de Chihuahua con Texas.

La justificación de la Secretaría de Economía estatal para impulsar la explotación del gas shale, es la situación actual y las perspectivas del mercado de gas natural.

“Este entorno ha motivado una serie de acciones y proyectos que buscan aprovechar, tanto en el mediano como en el largo plazo, las ventajas de una mayor utilización del gas natural en nuestro país”, señala la dependencia.

En este proyecto se están involucrando la Secretaría de Energía (Sener), en conjunto con Petróleos Mexicanos (Pemex), la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y la Comisión Reguladora de Energía (CRE).

El fin es llevar gas natural a un mayor número de regiones y reforzar la infraestructura existente, para que permita dar flexibilidad operativa al sistema de transporte de gas y seguridad para los usuarios en la prestación de servicio.

De acuerdo con los diputados locales Hortensia Aragón Castillo por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Gerardo Hernández del Partido Revolucionario Institucional (PRI), han tenido acceso a estudios de Pemex y otras dependencias, que reflejan que la principal veta de gas shale es Ojinaga, seguida de Villa Ahumada, parte de Juárez, e incluso hay en Coyame, Aldama, entre otras regiones.

Fracking, un peligro

Por ahora, la única forma de explotar este gas es mediante el fracking. En Estados Unidos ya se utiliza esa técnica de extracción, pero según la Oficina Internacional de Investigación Independiente, ha ocasionado catástrofes ecológicas principalmente en Pensilvania, Texas y Luisiana.

En esas regiones han envenenado las tierras agrícolas, con productos químicos utilizados con la tecnología de fracturación o fracking.

En México, ya hay organizaciones no gubernamentales como Red Mexicana de Afectados por la Minería (Rema) que promueven estrategias para prevenir e impedir que se desarrolle el fracking en el país, porque es devastador, advirtió Miguel Mijangos, integrante de la organización.

La explicación de Rema es la siguiente:

“Con la fractura hidráulica se pretende extraer gas y petróleo sepultado en el subsuelo a una distancia que va de los mil hasta los cinco mil metros de profundidad, atrapado en la roca de esquisto, por medio de la perforación de pozos e inyectando hasta 30 millones de litros de agua en cada uno con alrededor de 800 tipos de químicos y más de 2,500 sustancias”, dicen.

“Además de perder biodiversidad, agudizar el cambio climático, contamina el subsuelo, los mantos acuíferos y el agua de forma irreversible, es altamente perjudicial para la salud humana”, explica.

Hasta ahora, Pemex ha explorado el gas de esquisto en los estados de Chihuahua, Veracruz, Sinaloa y Tamaulipas, que inevitablemente se extrae a través del fracking, explica Rema.

Víctor Quintana Silveyra, coordinador estatal del Movimiento de Regeneración Nacional, dijo que existen países donde está prohibida la extracción de ese recurso por los daños ambientales que provoca.

Por su parte mediante un documento, Greenpeace alerta sobre el interés por invertir en ese recurso sin que sea totalmente rentable, en tanto detalla las entidades de Estados Unidos donde hay afectaciones por extraer gas shale.

Quintana, ex legislador local y catedrático de la UACJ, manifestó que estarán al pendiente de que se realice un foro para hacer conciencia entre la gente sobre lo que esta actividad implica.

“Es una técnica en la que se perfora con una inyección de agua a muy alta presión; es decir, que se requiere mucho agua para eso y estamos hablando en una entidad que precisamente carece de agua”, dijo.

Aseveró además que las empresas interesadas en invertir para extraer ese recurso, principalmente chinas, según lo ha dado a conocer el gobernador César Duarte, carecen de interés sobre las afectaciones ambientales, “son depredadores”, adelantó Quintana Silveyra.

A su vez, Greenpeace, integrante de la llamada Alianza Mexicana contra el Fracking, que conforman 16 organizaciones, exigieron en meses anteriores ante el Congreso de la Unión y al presidente prohibir la técnica fracking durante la discusión de la Reforma Energética.

Detallaron que Francia, Bulgaria, Alemania e Irlanda, entre otros países, ya han prohibido o emitido moratorias contra esta técnica de extracción por los riesgos ambientales. En Estados Unidos, algunos estados lo han prohibido, pero en otros se sigue efectuando.

En su documento “Chale con el gas shale”, Greenpeace detalla que “las experiencias y análisis de otros países han demostrado que este gas está lejos de convertirse en una fuente de energía limpia; por el contrario, se trata de una tecnología insegura que está causando problemas ambientales en diferentes países”.

Indica que en Estados Unidos 20 por ciento del gas natural consumido se origina del gas shale. Algunos informes calculan que el valor subirá hasta 50 por ciento en los próximos años, y advierte que la extracción del gas no es tan fácil y barata como se considera actualmente.

Refiere que Petróleos Mexicanos (Pemex) estima que, sólo para explorar las posibilidades de gas shale en México, sería necesaria una inversión de aproximadamente 30 mil millones de pesos en los próximos tres años para explorar 195 pozos, de los cuales casi 300 millones de pesos ya se han gastado en trabajos exploratorios.

También considera que se requerirá un presupuesto estimado de 600 mil millones para el óptimo desarrollo de gas shale para los próximos 50 años.

Debido a que se requiere mucho agua, “en lugares con problemas de sequía la tecnología compite contra la alimentación de la población y la agricultura”, añade.

Destaca que el proceso de la exploración y explotación del gas shale trae también la dificultad en el manejo de lodos que brotan del pozo y que van a plantas de tratamiento inadecuadas, o al desembocar en los arroyos y ríos, los contaminan.

Pone como ejemplo que el fracking y la retirada del lodo de las perforaciones causan pequeños sismos poco perceptibles, pero en Arkansas y Oklahoma ya se han presentado fuertes movimientos telúricos.

Además argumenta que los precios actuales del gas shale no permiten una exploración y extracción económicamente rentable para la paraestatal u otras empresas en México. (Patricia Mayorga / Jaime Armendáriz / El Diario)

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